lunes, 4 de agosto de 2014

Dos

Hoy se cumplen dos años desde que conocí a J. Quien nos los iba a decir. Como siempre que estás bien con alguien, en el que eres feliz y te lo pasas fenomenal, el tiempo ha volado y parece mentira que hayan pasados dos años ya.

Como lleva un par de semanas intensas de doble trabajo y necesitaba descansar, y lo que le viene encima este mes de agosto, y un poco también para celebrarlo, nos fuimos de hotel este fin de semana. A relajarnos y no dar un palo de agua. Por no darlo ni fuimos a la playa, y eso que la teníamos prácticamente al lado; nos quedamos en la piscina los dos días, disfrutando de la sombra de las palmeras y muy a gusto. De noche nos íbamos a nuestro guachinche favorito a picotear algo por cuatro perras y luego a tomarnos una copichuela en el Yumbo, pero sin trasnochar que se trataba de descansar y cargar las pilas. Y lo hemos conseguido.


No pongo más que una foto del faro porque ya he puesto un par de ellas por el facebook e instagram. El hotel, aún siendo enorme y estar hasta arriba de gente, estaba fantástico y nos dieron una buena habitación a nivel de piscina en el que prácticamente la teníamos al lado. Lo hemos disfrutado bastante y, como decía, descansado para empezar la semana con energía.


jueves, 31 de julio de 2014

F/X

Uno de los motivos, entre otros muchos, por los cuales me encanta el género de la ciencia ficción en el cine es el trucaje, los efectos especiales. Algunos son muy evidentes (como las naves espaciales, los rayos, etc etc) pero otros son muchísimo más sutiles y cada vez cuesta diferenciarlos de la realidad. Eso se nota en las películas de carácter más realista o incluso históricas. 

Hoy traigo un vídeo en el que se puede apreciar la evolución de los efectos especiales desde el siglo XIX hasta la actualidad, casi nada eh. Si se fijan en los últimos años, verán que muchas de las películas no pertenecen al género de la ciencia ficción y que los efectos especiales se usan cada vez más para engañar al ojo humano y suplir aquello que no es posible recrear o saldria tan excesivamente caro que no se podría filmar.

Pasen y disfruten.

martes, 29 de julio de 2014

La Gran Guerra y el cine

Aunque cuando se produjo la Gran Guerra el cine ya estaba en pleno desarrollo, no sería hasta mucho más tarde cuando se convertiría en un tema al que acudir para sus guiones. La Segunda Guerra Mundial eclipsó, desde el punto de vista cinematográfico y desde muchos otros, a la Primera y eso se nota en la producción de películas. La Segunda, siendo más reciente, era más moderna, espectacular, sangrienta y convirtió al cine en una verdadera arma de propaganda generando durante toda la contienda muchísimas películas; en cambio, la primera resultaba más estática con esa guerra de trincheras, más antiestética e incluso más difícil a la hora de distinguir entre cuáles eran los buenos y los malos de la función.

Sin embargo, la I Guerra Mundial ha dado lugar a un puñado de obras maestras cinematográficas ambientadas en ella, muchas de las cuales vienen a la cabeza casi sin querer. Pero también hay muchas otras que, a priori, no asociamos a este conflicto. Por ejemplo, La reina de África o Memorias de África se hallaban ambientadas total o parcialmente en la contienda que se produjo en las colonias africanas entre Gran Bretaña y Alemania. O Doctor Zhivago, que narraba la participación del Imperio ruso en esta guerra y las consecuencias que supuso para este país. 

Así, como quien no quiere la cosa, podemos citar Armas al hombro de Chaplin, Sargento York, Capitán Conan, Alas, Gallipoli, Sin novedad en el frente, War horse, Johnny cogió su fusil, Mata Hari con Greta Garbo, Las águilas azules, El puente de Waterloo, Agente secreto de Hitchcock o incluso en formato musical con Oh! What a lovely war!. Por supuesto, esto es una mera aproximación ya que hay muchísimas más que tratan el tema, bien de manera principal o bien de forma tangencial. Eso sí, hay algunas que podemos considerar im-perdibles por decirlo de alguna forma que he reducido a cinco y con las que se puede estar de acuerdo o no.

Los imprescindibles son:

Senderos de gloria (1957). Dirigida por Stanley Kubrick, se convirtió desde el primer momento en un icono de esta contienda al ser prohibida en varios países (entre ellos España) por su mensaje antibelicista. La guerra de las trincheras, la sinrazón de las órdenes de los generales, los soldados convertidos en masas anónimas y más narrado en un espléndido blanco y negro con un magnífico Kirk Douglas en uno de los papeles de su vida.


El Gran Desfile (1925). Al mando de King Vidor, fue la primera superproducción bélica en la que un chico es animado a alistarse y descubre la lealtad y el amor a la patria en las trincheras. Es, quizás, la primera película en la que se intenta combinar el entretenimiento con un ligero toque crítico ante la guerra y la necesidad de defender la patria.

Lawrence de Arabia (1962). Aunque ambientada en el Oriente Próximo y centrada en el personaje de T. E. Lawrence, esta superproducción narra de manera bastante fiel la participación de las tribus árabes contra los turcos y el engaño a que fueron sometidas por los ingleses y franceses para conseguir sus fines. David Lean maneja tanto las escenas grandiosas, como la toma de Akaba o el asalto a los trenes turcos, con el intimismo del personaje y su acercamiento a la forma de pensar de los árabes.


Adiós a las armas (1932 y 1957). Existen dos adaptaciones cinematográficas de la novela homónima de Ernest Hemingway, que tiene claros tintes autobiográficos, y que narra el amor entre un soldado americano y una enfermera en el frente italiano.

La Gran Ilusión (1937). Gran película de Jean Renoir en la que se retrata la vida cotidiana de los presos franceses en un campo de concentración alemán. Fue el precursor de ese subgénero que podríamos denominar fuga de campo de prisioneros que tan bien se desarrollaría para las películas de la Segunda Guerra Mundial. Sin ser una película claramente pacifista, sí que llega a narrar de manera magistral las relaciones entre los presos de distinta categoría, incluso entre carceleros y prisioneros, y que las fronteras son entes artificiosos que separan a los hombres.



lunes, 14 de julio de 2014

Revoluciones

Hoy es 14 de julio, día nacional de Francia. Este año además coincide con el 225 aniversario del asalto a la Bastilla el cual, casi sin quererlo ni planearlo, dio comienzo a una revolución que sacudiría los cimientos de Europa. Y no es una exageración ya que de ahí derivaría todo lo que acontecería después, para bien o para mal: el final del Antiguo Régimen, el Imperio napoleónico, la expansión de las ideas revolucionarias, la búsqueda de la democracia, las constituciones, los partidos políticos, etc etc. 

A los historiadores nos encanta una efemérides, no por el hecho en sí de conmemorarlo sino como vía de reivindicación de ese acontecimiento que, con el paso del tiempo, puede haber quedado en el olvido o desvirtuado por sucesos posteriores. Para muchos la Revolución Francesa es sinónimo de guillotinas, ejecuciones y violencia pero esa fue una pequeña parte de los diez años que se vivieron entre el comienzo de la revolución y la llegada al poder de Napoleón. La Declaración de los Derechos del Hombre, las Constituciones, las ideas liberales (las auténticas, no las que gustan tanto en el PP y, sobre todo, a Esperanza Aguirre) de libertad e igualdad entre los hombres son conceptos que aún hoy tienen vigencia real. 

Podría hablar mucho y muy largamente sobre la Revolución Francesa pero tampoco creo que sea necesario. Curiosamente este aniversario coincide con el centenario del comienzo de la I Guerra Mundial, que supuso el fin de otro período que se puede decir que comenzó justo con la toma de la Bastilla.