miércoles, 29 de febrero de 2012

Oscars 2012 (y 2)

Hace años, cuando tenía el Plus, me quedaba los domingos por la noche (o los lunes, que antes se entregaban ese día) a ver la ceremonia de los Oscar. Por aquel entonces, la entrega era larga y en muchas ocasiones bastante tediosa, con discursos largos y algunos premios que no te interesaban demasiado. Por supuesto que aparecían pequeñas joyas que animaban la noche, pero Internet estaba empezando y no existía la oferta de verlo/escucharlo/seguirlo que tenemos hoy en día.

Al poco de irme a vivir con T. quitamos el Plus y dejé de ver la ceremonia íntegra. Recuerdo que, al día siguiente, el Canal Plus de entonces emitía un programa de una hora en el que seleccionaban los mejores momentos y era más interesante ya que te ahorrabas las pausas publicitarias, los discursos eternos y los premios menores. Pero también echaba de menos otra cosa. Podremos estar de acuerdo o no con los premios, en el autobombo, en el patrioterismo y todas esas cosas pero a la hora de hacer un montaje sobre algo concreto para entregar un premio son los mejores. Recuerdo un montaje en el que diseccionaban una escena de persecución de The French Connection para explicar la importancia del montaje; o de otros para explicar la elaboración de efectos especiales, o de la importancia del diseño de producción. Y así unos cuantos. Por no hablar de los que elaboran todos los años en recuerdo de aquellos que han fallecido, no sólo actores y/o directores.




Hay otros impresionantes como éste que nos muestra como ha salido Nueva York en el cine o los más divertidos de apertura de la ceremonia con Billy Cristal.

A todas estas, me alegro que The Artist haya ganado. No se si es la mejor película del año pasado, probablemente no, pero que una película con esas características (en blanco y negro, muda, europea) se haya hecho con los premios más importantes es un reconocimiento a la calidad. Y a que te sigan emocionando con películas como ésta. Y ahora, que deje de avasallar un poco y deje algunos premios a los demás. En especial para John Williams, que tiene pocos...


martes, 28 de febrero de 2012

Griposo

Odio estar enfermo. Que uno esté malo un día o dos por culpa de la migraña o un catarrazo pase pero estar varios días hecho una piltrafa humana siempre lo he considerado una pérdida de tiempo. Y me fastidia enormemente. Porque si pudiese estar en casa haciendo algo o leyendo o viendo películas y series aún pero estar con la gripe es asqueroso; la fiebre, el dolor de cabeza y la tos tuberculosa me quitan las ganas de todo (bueno, ayer ya pude mirarme algunas cosas y mi cabeza lo agradeció). Luego, me acuerdo de mi hermana la más pequeña y las operaciones que pasó cuando tenía pocos años y de las personas que lo pasan realmente mal con enfermedades jodidisimas y te sientes un ser despreciable, como diría el pato Lucas, por quejarme de una miserable gripe y llevar cuatro días sin salir de casa salvo para ir al médico. Si es que en el fondo nos quejamos por todo...


viernes, 24 de febrero de 2012

Oscars 2012

Este próximo domingo se entregan los Oscars, esos premios que muchos desdeñan y otros tantos quisieran tener aunque lo nieguen, y renieguen de ellos, en público. Como siempre, hay categorías que me interesan más bien poco o nada y otras a las que les sigo la pista. Una de ellas, como ya se habrán imaginado, es la de Mejor música (Original Score, como le denominan ellos). Este año parece que hay bastante unanimidad en los trabajos porque tres de ellos coinciden con otras tantas que estuvieron nominadas en los Globos de Oro; y, como estoy un pelín perezoso y no voy a comentar nada que no dijese ya, me remito a la entrada que sobre ellas hice hace como mes y medio.

Las diferencias con los Globos de Oro estriban en la segunda nominación este año de John Williams por la música que compuso para Las aventuras de Tintín. El secreto del Unicornio y la del español Alberto Iglesias por la de El topo. Al igual que en las nominaciones de los Globos de Oro, me remito a las entradas que hice de ambas películas, tanto para Williams como para Alberto Iglesias, ya que allí comenté cosillas de la música que compusieron para ellas. Estoy casi seguro que, salvo sorpresa monumental, se lo va a llevar Ludovic Bource por The Artist, al igual que en los Globos de Oro y todos los demás premios que se ha llevado. En cambio, me gustaría que se lo diesen a John Williams, sobre todo por la de Tintín; quizás no sea lo mejor de él pero que a los 80 años recién cumplidos aún siga en la brecha y con dos nominaciones en un mismo año dice mucho de él. Y no creo que le quede mucho para el retiro, ya sea forzoso o voluntario. En fin, nos enteraremos en la madrugada del domingo.

Y, para acabar, no voy a poner música. ¿Sorprendidos, eh? Uno de los cortos de animación que están nominados a los Oscars es este que viene a continuación. Me encantan los cortos porque te desarrollan historias en pocos minutos, perfectas condensaciones que no todo el mundo son capaces de llegar a realizar. Encima ambientada en el mundo de los libros; quince minutos bien aprovechados. A disfrutarlo.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Puesta a punto

Ahora que ya se han acabado los carnavales, por fin, queda por delante un mes hasta Semana Santa. Un mes para retomar la normalidad, la rutina, y ponerme a hacer todos esos asuntillos que tengo pendientes. Aún tengo una caja con cosas para colocar en el estudio; eso o desembarazarme de ellas, aún no lo he decidido. Tengo que terminar una comunicación para los coloquios de octubre; vale que hay tiempo pero así me lo quito de encima y puedo dedicarme a otras cosas más pendientes (vamos, más atrasadas, si eso es posible) de esas investigaciones que uno realiza de vez en cuando. Y retomar la Operación Verano 2012, que últimamente la tengo algo dejada de lado por culpa de la pereza que me ha entrado. Y actualizarme con mis series antes de que lleguen las nuevas, precisamente en marzo.

En el fondo no es tanto, simplemente se trata de una cuestión de organización. Quien me lo iba a decir...


viernes, 17 de febrero de 2012

Cuando haces ¡POP! ...

Mis amigos de toda la vida, esos con los que juego a las partidas de rol, de mesa y lo que se tercie, suelen compararme con C3PO, por lo serio, educado y un pelín plasta que puedo llegar a ser en determinadas cosas. A veces, me gustaría ser como él, tener un botón con el que desconectarme y olvidarme del mundo mundial.

Llevo unos días que vivo sin vivir en mí, que diría la levitadora. Entre la semana pasada que estuve con la cabeza y la migraña dándome la lata unos cuantos días y ésta que parece un tobogán emocional, dan ganas de botarte a la bebida. El martes por la tarde quedé con T.; tenía que pasarme un par de cosas y hablar de otras tantas. Y, como siempre que lo veo, me descuadró el sistema emocional. Para colmo he conocido a alguien. Bueno, he ligado con alguien. Corrijo, alguien se ha enganchado de mí. Sinceramente no lo entiendo porque sólo nos hemos visto un par de veces y en estos momentos no soy la alegría de la huerta. Pero será que la gente está tan necesitada de afecto y cariño que en cuanto le das un poco ya parece que eres el amor de su vida. Sinceramente, como puse en el FB el otro día, no tengo el c..o para farolillos, así que tuve que hablar con él el miércoles y comentarle que en estos momentos no estoy por la labor, que no tengo ni la cabeza ni el corazón para estas cosas. A ver cómo acaba todo esto.

Vamos, que como tenía poco he estado tres días con la sensibilidad a flor de piel, con los ojos cuajados por cualquier tontería. Con decir que me acongojé con el episodio de Once upon a time de esta semana. En fin. Menos mal que siempre nos quedará el twitter, y hay personas estupendas que te mandan mensajes que te alegran la tarde y te emocionan no saben ellos hasta qué punto. O amigos con los que vas a pasear y te despejan la cabeza haciéndote reir con sus aventurillas. Este fin de semana pienso divertirme lo más grande (aunque se que me voy a encontrar con mi enganche); esta noche veré la gala de los drag en casa de Mokko con los colegas y mañana al mogollón con disfraz. Y que sea lo que Don Carnal quiera.

Cambio de tercio. Soy un gran fan de las pelis de Bond. Las hay mejores, peores y alguna que no sabes por donde cogerla salvo que la veas como una peli de humor. Para mí las mejores son las primeras, las de la época de Sean Connery. Este año es el cincuenta aniversario del estreno de la primera película, Agente 007 contra el Dr. No. Y por ese motivo le han hecho un homenaje en el comienzo de la entrega de los BAFTA de este año por medio de Tom Jones (que está mayorcito pero para los 71 años que tiene está estupendo).



via Friki pero poco

domingo, 12 de febrero de 2012

OST (VII)





00:00 : "Among The Clouds"
04:34 : "Follow Me"
05:39 : "Pete In Heaven"
06:54 : "Saying Goodbye"
09:34 : "The Rescue Operation"
10:53 : "The Old Timer's Shack"
12:23 : "Dorinda's Solo Flight"

sábado, 11 de febrero de 2012

viernes, 10 de febrero de 2012

Star Wars again

Hoy se reestrena, por enésima vez, la saga favorita del que escribe en este blog. Ya saben que tito George Lucas no pierde ninguna ocasión para estar a la última en las nuevas tecnologías. Ni para hacer caja con ellas. Así que la excusa del 3D era perfecta para adaptar las películas de Star Wars a ese formato (ja) y volverlas a colocar en órbita espacial.

Como diría ese gran tuitero que todos conocemos, tengo el corazón partío. Por un lado, me niego a pasar por caja una vez más para llenar los bolsillos a Lucas y a la Fox, sobre todo y teniendo en cuenta que ya me las pillé en Blue-Ray para Navidades. Por otro lado, mi lado friki y fan me hace dudar de lo anterior y se plantea pagar la pasta que costará la entrada para verla nuevamente en el cine. Cuantas dudas por favor. Que dura es la vida del fan...


miércoles, 8 de febrero de 2012

Los 80 de John Williams

Hoy el maestro de maestros de las bandas sonoras John Williams cumple 80 años. Te puede gustar o te puede gustar menos su estilo musical en las películas pero hay que reconocerle que gracias a él y un puñado de compositores de su generación, como Jerry Goldsmith y Ennio Morricone, la música del cine revivió en la década de los sesenta, convirtiéndose en un género más popular (en el sentido de más conocido y reconocido por la gente).


Sólo por las bandas sonoras de Tiburón, Star Wars, Superman, En busca del arca perdida, E.T., El imperio del sol, La lista de Schindler o las de Harry Potter merece un hueco en el Olimpo de los compositores. Y si aún tienes dudas, en la revista Empire tienes 80 motivos por los cuales John Williams es el Maestro. Y los celebra con dos nominaciones a los Oscar este año: por War Horse y Las aventuras de Tintín. En plena forma y trabajando a tope. Larga vida.





martes, 7 de febrero de 2012

Seriéfilo pero poco

A estas alturas del partido lo que tengo claro es que la vida es demasiado corta para todo lo que nos planteamos hacer. Ya se que nunca viajaré a todos los sitios que me gustaría visitar, que no me leeré todos los libros que me interesan, recomiendan o simplemente debería, que no veré todas las películas y series de televisión que me apasionan y que querría. Que el día tiene sólo veinticuatro horas y a todo ello tienes que sumar un horario laboral, la vida social familiar, sentimental y amistosa así como otras aficiones si no quieres convertirte en un eremita aislado del mundo. Que podría serlo, pero que tampoco es mi objetivo en la vida.


En realidad, de lo que se trata es de seleccionar y priorizar. Como todo en la vida. Hay cosas que te interesan más y otras menos, aunque también te gusten. Y, sobre todo, buscar un poco de variedad porque casi siempre nos centramos en lo que más nos gusta y desdeñamos lo demás.

Esto viene a razón de mi afición por las series de televisión. Cualquiera que viese la columna de aquí a la derecha, pensaría que estoy todo el día viendo la televisión con mis series. Eso es verdad, hasta cierto punto. Buena parte de las series que sigo lo hago a ritmo de emisión usamericana y suelen ser de largo recorrido, de esas que tienen veintitantos episodios y duran un curso escolar, desde septiembre u octubre hasta abril o mayo. Eso sólo se explica porque en medio se producen laaaaargos parones, como el de Navidad que suele durar un mes, o en febrero e incluso por Semana Santa. Es en esos parones que aprovecho para ponerme al día con otras series de las cuales he acumulado algunos episodios, sobre todo de las comedias que tienen episodios de veinte o treinta minutos y perfectas para ver dos o tres de una tacada. O para visionar alguna miniserie que te hayan recomendado.




Y luego están los pequeños maratones, esas series de temporadas cortas de seis o siete episodios que si te enganchan te los ves en una semana o en un puente. Por eso me encantan las series británicas, porque en la gran mayoría de los casos tienen un corto recorrido y enganchan más pronto.

En realidad, y en comparación con muchos serieadictos que existen por la blogosfera, tampoco veo tantas como podría parecer a primera vista. Para la cantidad de oferta que existe creo incluso que veo poca. Y todo ello viene al hilo de este post que ví el viernes pasado en el blog Quinta Temporada, en el que explican la sobreoferta seriéfila que estamos viviendo en los últimos años y que incluso tiene desbordados a los críticos de televisión que se hallan incapaces de analizarlo y hacerse con todo. Si esta gente especialista y centrada en estas cuestiones se encuentra sobrepasada imagínense los demás mortales. Por eso me gusta estar enterado de lo que se cuece, qué se estrena y de qué van las nuevas series; así puedes elegir con cierto criterio. Que te puedes equivocar igualmente, y una serie que podía parecer lo mejor en su planteamiento después se desinfla quedándose en nada y viceversa. Igual que cuando vas al cine. Porque a nadie se le ocurre ir a ver The Artist sin saber que es una película francesa, muda y en blanco y negro si no intuyese que te podría gustar. ¿O si?

Y hay muchas
series que no he visto o no sigo. Algunas muy valoradas, otras más conocidas y otras que tengo pendientes. Entre ellas están True Blood, Los Soprano, 24, El ala oeste de la Casa Blanca, The Office, 30 Rock, Breaking Bad, Cómo conocí a vuestra madre, me quedan la cuarta y quinta temporada de The Wire, Star Trek Voyager, varias de A dos metros bajo tierra... ¿Quieren que siga? Pero ni me agobio ni me preocupo, siempre que disfrute del tiempo y lo aproveche al máximo. Aunque sea con una buena siesta.


jueves, 2 de febrero de 2012

Iron Sky: locuras nórdicas

Este año el verano promete con sus estrenos cinematográficos. Que si The Avengers, que si Blancanieves y la leyenda del cazador, que si Prometheus, que si la tercera entrega de El Caballero Oscuro, que si Spider-Man, por no hablar de otros estrenos tan o más contundentes como El Hobbit, Los juegos del Hambre, John Carter o la segunda parte de Los Mercenarios, por citar unos pocos.

Cualquiera podría pensar que una de estas películas ocupará el podium en nuestros corazones, al igual que en la de recaudaciones ¿no? Pues nada de eso. El auténtico hit del verano será otro. ¿Recuerdan Star Wreck? ¿Aquella serie de películas parodia-homenaje mezcla de las series Star Trek y Babylon 5, la última rodada por un grupo de locos fineses con cuatro duros allá por 2005? Pues han vuelto. Con más dinero. Y más ganas. Y más locos aún.


Porque si no, a ver como te explicas que hayan rodado Iron Sky, una película en la que un grupo de nazis huyen de la Tierra hacia la Luna en 1945, se asientan en el lado oscuro del satélite y regresan en el año 2018 buscando venganza contra la Humanidad. Un auténtico despiporre vamos. Y como se que les ha entrado el gusanillo curioso, ahí les dejo un par de trailers. Que se estrena en nada, en abril. Para que vayan abriendo boca...