miércoles, 25 de septiembre de 2013

Vuelta a clase

Más que enero, septiembre siempre tiene esa sensación de que te entren las ganas para comenzar algo. Será por tener desde pequeños inculcados la cuestión del curso académico de septiembre a junio, que cuando nos planteamos determinados objetivos a cumplir lo dejamos para este mes. Que si el gimnasio, que si aprender algo, que si te pones a hacer tareas en casa, etc etc. No podemos evitarlo, somos animales de costumbres y en septiembre empienzan los ciclos para muchos.

Por supuesto, para mí también. Esta semana he vuelto a la escuela. Espoleado por J. en junio me presenté a la prueba de nivel para entrar en la Escuela Oficial de Idiomas. Que sí, que uno tiene ciertos conocimientos y se defiende una poca pero reconozco que, a pesar de mis intentos como ver mis series favoritas en el idioma de Shakespeare, tenía mi inglés bastante anquilosado. Así que después de aprobar la prueba y matricularme en julio allá que empezamos. Al menos estoy en una modalidad semipresencial con lo que sólo voy a clase una vez por semana (dos horitas y poco) y el resto online.

Y como el mundo académico me tiene bien agarrado por los mismisimos y no me suelta desde hace no se ni cuánto, pues a lo anterior hay que unir dos cosas más. Bueno tres. En octubre tengo dos cursos, uno que recibo, afortunadamente por Internet porque ya no estoy para los trotes de hacerlos de manera presencial, y otro que doy en el curro, también online porque es para compañeros que se encuentran en la otra isla. Todo ello con el inglés. A lo que se une la preparación de un curso, otro más sí y casi que he perdido la cuenta, que , en teoría, tengo que dar entre noviembre y diciembre. Este es el que mas me preocupa porque tengo que preparar los materiales, diseñar la evaluación, los cuestionarios, etc., y dejar a los alumnos satisfechos para poder realizar más ediciones. 

Así que ya ven, ni investigaciones ni archivos ni series televisivas prácticamente en los próximos tres meses. La enseñanza me ha absorbido por completo. Casi puedo decir que sólo me falta la carpeta con fotos de la Superpop para sentirme como en el instituto de nuevo. Ya son ganas de meterme en berenjenales...

PD: Actualizo un dato. Me han admitido en otro curso durante el mes de octubre. Me van a salir papeles por las orejas...



miércoles, 18 de septiembre de 2013

1000 años de Europa

Una breve historia de Europa de los últimos mil años. Tan breve como que se desarrolla en poco más de tres minutos. El video está bastante bien y es muy ilustrativo de los procesos disgregadores y reunificadores de las distintas épocas. Aunque hay algunos fallos y es que en ocasiones el mapa va adelantado a las fechas: por ejemplo, el reino de Granada desaparece de la Península Ibérica hacia 1455, casi cuarenta años antes, y la Unión de Portugal con España también se halla bastante adelantada en el siglo XVI. Eso es porque el video original va más despacio (dura 12 minutos). Así que para los acelerados, aquí lo tienen. Y para los que prefieran ir poco a poco, el original.


lunes, 16 de septiembre de 2013

I got life

Generalmente tenemos asumido que la vida es maravillosa, y es así en la mayoría de los ocasiones. Pero también es una carrera de obstáculos que tienes que sortear constantemente y puede convertirse, y de hecho lo es en más ocasiones de las que nos damos cuenta, en una auténtica hija de perra. Lo que ocurre es que, salvo excepciones, mientras la persona es joven no es realmente consciente de los peligros y de lo puñetera que es la naturaleza, de lo frágiles que somos las personas, de que vivir también conlleva sus riesgos.

Perdonen que parezca un poco, o un mucho, melodramático pero es que llevo más o menos una pequeña temporada pensando en estas cosas a raíz de la situación vivida por dos amigas. Casualmente, o no, tengo dos amigas que no se conocen entre sí y que han pasado por quirófano con apenas dos semanas de diferencia, y no precisamente por nimiedades. En el caso de una de ellas, además, después de superar otra enfermedad hace unos años. Y todo ello hace que me enfade con la vida porque son mujeres de mi edad, vitalistas, siempre con planes y proyectos en marcha y que, en estos momentos, lo están pasando un poco mal aunque se que se van a recuperar. Sí, ya se que es lo que suele ocurrir y que no puedo considerarme un caso especial porque esto es una constante vital, porque hay casos muchísimo peores, pero me fastidia, y bastante. Aunque suene infantil y hasta estúpido, que seguramente habrá alguien que lo piense.

Luego estoy yo la semana pasada y me viene la migraña durante un par de días, con visita doble a urgencias, y te das cuenta que lo tuyo, aún siendo doloroso y jodido, no tiene ni punto de comparación con lo de ellas y lo de mucha gente. Que existen situaciones más chungas y puñeteras, lo cual no es un consuelo pero te ayuda a tener otra perspectiva desde la que tomarte las cosas. Así que he decidido disfrutar de la vida como si cada día fuese el último, aprovechando todos los buenos momentos al máximo, quejándome lo justito para gozar de todo lo bueno que tengo alrededor. Voy a intentar currar todo lo posible para compensarlo luego haciendo todo aquello que me interesa, me gusta o sencillamente quiero hacer, como viajar con mi chico, leer, ir al cine, tener unas vacaciones aceptables, etc etc etc. Porque lo que siempre he tenido claro, y cada día que pasa cada vez más, es que estamos aquí de paso y que hay que aprovechar hasta el último instante que el universo nos da para seguir en pie. Así que salgan al mundo y disfruten de él como si fuese el primer día que lo viesen, ya sea verano, invierno, otoño o primavera. 




martes, 3 de septiembre de 2013

Lanzaroteando

Pues nada, ya han pasado las dos semanas de vacaciones programadas y estamos de vuelta en la rutina diaria. Dos semanas que se han pasado en un suspiro, síntoma de lo bien que lo hemos pasado y que se han disfrutado/exprimido/solazado al máximo, quedándonos con el consuelo de que aún me quedan la mitad de los días de vacaciones y algún día suelto que pienso colocar estratégicamente para alguna escapada que ya tenemos medio programada. Venir casi más cansado que cuando me fui también se puede considerar una muestra de lo estupendas que han sido. 

Porque han sido un no parar. Lanzarote es de esas islas de las que no me suelo cansar y si encima vas con alguien que la conoce al dedillo (y eso que hemos ido a algún sitio que J. no conocía personalmente) entonces ya es que la gozas con más gusto. No hemos ido ningún día a la zona de Papagayo, básicamente porque en agosto suele estar bastante concurrido y ya habíamos estado en junio. En cambio nos hemos dedicado a investigar, a meter el coche en pistas de tierra y llegar a aquellas zonas donde el hombre no ha llegado anteriormente. Bueno, o al menos de manera testimonial. 

Uno de los días nos llegamos al suroeste de la isla, una zona de difícil acceso por pistas de tierra, y donde el encuentro de los acantilados y el mar ha dejado un reguero de charcones y pequeñas lagunas al borde mismo del mar. Mientras fuera el agua bate furiosa, uno puede bañarse con tranquilidad en la mayoría de los charcos. Digo la mayoría porque el acceso a algunos requiere tener habilidades de cabra montesa y un equilibrio digno de un funambulista, y entre mi vértigo y mi torpeza habitual pues ya se pueden imaginar los nervios. Eso sí, te libras de las hordas de turistas porque sólo los conocen los locales, y aún así éstos van poco. Repetimos con el hermano de J. buscando un charcón concreto, que tras un pateo en plena canícula, no localizamos aunque descubrimos unos cuantos interesantes para futuras visitas.






Por supuesto, hubo visita obligada a Famara, la playa donde Eolo campa a sus aires. Paraíso de los windsurfistas y amantes del kitesurf, tuve la suerte del principiante. El primer día que nos alcanzamos hasta allí gozamos de un día espectacular: nada de viento y la marea bajando. La siguiente vez ya decidió que habíamos tenido suficiente la semana anterior y volvió a por sus fueros. No obstante, y a pesar del viento, es un placer sobre todo si te alejas de la zona más concurrida por los surferos y te colocas debajo del risco de Famara, donde no hay nadie. Un libro, una sombrilla y una buena compañía, junto con algo de comer y beber, y es perfecto para estar todo el día en paz.




Algún día lo dejamos para alguna que otra visita de esas que denominamos culturales pero reconozco que la cultura en esta ocasión ha quedado muy al margen. Nada de cine, algo de lectura y poco más; para eso están las vacaciones, para descansar y disfrutar de todo junto a tu chico. A ello añádase un par de paseos por Arrecife, pasar por delante de la casa de César Manrique en Haria que han abierto recientemente como museo y algunos paseitos para tomarnos algo con los amigos y volaron las dos semanas.





Por supuesto que hubo más, incluida visita sorpresa a Alegranza (que irá en otra entrada), pero tampoco es plan de detallarlo todo al milímetro. Únicamente contar algunas cosas y que las fotos les animen a venir algún día por aquí, la verdad es que Lanzarote bien merece una visita.


domingo, 1 de septiembre de 2013

43

Y van... Pues eso, cuarenta y tres veranos ya. Pero voy a por los otros cuarenta y tres, avisados quedan.