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lunes, 17 de agosto de 2015

Hasta luego

Si has llegado hasta aquí, querido lector, y llevas una temporada visitando este blog habrás podido comprobar que, a lo largo del último año, ha ido languideciendo. Cada vez escribo menos y, con la excepción de las entradas musicales del fin de semana a las que dedico un tiempo porque reconozco que me encantan, el espacio temporal en la publicación de las entradas ha ido aumentando. Inexorablemente. Tal vez tenga menos tiempo, menos energía, menos interés o sencillamente es que estoy inmerso en otros proyectos. Siempre vi el blog como un medio de contar mis cosas, mis neuras, mis inquietudes, mis pasiones y mis gustos. Pero últimamente hasta eso ha ido cediendo el paso. 

Por eso, antes de dejar que el blog vaya muriendo triste y lentamente y que deje de escribir despidiéndome un poco a la francesa, prefiero venir y daros los gracias. Por haberme acompañado en este viaje. Por las visitas. Por los comentarios. Por habernos conocido, ya sea virtualmente o físicamente. Porque, con toda probabilidad, lo mejor de este blog ha sido conocer a gente estupenda y maravillosa por toda la geografía española. Pero no penséis que esto es una despedida definitiva. Nunca me han gustado los adioses rotundos. Prefiero creer que, en el octavo cumpleaños de este blog, algún día volveré por aquí. Que tendré las ganas, las energías, para retomarlo. 

Así que esto es sólo un hasta luego. Hasta la próxima entrada. Porque nos seguiremos viendo/leyendo/hablando por otras redes sociales, que ya sabéis que tengo cuenta en twitter y en facebook a las cuales están invitados.

Sed felices. Os deseo larga vida y prosperidad.

lunes, 13 de julio de 2015

Pereza hasta para un título

Estoy perezoso, muy perezoso. Es más. Yo aún diría tremendamente perezoso. Es lo que tiene el verano y llegar el caloret, que se te quitan las ganas de todo lo que signifique hacer algo que suponga un mínimo esfuerzo. Trabajar en casa, gimnasio, escribir... Por supuesto, todo esto conlleva sus consecuencias. El blog más parado que nunca. Casi tanto como mi  metabolismo corporal que sólo funciona para incrementar su masa lo que ha propiciado que salten todas las alarmas. De hecho, ha llegado casi a cruzar la línea roja, aquella en la que se lee con letra roja mayúscula y en Arial Bold tamaño 36 "FOCA". Sí, exacto, tal que así. Por eso, he tenido que restringir una de mis actividades veraniegas favoritas: la ingesta masiva de helados en sus más diversas variantes. Amén de otras cosas alimenticias, aunque tengo que luchar con los intentos paternos por ballenizarme trayendo ensaladilla rusa a mi casa. Eso es tentación y no los cuarenta días de Jesucristo en el desierto.

En otro orden de cosas, he ascendido en el apartado laboral. Literalmente. Me han hecho subir dos plantas, hasta la planta noble por decirlo de alguna manera. Al lado de mi nueva jefa. Rodeado de todos mis compañeros de servicio. Wonderfuloso ¿verdad? La única ventaja es que por fin tengo ventana, con luz natural y aire fresquito de la mar. Pero, a veces, añoro mi zulo en el que nadie molestaba ni pasaba siquiera por delante. En ocasiones soy así de antisocial. Pero, vamos, es una queja ya de puro vicio porque, como siempre, me adapto bastante bien y con la mayoría de mis compis me llevo fenomenal.

Y sí, sigo con mis series y películas pero reconozco que la pereza llega hasta el extremo de no escribir para recomendarlas. Bueno, alguna ya la hice en su momento pero me gustaría insistir: denle una oportunidad a Sense8, merece mucho la pena. Tarda un poco en arrancar y tal vez se pierdan un poco (bueno, vale, puede que bastante) pero a partir del episodio 4 va cogiendo cuerpo. En la interrelación de los personajes y el montaje me recuerda a la película que ellos mismos, los Wachowski, dirigieron: El atlas de las nubes.

Tengo ganas de vacaciones y sólo de pensar que me quedan seis semanas por delante...



jueves, 18 de junio de 2015

Reentrada

Pues ya estamos aquí. De nuevo metidos en la vorágine de la rutina con mis expedientes, mis cursos, mis series. Todo ello aderezado con un poquito de cansancio postvacacional, otra poca de pereza y desgana y un mucho de tener que ponerte al día con algunas cosas. Así que en vista de la situación he decidido no escribir un post sobre nuestras andanzas londinenses sino más bien un resumen telegráfico, ilustrado con algunas fotos que saqué (nada del otro jueves y muy "postales", por cierto), de lo que dio de si el viaje.

Lo mejor. Ver de nuevo Londres después de muchísimos años con J. Reencontrarte con antiguos lugares y descubrir muchos nuevos. Subir a la cúpula de San Pablo. El tour de Jack the Ripper. Camden Town. El turisteo puro y duro. La visita al Parlamento. Colarte en Westminster Abbey. Ver a Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes en el Royal Albert Hall con orquesta en vivo tocando la banda sonora. 

Lo peor. Que Londres sea tan cara y más aún con el cambio libra-euro. Pero era de esperar ¿no? Y nada más porque ¿qué puede ser malo cuando vas con tu chico de viaje y hace tus gustos?



























viernes, 5 de junio de 2015

Back to Londinium

Llevo un par de semanas desaparecido en combate, como Chuck Norris pero sin tanta mala leche. Como siempre pasa, hay épocas más tranquilas y otras en las que se te junta todo, y esta ha sido una de esas. La semana pasada me empezó un curso de tres semanitas de duración, al mismo tiempo que me avisaban de que este mes tendría otro (menos mal que online), de esos que la empresa que tanto te quiere te obliga a hacer y que comenzó el lunes. Vamos, superchupi todo. A ello se ha unido la marcha de un par de compañeras por un concurso de traslado y empezar a llegar peticiones raras de documentos y expedientes de hace años desde la capital imperial. Vamos, una delicia de entretenimiento laboral. 

Para rematar la faena, he estado este par de semanas organizando y viendo material para el regalo de mi chico, una tarea más agradable y llevadera. Mañana nos vamos a la capital del Imperio Británico durante una semanita para que J. la vea y disfrute, así que he estado organizando visitas, recorridos, tours y demás parafernalias. Hace bastante tiempo que estuve, prácticamente vi a la reina Victoria paseando en carruaje, y aún recuerdo muchas cosas pero hay otras que, seguramente, han cambiado por completo. Iremos a tomar el té con la tía Lilibeth, pasaremos a saludar a Harry y Kate con sus retoños y probablemente acabemos recordando al destripador más sanguinario de Londres. Hasta la vuelta entonces.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Ataques nocturnos

Llevo tres noches durmiendo a ratos por su culpa. Tres noches en los que no duermo a pierna suelta y de corrido. Tres noches de incordio constante. Y eso se nota. Todo comienza cuando estás soñando plácidamente, relajadamente, y entonces lo sientes, notas que está ahí, que va y viene buscando la manera de aprovecharse de tí como animal de engorde y abastecimiento que eres. O bien notas sus efectos en alguna parte de tu cuerpo, un picor por aquí, una picazón por allá, y ya sabes que ha atacado sin que te enteres. 

Encima la culpa es mía, única y exclusivamente mía. De mis genes, que me hacen más apetecible a sus ojos. Aunque, claro, eso ya lo sabía o, al menos, lo intuía yo desde hace mucho tiempo cuando sólo iban a por mi a pesar de estar rodeado de varias personas. Amanecer con un dedo del tamaño de una morcilla o con la cara pareciéndote a Joseph Merrick era algo relativamente habitual cuando vivía en casa de mis padres. Ahora que he vuelto a vivir en la ciudad noto que me están rondando de nuevo desde hace un par de años. Vienen a por mí. Lo sé. Pero no importa porque me estoy preparando. Porque sabes que has ganado esta batalla pero que yo ganaré la guerra. Porque como decían en Los inmortales, sólo puede quedar uno. Y ese seré yo. Maldito mosquito.


miércoles, 25 de marzo de 2015

Yo leo, tú escribes...

Llevo una temporada con el blog un poco alicaído. Sí, ya se que no es nada nuevo pero mis razones tengo y la verdad es que apenas he podido dedicarle el tiempo que se merece. Y así me va, claro. O, más bien, le va al blog.

Este mes ha sido un poco de no parar porque, como siempre, me meto en berenjenales que, sin llegar a la categoría de innecesarios, si es verdad que tampoco resultan imprescindibles. Pero como dice mi chico, sarna con gusto no pica. El primero deriva desde finales del año pasado cuando se me ocurrió la brillante idea de escribir un artículo de investigación; ví un tema curioso, sopesé el tiempo necesario para ir al archivo y localizar la información y lo que tardase en redactarlo. Bah, esto se puede conseguir en un par de meses. Y, como ya me ha pasado más de una vez, vas tirando del hilo y descubriendo cosas interesantes, un dato te lleva a otro y este a otro y encadenas visitas al archivo hasta que llega un momento que dices "hasta aquí" porque no tengo más tiempo. El problema es luego plasmarlo todo en el papel, consultar la bibliografía, darle consistencia y enviarlo a la revista que quiero, todo ello con sus condiciones claro (que si este formato, que si un abstract, que si las notas así, etc etc). Por supuesto, hay una fecha límite, el último día de marzo, en plena Semana Santa así que ahí ando, dándole los últimos retoques a ver si lo mando antes de este fin de semana.

Como me aburría un poco con todo el trajín anterior, no se me ocurrió mejor idea que hacer un curso online de Paleografía hispana. Por si no lo sabes, la paleografía es una ciencia auxiliar de la Historia que se dedica al estudio de las escrituras antiguas y que suele ir muy ligada a la Diplomática (que no tiene nada que ver con la carrera para convertirse en embajadores y cónsules). Lo hago por interés profesional y, un poco, laboral mirando al futuro a largo plazo. Al menos, el curso no era de paleografía visigótica porque me hubiese dado un ataque de ansiedad directamente y se centraba en un período más cercano con el tipo de letra que suelo leer. Aún así, he estado un par de tardes leyendo bibliografía y dejándome las dioptrías en transcribir documentos de la puñetera Juana I, sí la loca.


Así que, como pueden, ver tengo la cabeza más para allá que para acá. Y a todas estas viendo El Ministerio del Tiempo (que les recomiendo del todo), con lo que el batiburrillo histórico que tiene mi neurona es brutal. A ver si con el descanso de Semana Santa hacemos algo...


martes, 10 de marzo de 2015

Músicos de mojar pan

Hoy toca una entrada superficial, de esas ligeras y con poca sustancia, tan poca que es mayormente, por no decir prácticamente, visual. A raíz de una entrada que escribió Sufur sobre lo estupendo que le parecía, y está hay que añadir, el compositor Ramin Djawadi, sí hombre, el que ha compuesto entre otras cosas la música de la serie Juego de Tronos, se me ocurrió esta entrada: una muestra de lo buenorros que pueden estar los compositores de bandas sonoras. La mayoría, entre los cuales me incluyo, solemos tener una idea de compositores serios, mayores, con gafas, trajeados o casi... Y es una imagen tan real como la vida misma; siempre han existido ovejas negras y díscolas pero una búsqueda simple te confirma la idea anterior, sobre todo en lo de la edad. 

A finales de los noventa parecía que eso iba a cambiar, surgió una nueva hornada de compositores jóvenes que estaban para mojar pan pero que, a estas alturas de los 2000, se han convertido en auténticas señoras de. Algunos han envejecido bastante bien pero otros, uffff mejor lo dejamos. Así que encontrar compositores que estén tan estupendos y apetecibles como el Djawadi ha sido una tarea titánica y muy complicada, básicamente porque encontrar compositores relativamente jóvenes, es decir, menores de los cuarenta es un poco difícil. Que los hay oigan pero ni son tan conocidos ni probablemente tan estupendos como la edad pueda sugerir. 

En fin, que aquí van unos cuantos para que se alegren la vista. He puesto de todo un poco porque sé que para gustos los colores y lo que a uno le pone a otro le tira para atrás y viceversa. Pues eso.

Bear McCreary, compositor habitual de series televisivas como Battlestar Galactica, Caprica, Eureka, Defiance, Agents of SHIELD, The walking dead o Outlander. Con un aire entre moderno y grunge con esas melenas, está pidiendo a gritos una peluquería.

Con un aire de empollón, Marco Beltrami ha conocido tiempos mejores (hace diez años estaba indudablemente mejor) pero con esas canillas y esas gafas a más de uno seguro que le entran ganas de lo que sea. 

Siendo como es casi un recien llegado, con un filmografía en la que solo destaca Kick Ass 2 y Kingsman: Servicio secreto aunque ha colaborado en muchas más, Matthew Margeson tiene planta de oso achuchable, con el que pasarías un fin de semana entero sin salir de la cama.

El británico Murray Gold, archiconocido por ser el compositor exclusivo de la nueva etapa de Doctor Who aunnque también de las británicas Queer as folk, Shameless, Torchwood o la actual Cucumber, Banana, Tofu, tiene ese airillo autosuficiente tan british. Las últimas fotos que he visto de él le muestran más al estilo Bruce Willis, casi sin pelo, lo que aumenta un puntito más en el nivel hot.

Para aire autosuficiente y con un pelín rockero chulesco (para algo aún no ha llegado a los cuarenta), ya tenemos a Tyler Bates, compositor habitual de pelis de acción como 300, Day of the dead, Watchmen o Guardianes de la galaxia. Californiano de nacimiento ¿no se nota verdad? podría estar protagonizando cualquier película de cine para adultos que nadie, absolutamente nadie, ve en su casa. 


Al argentino Gustavo Santaolalla la edad le ha sentado bastante bien aunque mejor con barba y/o perilla; he visto fotos con su cara afeitada y es el antimorbo. Bueno, para el que escribe al menos. Y eso que ya tiene una edad, 63 añitos nada menos, lo que le convierte en el más maduro de toda la selección. Ah si, para los que no les suene decirles que se llevó dos Oscar seguidos por Brokeback Mountain y Babel, aunque también compuso para Diarios de motocicleta, Amores perros y la reciente Relatos salvajes.

Cara de yerno perfecto, o de estudiante tardío e incluso de abogado, a uno le dan ganas de presentar a tu familia a John Frizzell. Poco conocido a pesar de sus trabajos para televisión (Stalker, United States of Tara) y cine (Alien resurrección, La sombra de los otros, Legion). 

Con ese aire de daddy que te comerías hasta jartarte (así, con J), John Debney es de los que mejor ha envejecido y ha ganado con los años como el buen vino. Y es que el que tuvo retuvo, como dice el refrán amigos. Este compositor que empezó en los años 80 en la televisión (Fama, Jóvenes jinetes), empezó a destacar en los 90 con La isla de las cabezas cortadas y asaltar los 2000 con La pasión de Cristo, Sin City o la saga de Spy Kids, combinando su trabajo para la television (Houdini, Hatfields & McCoys).

Dan Mangan es un músico canadiense que ha empezado a componer para algunas películas de su país (Héctor y el secreto de la felicidad, The valley below), de ahí que sea poco conocido. Es de los más apetecibles y es que la juventud es un grado, poco más de treinta años lo que le convierte en el más joven de la selección. Aire casualmente desaliñado, barba y pelo pelo everywhere, una joya para los fans de los bears.

Por último pero no menos importante, tenemos a Geoff Zanelli, que empezó su andadura con el nuevo milenio.Como muchos otros ha combinado su trabajo en la televisión (Into the west, The Pacific) con el cine (Hitman, Outlander, Gamer). Recién entrado en la cuarentena, Zanelli es de los que parecen sugerir más de lo que se muestra.

Y como no puedo poner música de todos ellos, pues aquí va una muestra de una mujer, que también las hay. Pero, eso, es otra historia.



jueves, 22 de enero de 2015

Propósitos

Empezar un año es la ocasión perfecta para los nuevos propósitos. Esos que nunca cumplimos o que van languideciendo según se acaba el invierno y se aproxima la primavera para luego desaparecer en verano. También es normal que cada vez nos pongamos menos a cumplir porque en la mayoría de las ocasiones nos lo proponemos a la vuelta de las vacaciones, ya sea en septiembre u octubre, para intentarlo durante el año escolar. Es lo mismo. Es como sucede con los filtros en el primer año de cualquier carrera universitaria: empiezas fuerte y llegan primero las navidades, si la superas enseguida están los carnavales (el segundo filtro) y si pasas Semana Santa, el tercero, ya continúas hasta junio. 

Pues con los propósitos pasa lo mismo, te planteas varios y, por lo general, van quedando por el camino. Esos kilos de menos que quieres perder y que se adosan y crecen aún más en Navidades, esos libros que leer y nunca te pones, esos idiomas que deberías aprender y que te conformas con el Google translator y hablar como la china del Moda Xin, y así todo. Por eso debemos ser realistas, cruda y duramente realistas. No vamos a cumplir ninguno de los propósitos porque siempre habrá algo, o alguien que generalmente es uno mismo, que se encarga de torpeadearlo. Entonces ¿para qué continuar? ¿Por qué insistimos? Testarudez, tozudez, morrudez, ganas de probarlo todo, pensar que podemos... se admite cualquier teoría.

Y sí. El que escribe también ha entrado en la tradición y me he propuesto dos propósitos. Pocos ¿verdad? Uno es el de todos los años por lo que lo considero a corto y medio plazo: ser constante en el ejercicio y bajar unos kilitos de sobre peso. Me conformo con que sean cuatro y bajar de los 75, así que la meta no es tan complicada de alcanzar. Ya hablaremos en junio. El otro es un propósito a largo plazo, no tanto por mi falta de ganas o interés sino porque requiere bastante tiempo; he empezado un proyecto de investigación de lo mío, de lo que me gusta, lo que supone ir al archivo en busca de información y eso solo podré hacerlo los lunes por la tarde que es cuando abre el archivo a esas horas que no coincide con mi horario laboral. Así que me veo un par de añitos buenos dejándome las pestañas y dioptrías leyendo papelacos del siglo XVIII mientras escribo alguna que otra cosilla por medio, que me conozco. 

Bueno, en realidad, hay un tercer propósito para este año. Es el mejor de todos, al menos para mí, y el que deseo cumplir al 100%. En apariencia puede resultar bastante difícil porque abarca todo el año y es un objetivo permanente pero espero que no resulte tan complicado: ser feliz y disfrutar de la vida. Espero que también os lo hayáis propuesto porque es lo mejor que podemos hacer.


jueves, 4 de diciembre de 2014

Last vision

Para los que llevamos gafas, la visita al oculista es un ritual anual o bianual que debe cumplirse sí o sí. Sobre todo cuando eres bastante joven, por aquello de la detección y corrección, y ya a ciertas edades en que la visión comienza a pasar factura. Mas cuando las llevas de toda la vida como el que escribe que empezó con ellas desde los cinco años. Se puede decir que prácticamente no tengo apenas recuerdo de no llevarlas encima, de levantarme por las mañanas y cogerlas para ir al baño o cualquier otro sitio. Así que, más que una carga, las considero como unas compañeras necesarias que están ahí constantemente aunque la mayor parte del tiempo ni me de cuenta de su presencia.

Dicen que los Virgo somos personas amantes del orden, de la rutina, de todo lo que conlleva la organización. Ja, ya quisiera verlos en casa de un gran amigo cuya habitación en casa de sus padres era un auténtico agujero negro que ríete del de Interstellar. Situación que no ha mejorado en absoluto tras casarse y tener una hija, más bien se ha agravado con la adquisición de la vástaga. Pero algo hay de cierto tras las leyendas y cuentos que se narran. Si no como explicaría el haber estado yendo durante treinta nueve años, sí 39 (ahora en números), al mismo oculista. Es el mismo especialista al que iban mis abuelos, mi padre antes de casarse y al que hemos ido mis hermanas y yo mismo durante todo este tiempo. En realidad, ir a la revisión anual de mis ojos siempre era una pequeña aventura que me permitía salir un rato antes del colegio por la tarde cuando me recogían mis padres; entrar en una sala semioscura, probarte lentes, seguir sus indicaciones y disfrutar del momento que te tocaba. Y aunque fueses un niño creo que jamás te trataba como tal, siempre con respeto y cariño pero como si fuese un adulto: "mira aquí, mira allí, ¿cómo ves mejor, con esta lente o esta otra?" Pese a que dijese que tenía los ojos como las gallinas, uno para ver de cerca y otro para ver de lejos.

Ayer fui a hacerme la última revisión con él. Digo la última porque, después de preguntarme por mi padre y cómo estaba yo, me comentó que se jubilaba el mes que viene. Es verdad que en los últimos años había ido reduciendo su presencia en la consulta y ya solo pasaba tres mañanas en ella, dejando el resto del tiempo a sus hijos, que continúan con la saga familiar. Y es lógico que con 82 años se retire ya. Pero, para mí, supone el fin de algo que parecía inmutable y permanente, de una visita que ya realizaba cada dos años pero que me encantaba porque te sentías como en casa. Y la prueba irrefutable de que uno va cumpliendo años sin remisión y que hay cosas que no tienen vuelta atrás...


lunes, 1 de diciembre de 2014

Póntelo, pónselo

La semana pasada leía un artículo en El País en el que se señalaba que España se sitúaba por encima de la media europea en los nuevos diagnósticos de VIH. Casi 3.300 personas se contagiaron en el año 2013. Se especificaba que en el Espacio Económico Europeo sólo existía un grupo que había aumentado las infecciones en la última década: los hombres que tienen sexo con hombres, sobre todo en chicos de 20 a 30 años. Y todo porque se ha implantado la percepción de que el virus no mata, que se ha convertido en una enfermedad crónica... Eso es un gran error porque tal vez sea cierto que no sea la pandemia de los ochenta pero sigue ahí, el VIH no tiene cura y puede arruinar la vida de una persona.

Así que hoy, en el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, recuerda ponerte el condón y evitar las actividades de riesgo. No hay necesidad de poner tu vida en peligro por unos momentos de placer. Como decían en el anuncio de los 80: Póntelo, pónselo. Y si quieres hacerlo bajo tu responsabilidad recuerda que hacerse la prueba del VIH es anónimo y bastante rápida, por lo que no hay excusa para no saberlo. A cuidarse, gente, que vida no hay más que una.



miércoles, 8 de octubre de 2014

Prevacacional

Llevo unos días muy tranquilos. Bueno, tranquilos tal vez no sea la palabra más adecuada. Quizás sería mejor decir algo apáticos o relajados, que una cosa no quita la otra. Con el mes de septiembre ha empezado un nuevo año escolar que es el que nos rige más que el año natural en sí pero es que para mí aún no ha acabado el anterior porque me faltan las vacaciones. Este año se han hecho esperar y a estas alturas ya llega uno un poco cansado y con la neurona agotada; así que he decidido no empezar nada nuevo hasta la vuelta de las vacaciones. 

Y eso lleva a tardes tranquilas, de ponerse al día con algunas series veraniegas con minimaratones mientras espero que comience la nueva temporada seriéfila, de leer un poco más, de escribir entradas para el blog conejero para mi ausencia vacacional, de tareas domésticas aburridas pero necesarias y de preparar algunas cosillas para el viaje. Sin prisas pero sin pausa.

En realidad, se puede decir que estoy en modo prevacacional. Disfrutando tranquilamente de estas tardes porque las vacaciones serán algo ajetreadas y hasta agotadoras, aunque al final tengamos unos días para descansar el cuerpo. Así que comprendan que la apatía alcance hasta para escribir en el blog. A pesar de la rabia y el cabreo que te entra comprobar por enésima vez lo incompetentes e inútiles que son nuestros políticos con el asunto del Ébola o el de las tarjetas opacas de CajaMadrid, por mencionar un par de casos. Porque esto es como un culebrón venezolano, no tiene fin y cada episodio tiene un giro que ríete tú del quiebro de la Carrá.




jueves, 25 de septiembre de 2014

Hijos y padres

A estas alturas de la vida, uno ha aprendido ciertas cosas de la misma. No es que las arrugas, las canas y los kilos te hagan más sabio y ver la luz. No. Es que te estampas contra la vida misma y te das cuenta que ésta, además de injusta, puede ser una hija de puta en toda regla. Así, tal cual.

El que escribe no tiene hijos porque no ha querido, tan simple como eso. Podría haber adoptado o acogido temporalmente a algún niño o niña en su momento pero ni las circunstancias ni yo estábamos por la labor. Llámenlo egoísmo, comodidad o como quieran, acepto lo que venga; hay personas que tienen el instinto paternal desarrollado y otros que no, entre los cuales me incluyo. Reconozco que adoro a mis sobrinas y disfruto con ellas y sus cosas pero ellas tienen sus padres que las educan y cuidan, yo me limito a hacerle sus caprichos y antojos (si se puede, claro) y verlas siempre que tengo ocasión. Y tengo amigos y amigas que han decidido igualmente no tener hijos, y conviven estupendamente con los que sí. Como en tantas cosas de la vida se trata de una elección y ser consecuente con ella.

Por eso me duele que personas que sí quieren tener hijos y que sabes van a ser unos padres fantásticos pasen por el trago de perder a su hijo, aunque este no hubiese nacido aún. Es de esas noticias que te dejan hecho polvo porque conozco a esa pareja y no se merecen pasar por ese dolor y sufrimiento. Este fin de semana los vimos un momento, casi de casualidad, y fue intenso, por no poner adjetivos más explícitos. Uno se consuela, y lo intenta con la familia de esta chica, pensando que toda esta situación tiene algún motivo, que algo venía mal y que hay una razón para que sucediese. O no y simplemente ocurrió porque sí aunque ello nos duela más por la sinrazón que conlleva.

Este hecho que de por sí ya es bastante jodido te cabrea aún más cuando conoces el otro lado de la moneda. El lado de personas que abandonan a sus hijos y los entregan a la Administración para que se hagan cargo de ellos. La crísis económica es uno de los motivos que se nos ocurre a primera vista pero luego entras a bucear en la información que tienes y comprendes que no, que hay gente así de irresponsable. Mujeres que se quedan embarazadas y sin haber visitado a un médico aparecen en la Administración para ver qué tienen que hacer porque no quieren a su hijo; o madres que sueltan a su hijo de nueve años alegando que no puede mantenerlo mientras el niño te cuenta que su madre dice que come mucho y que la busque cuando tenga dieciocho años. Y así todo. 

Y entonces te encorajinas, como decimos por aquí, con la vida porque, como muchas cosas, sigues sin entenderla y seguramente nunca la entiendas. Por ser capaz de lo mejor y lo peor. Como el mismo ser humano.


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Volviendo

Ya estoy de vuelta a la rutina laboral. Se acabó esta minisesión de vacaciones. Vacaciones absolutamente playeras, de la Graciosa a Famara. Recargando energía del sol y del mar para seguir un poco más. Hasta que lleguen las verdaderas vacaciones en octubre. Pero antes habrá doble sesión de Lanzarote, con boda incluída.












lunes, 1 de septiembre de 2014

44

Y cae otro más. Con este número duplicado entro de cabeza en esa area indefinida que llaman "mediados de los cuarenta" dejando atrás los inicios de la década. Aunque en ocasiones uno mira para atrás y piensa "joder, cuarenta y cuatro ya", la verdad es que no me importa cumplir años. Siempre he pensado positivamente que es mejor cumplirlos y aceptarlos que amargarte por el inevitable paso del tiempo. O por no cumplirlos. Aunque en este caso, dado que estás muerto, no creo que te amargues demasiado. Así que bienvenidos sean. Y que mejor manera de celebrarlo que estando de vacaciones en Lanzarote...



domingo, 17 de agosto de 2014

VII

Un año más. Y van siete. Quizás publicando con menos frecuencia de la que debería y con algún momento de debilidad en la que pensé en cerrar el chiringuito. Pero, que coño, ahí seguimos, en la brecha. Publicando ocasionalmente sobre lo que salga de la cabeza hueca de éste que escribe. Espero poder seguir una temporada más y cumplir algún año más. Y que ustedes lo vean.




lunes, 4 de agosto de 2014

Dos

Hoy se cumplen dos años desde que conocí a J. Quien nos los iba a decir. Como siempre que estás bien con alguien, en el que eres feliz y te lo pasas fenomenal, el tiempo ha volado y parece mentira que hayan pasados dos años ya.

Como lleva un par de semanas intensas de doble trabajo y necesitaba descansar, y lo que le viene encima este mes de agosto, y un poco también para celebrarlo, nos fuimos de hotel este fin de semana. A relajarnos y no dar un palo de agua. Por no darlo ni fuimos a la playa, y eso que la teníamos prácticamente al lado; nos quedamos en la piscina los dos días, disfrutando de la sombra de las palmeras y muy a gusto. De noche nos íbamos a nuestro guachinche favorito a picotear algo por cuatro perras y luego a tomarnos una copichuela en el Yumbo, pero sin trasnochar que se trataba de descansar y cargar las pilas. Y lo hemos conseguido.


No pongo más que una foto del faro porque ya he puesto un par de ellas por el facebook e instagram. El hotel, aún siendo enorme y estar hasta arriba de gente, estaba fantástico y nos dieron una buena habitación a nivel de piscina en el que prácticamente la teníamos al lado. Lo hemos disfrutado bastante y, como decía, descansado para empezar la semana con energía.


miércoles, 2 de julio de 2014

Superstar (III)

¿A que esto parece La historia interminable? Pues aún hay más. Este finde pasado estuvimos, ahora sí que lo digo en plural, de rodaje. Nos llamaron a los cuatro que nos habíamos apuntado para ver si queríamos participar en el rodaje de la última película de Julio Medem que se llamará Ma-ma y que cuenta como protagonistas a la gritona de Penélope Cruz, a Luis Tosar junto a Asier Etxeandía. Así que allá me fui corriendo el viernes por la tarde como un poseso en el Binter, que encima y sin que sentase precedentes se retrasó más de media hora, y llegamos a la hora convenida en esos sures de Tenerife, que es donde se ha estado rodando parte de la trama.

Esa noche se iban a rodar dos escenas diferentes pero que cuentan con un hilo común: una canción en una terraza. Nos separaron en grupos y cada uno fue a cumplir su parte. Como ya había sufrido/disfrutado del rodaje de la otra peli, imaginaba lo que iba a pasar: muchos tiempos muertos y repeticiones de las tomas, sobre todo porque en la primera escena (en la cual no participábamos en teoría, aunque luego participamos tangencialmente) salían niños. Y como decía el gran Hitchcock, nunca hay que rodar con niños ni animales. En la segunda escena nos sentaron casi al lado de la mesa de Pe y Luis, así que puede que salgamos un breve momento en una esquinita y hasta se nos distinga y todo. Ja, iluso. 

En fin, que nos dieron las tantas de la madrugada y acabamos llegando a casa casi casi con el canto del gallo, no digo más. Agotaícos y cansados, tanto que estuvimos de descanso prácticamente todo el finde y pasamos de playas, salidas nocturnas y demás eventos. Eso sí, lo volví a disfrutar aunque aquí se notase que los medios eran un poco más limitados que con la películas americana. Donde hay perras hay perras. Pero disfrutamos viendo al Bardem y a la hermanísima de Pe que estaban por allí acompañándola y animándola junto con Silvia Abascal. Vamos, el famoseo patrio al que no pudimos sacar ni una mísera foto so pena de expulsión de la casa.

Continuará...


jueves, 5 de junio de 2014

Post-fiesta

Ya acabó todo. Ayer por la tarde tuve mi última y generosa ración de exámenes para el B1 con la que acabar este curso académico. Como siempre en estos casos, y es algo que nunca he podido eliminar del todo, iba con nervios. Mis inseguridades y yo. Yo y mis inseguridades. Sobre todo con los idiomas y la vergüenza. En fin. Tres horas y pico de exámenes después seguía con las mismas dudas y charlar con los compañeros en los breves descansos entre ejercicio y ejercicio no hacían sino incrementarlas. Al menos en el último pude salir pitando hacia casa y no me entretuve en esperar a que salieran para que esas dudas creciesen un poco más. 

La tensión de los dos días (el martes tuve el primer examen, el oral), los nervios y la pérdida de costumbre de tantas horas haciendo exámenes ha provocado que hoy me haya levantado como si JuanCar se hubiese ido de cacería y hubiesen apilado todos los elefantes y rinocerontes encima mía. Aparte que la migraña lleva desde ayer con amago de querer salir y unirse a la fiesta. De madrugada tuve que levantarme a doparme un poco y aquí ando, somnoliento y con la ligera sensacion migrañosa. Sin embargo, me siento feliz; he aprobado el curso con buena nota y creo que he cumplido con el objetivo que me había puesto. Así que ahora toca disfrutar del descanso veraniego y luego... luego ya veremos.

lunes, 2 de junio de 2014

My taylor is rich

Lo tengo todo abandonadito, incluída esta casa. Llevo un par de semanas de perreo absoluto con el blog y apenas he hecho nada. Eso sí, tengo justificación al menos. He estado a pleno rendimiento con el inglés y, por fin, se acabaron las clases y los exámenes con un resultado mejor del que esperaba. Sí, señores, la vuelta al cole se ha saldado con aprobados y buenas notas. Ahora queda la prueba de certificación que la tengo esta semana y que me trae por el camino de la amargura; eso de volver a hacer exámenes en los cuales te lo juegas todo a una carta saca lo mejor de mis migrañas y mis nervios. Que ganas tengo que sea el miércoles a las nueve de la noche y dar por zanjado este curso...

Como el pasado viernes fue el día glorioso de esta nuestra comunidad, tuvimos un finde más largo de lo habitual. Lo cual aprovechamos J. y un servidor para hacer una pequeña escapada a nuestra tercera casa en Lanzarote y pasar tres días de asueto con amigos, cuchipanda va cuchipanda viene y algo de playa, o mejor dicho de remojo. Porque con la ventolera que hacía lo menos indicado era ir a la playa a quedar como una croquetilla de jamón aparte de que en buena parte de la isla el tiempo no acompañaba en absoluto para relajarse plácidamente en la arena.

Joder, se me olvidaba que el anterior finde estuvimos en esos sures disfrutando del Orgullo más guiri de la zona. Eleuterio me había pedido una crónica exhaustiva del mismo así que ahí va reducida a dos palabras: IM-PRESIONANTE. Sólo puedo decir que me lo pasé como nunca, que el desfile lo vivimos desde una carroza donde bailamos y bebimos lo indecible y que acabamos retirándonos el sábado a medianoche como la Cenicienta porque estábamos reventados y nuestros pies no daban para más. Mucho cuerpo trabajado en el gimnasio, como siempre, disfraces imposibles en el caso de los guiris y gente para dar y tomar, cada uno con su público y sus fans. Me lo pasé tan bien que no saqué fotos, ni siquiera llevé la cámara para sacarlas por lo que tendrán que fiarse de mi palabra. Eso o pasarse por la página del Yumbo (el centro comercial más gay a este lado del río Pecos) en el FB para ver las fotos. Sí, lamentablemente salgo en algunas de ellas aunque afortunadamente en un estado mas que digno y aceptable ya que fue a primera hora.


viernes, 23 de mayo de 2014

Cegado de agua

Ayer el día empezó rematadamente mal: con el termo roto. A las cinco y pico de la mañana me despertó el ruido de agua cayendo; al principio pensé que llovía, cuando me di cuenta que nones, que se oía sólo desde la zona del patio. Con curiosidad me acerqué por la cocina y noté el chof chof en los pies y que había saltado la palanca de la luz. Genial. A cortar el agua y a limpiar con la fregona la cocina y parte del salón que se me inundaron, y todo con un mísero termo de quince litros. No imagino la debacle si llega a ser de cincuenta litros. 

A todas estas, iba haciendo la limpieza sin gafas o con las gafas cogidas con cuidado porque se me rompieron el día anterior. Para muchos no será un drama pero para los Rompetechos que somos algunos llevar gafas (o lentillas, que también hay simuladores en esta vida) es como respirar. Así que me tocó llevar ayer las gafas de sol que, al menos, están graduadas y me permiten no pegarme un toletazo con lo que sea. Parecía Stevie Wonder en plena Operación Disimule Que Aquí No Ha Pasado Nada y hasta en el trabajo me preguntaban si me había pasado algo o es que iba en plan chico Martini.

Menos mal que el Spaghetti Volador aprieta pero no ahoga y todo se fue solucionando a lo largo de la tarde. Con la ayuda de mi padre pude comprar un termo nuevo y colocarlo en su sitio; vale, él lo trajo y cuasi lo instaló con la poca ayuda que me dejó hacer. Y luego pude ir a buscar a mi ojito derecho, mis gafas, que habían pasado por el taller y se hallaban en plena forma tras su recuperación. Así que lo que ayer era un día nefasto lleno de nubarrones se transformó por la tarde en un día estupendo. Si no fuese por lo descreído que soy casi diría que estuve en una película de Disney "Las desventuras de un cegato doméstico" con moraleja y happy end. 

Y a partir de esta tarde... Fin de semana en Maspalomas en pleno Orgullo Gay hasta el lunes. De lujo para olvidarlo todo.