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lunes, 24 de mayo de 2010

Ira televisiva

Vengo mosqueado del gimnasio. En el que estoy ahora (llevo aquí lo que va de mes porque donde iba antes lo cerraron temporalmente por culpa de filtraciones de la piscina) tiene unos monitores planos donde a primera hora de la mañana suelen enchufar el canal de CNN+, con las noticias de la mañana y todo eso. Pues a eso de las siete y cinco salta la Siñeriz, a la que cada vez aguanto menos, y empieza a hablar de Perdidos, que si esto que si lo otro, y de repente oigo: "Y ahora vamos a ver la escena final de la serie". Y van y la ponen. Es que no me lo puedo creer. Señores, que hay gente que no ha madrugado para verla y se va a esperar a hoy lunes, malditos bastardos hijos de la gran p...a. Tuve que estar un buen rato haciendo un ejercicio donde no se pudiera ver los televisores y taponando los oídos para no oir nada. Porque encima se pegaron una minitertulia sobre todo eso. Me entraron unas ganas de poder teletransportarme a ese plató con un AK-47 y empezar a masacrar a todo bicho viviente, empezando por la Siñeriz.

Con lo relajado y dormido que había llegado yo al gimnasio hoy. Y molidísimo después de un día de playa en esos sures, asándome como un pinchito, pasando por convertirme en una croqueta (se levantó algo de viento) y acabando como una gamba. Pero muy a gustito, eso sí.

martes, 13 de abril de 2010

Pratchett TV

¿Eres fan de Terry Pratchett?


Pues que sepas que la cadena británica SkyTv ha hecho la adaptación de un libro de este autor
, Going Postal, el cual aún no se ha editado en español, y que trata de un condenado a muerte que es puesto al frente de la oficina de correos de Ankh-Morpork. ¿Quieres saber qué pinta tiene? Pues echa un vistazo.




Espero que hayan conservado el humor y la mala leche que suelen destilar sus libros. Creo que se estrena para mayo. Seguiremos informando.

Y de propina...


martes, 24 de noviembre de 2009

Carreras

Este ha sido uno de esos fines de semana para olvidar. Y eso que el domingo fue el cumpleaños de T. Así que para celebrarlo quedamos en casa de unos amigos y llevamos comida china. En mala hora, porque me sentó como un tiro. Al poco de terminar de comer, empiezo "que pesado me siento", "estoy como lleno", "no me encuentro bien" y, claro, estaba tan hecho polvo que a las once y pico nos fuimos. En cuanto llegamos a la calle, sentí la imperiosa necesidad de echar todo lo que había comido, y entre dos coches perdí la (poca) dignidad que me queda mientras vomitaba como un poseso. Vamos, que la niña de El exorcista era una aficionada comparada conmigo (y no pienso poner fotos como Otto, que luego no me desayunan). Fue un alivio pero mi cuerpo decidió que esa noche iba a ser especial, así que me la pasé corriendo al baño cada dos por tres (exacto, seis veces a lo largo de la noche) con diarrea.

Dudé en ir a urgencias pensando que podía ser un virus de esos que pululan y para acabar con todo, pero por la mañana la cosa mejoró bastante y ya sólo me empezó a doler la cabeza, que me duró hasta ayer lunes. Pero, vamos, que ya estamos recuperados y hoy he podido ir al gimnaso a quemar algo de mis flotadores.

Lo único bueno es que el domingo me lo pasé medio vegetando en el sillón, con mi edredón y mi disco duro. Y me enchufé a mi programa de televisión favorito: The Amazing Race. Doce equipos de dos personas cada uno. Once etapas, ocho de ellas eliminatorias (el último equipo en llegar a la parada de cada etapa). Y un premio de un millón de dólares. ¿Les suena? Algo debería porque es la versión original (y con dinero) del que en España conocemos Pekin Express.



Es un programa americana que ya va por la decimoquinta edición. A diferencia de Pekin Express, los equipos dan la vuelta al mundo: siempre salen de una ciudad de Estados Unidos y acaban en otra del mismo país. Entre media recorren casi todos los continentes, de un país a otro con una facilidad asombrosa. Al empezar cada etapa les dan una cantidad de dinero en dólares para gastos pero si tienen que coger un avión para llegar a la ciudad que señala la pista no pagan nada, eso lo hace el programa, aunque siempre deben ir en clase turista. Cada etapa empieza con una pista que les lleva a otro sitio, donde encontrarán otra pista y así sucesivamente; además, en cada etapa hay un desvío, es decir tienen que elegir entre dos pruebas y realizar una de ellas, y un bloqueo que es una tarea que sólo puede hacer un miembro del equipo. Si queréis saber más, pues aquí está la página oficial y su entrada en wikipedia.

Me aficioné a verlo cuando empecé con la TDT hace un par de años y lo emitían en uno de los canales, entonces estaban con la tercera edición. Y por ahí lo seguí hasta la sexta edición, cuando dejaron de poner el programa (¡¡malditos!!). Pero creo que ha sido mejor así porque me bajo las temporadas completitas por donde ustedes ya saben o se imaginan, me busco los subtítulos y los veo cuando quiero. En verano me chuté (así mismo porque lo hice en un par de semanas) la última edición de entonces, la decimocuarta y ahora estoy con la decimotercera, y es que estoy yendo hacia atrás. Me encanta porque es un puro viaje viendo lugares en los que no estaré nunca (hasta ahora han estado en Brasil, de ahí a Bolivia, luego a Nueva Zelanda, salto a Camboya y ahora en la India, sólo en media temporada), le dan un puntito de emoción y competitividad (hay equipos con pintas de favoritos pero un mal día lo puede tener cualquiera y si llegas el último se acabó) y, sobre todo, por ver a los usidenses por el mundo exterior. Es un puro tópico, desde el que no sabe donde está este o aquel país hasta el que sólo habla en inglés o despotrica contra todo si no consiguen las cosas como quieren, amén de una supina ignorancia por el resto del mundo. Un ejemplo: en esta edición hay dos rubias del Sur y cuando leen la pista que les dice que tienen que ir a Nueva Zelanda una de ellas comenta si habrá rubias allí y la otra señala "claro, si no somos tan raras". Mis carcajadas tuvieron que oirse hasta en casa de mis padres.

En fin, que altamente recomendable y se puede conseguir por los interneces. Así que ya saben, anímense. Es oir la sintonía y empezar a disfrutar como un enano.




Y hablando de vueltas al mundo, los mejores títulos de crédito con una música genial de Victor Young.


miércoles, 10 de junio de 2009

Ópera animada

Nunca la ópera fue tan divertida.




Cómo los echo de menos en la televisión de ahora...


Ayer
el Pato Donald cumplió setenta y cinco años. Siempre me ha gustado la mala leche que se gastaba el jodío, será que me sentía un poco identificado, aunque luego fuese un sufridor del resto. Así que para recordarlo ahí va uno de sus cortos.


martes, 17 de marzo de 2009

Cuarenta años no son nada

Siguiendo con su labor educativa de casi cuarenta años, superando el arriba, abajo, lejos y cerca que nos explicaba Supercoco, Barrio Sésamo acude para ayudarnos a comprender la estafa de Madoff. Eso sí, a su manera.




Visto en El País.

¿Cómo era aquello de: Joder, como han cambiado el chiste? Pues eso. Y, ya que estamos...


viernes, 13 de febrero de 2009

Los 80 (III)

Si comparamos la parrilla televisiva actual con la de los años 80 sería como comparar un huevo con una castaña (y no me hagan decir cuál es el huevo y cuál es la castaña, ¿o hace falta?). Y es que las diferencias son tantas que podrían rellenarse multitud de imágenes de esas de Encuentre las siete diferencias, desde empezando que sólo había dos canales hasta que la calidad era mejor que la de ahora hay un universo paralelo lleno de contradicciones.

Una de las grandes y enormes diferencias con la televisión de entonces es que hoy no hay programas dedicados a la música. Y no, Operación Truño, digoooo Triunfo, NO es un programa de música. En aquella década tampoco es que hubiese cuatrocientos programas pero para las dos cadenas que había pues siempre había alguno, amén del típico de variedades que incluía de todo un poco.

Uno de los que a más cariño tengo es Aplauso, porque coincidía que con la visita semanal a casa de mis abuelos paternos. Y ahí nos pegábamos mis primos, mis hermanas y yo a la tele a ver a los grupos y solistas de la época o el concurso aquel de la gente bailando rock de los cincuenta.




El sucesor, por decirlo de alguna manera, fue Tocata, un programa más musical que Aplauso ya que en este había apartados para cuestiones no musicales. Y en Tocata fue donde empezaron a poner videoclips, lo que me lleva a recordar un programa que ponía la sede de TVE en Canarias dedicados a vídeos musicales, y del que ahora no recuerdo el nombre y era algo así como Video-no-se qué [editado: Video Show se llamaba, a mediados de los 80, qué tiempos!!]




Más de finales de los 80 estaba Rockopop, un programita presentado por Beatriz Pecker y que llegó hasta comienzos de los 90. Más de lo mismo, actuaciones, vídeos...




Otro programa era A Uan Ba Buluba Balam Bambu, presentado por Carlos Tena y que era un poco extraño, con actuaciones, videoclips pero con una estética casi de telediario, con los presentadores sentados y unos diálogos casi surrealistas. Un poco raro sí que era.




Además había unos cuantos más que, no estando dedicados exclusivamente o fundamentalmente a la música, incluían actuaciones o videos musicales. Quizás los dos ejemplos más claros sean La edad de oro, un programa en el que cabía de todo sobre la cultura del momento y que yo apenas veía porque lo emitían en la 2 y a ciertas horas intempestivas,




y, por supuesto, La bola de cristal, un programa genial donde los haya. Este sí que no me lo perdía los sábados por la mañana.




Y seguro que alguno más que se me habrá escapado. Que el alzheimer hace estragos ya. Qué, ¿nos ponemos a cantar?

miércoles, 14 de enero de 2009

Realidades televisivas

Reconozco que soy un animal televisivo, digamos un "Homo televisivus" como dirían los prehistoriadores. Me encanta la tele, la caja tonta, y mis recuerdos más antiguos son en gran medida viendo programas de la tele.




Eso sí, hay cosas que desde hace unos años (creo que nueve, si no me equivoco) no puedo aguantar. De verdad, es que no puedo con tanto reality.

Que si grandes hermanos encantados de conocerse y darse a conocer.


Famosetes, ex-famosillos y calientacamas abandonados en una playa o una isla.


Saltimbanquis patrios emuladores de Leroy Johnson.



Cantamañanas en busca del gen mutante.



Por no hablar de Operaciones Triunfales (deberían haber llamado a Yola Berrocal), Casas para una vida o Granjas y animales que las llevan, Buenorro/as aspirantes a pasear el palmito en pasarelas, Buses que podrían haber estrellado, Cocinas infernales y Coros carcelarios.

Eso sí, en un país donde el cutrefrikismo ha alcanzado cotas inimaginables en el resto del planeta, aparecieron dos que dieron hasta verguenza ajena.


Y, como no podía ser menos, ahora viene el momento Confesiones. Veo Gran Hermano. Pero, antes de que me salten a la yugular, he de decir en mi descargo que sólo esta edición y lo utilizo como sedante anti-insomnio. Me tumbo en el sillón, desconecto la neurona y empiezo a entrar en una modorra que en un ratillo estoy sopa. Cuesta un poco, eh, que con la gritona de la Milá a veces me despierto sobresaltado pensando que se quema la casa. Pero, al final, caigo. Y duermo como un bendito, sin preocupaciones ni pesadillas.

Y, para acabar unos momentos antológicos para que sufráis y vuestra cordura caiga un poquito.








domingo, 16 de diciembre de 2007

De confesiones

Hoy tengo que confesar una cosa. Reconozco que... soy un fan, un fiel seguidor, un adepto, un partidario de la televisión. Sí, de la caja tonta (la pobre, quien le habra puesto este apodo). Y es que cuando nací, la televisión ya se había adueñado de las casas de nuestros padres, en mi caso de mis abuelos. Mi infancia la recuerdo, entre otras cosas, comiéndome un bocata de Nocilla por las tardes viendo Barrio Sésamo, Los payasos de la tele, Los teleñecos, los dibujos animados de la Warner (Bugs Bunny es el mejor aunque el pato Lucas me encanta) o de Hanna Barbera (Los Picapiedra, los autos locos, etc), Marco, Mazinger Z; los viernes por la noche viendo el Un, dos, tres, Curro Jiménez, El hombre y la tierra; o los sábados las peliculas del Oeste, de aventuras o musicales y, sobre todo, Aplauso. Todo ello mezclado con los mensajes de Navidad del Rey, Eurovisión, Verano azul...

Luego en la adolescencia descubrí todo un mundo de series, sobre todo americanas: V, El coche fantástico, El equipo A, Falcon Crest, Corrupción en Miami... y otros programas como La bola de cristal.

Y, ahora, me sigue encantando la tele, aunque he de decir que intento ser más selectivo. Hay tanto que ver y tan poco tiempo. Sobre todo me encantan las series; si una me engancha, le soy fiel toda la vida. Me encantan las comedias pero en realidad le doy a todo.

Y todo esto viene porque me apetecía hablar de una de mis series favoritas: Frasier. Para aquellos que no la conozcan, la serie es un spin-off de Cheers, es decir, el personaje de Frasier Crane ya salía en Cheers y se independizó con su propia serie. Es la mejor serie de comedia que se ha creado (al menos para mi). Humor refinado, ironía, sarcasmo, situaciones divertidas, guiones geniales, actores/actrices increibles y 11 temporadas para disfrutar. Para saber más, cliquetea aquí. La verdad es que si tienes un día malo, un episodio de Frasier te anima seguro; si no, es que estás hecho de piedra ¿Necesitas una prueba para convertirte? Pues, hala, aquí va un fragmento de un episodio de la última temporada. En él sale además Patrick Stewart (¿cómo que quien es?, pincha aqui alma de cántaro para saber más). Sólo decir que Stewart hace de gay y presidente del Consejo de la Ópera de Seattle y cree que Frasier también lo es. Y hasta aquí puedo leer (Mayra Gómez Kemp dixit).



Soñad con las estrellas.