lunes, 29 de abril de 2013

Star Wars a la Disney

Cuando a finales de octubre del año pasado, Disney anunció que había adquirido Lucasfilm por el módico precio de 3.125 millones de dólares fuimos muchos los que nos echamos a temblar. Porque en el mismo acto ya se estaba anunciando una nueva película de la saga Star Wars para el 2015. Lo cual para un superfan confeso de la misma debería ser la panacea ¿no?


Pues no. Después de la semidecepción que supuso la nueva trilogía de la saga (los episodios I, II y III), los seguidores de La guerra de las galaxias tenemos algo de miedo de lo que pueda ocurrir. Máxime teniendo en cuenta en manos de quien se encuentra ahora: la compañía del ratón Mickey. Así que los temores pueden estar plenamente fundados tras las expectativas que se crearon hace catorce años con el estreno de los nuevos episodios. Y eso que uno ya iba mentalizado para ser receptivo después de años de rumorología, merchandising que salía a cuentagotas, de comprar libros que añadían más tramas a la historia original como la Trilogía de la Nueva República de Timothy Zahn (la primera y mejor de todas para el que suscribe) e incluso la banda sonora compuesta por Joel McNeely para Sombras del Imperio dentro del proyecto que ideó Lucasfilm.




Y es que no siempre más cantidad significa mejor calidad. A las pruebas me remito. La otra gran saga estelar, Star Trek, supo mantener el equilibro entre calidad y cantidad en las cuatro series que programó entre 1987 y 2005 al tiempo que estrenaba en las salas de cine seis películas (dos con la tripulación de la serie original y cuatro con las de La nueva generación). Aún así, con todo el cuidado en su presentación, la adoración de los fans y demás aspectos, al final se detectó un agotamiento de la franquicia. Y me temo que con Star Wars puede ocurrir algo similar. Es verdad que los seguidores nos echaremos encima todo lo habido y por haber. Iremos a ver las películas, compraremos gran parte del merchandising, las películas en BlueRay y cuasi entraremos por el aro. Y sólo con eso recuperarán gran parte, por no decir toda, la inversión realizada.

Porque en el fondo, como todo, se trata de hacer negocio. Sobre todo por parte de los dueños de Disney que han heredado del tío Gilito el amor por el brillo de los dólares y que en parte les ha contagiado tito Lucas. De ahí que, tras la sorpresa inicial hace casi un mes cuando Disney anunció que cerraba LucasArts, la sección de Lucasfilm que creaba los videojuegos, no tardasen en proclamar hace pocos días a bombo y platillo que iban a presentar una película de La guerra de las galaxias cada verano a partir del 2015, teniendo en cuenta que los episodios VII, VIII y IX se estrenarían cada dos años y en medio aparecerían películas independientes o spin-off de personajes de la saga. Con J.J.Abrams de por medio. Para echarse a temblar y temer lo peor.


Esto sólo acaba de empezar...


miércoles, 24 de abril de 2013

Stand-by

Toc toc toc, llamando desde la periferia de la periferia, algo así como Tatooine en Star Wars, ese planeta en el extremo de la galaxia alejado de todo. ¿Hay alguien vivo por ahí?

Pues nada, unas breves palabras para comentarles que sigo liado con unas cuantas cosas. Por ser discreto y bien hablado, que si uno fuese un pelín poligonero diría que voy arrastrando el culo a todos lados sin parar. Que si repasar mis pobres conocimientos de inglés, que si preparar y conseguir información para el curso que tengo previsto para después del verano, ver a la familia, salvar al mundo alguna que otra tarde en mis partidas de rol, que si esto o lo otro... Por no hablar de los fines de semana que se me van en un suspiro yendo de una isla a otra y en estar con mi chico. Ya, ya se que son excusas muy usadas pero la realidad siempre golpea en los bajos. A ver si consigo extraer un poco de tiempo para ir escribiendo unos posts como se merecen. 

Mientras, les dejo con una poca de música, ligerita y con ritmo para que meneen el cuerpo saleroso.




martes, 16 de abril de 2013

Cinefilia

Siendo como es heredero y deudor de la fotografía, el cine nos ha dejado a lo largo de más de un siglo muchas imágenes que se han convertido en iconos. Se puede añadir que ha sido uno de los pilares que ha convertido durante el siglo XX a nuestra sociedad actual en una sociedad prácticamente audiovisual. Entre eso y que hay gente con mucho (hay quien diría que demasiado) tiempo libre, amante o enloquecida por el cine y capaz de manejar el Movie Maker de Windows, pues de repente ves por la red algunos videos que están muy pero que muy bien. Y en el afán de compartir estos pequeños placeres ahí van un par de ellos.

El primero es una colección de 25 grandes escenas del cine que no estaban en el guión original y surgieron de manera espontánea durante el rodaje. En el video van explicando cómo y por qué aparecieron en la película.




En el segundo video tenemos una recopilación de escenas en las que el actor o actriz actúa de espaldas a la cámara, demostrando que no es necesario expresar las emociones exclusivamente con la cara.



Que los disfruten...

jueves, 11 de abril de 2013

Apuntes varios

Como me está costando actualizar el blog en los últimos días por pereza, desidia, escaso tiempo, procrastinaciones varias y demás circunstancias, ahí van una serie de breves en los cuales me pongo al día en asuntos varios.

Estoy pensando en volver a ir a la piscina. Añoro cuando trabajaba por la tarde y podía echarme una escapadita matinal a la piscina durante una hora y nadar tranquilo, sin agobios de tanta gente. De eso hace demasiado tiempo que ya ni me acuerdo y si no he vuelto no ha sido tanto por pereza como por la imposibilidad de los horarios y de conseguir una plaza en horario de tarde (en esto es más fácil una audiencia con el Papa o con el Borbón que te llamen para decirte que sí). Cerca de mi casa hay una piscina a la que puedo ir caminando. Lo bueno es que puedo ir días sueltos de lunes a viernes pagando un par de euros por una hora; el problema es que el horario finaliza a las cuatro de la tarde. Así que he estado haciendo cábalas adivinaciones cuadrantes de horarios a ratos para poder hacer todas las horas laborales y salir a una hora que me permita ir de tres a cuatro a nadar.


Los cursos van a acabar conmigo. Este mes de mayo ya tengo confirmado uno que no es presencial sino a distancia, y en perspectiva a lo lejos se hallan dos más de mi empresa que, menos mal, son online y duran un mes. Pero al mismo tiempo estoy recabando datos e información (otra cosa es que me pueda sentar a escribir) para uno que tengo que impartir allá por octubre o noviembre. Las tardes no dan abasto para tanta materia así que ya veremos.


Y, como éramos pocos, esta semana hice la preinscripción para la Escuela Oficial de Idiomas. Vayamos por partes. Mi dominio del inglés es bastante precario y básico, ese es uno de los motivos por los cuales intento ver las series americanas e inglesas en versión original, para refrescar el idioma y mantener un mínimo de atención nivel. Mi objetivo no es acabar los seis años de Inglés sino llegar al nivel Intermedio y conseguir el B1 así que realicé la preinscripción para el nivel avanzado del Intermedio con la consiguiente realización de la prueba de nivel. Lo siguiente que hice el martes por la tarde tras presentar la solicitud fue salir escopeteado a la biblioteca de la Universidad en busca de libros y material para irme poniendo al día. Así que ya ven, el próximo mes y poco tendré que dedicarle un par de horitas dos tardes a la semana para intentar hacer algo digno y presentable.

¿A que suena todo estupendo y maravilloso? Pues ya estoy haciendo ejercicios mentales... no hay estrés, no hay estrés... da tiempo para todo... organización, organización... Ay Fortuna esquiva, para cuando el Euromillones.



sábado, 6 de abril de 2013

viernes, 5 de abril de 2013

Ensoñaciones

Siempre me he considerado una persona bastante realista, poco dada a fantasear al estilo "cuento de la lechera" y a divagar sobre lo que podría ser, lo que podría haber sido y demás. Vamos, de los que suelen decir que tienen los pies sobre la tierra. Eso no quita para que, siguiendo mi optimismo cotidiano, invierta unos eurillos en los juegos de azar como la Primitiva, la Bonoloto o el Euromillones con la esperanza (vana, ya lo se) de que toquen unos milloncejos cualquier día de estos.

Pero muy muy muy de vez en cuando me dejo llevar por la fantasía, sobre todo cuando quiero dejarme caer en los brazos de Morfeo por la noche. Entonces pienso qué haría si me tocase un porrón de millones en la lotería y ahí empiezo a divagar y soñar hasta el punto que me quedo dormido sin darme cuenta. Y es que ya tengo las cosas perfectamente claras si eso sucediese: empezaría a repartir a todos los que están a mi alrededor. A mis hermanas para que no tuviesen que volver a trabajar en la vida, a mis padres para que disfruten de la vida y viajen/hagan lo que les de la gana, a los colegas para que salden la hipoteca, a los amigos con apuros para que se desahoguen una muy larga temporada y luego repartiría unos cuantos milloncejos por ahí, en algunas ONG que se que hacen mucho en los tiempos que estamos. 

Aunque en el fondo el realismo vuelve a apoderarse de mí y reconozco que sería muy feliz con que me tocase un pellizco con el que tapar un par de agujeros y disfrutar de un viajecito con mi chico. Y si me sirviese para quitarme la losa de la hipoteca estaría genial. Porque ya sabemos que soñar es gratis...


miércoles, 3 de abril de 2013

Destripando... El atlas de las nubes

Por fin estos días atrás pude ver El atlas de las nubes, una película a la que tenía muchas ganas y que no pude disfrutar en el cine.


El atlas de las nubes (Cloud Atlas) está basada en la nóvela homónima de David Mitchell y se halla estructurada en seis historias desarrolladas en distintos momentos del tiempo y del espacio: la primera en las islas Chatham y Pacífico Sur a mediados del siglo XIX, la segunda en Escocia en la década de 1930, la tercera en Estados Unidos en la década de 1970, la cuarta en Inglaterra en el presente, la quinta en el siglo XXII en Seúl y la sexta en Hawai en un futuro postapocalíptico. La premisa de la que parte la película es que todos estamos conectados y que nuestras acciones, por muy pequeñas que sean o parezcan, pueden influir en la vida de otras personas no sólo en el futuro sino también en el presente y en el pasado.

La película presenta varias modificaciones respecto a la novela. Esta se conforma como el juego de las muñecas rusas, en la que una historia da paso a otra, y esta a la siguiente y así hasta llegar a la última para luego ir retrocediendo de vuelta a la primera, que abre y cierra la novela. Además, está narrada de diversas maneras: en forma de diario, a través de cartas, una entrevista, en primera o en tercera persona... Todo ello se cambia en la película, en la que un personaje empieza a contar su historia a través de la cual se engarza con el resto mediante un impresionante montaje, donde las diferentes narraciones se suceden unas a otras. Esto puede suponer un pequeño problema para el espectador y es que, hasta que la película no avanza un poco en el metraje, es posible que se halle despistado pues desconoce el modo en que se hallan interconectadas. En cierto modo, la forma de mostrar las historias, el montaje, me recuerda a Las horas, y las tres historias que giran en torno a Virginia Woolf. 


Las modificaciones que comenté al principio no se limitan exclusivamente a la manera de trasladar la novela, también las hay en su contenido; por citar un caso, la segunda historia no se desarrolla originalmente en Escocia. Y como esta pues hay algunas más que no comento para no desvelar tramas ni partes relevantes. Lo que sí puedo decir es que la novela es un poco complicada de adaptar, precisamente por cómo se halla estructurada, y creo que los guionistas (que son, al mismo tiempo, los directores de la cinta) han hecho un estupendo trabajo de síntesis a pesar de que se hallan dejado muchas cosas en el tintero. Y el montaje, como ya señalé, es espectacular pasando de una historia a otra, sin darnos casi tiempo de respirar hasta ir alcanzando un clímax al final que nos deja con la sensación de si hemos asistido a una única historia que se prolonga en el tiempo o en el espacio o a seis historias estrechamente unidas que se confunden y solapan entre sí.

En lo que atañe a la parte técnica, como casi siempre en las películas de los hermanos Wachowski, ésta es una pequeña maravilla. Una gran fotografía de John Toll, que pasa de la luminosidad del Pacífico a la penumbra escocesa, un diseño de producción que recrea magníficamente las distintas épocas (sobre todo, me quedo con la década de 1970 y la futurista de Seúl) y unos efectos especiales que explotan principalmente en la quinta historia, la ambientada en el siglo XXII, que recrea una Nueva Seúl futurista capaz de lo mejor y lo peor. Creo que en todo este apartado no habrá ninguna decepción para los que se decidan a verla y me sorprende que no haya sido nominada en ningún apartado de los anteriores a los Oscar.


Es una pena que esta película haya sido un completo fracaso en Estados Unidos y en el mundo entero en general. La crítica ha sido muy dura con ella y puede que eso haya condicionado a la gente para ir a verla. No creo que su larga duración (son 170 minutos de metraje) sea un handicap, ahí está Django desencadenado que dura prácticamente lo mismo y ha funcionado bastante bien. Tengo la sensación de que es una película que no dejará indiferente y que los que la vean se posicionarán a un lado o al otro. Trata muchos temas (la solidaridad, la ecología, la libertad, la lucha de clases, la supervivencia, distopías, la religión...) pero en el fondo habla de personas corrientes que, llegado el momento, deben elegir entre hacer lo correcto o no, y con ello transformar el mundo.


Por último, la música. Compuesta a tres bandas por Reinhold Heil, Johnny Klimek y Tom Tykwer (que, además, es uno de los directores), se halla articulada en torno a un tema central que se va gestando y apareciendo y desapareciendo a lo largo de la película. Hay momentos de estruendo para aquellas escenas de acción que se combinan con otros momentos más íntimos, incluso líricos. Es un trabajo magnífico que entrelaza las distintas historias pues no señala un tema específico para cada una de ellas, lo que le da continuidad a todas ellas. Estuvo nominada a los Globos de Oro pero no a los Oscar y es una lástima porque es bastante buena. El corte final recrea el tema central en lento crescendo, al estilo del Bolero de Ravel, perfecto para los títulos de crédito. Ahora, a escucharla.

PD: Por si les interesa el libro, aquí en epub.