jueves, 31 de enero de 2008

De riesgos

Una amiga y compañera en el curro me enseñó este artículo ayer y como me ha gustado mucho, y encima barre para casa, pues lo pongo por aquí, por si quereis leerlo. Es un artículo titulado "La profesión más arriesgada del mundo", publicado en un periódico asturiano "La nueva España". Puede que sea un poco largo pero merece la pena. El enlace al artículo, aqui.

"La profesión más arriesgada del mundo

Existe una profesión realmente arriesgada, quizá sea la más peligrosa de todas. Me estoy refiriendo a la profesión bibliotecaria.
Esta afirmación provocará más de un asombro. ¿Arriesgada por qué?

¿Acaso quienes la practican trepan por imposibles rocas, como los alpinistas? ¿Acuden a la primera línea de fuego de cualquier guerra, como los reporteros? ¿Descienden a las profundidades de la Tierra para extraer sus minerales, como los mineros? ¿O se enfrentan a mares embravecidos, como los marinos y los pescadores?

No, claro que no realizan ninguna de las actividades descritas.

Entonces, ¿por qué esa exageración? ¿A que viene hablar de riesgo bibliotecario?

Es cierto que a un observador superficial podría parecerle una profesión no sólo sedentaria, sino tranquila, relajada y alejada de cualquier amenaza. Ni siquiera se les exige el uso de casco protector ni de ninguna otra precaución.

Sin embargo, las apariencias engañan, y mucho. Estos profesionales trabajan con dos de los elementos más inflamables que existen: libros y lectores.

Los bibliotecarios saben, mejor que nadie, que un libro, puesto en contacto con un lector, produce una reacción impredecible e imprevisible.

Si juntamos un átomo de oxígeno con dos de hidrógeno, sabemos que obtendremos agua. Pero si unimos un lector con un libro, jamás podremos adivinar lo que va a ocurrir, dado que el mismo libro causará efectos distintos en diferentes lectores. Será una reacción química de efectos insospechados, esto es, no controlables.

No es de extrañar que la primera medida que suelen tomar las dictaduras es intervenir en las bibliotecas, bien para clausurarlas, bien para permitir sólo los libros que a ellos les interesan. Es el caso, entre tantos, de Corea del Norte. Ninguna dictadura va a consentir que se les cuele literatura subversiva ni tampoco degenerada, como así tildaban los nazis a libros como «La metamorfosis», de Kafka.

Qué duda cabe de que quienes mejor han entendido el poder de los libros son los dictadores. Por eso los prohibieron nada más alzarse con el poder. Stalin acabó, sin temblarle el pulso, tanto con los libros como con los autores que le molestaban, que eran casi todos. Él aplicaba ese viejo refrán de «muerto el perro, se acabó la rabia», aunque murió sin saber que la rabia era él.

En las democracias estas instituciones inflamables que son la bibliotecas peligran también, porque hay muchos dirigentes políticos con tentaciones totalitarias que miran los libros con recelo. Se les nota enseguida, primero porque hablan de autores y títulos que no han leído; segundo, porque ponen todo tipo de trabas y cortapisas para su potenciación, aún proclamando que las apoyan. Y tercero, y sobre todo, porque quienes rigen los destinos de los ciudadanos, saben, o intuyen, que aunque las bibliotecas públicas dependen de los poderes políticos, quienes las frecuentan tienen la posibilidad de aprender en ellas a desconfiar de cualquier poder, de cualquier imposición, de cualquier manipulación. Saben, o intuyen, que son instituciones extrañas que se nutren de pensamiento concentrado. Y saben, o intuyen, que pensar siempre resulta subversivo. Ya hay quien las considera, aunque no se atreva a decirlo en público, un peligro mayor que el de un polvorín a punto de estallar.

Comprenderá ahora, quien haya leído hasta aquí, que la actividad bibliotecaria exija delicadeza, prudencia, valor, atención y conocimiento para afrontar con éxito los altos riesgos que supone.

Quienes se dediquen a esta profesión, deberán estar alerta ante lo que pueda ocurrir.

En la mítica película de 1951 «La mujer pirata», dirigida por Jacques Tourneur, la capitana, después de expoliar un navío, ordena amontonar en la cubierta de su barco todo el botín conseguido, y les pide a sus subordinados que cojan el objeto que más les apetezca.

La mujer transmite esta petición al médico del barco.

-Elegid, doctor.

El médico observa por encima aquel tesoro, en el que destacan joyas y vestidos lujosos, sin darle importancia.

-Dudo que haya algo aquí que me guste. ¡Ah, sí! -dice, tomando un pequeño libro.

La mujer pirata lo contempla sorprendida.

-¿Un libro? ¿Eso es todo?

-Los libros tienen un poder mágico -responde el médico.

La mujer pirata replica con indignada rapidez.

-¡Más poder tiene una andanada de cañón! ¿Puede un libro hundir un barco?

-Los libros han hundido los barcos más poderosos, destruido ejércitos y derrumbado imperios -concluye el médico alejándose con su peligroso trofeo.

Los tiranos de cualquier especie, incluidos los que llevan la piel de demócratas, saben que los libros, y quienes los cuidan, son un peligro real.

Por eso esta es la profesión más insegura del mundo.

Cuando se reconozcan de verdad los riesgos que corren los bibliotecarios, seguro que se les añadirá, a su merecido sueldo, un incremento o plus de peligrosidad, y es más que probable que se les exija también, a estos sufridos profesionales, el uso de casco y otras necesarias medidas preventivas."





miércoles, 30 de enero de 2008

De ficciones cinematograficas

Anoche vi este video y no puedo resistirme a ponerlo aqui porque refleja como nada lo mentiroso que puede llegar a ser el cine, y sobre todo ahora con el enorme desarrollo de los efectos especiales. Se trata de un video sobre como se puede hacer el desembarco de Normandía con lo puesto; en contraste, imaginad lo que se pudo gastar el Spielberg en la pelicula del soldado Ryan. El futuro ya esta aqui y llegó hace mucho.



Sed malos.

martes, 29 de enero de 2008

De sueños y ancestros

Anoche soñé con mi abuela. Con una de ellas. No, no fue una especie de visita del fantasma de las navidades pasadas ni nada por el estilo. Simplemente, mi subconsciente se puso a soñar y entonces volvía a tener ocho o nueve años, era sábado e iba a casa de mis abuelos con mi hermana a jugar, a leer, a divertirme en definitiva. Yo era su ojito derecho y mi hermana el de mi abuelo; mi padre siempre dice que por mí hubiera hecho cualquier cosa. Y, a veces, me acuerdo de ella.
Esta mañana, al despertarme, me acordaba del sueño, cosa bastante rara en mí. Y me han venido otros recuerdos, no sólo de esta abuela (la madre de mi madre) sino de la otra. Y era una cosa bastante rara estar tumbado en la cama, en la duermevela y acordarte de personas que hace mucho tiempo se fueron, en mi caso hace más de veinte años. Y me emociono, a veces soy un poco sentimental que se le va a hacer, porque me hubiese gustado conocerlas un poco más, claro que con ocho o nueve años tampoco le puedes pedir a un chiquillo que se ponga a hablar con sus abuelas. Aunque de algunas cosas sí que me acuerdo como si las hubiese vivido ayer. Por ejemplo, mi otra abuela (la madre de mi padre) le gustaba contar cosas sobre su infancia en Fuerteventura; ella, y mi abuelo, eran de allí y contaban historias que a mi se me antojaban extrañas. Una de ellas era sobre la luz de Mafasca que ella había visto y recuerdo que me ponían los pelos de punta.
Y todo esto venía porqueeee... pues porque a veces me gusta recordar a la gente que ya no está aquí, aunque solo sea en sueños. Tal vez sea mejor así.

domingo, 27 de enero de 2008

De pelis y libros

Pues como dice el dicho: el hombre propone y ... el cuerpo dispone. Pues eso, que muchas intenciones para hoy domingo que no he cumplido. Y es que anoche acabe un poco cansado. El superacto social estuvo bien, no tan largo como pensaba pero aún así me llevé el aparatejo de música para los momentos más tediosos. La tarde fue un poco rara porque me saltó la migraña y tenía un mal cuerpo que no presagiaba nada bueno así que me tuve que dopar. Menos mal que se pasó y la cena del cumple me lo pasé muy bien. Tanto que llegue tarde a casa (no tanto como de amanecida pero si un poco tarde) y me levante igual de tarde así que la playa quedará para el weekend que viene.

Y siguiendo la tradición de los últimos domingos me he limitado a hacer sillonning y verme alguna peli después de comer. Me puse Sunshine, una peli de ciencia-ficción que en su momento no pude ir a ver al cine y tenía interés; ahora entiendo porqué no fui, creo que fue el subconsciente o la intuición oculta porque la peli sin ser aburrida no es tampoco nada del otro jueves. Le falta un poco más de chicha, un guión flojito y unas interpretaciones sositas y un poco planas (como mi encefalograma cuando veía la peli). Empieza relativamente aceptable para acabar sumida en un profundo agujero negro.

Esta semana tengo que ponerme las pilas con el master; he de acabar con un par de trabajos que debo presentar antes del fin de semana y ni siquiera he empezado. Que desgana, señor. Voy a empezar de nuevo con la jalea real porque últimamente estoy muy pero que muy desganado y apático y esto se tiene que acabar. Encima me estoy intentando leer Un mundo sin fin, la novela que es una continuación de Los pilares de la tierra de Ken Follet. Digo intentando leer porque lo hago por las noches y la verdad es que, a diferencia de la anterior, la historia no me está atrapando pero nada de nada y eso que voy ya por la página 100. Creo que seguiré un poco más pero si no mejora lo dejaré de lado y cogeré algún libro de la lista que tengo pendientes, y es una pena porque no me gusta dejar libros sin terminar. Pero tampoco es plan de meterse mil ciento y pico páginas sólo por acabarlo. En fin, ya veremos como acaba el culebrón.

Larga y próspera vida

viernes, 25 de enero de 2008

De pre-weekend

Quería haber posteado ayer un poco pero mi compañera de curro no fue, así que me comi el marroncillo yo solito (no dispareis a matar a la pobre, que se puso mala del estómago). Encima, hubo amago de migraña, que corté rapidamente pero que me dejo pa'lla y, claro, cuando llegué a casita pues me acomodé en el sillón y fue ponerme en posición horizontal y entrarme una modorraaa...

Y esta mañana quería haberle dedicado algún tiempo al master y hacer una tarea que debo entregar antes de fin de mes pero igual que con el sillón: fue ponerme a leer y entrarme una modorraaa, así que me puse a escribir el anterior post y mirar unas cosillas por los interneces. Que día más soso, ¿no?

Bueno, el fin de semana se presenta con una vida social más intensa. Mañana por la noche tengo el cumpleaños de una amiga, así que quedaremos el grupillo y nos iremos a cenar por ahi. Se me apetece salir luego por los ambientes pero ya veremos porque también se me apetece ir a la playa el domingo y me veo que si salgo de marcha ya no ire a la playa. Dificil decisión.
Encima, un amigo integrante de este mismo grupo tiene superacto social mañana. Le invisten de doctor en la universidad. El acto en sí es largo, soporífero y un pelín tedioso pero para el que está ahí es como ser el centro del universo; entrar mientras suena el "Gaudeamus igitur" (el himno universitario), que luego te llamen al estrado para ponerte el birrete mientras te aplauden y salir con la toga y toda la parafernalia no tiene precio. La verdad es que te emocionas un mucho y piensas lo que ha costado llegar hasta ese momento. Y voy a ir con la gente que irá por la noche al cumpleaños asi que me veo en una vorágine de acto social-almuerzo-merienda-corre a casa a ducharte y cambiarte-cena que durará todo el día. Creo que la opción playa va ganando puntos y me reservaré para el próximo fin de semana que encima es el grande del carnaval.
Si sobrevivo, escribiré algo el domingo. Si no doy señales de vida, es que el lado oscuro me ha absorbido.
Sed malos, que los chicos malos van a todas partes.

La música en el cine VI

Hacía tiempo que no hablaba nada sobre la música en el cine, y voy a seguir sin hablar. Creo que la música es bastante expresiva por si sola. En fin, nos habíamos quedado en la década de los cincuenta con los musicales, y no vamos a salir de ella.

Voy a poner un par de videos que me encantan e ilustran estupendamente la relación entre la música y el cine. El primero son los títulos de crédito de la película Vértigo de Hitchcock. Es uno de los más impactantes que recuerdo, entre las imágenes de Saul Bass y la música de Herrmann la entrada a la película resulta inquietante y ya nos mete de lleno en un mundo de miedos y engaños.



El segundo video son igualmente otros títulos de crédito, los de la película Horizontes de grandeza. Este video ya lo puso rickisimus en su blog y había dicho que no lo utilizaría peeeeeeero, me gusta tanto que lo voy a poner. La música es de Jerome Moross y, como siempre, coordina perfectamente con la imagen. Es un placer ver estas pelis.



Y un tercer video, la personificación del estilo: Fred Astaire, cantando y bailando. Es parte de un musical, Blue Skies, y en ella Fred Astaire hace lo mejor que sabe hacer: bailar. Es increible el estilazo que se pega y como se coordina con la música. No apto para los que no gustan de los musicales.



Espero que os guste, disfrutad de la música, nos acerca a las estrellas.

miércoles, 23 de enero de 2008

De actores que se van

Hoy me he levantado como todos los días y me he enterado que has cogido el caballo y te has ido a las verdes praderas de Brokeback mountain. Ainssss, ya podías haber esperado un poco y llevarnos a todos, en fin, espero que alli donde estés seas seas más feliz.


lunes, 21 de enero de 2008

De climatologías

El sábado tuve una sospecha al ver un día radiante después de varios con frio y algo de lluvia, sospecha que se confirmó el domingo cuando empezó una ventolera del este que trajo una calima impresionante. Ahora entiendo el amago de migraña que tuve el viernes por la mañana. Y es que mi cabecita se está convirtiendo en una especie de "predictor", a unos les duele las rodillas, los juanetes o la cintura y a mí la cabeza.

Y claro, la calima ha dejado mi sentido olfativo a la altura del coeficiente intelectual de la Hilton, es decir, la nada. Baaaahhh, exagerao, diran algunos. Que sí, que si, y si no aqui teneis una muestra de un día de calima.




En fin, esperando tiempos mejores me despido con algo de musiquilla.


Larga y próspera vida.

jueves, 17 de enero de 2008

De trabajos y trabajos

Ayer y hoy he bajado a la cueva, yo la llamo así aunque podría ser el sarcófago de cualquier faraón o de Chernobil. Supongamos que el sitio donde trabajas tiene un sótano enorme, donde trabajas tú y bastantes compañeros más, la gente estudia y demás, con iluminación natural y aire. Supongamos que debajo hay otro sótano, al que sólo accede el personal y aunque hay alguna ventana pues como que sin fluorescente no encuentras ni tu sombra. Y supongamos que debajo hay otro sótano, más pequeño donde todo son paredes y no oyes ni tu respiración. Esa ... es la cueva. No todo el mundo baja ahi porque ni falta que hace ni maldito interés que tiene el sitio así que cuando alguien baja siempre hay otro que dice: "Te acompaño que nunca he bajado" o "Quiero mirar que hace tiempo que no he ido". En fin, cuando entré a currar aqui me curé con sobredosis porque tuve que trabajar ahi como un mes, así que ni ganas de volver.

Y, encima, ha vuelto "El belga". Verlo el viernes pasado en la conserjería fue impactante pero que te venga media hora antes de cerrar y te absorba todo ese tiempo fue insufrible. El belga es un señor mayor (creo que debe estar jubilado) de Bélgica (de ahí el sobrenombre) que suele venir a principios de año a dar un curso/conferencia/charla o similar sobre la Unión Europea. Y siempre pide información, alguna bastante surrealista, sobre ese tema. Es muy educado, eso si, pero es un poco pesadillo y todo el mundo huye en cuanto lo ve. Lo suele atender una de mis jefas que se encarga de todo ese tema pero ahora está de baja y como el susodicho ha venido por la tarde, ¿adivinais a quien le ha tocado? Y, para colmo, se ha aprendido mi nombre (Regla nº1 de todo buen personal que atiende al público: Nunca, nunca pero nunca dejes que sepan tu nombre. Si lo saben controlarán tu vida).

Lo mejor de hoy. Ha venido un chico italiano que quería sacar un libro pero no podía porque no tenía ninguna acreditación (mi compañera no le dejaba y miraba para mi). Me acerco, lo busco en el programa y le presto el libro, y él tan contento me dice: Muchas gracias, ¿cual es tu nombre? y se lo dije, claro. (Regla nº2 de todo buen personal que atiende al público: Deja que algunos controlen tu vida, y otras cosas). Suspiro mental y quejío mental a la velocidad de la luz. Pero volverá, todos acaban volviendo.

Hasta el infinito y más allá.

De libros

Anoche terminé de leer, por fin, Mercaderes del espacio de Pohl y Kornbluth. Y digo por fin porque tenía al pobre libro más abandonado que la Paris Hilton a la cultura; me lo llevé de viaje a Paris pero casi ni lo toque y poco a poco por las noches lo he ido avanzando. Aunque escrito en los años 50, lo que describe y narra es bastante actual. Un ejecutivo de una gran corporación publicitaria debe realizar una campaña para animar a la gente a viajar a Venus (donde no hay nada salvo recursos que explotar) y acaba realizando un viaje por los submundos, la competencia y los enemigos.



Bajo la apariencia de un título aparente, es una crítica feroz del consumismo, del mundo de la publicidad y todo lo que ello conlleva. Es un libro bastante visionario pues adelanta en mucho tiempo situaciones actuales, como la escasez de recursos naturales (coches a pedales, agua hiperrestringida...), el poder político apenas existe y son las grandes corporaciones (en este caso de publicidad) las que dominan el cotarro, el dominio de los consumidores a través de adicciones, etc. Uhmmmm ¿de que me suena todo esto?

En fin, que me lo he pasado bien leyéndolo. Y para que vean que la ciencia-ficción no sólo es literatura de evasión, siempre hay mucho más.

Larga y próspera vida.