miércoles, 31 de agosto de 2011

Destripando... Conan el bárbaro

Y no, no es la del Schwarzenburger de los ochenta sino la nueva con el Jason Momoa.


La peli no es una secuela ni un remake ni nada de eso. Es directamente una nueva versión del personaje creado por Robert E. Howard. Por eso la historia que se narra parte desde los mismos comienzos del personaje; la vida en Cimmeria truncada por un villano que busca un pequeño detallito para lo de siempre, dominar el mundo. A partir de ahí, un salto temporal hasta un Conan adulto que redescubre a dicho villano e intentará tomarse una buena venganza.

La película tiene varios problemas. Uno de ellos es el guión, nada original y llena de tópicos, empezando por la misma historia del personaje. Probablemente es más fiel a los relatos literarios que la película de Milius pero no hay épica y sí un derroche de testosterona, sangre y violencia, como sucede en las novelas. Y mira que hay relatos de Howard para adaptar; de hecho siempre he pensado que Conan sería un personaje ideal para una serie de televisión (en el sentido amplio de serie, con arcos argumentales y personajes recurrentes y no sólo de episodios autoconclusivos) más que para una película (de hecho, hubo una serie en los noventa). Habría preferido que en esta adaptación se hubiesen saltado la infancia, perfectamente narrable en un flashback o una pequeña introducción, e ir directamente a la historia concreta.


Otro problema es la dirección de Marcus Nispel, normalita, nada del otro jueves. Y eso que había escenas proclives al lucimiento, ya sea en las escenas de acción (algunas demasiado embarulladas) como en las de descanso o de fotografía. En este sentido, la película de los ochenta es más clásica combinando unas buenas escenas de acción perfectamente medidas como escenas de gran lirismo; en la actual no hay tiempo para disfrutar del entorno y eso que las localizaciones están muy bien buscadas. Si tuviese que elegir alguna, me quedaría con la de la persecución del carruaje y tampoco es que sea una maravilla, sencillamente es la menos mala de todas.

Y eso que el Jason Momoa está mejor que Arnoldo como Conan. No tan musculado y con una interpretación más acorde al personaje literario. El resto está bastante desaprovechadillo; el villano como siempre un poco flojo y a la segunda de a bordo, la hija gótica, le falta un puntito de maldad y villanía para hacerse con las escenas. Y es una pena porque podrían haber dado más de sí.

Entonces ¿qué tiene de bueno la película? Siendo justos, la ambientación está bastante bien, una mezcla de antigüedad semiclásica con bárbaros, ladrones y algo de fantasía heroica. En este paquete se pueden incluir las localizaciones y todo el diseño de producción. No es que sea una obra maestra pero estos apartados están mejor cuidados de lo que suele ser en películas de este tipo.


Y, por último, tenemos la música. Compuesta por Tyler Bates no está mal, se acopla bien a las escenas y ayuda en las de acción a crear un ambiente vibrante. Peeeeero, no es la de Poledouris. Le falta un tema principal, un tema del héroe (no sé que pasa en las últimas películas que no hay nada de esto ¿tan difícil es?), y un toque más épico, más apoteósico, a la música. Hombre, quiero que en las escenas de acción la orquesta retumbe con la fuerza del protagonista y que en las de viaje o descriptivas haya sensibilidad y te toque la fibra sensible. Y aquí sucede muy poco; no creo que Bates haya sido la elección más apropiada y aunque cumple no pasará a la historia ni tampoco será recordada en exceso.

En resumen, un aprobadillo para una oportunidad perdida para reiniciar la saga porque podría haber sido una buena película con otro guión y, probablemente, con otro director; aunque tal y como está el panorama actual también podría haber sido un desastre. Entretiene y punto.






Otras críticas en el blog de Satrian y en El Criticón.

martes, 30 de agosto de 2011

Star Wars Intro

Dicen que el ocio es la causa de todos los pecados y vicios. Y hay gente que tiene mucho tiempo libre. Demasiado tal vez. ¿Y a qué se dedican en su tiempo libre? como diría José Luis Perales.Pues a recrear cabeceras de series míticas con imágenes de otras series. O de películas. Y Star Wars es una de esas películas que dan muchísimo juego.

A continuación, varias cabeceras de Star Wars al estilo McGyver, El equipo A y otras series tan conocidas por todos ustedes. Pasen y vean.







Visto en el canal de kalleanka71 a través de Quinta temporada


Hay dos versiones más utilizando la intro de Helicóptero (Airwolf en original), tanto para el lado imperial como para el lado rebelde, y que no pongo para no sobrecargar esto demasiado. Pero que los pueden ver en el canal de youtube de arriba.

Que la Fuerza os acompañe. Siempre.

jueves, 25 de agosto de 2011

Referendums y reformas

Si son visitantes habituales de este blog se habrán dado cuenta, y si no ya se lo digo yo, que procuro no mentar la política en él, más que nada porque ya bastante se habla/comenta/discute/pelea en otros foros para encima meter a la bicha aquí también. Es una política, valga la redundancia, de salud mental y buscar un lugar más tranquilo y relajante.

Pero desde hace un par de día hay algo que me indigna muy mucho y es el tema de la reforma de la Constitución con vistas a poner un límite a la deuda. Así tal cual. Supongo que habrán oído bastante en televisión, radio, periódicos, Internet, blogs y demás medios y redes sociales. No estoy de acuerdo con que se realice y aún menos en la forma que se está desarrollando. Durante treinta años la Constitución ha sido algo casi intocable, nunca se ha producido el momento para reformar ciertas cuestiones y ahora, de repente, y cuando apenas queda menos de un mes para que se disuelvan las Cortes nos lanzamos a ello simplemente porque han hablado la Bismarck alemana y el De Gaulle francés. Por mucho que el Gobierno, Zapatero y otros juren y perjuren que no es así, es algo que no se lo creen ni ellos. Y lo peor es que esto va a restarle (aún) más votos al PSOE.

Hay una página en Internet que está pidiendo firmas para que se realice un referendum para dicha reforma. Les animo a que entren en ella (aquí está el enlace) y lean y actúen en su conciencia, si están de acuerdo o no. Pero, al menos, sepan de qué va la cosa.

Y ahora una poca de música. Más que nada para relajar el ambiente.



miércoles, 24 de agosto de 2011

Ya queda menos


Llevo una temporada con el cansancio a flor de piel. Ando por las mañanas como un muerto no, lo siguiente. Es decir, un zombi y fácilmente podían haberme cogido para hacer de extra en la segunda temporada de The walking dead. Y es que luchar contra el malvado imperio galáctico no es fácil, no.


Por culpa del concurso de traslado, los cambios de ubicación del curro y demás sucesos de este mundo paralelo, este año no he cogido ningún día ni puente para descansar. A excepcion del viaje a Madrid allá por finales de junio, que fueron cuatro días, no he desconectado del trabajo. Y después de todos estos meses se nota. Así que ya se lo que no tengo que hacer el año que viene. Porque no hago sino contar los días que me quedan para las vacaciones. A cada momento. Para colmo de males, T. está currando todo el verano y se nos ha fastidiado el plan de miniviaje que tenía pensado para la primera semana de septiembre, aprovechando que aquí es fiesta el día 8.

Y si piensas que tendré tres semanas de descanso en septiembre es porque aún no conoces mi vena masoquista. Ya tengo apalabrado al novio albañil de una amiga para que venga a hacer unas chapucillas en casa (dos, tres o puede que cuatro días); tengo que pedir hora para la revisión del coche; y quiero ir un par de días al archivo a recopilar unos datos para un proyecto que estoy realizando. Espero poder hacer todo ello en las dos primeras semanas para poder ir la última unos días a la playa y desconectar de todo. Aunque me huelo que algo habrá, lo noto en el cuerpo.

Pero como no quiero que todo esto sea una lamentación tras otra pues ahí va algo para acabar con buen sabor.




viernes, 19 de agosto de 2011

Happy Endings

¿Que pasa cuando te dejan plantado en el altar a punto de casarte? Te deprimes, por supuesto. Deseas matar a tu ex, más o menos. Y luego están los amigos que intentan animarte. Pues de eso es de lo que va Happy Endings.


Llegué a esta serie por recomendación de Fidocho y no me arrepiento en nada de haber visto los doce episodios que forman la primera temporada (más uno que emitirán a finales de este mes). Prácticamente estoy de acuerdo con la crítica que Fido hizo en su momento así que... que noooo, no pienso hacer un copy-paste pero casi.

La serie empieza cuando Alex deja a Dave en el altar y se va corriendo, supuestamente, detrás de otro tío. Dave se deprime, los amigos comunes intentan ayudarle y Alex regresa creando un ambiente algo tenso. Así que los primeros episodios van en el camino de intentar limar asperezas entre ambos. En realidad, al igual que sucede en otras series de similares características (grupos de amigos, parejas,...) aunque se suponen que son los protagonistas se ven superados por el resto del reparto. Tienen algunos momentos divertidos, especialmente en el caso de Dave (cómo cuando descubren que es sonámbulo), pero se nota que no hay mucha química y a ver cómo resuelven la tensión sexual (no) resuelta en la segunda temporada.

Luego están Jane y Brad que, como dice Fido, podrían ser la versión digievolucionada de Mónica y Chandler de Friends. Ella es la hermana de Alex, competitiva hasta la muerte, perfeccionista, obsesiva-compulsiva y que adora a Brad. Él es quizás el personaje que tiene los pies sobre la tierra, aunque no por ello deja de ser un poco payaso, a pesar de las ideas locas en que le meten tanto su mujer como el resto de la panda. Como cuando deciden competir entre ellos a ver a cuál de los dos eligen para un puesto de trabajo.


Y luego están Max y Penny, la pareja revelación de la serie. Max es gay pero no se comporta como tal. Es un poco guarro, su casa es un un auténtico antro, come como un hobbit (tanto por la cantidad como por el número de veces), liga todo lo que puede (aunque no le interesa una relación seria) y sale del armario en un episodio delante de sus padres judíos. Casi nada. Penny Hartz es la Mariliendre Definitiva, preocupada siempre de no encontrar al hombre adecuado y con toques de locura y surrealismo que acaban envolviendo al resto del grupo. Los mejores momentos corren a cargo de ellos, como el episodio de los italianos o el del concierto. Para mí, es el mejor personaje y se lleva de calle toda la serie.

Vamos a ver. No es una serie que vaya a romper esquemas porque a fin de cuentas es una variante más de Friends que también se ve en otras; es una comedia apta para esta época del año, divertida, breve de duración, sin pretensiones y sólo tiene doce episodios. Eso sí, sí decides verla (y aquí para lo que tú y yo ya sabemos) puedes seguir el orden de emisión, el habitual que siempre aparece en esas páginas que la Sinde quiere eliminar pero te recomiendo que los veas siguiendo el orden de producción, más que nada porque hacia el final hay un par de episodios que te descolocan porque cuentan el proceso de aceptación mutua entre Alex y Dave que debería haberse visto al principio. Así que el orden correcto de visualización sería: episodio 1, 10, 11, 7, 2 6, 4, 3, 9, 8, 5, 12.

Ahora un aperitivo del episodio piloto.



Y ahora una poca de música.


miércoles, 17 de agosto de 2011

IV

Tal día como hoy nacieron Mae West, Maureen O'Hara, Robert de Niro, Sean Pean, Belinda Carlisle o Nelson Piquet; y fallecieron otros como Federico II el Grande de Prusia, Lorenzo da Ponte, Mies van der Rohe, Ira Gershwin o Rabindranath Tagore. Por citar algunos nombres ultraconocidos. ¿Qué tienen en común todos ellos? Nada, salvo la fecha de hoy.



Y tal día como hoy hace cuatro años nació este blog. Casi nada. Cuatro años que se me han ido en un suspiro y, gracias al cual, he conocido gente estupenda, que se molesta en pasarse por aquí a leer las cosillas que escribo, a escuchar la música que pongo y que, de vez en cuando, comentan (si quieren y les apetece, claro). Ya se que el blog no es nada del otro jueves y que los últimos meses ha estado un poco renqueante pero ahí continuamos, en la brecha. Un año más. ¿Y qué quieren que les diga? Pues que espero seguir dándoles la lata otro tanto, como poco. Y si no se lo creen, pasen y pónganse cómodos, porque esto acaba de empezar.




viernes, 12 de agosto de 2011

Falling skies: aliens de pega

Cuando comencé a ver Falling skies allá por junio me acordé de V, la serie original de los ochenta. Aunque el comienzo era distinto, la premisa básica era la misma: los alienígenas han invadido el planeta y los humanos luchan por sobrevivir y expulsarlos de la Tierra. Simple y llanamente.

El problema es que allá donde V tenía un aire cutrillo, con escenas de acción limitadas y unas interpretaciones que hoy no pasarían ni la prueba del algodón, Falling skies se supone que iba a darlo todo, que era el estreno del verano. Y no se si el peso de la responsabilidad ha podido con ella o que, pero lo cierto es que se ha convertido, al menos para el que escribe, en un auténtico bluff.

A ver, siendo honestos me gustó el piloto. La manera de presentarnos los hechos consumados, los personajes y las escenas de acción, todo en conjunto no estaba mal. La cuestión es que en diez episodios apenas ha pasado nada, o lo que ha ocurrido podían haberlo contado en tres o a lo sumo cuatro episodios. Acabada la primera temporada no sabemos aún casi nada de los alienígenas, los supervivientes se han limitado a cumplir (llegaron a un colegio en el segundo o tercer episodio y allí que se apalancaron para esconderse), y apenas hay relación con el mundo exterior u otros grupos de resistencia. La historia se ha ido contando a la velocidad de un centollo cojo, a trompicones, con partes absolutamente prescindibles y alargadas en exceso. Aún así, hay escenas que me han gustado, que están bien rodadas pero dudo que justifiquen todo lo anterior.

Sí, luchamos contra los aliens y seguimos siendo una familia

Y luego está el rollo familiar. No se si es que la mano de Spielberg, productor ejecutivo de la serie, es alargada o ya venía determinada en el guión de la serie pero estoy cansado de series y películas de ciencia ficción en las que tenga que haber familia/conflicto familiar/reencuentros y demás situaciones similares por medio. Spielberg tú antes molabas. Antes de casarte y tener tropecientos hijos. Así que uno no sabe si está viendo una serie de ciencia ficción, una serie de aventuras, un drama familiar con tintes futuristas o a saber qué. Se supone que es una serie de ciencia ficción con tintes de drama y quiero eso; quiero alienígenas, escenas de acción, naves y que muera gente. Eso sí que es un drama. Y si no que vayan aprendiendo de Torchwood (cuya cuarta temporada les recomiendo desde YA mismo), donde ves escenas de esas que te dejan clavado al sillón y no se cortan un pelo en eliminaciones, y hasta aquí puedo contar.

En fin, pensaba que Falling skies era la V del siglo XXI (más incluso que el remake que hicieron hace un año y que cancelaron antes de tiempo) pero me da que se va a quedar en el bluff del 2011. Alguno se preguntará por qué la he visto; por inercia, por conocer todos los detalles para criticar a gusto, por esperanza de que en algún momento remontase el vuelo y tuviese un final de temporada más que digno. La han renovado para una segunda temporada pero este seriéfilo va a pasar de ella, así tal cual, salvo que venga alguien, o alguienes, que me digan que la han transformado por completo y, por fin, tiene una coherencia y saben adónde van, qué quieren contar y cómo hacerlo.

Ahora una poca de música de auténticos alienígenas.




miércoles, 10 de agosto de 2011

Destripando... Capitán América

El viernes pasado se estrenó Captain America: The First Avenger.


En plena Segunda Guerra Mundial, Steve Rogers desea alistarse en el ejército pero su condición débil y enfermiza le cierra las puertas. Hasta que es descubierto por el doctor Erskine quien consigue que entre en un programa para crear un supersoldado. Después de un experimento con suero incluido, el cuerpo de Rogers se convierte en perfecto y es entrenado para luchar contra los nazis, en especial contra el villano Red Skull (o Calavera Roja, como prefieran).

Esta es la cuarta película basada en cómics que he visto este año en el cine (previamente han pasado Thor, X-Men First Class y Green Lantern) y para mí ha sido la mejor de todas. Nunca he sido muy fan del Capitán América, más que nada por todo el rollo del patrioterismo americano y esas cosas pero reconozco que tiene uno de los mejores enemigos de todos: Red Skull. En este sentido, y aunque no he leído gran cosa del cómic original, creo que la adaptación es buena, bastante fiel al original y encima ambientada en los propios orígenes del héroe. Por eso, aunque la película no es un alarde de originalidad ya que se centra como casi todas ellas en el nacimiento del superhéroe sí que tiene un algo que la hace más creíble, más redonda que otras del mismo estilo. El guión es relativamente sencillo pero no tiene fisuras ni se dedica a especulaciones o divagaciones; me ha gustado como reflejan el carácter de Rogers y sus ganas de alistarse sin llegar a la sensiblería patriotera.

En realidad, la película es un bloque bastante coherente, tiene sus momentos de diversión, sus momentos de acción y sus pequeños momentos de introspección. Se nota el oficio de Joe Johnston por ejemplo en las escenas de acción, bien montadas y sin llegar a un batiburrillo de doscientos fotogramas por segundo y cámaras en perpetuo movimiento que no te dejan ver nada. Por ejemplo, una escena que me ha gustado bastante es la del ataque al tren de Hydra. Y luego están los actores; Chris Evans da muy bien como Steve Rogers y cumple con creces pero me ha encantado Hugo Weaving como Red Skull, esas miradas de científico loco sin caer en el histrionismo son impagables. El resto se limita a cumplir, de manera efectiva pero sin alardes, destacando quizás a Hayley Atwall que hace de la agente Carter.


En cuanto a la música, la banda sonora corre a cargo de Alan Silvestri, un compositor que últimamente no se estaba prodigando demasiado. Es una banda sonora que me ha gustado bastante, se acopla bastante bien a las imágenes y tiene ese punto heroico y apoteósico cuando debe tenerlo. En estilo, me recuerda bastante a las composiciones de los años ochenta y comienzos de los noventa, con una orquestación bastante cuidada y espectacular en muchos momentos. Creo que Silvestri le ha cogido el punto heroico mejor que Newton Howard con Green Lantern.

En suma, para ser el típico blockbuster veraniego está bastante bien, una muy buena adaptación, entretenida y no defrauda. De lo mejorcito que la Marvel ha presentado este año.




martes, 9 de agosto de 2011

Animando

Ayer por el twitter tuve una media conversación con Raúl sobre películas revitalizantes, de esas que cuando tienes un día, o días, jodido, apagado o de malhumor te animan el espíritu, te hacen aparecer una sonrisa en la cara, o directamente reirte a carcajadas, o sencillamente pensar que la vida está para disfrutarla. Casi todo el mundo tiene una película, una canción, un disco, algo que tiene esa capacidad de reanimarte.

En mi caso, tengo dos películas que nunca fallan. Son dos musicales, clásicos y fundamentales, como no podía ser de otra manera y es que una comedia con canciones que puedas cantar, y bailar si llegas a ese punto, es lo mejor para quitar los malos momentos. Una es Cantando bajo la lluvia, el clásico de Stanley Donen con Gene Kelly y Debbie Reynolds.



La otra es Victor o Victoria. Estupendas canciones, un montón de gags, comedia de enredo y muy divertida.


¿A qué esperas para verlas? Larga y próspera vida.

viernes, 5 de agosto de 2011

Cartas colombinas (y III)

Después del trajín automovilístico del sábado, el domingo decidimos ir al Parque Nacional del Garajonay y hacer una ruta sencillita que me habían recomendado. No voy a hablar del parque pero si quieres más información pues aquí y aquí te ayudan un poco.

Buena parte del turismo que acaba en la Gomera lo hace para practicar senderismo. Y es que la isla cuenta con una buena red de senderos, no sólo por la zona del Parque Nacional sino que se sale de sus límites y recorren gran parte de la isla. No era extraño encontrarte con turistas con sus mochilas y bastones en el borde de la carretera descansando. Los caminos están muy bien señalizados, con paneles que te informan de la distancia, dificultad, pendiente, etc.

La ruta que hicimos iba desde una pista forestal, cerca del Aula de la Naturaleza hasta la ermita de Lourdes, apenas un kilómetro de distancia que recorrimos en poco tiempo.




Desde la ermita salían dos o tres caminos y vimos uno que iba hasta el Caserío del Cedro siguiendo el barranco, y como tampoco era excesivamente largo pues allá que nos fuimos en plan paseo. Aquí van unas fotillas del recorrido y un video que ni el Spielberg oigan.






video

Este paseo dominical por los senderos me gustó mucho; de hecho, le comenté a T. que si veníamos una segunda vez sería en marzo o abril, cuando estuviese todo más húmedo (y con niebla a ser posible) para hacer senderismo. Merece mucho la pena.


jueves, 4 de agosto de 2011

Cartas colombinas (II)

La Gomera es una isla pequeña, apenas 370 kilómetros cuadrados, una cuarta de ésta en la que vivo. A pesar de ello puedes pasar del nivel del mar a unos 1.300-1.400 metros de altura en apenas veinte kilómetros de carretera. Claro está que eso no lo consigues con una autovía sino a través de carreteras sinuosas con curvas y fuertes pendientes.

El segundo día, el sábado, decidimos dar la vuelta a la isla. Para no pasar por San Sebastián y ahorrarnos algo de carretera, cogimos una ruta que desde el sur atravesaba la isla por el Parque Nacional del Garajonay. Y empezamos a hacer pequeñas paradas en los numerosos miradores que hay repartidos por todos los lados.

Roque de Agando


Valle de Hermigua desde el Parque Nacional


Desembocadura del Valle de Hermigua

Hicimos una parada en Agulo, cabecera del municipio más pequeño de la isla pero que tiene un casco antiguo peatonalizado que permite dar una pequeña vuelta viendo el pueblo con tranquilidad. Y para que vean que este archipiélago es realmente canijo nos encontramos con una excursión que venía del pueblo de T. y del nuestro a pasar el fin de semana y con el que coincidimos tomándonos una cervecita.



Lateral de la iglesia de Agulo, de corte orientalista con pequeñas cúpulas en lugar de bóveda

Agulo

Después del descanso seguimos nuestra ruta norteña y llegamos a Vallehermoso pero ahí sí que no paramos. Vimos el pueblo desde un mirador y poco más. La idea nuestra era continuar hasta Alojera, un pequeño pueblo cerca de la costa donde una compañera de curro me había recomendado ir a comer. Después de un desvío y bajar, bajar, bajar y bajar, pensamos que nos habíamos perdido o que algo marchaba mal, pero después de una curva vimos el barrio allá abajo en la costa. Mereció la pena porque comimos de lujo; unas lapas fritas con mojito y pescado fresco que estaba para chuparse los dedos. Eso sí, un calor impresionante. Debía haber un microclima o yo que sé porque cuando nos íbamos el coche marcaba 39º y hasta que no llegamos a la carretera general no llegó a los 30º.

Alojera

Sí, el barrio de arriba está justo detrás de todo esto, como unos siete kilómetros más abajo


Después de comer, y como siempre, T. se echó la siesta en el coche mientras yo iba conduciendo tranquilamente camino de Valle Gran Rey. Volvimos a pasar por un extremo del Parque Nacional pero ya estábamos en la zona oeste de la isla y se notaba cada vez más la aridez del terreno. Y, como es habitual, sacando fotos al borde de la carretera.

¿Panteón? en Arure

En realidad, íbamos a Valle Gran Rey a pasar la tarde en la playa. Pero es que se merece la recompensa porque bajar hasta la costa es todo un ejercicio de conducción con curvas. Nunca me he acordado tanto de Bette Davis y su frase de "agarrense los cinturones que vienen curvas".

Parte de Valle Gran Rey con bancales y la carreterita

Playa del Inglés (sí, también hay una en la Gomera)

Y después de un par de horas de playa, terracita para refrescar el gaznate con una clarita y vuelta al hotel, molidos después de un día de coche. En realidad, apenas fueron unos 150 kilómetros de recorrido pero como si hubiésemos hecho 1.500.



miércoles, 3 de agosto de 2011

Destripando... Green Lantern

Ayer me fui al cine con un colega a ver Green Lantern.


Basada en un comic de DC, del que reconozco que lo desconozco todo y más, narra la incorporación de Hal Jordan, un piloto de pruebas, al cuerpo de Linterna Verde, creado por los Guardianes para preservar la paz y la justicia y luchar contra el mal, tras ser elegido por el anillo de uno de dichos miembros que muere en la lucha contra un poderoso enemigo.

Green Lantern es la típica película basada en un comic que explica el origen de un superheroe. Como no he leído el comic no se hasta qué punto la adaptación cinematográfica ha sido fiel a la historia original pero por lo que he leído por ahí no está mal. En realidad, iba a la película sin ningún tipo de pretensiones, había visto las críticas que le habían hecho y no eran nada halagueñas. Pero, bueno, como iba sin expectativas lo cierto es que no me defraudó. Vamos a ver, es la clásica peli veraniega que yo llamo "de descanso neuronal", es decir, entras, apagas la neurona, aceptas todo lo que te cuentan sin problema y disfrutas de las chuches, encendiendo la neurona cuando salgas. Es una peli palomitera, sin pretensiones y sin buscarle más allá de lo que ves. Eso es un punto a su favor.

Ahora la parte no tan favorable. Para empezar, la historia es más sencilla que el mecanismo de un chupachups, lineal y absolutamente predecible, pero, en cambio, no se me hizo eterna ni pesada. Reynolds (Hal Jordan) no va a ganar el Oscar por esta peli (es más probable que sea candidato al Ratzie que otra cosa) pero da el pego (aparte de estar merendable no, para comérselo y no dejar ni las raspas). Y el resto, salvo Blake Lively que intenta hacer algo, se limitan a cumplir, incluyendo unos desaprovechadísimos Tim Robbins y Angela Bassett (sorpresa verla después de muuuuucho tiempo).


En cuanto a la banda sonora, creada por James Newton Howard, sorprende que no haya un tema principal, que defina al protagonista o a los Green Lantern, como suele ser habitual en este tipo de películas. Esto puede que sea un inconveniente, pues impide crear un leitmotiv recurrente y con el que podamos identificar aquellos momentos más heroicos de la historia. Howard conoce el oficio de sobra y la música se acopla bastante bien a las imágenes que nos muestran las acciones de Jordan. Pero hay un problema, le falta un algo, una chispa, yo lo llamaría un punto heroico, apoteósico, porque una vez que dejas de escuchar la música es muy difícil, salvo contada excepción, recordar un corte musical. No es mala pero no me parece que sea la elección más apropiada para una película de superhéroes, aunque después de escuchar a Doyle con Thor pues ya me lo espero todo.


martes, 2 de agosto de 2011

Cartas colombinas (I)

Pues nada, que ya estamos de vuelta. Más descansados, que el tute que nos pegamos fue intenso. Así que ahí van unas fotitas acompañando una muy breve crónica del viaje a la Gomera.

Para empezar el aeropuerto. Pequeño, de andar por casa, casi como una casa de muñecas, todo a mano y sin complicaciones.


Después de dejar las cosas en el hotel nos fuimos a la villa, San Sebastián, que además es la capital de la isla. Pequeñita pero coqueta, no pongo fotos generales porque no paramos a verla de lejos (ya está más que vista en libros, televisión, etc), tiene algunas cosillas interesantes. Aquí la Torre del Conde, la fortificación militar más antigua de Canarias, de mediados del siglo XV. Antiguamente se hallaría casi al borde del mar pero hoy la rodea un parque coqueto para relajarse un poco.


Después de tomar algo para refrescarnos, tocó paseo por sus calles, que tampoco fue muy largo ya que es una villa pequeña aunque el municipio tenga unos nueve mil habitantes. Lo mejor, las casas y sus fachadas, que es lo que a mí me gusta más.


Escudo en la fachada del Museo Arqueológico de la Gomera


Entrada lateral de la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción



Fachada del Archivo Histórico Insular de La Gomera