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jueves, 9 de mayo de 2013

El hombre de las manos mágicas

Este martes pasado fallecía en Londres Ray Harryhausen. Para cualquier amante del cine de aventuras, fantástico y de la ciencia ficción este nombre no pasa inadvertido ya que fue el creador de algunas de las mejores escenas con efectos especiales del cine de los años cincuenta, sesenta e incluso de los setenta.


Especialista en la técnica del stop-motion, Harryhausen se lanzó al mundo del cine desde muy joven, captado por las ilusiones tras ver El mundo perdido y King Kong. Tras unos años aprendiendo el oficio, se consagró con El gran gorila trabajando con Willis H. O'Brien, el creador de King Kong; y aunque realizó la mayor parte del trabajo el Oscar, que ganó la película a los mejores efectos especiales ese año, se lo otorgaron a O'Brien. Durante la década de los cincuenta se fue asentando en la industria y obtuvo un reconocimiento propio con películas como A veinte millones de millas de la Tierra, La Tierra contra los platillos volantes o Simbad y la princesa.

Sin embargo, su mejor época fue la década de los sesenta y comienzos de los setenta cuando alcanzó un dominio asombroso de la técnica. Su ingenio para crear monstruos y dotarles de vida, de llevarnos a otros territorios y tiempos de la humanidad, a sumergirnos en aventuras de fantasía con seres y animales de otras épocas hizo que entrara en la categoría de mito y leyenda para muchas generaciones de cinéfilos. La lucha con los esqueletos (con su antecedente en Simbad y la princesa) y con la estatua de Talos de Jasón y los argonautas, La isla misteriosa con sus animales gigantes (aquí el propio Harryhausen habla de su trabajo en ella), los dinosaurios prehistóricos junto a Raquel Welch en Hace un millón de años o las maravillas que le suceden a Simbad  en sus viajes fantásticos forman parte de la historia del cine. 





Una muestra de su trabajo.


Nunca tuvo un reconocimiento oficial en forma de premios en su momento más álgido, tal vez porque su participación en películas de bajo presupuesto y serie B no le dieron la fama y el mérito que realmente debería. Obtuvo un Oscar honorífico en 1992 aunque estaba retirado desde comienzos de los ochenta, pues su último trabajo fue en Furia de titanes en 1981 (en la que realizó un compendio magnífico de todo su arte), cuando ya estaban asentados otros tipos de efectos especiales, muchos igual de artesanales, que empezaban a cooperar con los ordenadores. Tal vez para muchos amantes del cine de hoy en día habituados a los CGI y pantallazos verdes esos efectos especiales se hallan completamente desfasados y pueden resultar incluso ridículos pero en su momento constituían una maravilla, por no hablar de que estaban dotados de alma y cariño del propio Harryhausen. Por eso la fantasía nunca dejó de volar...


lunes, 29 de abril de 2013

Star Wars a la Disney

Cuando a finales de octubre del año pasado, Disney anunció que había adquirido Lucasfilm por el módico precio de 3.125 millones de dólares fuimos muchos los que nos echamos a temblar. Porque en el mismo acto ya se estaba anunciando una nueva película de la saga Star Wars para el 2015. Lo cual para un superfan confeso de la misma debería ser la panacea ¿no?


Pues no. Después de la semidecepción que supuso la nueva trilogía de la saga (los episodios I, II y III), los seguidores de La guerra de las galaxias tenemos algo de miedo de lo que pueda ocurrir. Máxime teniendo en cuenta en manos de quien se encuentra ahora: la compañía del ratón Mickey. Así que los temores pueden estar plenamente fundados tras las expectativas que se crearon hace catorce años con el estreno de los nuevos episodios. Y eso que uno ya iba mentalizado para ser receptivo después de años de rumorología, merchandising que salía a cuentagotas, de comprar libros que añadían más tramas a la historia original como la Trilogía de la Nueva República de Timothy Zahn (la primera y mejor de todas para el que suscribe) e incluso la banda sonora compuesta por Joel McNeely para Sombras del Imperio dentro del proyecto que ideó Lucasfilm.




Y es que no siempre más cantidad significa mejor calidad. A las pruebas me remito. La otra gran saga estelar, Star Trek, supo mantener el equilibro entre calidad y cantidad en las cuatro series que programó entre 1987 y 2005 al tiempo que estrenaba en las salas de cine seis películas (dos con la tripulación de la serie original y cuatro con las de La nueva generación). Aún así, con todo el cuidado en su presentación, la adoración de los fans y demás aspectos, al final se detectó un agotamiento de la franquicia. Y me temo que con Star Wars puede ocurrir algo similar. Es verdad que los seguidores nos echaremos encima todo lo habido y por haber. Iremos a ver las películas, compraremos gran parte del merchandising, las películas en BlueRay y cuasi entraremos por el aro. Y sólo con eso recuperarán gran parte, por no decir toda, la inversión realizada.

Porque en el fondo, como todo, se trata de hacer negocio. Sobre todo por parte de los dueños de Disney que han heredado del tío Gilito el amor por el brillo de los dólares y que en parte les ha contagiado tito Lucas. De ahí que, tras la sorpresa inicial hace casi un mes cuando Disney anunció que cerraba LucasArts, la sección de Lucasfilm que creaba los videojuegos, no tardasen en proclamar hace pocos días a bombo y platillo que iban a presentar una película de La guerra de las galaxias cada verano a partir del 2015, teniendo en cuenta que los episodios VII, VIII y IX se estrenarían cada dos años y en medio aparecerían películas independientes o spin-off de personajes de la saga. Con J.J.Abrams de por medio. Para echarse a temblar y temer lo peor.


Esto sólo acaba de empezar...


miércoles, 3 de abril de 2013

Destripando... El atlas de las nubes

Por fin estos días atrás pude ver El atlas de las nubes, una película a la que tenía muchas ganas y que no pude disfrutar en el cine.


El atlas de las nubes (Cloud Atlas) está basada en la nóvela homónima de David Mitchell y se halla estructurada en seis historias desarrolladas en distintos momentos del tiempo y del espacio: la primera en las islas Chatham y Pacífico Sur a mediados del siglo XIX, la segunda en Escocia en la década de 1930, la tercera en Estados Unidos en la década de 1970, la cuarta en Inglaterra en el presente, la quinta en el siglo XXII en Seúl y la sexta en Hawai en un futuro postapocalíptico. La premisa de la que parte la película es que todos estamos conectados y que nuestras acciones, por muy pequeñas que sean o parezcan, pueden influir en la vida de otras personas no sólo en el futuro sino también en el presente y en el pasado.

La película presenta varias modificaciones respecto a la novela. Esta se conforma como el juego de las muñecas rusas, en la que una historia da paso a otra, y esta a la siguiente y así hasta llegar a la última para luego ir retrocediendo de vuelta a la primera, que abre y cierra la novela. Además, está narrada de diversas maneras: en forma de diario, a través de cartas, una entrevista, en primera o en tercera persona... Todo ello se cambia en la película, en la que un personaje empieza a contar su historia a través de la cual se engarza con el resto mediante un impresionante montaje, donde las diferentes narraciones se suceden unas a otras. Esto puede suponer un pequeño problema para el espectador y es que, hasta que la película no avanza un poco en el metraje, es posible que se halle despistado pues desconoce el modo en que se hallan interconectadas. En cierto modo, la forma de mostrar las historias, el montaje, me recuerda a Las horas, y las tres historias que giran en torno a Virginia Woolf. 


Las modificaciones que comenté al principio no se limitan exclusivamente a la manera de trasladar la novela, también las hay en su contenido; por citar un caso, la segunda historia no se desarrolla originalmente en Escocia. Y como esta pues hay algunas más que no comento para no desvelar tramas ni partes relevantes. Lo que sí puedo decir es que la novela es un poco complicada de adaptar, precisamente por cómo se halla estructurada, y creo que los guionistas (que son, al mismo tiempo, los directores de la cinta) han hecho un estupendo trabajo de síntesis a pesar de que se hallan dejado muchas cosas en el tintero. Y el montaje, como ya señalé, es espectacular pasando de una historia a otra, sin darnos casi tiempo de respirar hasta ir alcanzando un clímax al final que nos deja con la sensación de si hemos asistido a una única historia que se prolonga en el tiempo o en el espacio o a seis historias estrechamente unidas que se confunden y solapan entre sí.

En lo que atañe a la parte técnica, como casi siempre en las películas de los hermanos Wachowski, ésta es una pequeña maravilla. Una gran fotografía de John Toll, que pasa de la luminosidad del Pacífico a la penumbra escocesa, un diseño de producción que recrea magníficamente las distintas épocas (sobre todo, me quedo con la década de 1970 y la futurista de Seúl) y unos efectos especiales que explotan principalmente en la quinta historia, la ambientada en el siglo XXII, que recrea una Nueva Seúl futurista capaz de lo mejor y lo peor. Creo que en todo este apartado no habrá ninguna decepción para los que se decidan a verla y me sorprende que no haya sido nominada en ningún apartado de los anteriores a los Oscar.


Es una pena que esta película haya sido un completo fracaso en Estados Unidos y en el mundo entero en general. La crítica ha sido muy dura con ella y puede que eso haya condicionado a la gente para ir a verla. No creo que su larga duración (son 170 minutos de metraje) sea un handicap, ahí está Django desencadenado que dura prácticamente lo mismo y ha funcionado bastante bien. Tengo la sensación de que es una película que no dejará indiferente y que los que la vean se posicionarán a un lado o al otro. Trata muchos temas (la solidaridad, la ecología, la libertad, la lucha de clases, la supervivencia, distopías, la religión...) pero en el fondo habla de personas corrientes que, llegado el momento, deben elegir entre hacer lo correcto o no, y con ello transformar el mundo.


Por último, la música. Compuesta a tres bandas por Reinhold Heil, Johnny Klimek y Tom Tykwer (que, además, es uno de los directores), se halla articulada en torno a un tema central que se va gestando y apareciendo y desapareciendo a lo largo de la película. Hay momentos de estruendo para aquellas escenas de acción que se combinan con otros momentos más íntimos, incluso líricos. Es un trabajo magnífico que entrelaza las distintas historias pues no señala un tema específico para cada una de ellas, lo que le da continuidad a todas ellas. Estuvo nominada a los Globos de Oro pero no a los Oscar y es una lástima porque es bastante buena. El corte final recrea el tema central en lento crescendo, al estilo del Bolero de Ravel, perfecto para los títulos de crédito. Ahora, a escucharla.

PD: Por si les interesa el libro, aquí en epub.





martes, 12 de marzo de 2013

Destripando... Oz, un mundo de fantasía

 Este fin de semana coincidían dos grandes estrenos: la última película de Almodóvar, que me gustaría ir a ver aunque dependerá del tiempo disponible, y la última producción de Disney: Oz, the great and powerful, titulado aquí como Oz, un mundo de fantasía.


¿Y de qué va? Pues es, ni más ni menos, que una precuela de la fantástica El mago de Oz,  en la cual James Franco interpreta a Oscar Diggs, un mago de tercera o cuarta categoría que para abreviar su largo nombre se hace llamar Oz, y que es más un tramposo y engañife que verdadero mago, y que a través de un tornado (al igual que Dorothy) llega al fantástico mundo que tiene su mismo nombre. Allí conoce a Theodora, Evanora y Glinda, las tres brujas, y tendrá que enfrentarse a la bruja mala para ser nombrado rey de Ciudad Esmeralda. Obviamente, si has visto la película de Judy Garland ya intuyes por dónde van a ir los tiros porque la película de 1939 se plantea como una continuidad de ésta que se ha estrenado el viernes pasado.

Vaya por delante que se trata de una película de Disney, con todo lo que ello conlleva para bien y para mal. Es cierto que hay un gran despliegue de efectos técnicos, principalmente enfocados para el 3D y que se nota muchísimo en ciertas escenas, unos efectos especiales bastante bien conseguidos, una estupenda dirección artística dirigida a seguir los pasos de El mago de Oz y mucha imaginería visual y sonora que llama poderosamente la atención. Vamos, es todo tan recargado que es un puro delirio visual totalmente kitsch y que sería el paraíso para Alaska y Mario Vaquerizo.

Pero todo esto no puede cubrir lo que es evidente, y es la de un guión bastante predecible y muy anodino. Entiendo que Disney quiera una película apta para todos los públicos para así llegar a un espectro más amplia de cinéfilos (y recaudar más, obviamente) pero tampoco hace falta llegar a ciertos niveles de sensiblería. Y es una pena porque la historia, aún buscando llegar a la mayor cantidad de público, tenía todas las papeletas para ser un poco más oscura, subversiva si se quiere y con toques surrealistas incluso, sobre todo con un director como Sam Raimi al que, salvo en un par de momentos muy puntuales, apenas se le siente en la película. Si me dijesen que el director es otro, Spielberg o Fulanito de Tal, me lo creería perfectamente.


Y, sin embargo, hay detalles interesantes. Para mí, lo mejor de la película es el comienzo, emulando y homenajeando El mago de Oz así como la escena del tornado porque ya se dibuja por completo al personaje de Oz. El personaje de la muñeca de porcelana que aún siendo tierno y sensible ejerce de contraste y un poco de Pepito Grillo del mago. Y junto con eso me quedo con los personajes de las brujas. Glinda porque aún siendo todo caramelo y azúcar (imitando a la de 1939) no es tan tonta como pueda parecer; y las hermanas Theodora y Evanora porque me encantan, ejercen de contrapunto a Glinda y... bueno, no digo más para no hacer spoiler de la película. Pero si has visto El mago de Oz ya sabes lo que va a suceder. Además, soy fan de Rachel Weisz y aunque en alguna escena pueda parecer que pasaba por allí de casualidad la verdad es que en otras tiene su punto perverso. Y adoro a las chicas malas.


Por último, la música, que ha sido compuesta por Danny Elfman. Como muchos de sus trabajos, y más en una película de estas características, Elfman se ha decantado por una música esplendorosa, apoteósica, sostenida por un tema principal sobre el que vertebra toda la banda sonora. Bien a modo de valses, con coros o en un contexto más íntimo, este tema barre al resto de sugerencias musicales para la película. Y como en casi todos los compositores hay destellos que remiten a otros trabajos de Elfman, como ese comienzo a piano que recuerda Eduardo Manostijeras. No obstante, es un buen trabajo que se acopla perfectamente a las intenciones de la película: delirio visual, recargamiento y espectacularidad.


jueves, 14 de febrero de 2013

Ucronías cinéfilas

Como género literario siempre me ha fascinado la ucronía, la novela histórica alternativa, en la que, si encima, se mezcla con la ciencia ficción entonces es el summum. Preguntarse el "Que hubiera pasado si..." dentro de un buen relato, cosa no tan sencilla como pudiese parecer, es algo que me ha atraído toda la vida, deformación cuasiprofesional o gusto por la Historia, veanlo como quieran. Claro que el "What if..." no es exclusivo del mundo literario en sentido estricto (aunque lo engloba prácticamente) ya que también es muy recurrido en los cómics e, incluso, en el cine.

Y eso es lo que ha hecho Peter Stults, un ilustrador y diseñador norteamericano, que, inspirado a su vez por otro diseñador Sean Hartter, ha creado una maravilla de carteles de películas clásicas en las que ha jugado con el tiempo y el espacio. Aquí sólo coloco unos pocos como muestra, de los cuales me quedo con el primero, el de un 2001: una odisea del espacio alternativa dirigida por Fritz Lang, y el último, El Quinto Elemento, en plan años sesenta.




 
 



Para saber más y ver otros carteles pueden visitar su página aquí. Y ahora una poca de música, como siempre.



jueves, 7 de febrero de 2013

Lo que viene

Aquí van algunas ideas para los que quieran ir al cine a evadirse durante un par de horas de todo lo que está cayendo en los próximos meses. Y olvidarse de sobres, corrupción, Bárcenas y Montoros, recortes, políticos y demás motivos para sacar una metralleta y descargar tu ira.

La primera opción es Cloud Atlas (El atlas de las nubes), la última película de los hermanos Wachowski, que ha tenido desigual fortuna desde su estreno en Estados Unidos. Una historia a través del tiempo y de distintos lugares en el que los personajes descubrirán que todo se halla conectado. Llegará en nada, en un par de semanas ya que se estrena el 22 de febrero.




La siguiente idea es Oz, The Great and Powerful, (traducida aquí como Oz: Un mundo de fantasía, tsk tsk) una producción de Disney dirigida por Sam Raimi que nos cuenta la llegada de Oz desde Kansas y su encuentro con las tres brujas, y como se hace con el control de Ciudad Esmeralda. Una revisitación en clave de precuela al clásico El mago de Oz con James Franco como protagonista y un trío de brujas estupendas: Mila Kunis, Rachel Weisz y Michelle Williams. Estreno previsto para el 8 de marzo.




Otra sugerencia, en este caso más palomitera. Iron Man 3, la nueva y, por ahora, última entrega de este superhéroe apropiado por y para Robert Downey Jr. No hace falta que les cuente nada ¿verdad? Mucha acción, efectos especiales a raudales y entretenimiento puro y duro. No le pidan más de lo que ofrece. Llegará a sus pantallas el 26 de abril, antes incluso que en Estados Unidos.




La cuarta idea que se me ocurre es World War Z en la que Brad Pitt interpreta a un empleado de la ONU en una carrera contrarreloj para luchar contra una pandemia que convierte a los hombres en zombis y puede acabar con la humanidad. Tiene pinta de ser el típico blockbuster veraniego y de hecho su estreno, previsto para diciembre del año pasado, se retrasó hasta julio de este año para no hacerlo coincidir con El Hobbit y Django unchained. Esta pilla un poco lejos porque ya nos metemos en pleno verano pero para que se vayan haciendo una idea ahí va el trailer.
 



Y, por último, para completar el quinteto, la que mas espero y la que más temo, Star Trek: Into Darkness. Como todo lo que toca J. J. Abrams, Star Trek no ha quedado indemne y si ya el reinicio de la saga en la película de 2009 tuvo polémica el estreno de esta nueva película no va a dejar indiferente. Vamos a ver cómo quedará todo porque después de la starwarización de Star Trek y sabiendo que Abrams va a dirigir las nuevas películas de Star Wars tengo un pánico a ir a verla. Que iré, eso no lo duden, porque uno es así de fan borrego.




Por supuesto, hay muchas más. Pero esas ya estarán casi para el verano y ya hablaremos en su momento...

martes, 5 de febrero de 2013

Destripando... Hitchcock


El viernes pasado se estrenó una de las películas a la que tenia echado el ojo para verla: Hitchcock.


Tras el estreno de Con la muerte en los talones, el director Alfred Hitchcock comienza a buscar un nuevo guión. Tras leer Psycho, una novela que se inspiraba en la historia del asesino Ed Gein, Hitchcock se obsesiona por llevarla a la pantalla mientras que su mujer Alma Reville intenta adaptar el libro de un amigo con el que mantiene una estrecha relación. La película tiene dos líneas argumentales: por un lado, se centra en la aventura del rodaje de Psicosis, con sus avatares por la financiación y pasar la censura; por otro lado, en la relación que mantiene Hitchcock con su esposa durante ese rodaje. Ambas líneas van estrechamente unidas y tienen efectos comunicantes entre ellas.

Indudablemente, uno de los atractivos de la película es la interpretación de los actores, fundamentalmente del dúo principal: Anthony Hopkins como Hitchcock y Helen Mirren como su esposa Alma. Son de esos actores/actrices que conocen su oficio más que de sobra y siempre están estupendos. Me encanta la Mirren, mucho más expresiva en esta película que Hopkins quizás por el atrezzo para parecerse al director inglés. Aunque reconozco que los momentos más íntimos del director, como sus impulsos y deseos por las rubias está muy logrados por Hopkins. Y luego está la bateria de excelentes secundarios como la Scarlett Johansson que hace de Janet Leigh, Jessica Biel que interpreta a Vera Miles, una casi irreconocible Toni Collette en el papel de la ayudante de Hitchcock y James d'Arcy como un joven Anthony Perkins. Lo cierto es que las interpretaciones son de lo mejorcito de la película y las caracterizaciones, sin llegar a estar a la altura de superproducciones, están bastante logradas, aunque no creo que fuese la intención de lograr el mimetismo con los originales sino captar más bien la esencia de su participación en la película.


Como suelo decir en muchas ocasiones, todo lo relacionado con la dirección artística está bastante conseguido. Los decorados, el atrezzo, el vestuario de la época, la recreación de algunas de las escenas de Psicosis... todo ello es muy fiel al original, que para eso los americanos se lo curran bastante bien. Lo mismo se puede decir con los aspectos técnicos como la fotografía o los efectos de sonido y visuales, que algunos hay, aunque habría probrado a rodar la película en blanco y negro, creo que habría conseguido otro efecto, más cercano y paralelo a la película en la que se centra parcialmente.

Sin embargo, y a pesar de su buena factura, de unas buenas interpretaciones con actores de primer nivel y de una historia que te engancha, uno no deja de tener la idea de que Hitchcock podría haber dado más de sí. Tal vez la culpa sea del director, que quizás no ha estado muy a la altura y se ha limitado a rodar dejando a los actores que lleven la voz cantante cuando podría haberlos exprimido más. La película me gustó pero salí del cine con la sensación de ver una película que había estado bordeando el límite de convertirse en un telefilme, muy digno y bien llevado, pero un telefilme.

Aún así me gustó por varios motivos: porque sale la Mirren, amén del resto de elenco actoral, porque narra de manera detallada el proceso del rodaje de Psicosis y porque me encantan las películas que van del cine dentro del cine. Qué se le va a hacer. Reconozco que lo mejor de la película son dos escenas separadas que tienen mucho que ver con la escena más famosa de Psicosis (y que no contaré para no spoilerear por si alguien quiere verla) y que demuestran que Hitchcock tenía razón cuando señalaba que nos repugna el terror pero que no podemos evitar mirar. Que en el fondo somos unos voyeurs, como él mismo.


Para acabar la música. Extrañamente, y utilizo esa palabra a propósito, la banda sonora se la encargaron a Danny Elfman, un músico que no se suele asociar a este tipo de películas. El tema principal me recuerda vagamente al que Carter Burwell hizo para Dioses y monstruos hace ya unos cuantos años. En general, es una banda sonora tranquila, de narración, donde el Elfman apoteósico y llamativo deja paso al más intimista, que suele surgir muy de vez en cuando. Lo que no quiere decir que no se produzcan pequeños destellos en cuanto le dejan. No será de las más recordadas de Elfman pero cumple su propósito de ambientar y sugerir en determinadas escenas.







martes, 22 de enero de 2013

Viaja a la Tierra Media

Ahora que la Tierra Media ha vuelto al cine de la mano de Peter Jackson...

  


(Fuente: la página de Timothy Anderson)


Actualización: Gracias a Mocho por la información. Para que luego hablen de los freaks...
 

jueves, 27 de diciembre de 2012

Destripando... El Hobbit

Nueve años después de cerrar la trilogía de El señor de los anillos, Peter Jackson vuelve al mundo de la Tierra Media para presentar El Hobbit.

Bilbo oyéndolas venir

El Hobbit: un viaje inesperado, que es el título que le han colocado para diferenciarla de las próximas, es la primera película de una nueva trilogía ambientada en la Tierra Media. En ella, Bilbo Bolsón un tranquilo hobbit se ve envuelto en una aventura junto con trece enanos y un mago que buscan recuperar el reino de los enanos cuyo heredero legítimo, Thorin Escudo de Roble, es el líder del grupo. Y no cuento más porque esta primera parte narra el comienzo de la historia y las primeras aventuras, como el encuentro con los trolls, la llegada a Rivendel y la huida de los orcos del interior de la montaña.


A ver, vayamos por partes que hay mucho que contar. Como siempre, y sobre todo después de la experiencia de El señor de los anillos, todo lo que atañe a la dirección artística, vestuario, maquillaje, ambientación, fotografía, etc es algo impresionante. Se nota la experiencia recogida, y aumentada, con las películas anteriores y en esto creo que nadie puede poner ninguna pega. El detallismo, el cuidado con todo lo que aparece en la pantalla, es absoluto y se transmite. Lo mismo sucede con los efectos especiales, que han mejorado notablemente en todos estos años y se notan menos (en algunos casos bastante y en otros no tanto), así como en el personaje de Gollum que está mejor definido (físicamente hablando).

En cuanto a la elección de los actores, creo que han acertado bastante. Me gustaría verla en versión original y comprobar las voces de los enanos pero la actuación de todos ellos cumple bastante bien. Y lo mismo me parece de Martin Freeman en su papel de Bilbo, que es perfecto en sus cambios de actiutud y dota al personaje de sus momentos de humor y otros de tensión, sobre todo en la escena con Gollum. Sí que se nota el paso de los años en Ian McKellen y Cate Blanchett pero, vamos, que es algo que se puede obviar y no supone ninguna carga para la película.



Entonces, si la película está bastante bien ¿qué es lo que falla en ella? Si es que falla algo, claro. Creo que el problema que tiene la película es el sentido o la orientación que le han querido dar. A ver, El señor de los anillos es una trilogía donde prima el sentido de la épica, los héroes que luchan en inferioridad de condiciones contra el mal y que lo darán todo para que prevalezca el bien. Y esta situación se trasvasó muy bien de las novelas a las películas. En cambio, El hobbit es un libro de aventuras, y aunque se titule así el hobbit del que habla, Bilbo Bolsón, no es el protagonista absoluto del mismo sino que comparte protagonismo con Thorin y alguno más que queda por salir. Es verdad, que en El hobbit suceden hechos que tendrán consecuencias trascendentales con Bilbo como eje central pero no es el dueño absoluto de la acción.

La cuestión que me ha chirríado viendo la película ha sido esa. El libro es una novela relativamente corta (en comparación con la siguientes), de aventuras, donde la épica, el sacrificio y la lucha sucede al final. Y en la película han intentado convertir a Bilbo casi en un héroe forzoso desde el comienzo, cuando en realidad él se mete en todo el embrollo por amor a la aventura y para conocer elfos. Por eso, las escenas que más me han gustado han sido, quizás, las más tranquilas, las que la mayoría de la gente está criticando precisamente por eso, por su lentitud, como la llegada y presentación de los enanos, la escena de los trolls o el enfrentamiento entre Bilbo y Gollum, mientras que, aunque las disfrute, me disgusta un poco toda la parte de la huida del interior de la montaña y la escena final.

Es verdad que hay añadidos sobre el relato original pero, con la excepción de la escena de lucha final, no me parecen que supongan un lastre. Por ejemplo, me gustó el comienzo que nos pone en antecentes de los motivos de los enanos para ir en busca de la Montaña Solitaria o la escena del Concilio Blanco, por citar un par de ellas. Es verdad que alargan la trama pero también la enriquecen un poco porque te da más información, que en los libros aparece de forma muy tangencial o directamente en los apéndices.

No obstante, y para terminar un poco, tampoco es que la película sea decepcionante o mala. En absoluto. Tal vez sea que el nivel dejado con la trilogía de El señor de los anillos era elevado en conjunto, que como siempre las primeras partes son de presentación y tardan en arrancar, etc, pero la nota sigue siendo más que aceptable. De uno a diez le pondría un siete justito


Y ahora la música. Jackson ha vuelto, como era lógico y de esperar, con Howard Shore para componer la banda sonora de estas películas. El trabajo es magnífico. Shore vuelve a crear una música que continúa, y conecta en diversas ocasiones, con la de El señor de los anillos. De hecho, en varios momentos vuelven a sonar temas de aquella, como el de la comarca, los elfos, etc, sin dejar de aportar nuevos cortes para el disfrute. Como en las anteriores, hay partes de narración donde la música subraya lo que el Bilbo mayor está escribiendo junto con otras de fuerza bruta como en toda la parte final de la película. Desde luego, es un trabajo impresionante y tengo ganas de escuchar lo que estará componiendo para las próximas partes.





lunes, 10 de diciembre de 2012

The Hobbit

El Hobbit: un viaje inesperado es el estreno de la semana, del mes y, para muchos, incluso el del año. Desde que en el 2003 se estrenase la última parte de El señor de los anillos mucho se había especulado sobre si Peter Jackson se pondría manos a la obra con el libro en el que empezó todo: El hobbit


Cambios de director, de guiones, fechas pospuestas... pero al final el proyecto se puso en marcha de manos del mismo Jackson, quien al principio quería mantenerse sólo en las labores de producción y guión, y que es el que se estrenará esta semana. Lo que en un comienzo iba a ser una historia narrada en dos partes se transformó este verano en una trilogía, lo que ha provocado las suspicacias de muchos, incluído el que escribe, sobre si la historia que Tolkien desplegó en un libro tan sencillo como El hobbit iba a dar para tanto. Lo veremos a partir de este viernes.

De propina, y como anticipo, la banda sonora de Howard Shore que sale hoy a la venta.


0:00 "My Dear Frodo"
7:58 "Old Friends"
12:17 "An Unexpected Party"
16:05 "Axe or Sword?"
21:57 "Misty Mountains" (performed by Richard Armitage and The Dwarf Cast)
23:29 "The Adventure Begins"
25:28 "The World is Ahead"
27:38 "An Ancient Enemy"
32:27 "Radagast the Brown"
37:13 "Roast Mutton"
40:51 "A Troll-hoard"
43:43 "The Hill of Sorcery"
47:26 "Warg-scouts"
50:25 "The Hidden Valley"
54:06 "Moon Runes"
57:24 "The Defiler"
58:32 "The White Council"
1:05:42 "Over Hill"
1:09:15 "A Thunder Battle"
1:13:04 "Under Hill"
1:14:53 "Riddles in the Dark"
1:20:08 "Brass Buttons"
1:27:43 "Out of the Frying-Pan"
1:33:32 "A Good Omen"
1:39:14 "Song of the Lonely Mountain" (performed by Neil Finn)
1:43:16 "Dreaming of Bag End"

jueves, 6 de diciembre de 2012

ST: Into Darkness

Después del reboot (o reinicio total desde el comienzo de la historia) de 2009, una de las series más longevas del cine va a volver cuatro años después. Aunque Star Trek: Into Darkness se estrenará en mayo de 2013, ya ha empezado la promoción con la aparición del póster, que no necesariamente será el oficial. Y le tengo muchas ganas, que pese a que uno es más del universo starwarsiano también es muy fan del universo trekkie; más aún si encima a los actores que ya salieron en la primera entrega se les une Benedict Cumberbatch (el Sherlock Holmes en la serie de la BBC Sherlock) ejerciendo de villano. No es el único estreno interesante para el 2013...




martes, 20 de noviembre de 2012

Destripando... Skyfall

Después de casi tres semanas de su estreno, por fin cuelgo el comentario de Skyfall, la última película del agente 007.


Skyfall comienza con el intento de recuperar, por parte de Bond, un disco duro que contiene información vital sobre agentes infiltrados en organizaciones terroristas. Pero algo falla... Mientras tanto, alguien está saboteando las instalaciones del MI6 que recibe un duro golpe. Y hasta aquí llego porque si no tengo que contar más y ya empiezo a desvelar detalles de la trama que es mejor verla sin conocerlas de antemano.

Skyfall es la vigésimotercera película de la saga Bond y se estrenó hace tres semanas para celebrar el cincuenta aniversario de la misma. En ella continúan, y se acentúan quizás mas, los toques que le han dado a las películas de 007 desde su reboot con Daniel Craig: más oscura, más seria, más física, más instropección, más de todo. Muchos han querido ver en esta entrega la influencia de Nolan y su Caballero Oscuro, por el peso del pasado, los secretos, las tormentas interiores y personales; y, tal vez, sea así y le hayan querido dar a Bond un punto más atormentado y oscuro. Esto puede ser bueno o malo, según se mire. Bueno porque le da una profundidad al personaje que antaño era más bien escasa, por no decir nula, lo humaniza y lo hace más cercano al espectador. Pero también hay que recordar que Bond es en el fondo un asesino a sueldo, al servicio de Su Graciosa Majestad es verdad, pero un agente con licencia para matar de la que usa y abusa (baste recordar los comentarios de M. en las dos películas precedentes a ésta) entrenado para cumplir su misión y al que no hay que buscar más motivaciones que esas.


Bond oteando sus dominios


Visto lo visto, me queda la sensación de que Skyfall es una película de transición, que cierra un ciclo iniciado con Casino Royale y continuado con Quantum of Solace, para iniciar o redirigir la saga hacia nuevos prados. ¿Cuáles? Eso ya es difícil de pronosticar porque dependerá muy mucho de los guionistas que participen en esa nueva etapa. Esa sensación de transición me la da al ver que se trata de una película de justificaciones (y los que la hayan visto me entenderán bastante bien), parece que al cumplir los cincuenta Bond necesita reafirmar su existencia, el porqué sigue al pie del cañón cuando ya no queda ni rastro de los enemigos de antaño. O tal vez sí que siguen ahí.

La historia me ha parecido bastante interesante, quizás lo peor ha sido el ritmo narrativo y que sea un poco larga. Sam Mendes, su director, podría haber metido la tijera perfectamente en alguna que otra escena y acortar la película en quince o veinte minutos, sobre todo en la segunda mitad de la película en la que, salvo la larga escena final, el ritmo baja mucho y se hace un poco tediosa. En cuanto a los actores, Craig sigue cumpliendo bastante bien como 007; su cara inexpresiva le pega mucho al Bond quemado por las misiones, torturado por el pasado y las circunstancias así que en ese sentido no hay ninguna pega. Mucho se ha hablado de Bardem y su sobreactuación; a mí me ha parecido un villano convincente (tal vez el final sea lo peor) y es que los villanos de Bond son así, sobreactuados, megalomaníacos, histriónicos si me apuran, y le da el contrapunto a tanta contención por parte de Bond y M. Y, por último pero no menos importante, Judi Dench como M. es la tercera pata de este trío extraño; esta mujer siempre me ha encantado en el cine y ha bordado su papel de superior del MI6. De lo mejorcito de la película.


Bardem haciéndole ojitos a Craig


De los aspectos técnicos no voy a decir nada porque como casi siempre están muy bien; cuando hay dinero, y aquí lo hay, no existen problemas para conseguir un buen director de fotografía (esos contrastes entre el comienzo luminoso en Turquía y el final sombrío en Escocia), unos estupendos efectos especiales, un montaje espectacular, etc. Como sucede en casi todas las películas de Bond hay escenas que te impactan y se quedan como lo mejor: en Skyfall  me quedo con la inicial en Estambul o el juego de cristales en la de Shanghai y la escena completa en paralelo de la comisión y Bond en Londres.

En cuanto a la música, después de cinco colaboraciones de David Arnold (que había decaído bastante en las últimas), esta vez le encargaron a Thomas Newman el trabajo. Resulta un poco extraño porque Newman no es un compositor al uso para películas de acción pero esta vez ha cumplido bastante bien con la tarea. Ha compuesto una banda sonora con toques de acción, oscura cuando tiene que serlo y trepidante en otras. Lo mejor es que ha procurado no abusar del tema clásico de Bond salvo en momentos muy puntuales en los que el protagonismo del agente es clave.




miércoles, 31 de octubre de 2012

Bond is back!!

Hoy se estrena la última película de James Bond, la saga más longeva del cine que recientemente ha cumplido cincuenta años de espionaje, aventuras, acción, gadgets, villanos y demás parafernalia del agente secreto más famoso. Tal vez no lo haya comentado nunca, lo siento, el alzheimer galopante es lo que tiene, pero soy un fan declarado de las películas bondianas, no hasta el extremo de tenerlas todas en dvd (algunas sí) ni conocerme los diálogos (como sí puede suceder en otras sagas galácticas) pero sí para haberlas visto todas y acudir religiosamente a verlas en pantalla grande desde Octopussy allá por el añooo ... ese mismo. Así que qué mejor momento que este para hacer una pequeña revisitación de la saga y su música.



Sean Connery. El primer James Bond y, para muchos, el único e inimitable en este papel que le dio a conocer  en el cine y del que acabaría tan harto que, después de cinco películas (007 contra el Dr. No, Desde Rusia con amor, Goldfinger, Thunderball, Sólo se vive dos veces) dijo basta. Claro que, como suele decirse, todo tiene un precio y volvería en dos películas más: Diamantes para la eternidad y Nunca digas nunca jamás (título irónico que juega con su negativa a volver). De todas ellas me quedo con dos: Goldfinger y Sólo se vive dos veces, para mí las mejores del período de Connery. Fue una etapa en la que el personaje nació, creció y se hizo popular hasta extremos insospechados, de manera que cuando Connery se negó a continuar creó un problema a los productores en buscar a un sustituto. Y lo mismo sucedió con las características de las películas, como las intros antes de los títulos de crédito, las canciones, los gadgets, etc. Hablando de canciones, ahí va mi favorita de este período y mira que me encantan las de Shirley Bassey.




George Lazenby fue el sustituto de Connery. Australiano, sin experiencia en el cine sólo interpretó a Bond en una película 007 al Servicio Secreto de Su Majestad. A pesar de los palos que le llovieron por sus escasas dotes actorales (que poco se acordaba la gente de Connery en sus comienzos) hay que reconocer que la película es de las mejores de la saga. Si tuviese que elegir un top five ésta se hallaría incluida. Romance, un villano perfecto interpretado por Telly Savalas, persecuciones en la nieve y un epílogo que te dejaba con los pelos como escarpias. Absolutamente recomendable. Y encima la canción la interpretaba Louis Armstrong, que más se puede pedir, aunque como novedad ésta no salía en los títulos de crédito iniciales.




Roger Moore, el tercero en aparecer por la saga, a la que llegó por su fama en la serie El Santo. Le dio un toque más divertido, irónico y quitándole seriedad al personaje, lo cual puede gustar o no. Es el que más ha durado en la saga (al menos de manera oficial) ya que protagonizo siete películas a lo largo de doce años (Vive y deja morir, El hombre de la pistola de oro, La espía que me amó, Moonraker, Sólo para sus ojos, Octopussy y Panorama para matar). En las últimas ya se le notaba un poco mayor para el personaje y, a pesar de sus reticencias, continuó por la presión de los productores, tal vez porque querían evitar un nuevo caso Lazenby. De todas ellas me quedo con dos, Vive y deja morir y La espía que me amó, quizás las más serias y conseguidas de esta etapa, por lo que la canción elegida es de una de ellas.




Timothy Dalton fue la nueva cara elegida a mediados de los ochenta. Con él se pretendía rejuvenecer y vigorizar la serie, darle un toque más actual al mover el personaje en un ambiente en el que la Guerra Fría se halla en pleno final. Dalton le dio un toque más realista, frío y agresivo a Bond, para muchos es el prototipo del personaje descrito en las novelas de Ian Fleming, el que más se acerca a él. Lamentablemente, el parón que sufrió la serie a comienzos de los noventa por batallas legales provocó que sólo interpretase al personaje en dos ocasiones: Alta tensión y Licencia para matar. De ellas me quedo con la primera en la que ya se aprecian detalles que aparecerán posteriormente: militares corruptos, el mundo de la droga...




Pierce Brosnan fue el quinto actor en ponerse la piel de James Bond. Insolente, altivo, con frases (aún más) ingeniosas y contundentes, fue el encargado de meter al agente prácticamente en las nuevas tecnologías y en el siglo XXI. Aunque se le ofreció el papel en los años ochenta no lo aceptaría hasta después del parón de seis años que sufrió la saga en los noventa. Cuatro películas (Goldeneye, El mañana nunca muere, El mundo no es suficiente, Muere otro día) en siete años colocaron a la franquicia en unos niveles de éxito económico que le auguraban un futuro largo y provechoso. De la era Brosnan me quedo con Goldeneye y El mundo no es suficiente, tanto por la temática (excomunistas, agentes dobles, petróleo y venganza) como la interpretación de Brosnan, los villanos, etc, son quizás las más completas. Aunque las canciones (salvo el horror de Madonna para la cuarta) están muy bien, voy a elegir la de Goldeneye que interpretó mi adorada Tina Turner.




Y llegamos al último, y actual, James Bond: Daniel Craig. Un Bond más rudo, agresivo, primitivo casi, llevado por las emociones, por las ansias de venganza (sobre todo en su segunda película). Su aparición se puede considerar casi un reboot de la saga ya que muestra, de manera rápida eso sí, sus inicios y cómo consigue ser un agente doble cero. Como siempre, escenas espectaculares de acción, persecuciones, más violencia, todo ello en un mundo ya totalmente tecnológico y mediático. Me encanta la relación que tiene 007 con M., interpretada por la fantástica Judi Dench desde mediados de los noventa con Brosnan. Hasta la fecha lleva tres películas incluyendo la que se estrena hoy: Casino Royale, Quantum of Solace y Skyfall. Dado que no he visto la última, mobviamente, prefiero la primera, la que inició este período por varios motivos: los comienzos de Bond, su relación con M., las escenas de acción y persecución están genialmente rodadas (la de África o la del aeropuerto son un estupendo ejemplo), la trama, las escenas del Casino (algo que echaba mucho en falta desde hace bastante tiempo), etc. Aunque me gusta la canción de Adele para Skyfall, seremos coherentes y pongo la primera, porque me gusta mucho al igual que la intro.



martes, 18 de septiembre de 2012

Destripando... Los Mercenarios 2

Este viernes pasado, y después de dos semanas de espera, pude ir a ver la última gran película de acción ochentera: The Expendables 2 (Los Mercenarios 2).


¿De verdad hace falta que cuente de qué va? Bueno, por si alguien anda despistado y eso, pues aquí les explico un poco. Después de una escena inicial de tiros, acción sin sentido y un rescate al estilo de las pelis de James Bond, al grupo liderado por Stallone le encargan la misión de recuperar algo de un avión derribado en la zona de Albania. A partir de ahí, tiros, peleas, acción a porrillo, villanos, más tiros, más peleas, esbirros carne de cañón, vuelta a los tiros, etc etc etc. Como pueden comprobar, tiene el mismo nivel intelectual que una ameba flotando en la inmensidad del océano.

Pero, claro, esta es una película que los fans de Bergmann, Schopenhauer o Kierkegaard jamás irían a ver. Es una peli para disfrutar, a ser posible con otros tan locos como tú: de tu misma edad, que hayan gozado de las películas de acción de los ochenta (para poder entender algunos chistes y cameos), y que vean este tipo de películas como lo que son, una forma entretenida de pasar el rato sin ninguna pretensión más. En realidad, al igual que su predecesora, Los Mercenarios 2 sigue siendo un ejercicio de nostalgia por aquellas películas de los años ochenta que protagonizaron los mismos que salen en esta: Stallone, Schwarzenegger, Willis, Van Damme, Lundgren, Norris...  sólo que aumentando el número de actores implicados.


Y con todo, sigue estando mejor construida que la primera, tanto a nivel de ¿guión? (igual de convencional que la primera pero mejor hilvanado) como en las escenas de acción, los homenajes de todos ellos, en especial la autoparodia que se pega Chuck Norris (en la que hace prácticamente de él mismo), y unos diálogos que divertirán a todos aquellos que tenemos una cierta edad al hacer referencia a otras películas interpretados por ellos mismos, sobre todo Schwarzenegger y Willis. Por supuesto, no voy a hablar de la fotografía, de los aspectos técnicos y esas cosas que, en general, están bien dado que es una producción americana. Y, básicamente, porque cuando uno va al cine a ver este tipo de pelis es en lo que menos se fija. 

Si te gustaron las películas de acción de los ochenta, quieres pasar un buen rato recordándolas y encima reuniendo en una sola cinta a varios de los que las interpretaron, te apetece desconectar de las primas de riesgo, la política y lo mal que va la economía, y reirte un mucho con las sentencias, los excesos de violencia y las referencias a ellos mismos, no dudes en verla. Es lo que es, no engaña a nadie ni promete nada de lo que no ofrece. Y eso, señores míos, en los tiempos que corren en el mundo del cine es ya una gran virtud.




miércoles, 29 de agosto de 2012

Star Wars alla spaghetti

¿Que sucede si fusionas Star Wars con el imaginario de Sergio Leones? Pues que surgen cosas estupendas...
 





Como siempre, cortesía del talento de Timothy Anderson...