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jueves, 6 de marzo de 2014

Crónicas mañas

Después de bastante tiempo sin pisar tierras peninsulares, como año y medio o así, ya era hora de volver a realizar aunque fuese un minitour. Así que aprovechando el puente de carnavales (aquí el Martes de Carnaval es sagrado), J. y yo nos fuimos a Zaragoza. ¿A Zaragoza? dirán algunos con extrañeza, como si no hubiesen ciudades más cercanas o con mejores planes para ver. Pues mira, que quieres que les diga, que existían dos motivos para ir: uno era ir a ver a un buen amigo que recientemente se había aposentado en esa ciudad tras conseguir trabajo para una larga temporada y el otro consistía en ver a mi familia maña. Que sí, que tengo familia en esas tierras ya que un tío mío procede de un pueblecito zaragozano aunque todos ellos vivan en la capital.

Así que allá que nos fuimos. Tras pasar noche en los Mandriles por aquello de llegar a las horas de la Cenicienta, el sábado cogimos el AVE (que todo sea dicho de paso iba hasta los topes, para que luego hablen de crisis) y nos plantamos en esa ciudad llena de luz y color que es Zaragoza, y que nos acogió con lluvia y frío como no podía ser menos. Soltar los bártulos e irnos de tapas a la zona del Tubo fue todo uno, gracias a que este amigo vive en pleno centro, con lo cual todo nos quedaba a tiro de piedra. Después de ponernos a tono, gastronómicamente hablando, por la tarde decidimos dar un paseo por los alrededores empezando, como no por el Pilar, la Seo y acabamos en el Teatro Romano.



El Museo del Teatro Romano está muy bien, es pequeño pero está bien estructurado y bien montado, con dos partes: la interior donde se encuentran los restos que fueron excavando junto con la historia de su redescubrimiento, y la exterior donde puedes ver lo poco que se conserva del mismo, que es fundamentalmente la parte baja, ya que el teatro fue desmantelado para construir las antiguas murallas de la ciudad.

Obviamente, y estando en una ciudad ajena en pleno fin de semana, se imponía salir ese sábado para catar la noche maña. Con este amigo nos acercamos a la zona de ambiente: primero fuimos al Iman, un pub con buena música donde tomarse algo para luego acabar en el Versus, otro pub que se llenó con los restos del cierre de los demás locales. Me divertí catando a la fauna local y como éramos carne fresca los intentos de ligoteo por parte del personal; claro que con mi proverbial ceguera y despiste, me tuvieron que señalar quienes los especímenes lanzados por nosotros. Tampoco fue para tanto porque, sinceramente y salvo un par de excepciones, el personal era un poco brutángano y bastante normalito, al menos lo que vimos por allí. No obstante, nos fuimos a una hora decente porque, al día siguiente, teníamos almuerzo con mi familia y no era plan de llegar ojerosos y resacados. Y ese fue el plan del domingo, comida, sobremesa y casi merienda con la familia, porque a mis primas hacía bastantes años que no las veía.

El lunes aprovechamos para ver y hacer todo lo que no habíamos podido el día anterior. Subimos a una de las torres de la Basílica, aunque no es especialmente recomendable para los que padezcan de vértigo merece la pena por las estupendas vistas de la ciudad y el río.




Visita cultural a La Seo, la antigua catedral que está completamente restaurada y es una visita cuasi obligada; paseo por las calles del centro para acabar en el Palacio de la Aljafería, sede de las actuales Cortes de Aragón. Bastante recomendable aunque a J. no le gustó demasiado por aquello de que no habían conservado demasiado de la época árabe, normal si tenemos en cuenta que durante los últimos doscientos años había sido un cuartel y que el Ejército había hecho y deshecho lo que quiso y más. Aún así, y al igual que la Seo es una parada obligatoria y recomiendo la visita guiada porque te lo explican con detalle y sólo ocupa una horilla.




Ya el martes tocó realizar alguna compra por el centro, preparar los bártulos y almuezo con mi familia nuevamente, para salir disparados rumbo a Madrid. Lo bueno es que tuvimos un par de horas libres así que nos echamos un salto a Chuequilandia a tomarnos un café y pasear unos minutos antes de volver a la periferia de la periferia en el eterno avión.

Y colorín colorado, este viaje se ha acabado.



miércoles, 7 de diciembre de 2011

Unplugged

Lo malo, o lo bueno según se mire, de estar no ya de puente sino de un acueducto mayor que el de Segovia es que te desconectas de todo. Ni posteas, ni comentas en blogs y las redes sociales las abandonas de tal manera que en dos días parece que has desaparecido un año. Eso sí, que me quiten lo bailao después de ayer...




lunes, 11 de octubre de 2010

Fenómenos adversos

Este fin de semana hemos tenido lo que algunos han llamado "fenómenos costeros adversos". Vamos, un eufemismo como cualquier otro para una marejada de campeonato en la costa. Ayer domingo me fui con T. y una amiga a comer a un bochinche de la costa norte de la isla y el espectáculo de las olas era impresionante. Pensé que el local no estaría abierto porque estaba en plena línea de playa pero sorprendentemente sí lo estaba y pudimos comer. Por los pelos, porque no llevábamos ni diez minutos cuando salió el cocinero y cerró la puerta para no admitir más clientes de los que ya nos encontrábamos allí. Porque la marea aún estaba subiendo y ya estaba rodeando el local.

Lo cierto es que el oleaje era intenso, para lo que suele ser por aquí. Y el día estaba espléndido así que había curiosos por todos lados con el día de playa chafado por las olas. Aquí unas fotillas de cutre calidad sacadas con mi móvil pero es lo único que tengo.



Lo que se ve a la izquierda es parte del bochinche (que bien comimos)


Incluso en la playa de las Canteras, donde fuimos luego a tomarnos algo en una terracita, se hallaba cubierta casi por completo por la marea.


Hoy no hago puente laboral. Y encima he tenido una noche mala con el estómago en plan Alien. Pero no se preocupen. Que cuando salga a las tres de la tarde por esa puerta no me verán el pelo en el curro hasta la semana que viene ¡¡MUAHAHAHA!!...

(ehem, cof cof)




miércoles, 9 de diciembre de 2009

Miradas al futuro

Podría decir que estos cuatro días no he hecho nada de nada pero la verdad es que cuatro días de silloning con manta, un disco duro repleto y comida para ni siquiera moverse puede ser un pelín excesivo, incluso para mí. Salvo que estés en modo hibernación o enfermo, lo cual entonces está plenamente justificado. Así que he aprovechado para hacer algunas cosillas como hacer la compra y llenar la nevera el sábado, comprar un regalo de cumpleaños que tenemos este fin de semana, ir al gimnasio el lunes y martes para quemar calorías en vista de lo que se avecina, preparar el material para escribir una cosa que tengo en mente y algo más, eso sí, todo sin agobios y relajadamente. Y, por supuesto, para ver series y pelis.

Como el domingo tuvimos paseo campestre y todo el día pingoteando por ahí, el lunes me lo tomé con filosofía y me dediqué a una sesión doble metropolitana. Primero me zampé Metrópolis, la muda, sí, la de Fritz Lang, una obra maestra. Es una película que siempre me ha fascinado, por su visión futurista, por su estética, el diseño (incluídos los letreros explicativos), por su mezcla entre el futuro y el pasado. De hecho, tengo un poster de la película en el estudio.


Son dos horas de auténtico disfrute y que se te pasan en un suspiro. Tengo la suerte de tener un ejemplar en dvd de la restauración que hicieron hace unos pocos años que completaban las escenas perdidas con bocetos, dibujos y carteles explicando la escena perdida así como con la música de la premiere de 1927. Claro que ahora supongo que harán una versión más amplia, después de que encontrasen el año pasado una copia íntegra en Argentina. No voy a contar nada del argumento por si alguien no la ha visto pero únicamente reseñar que es una mirada crítica a la lucha de clases, la opresión del poder, la alienación de los obreros y a un mundo totalmente mecanizado combinado con aires mesiánicos de liberación. La película empieza de una manera impresionante para ir cayendo en un final más bien convencional, lo cual no desmerece para nada el conjunto. Quien quiera saber más, pues aquí y aquí.

Una de las escenas más famosas es la creación del robot, que suplantará a la protagonista.



A principios de los ochenta, el productor Giorgio Moroder lanzó una versión coloreada (arrrghhh) con efectos sonoros (más aarrrghhhh) y música moderna en la que aparecían gente conocida como Queen, Pat Benatar, Jon Anderson o Bonnie Tyler.



Después de un descanso para recuperar fuerzas y, sobre todo, para llenar el estómago me lancé de lleno a ver otra Metrópolis: la de Rintaro, aunque está basada en el cómic de Osamu Tezuka.

Como todas, está inspirada en la película de Fritz Lang. Una megalópolis en la que se acaba de construir una enorme torre, el Ziggurat (que remite a la torre de Babel y que aparece igualmente en la película de 1927), donde se concentra el saber humano. También cuenta con un científico loco que crea un robot, que no tiene conciencia de serlo, y un personaje todopoderoso que aparentemente controla la ciudad. Sin embargo, si en la de 1927 nos encontramos con la lucha de clases entre los obreros y los ricos, aquí se desarrolla un conflicto entre los humanos y los robots, que han sustituido a aquellos en diferentes trabajos pero que no tienen ningún tipo de derecho y son eliminados a las primeras de cambio. A ello se añade la búsqueda de identidad de la robot protagonista que se considera humana al contar con sentimientos frente a lo que algunos esperan de ella y actúe como un robot.

Cuenta con una estética bastante curiosa, pues combina la aparición de unos efectos generados por ordenador para el diseño de la ciudad y algunas escenas como la celebración del comienzo con el estilo de los años treinta y cuarenta, tanto en algunos aspectos de la animación como en el vestuario de los personajes, por mencionar un caso. Además, la banda sonora que se plantea en buena parte con bases de jazz no hace sino aumentar esa sensación de pasado, que contrasta con la imagen futurista. Altamente recomendable.




martes, 9 de septiembre de 2008

De puentes arenosos

No he hecho nada, pero absolutamente nada, durante este minipuente. Ni tan siquiera me he puesto con los juegos de la Wii que me llegaron por mi cumpleaños. Solo cumplir los planes previstos. El domingo me fui a a la playita, a Maspalomas con un amigo y llegué molido a mi casa. Así que ayer no hice nada: vegetar, sestear en el sillón, comerme la ensaladilla rusa que me había dejado mi consorte y dar la bienvenida a una amiga que había vuelto de sus vacaciones en Argentina en una terracita. Algo de mimitos y ternuras y a dormir, hala.

Y ahora a volver a la rutina. A currar, a terminar de una puñetera vez esa comunicación que tengo pendiente para un congreso el mes que viene y a planificar un par de cosillas para los días que me quedan de vacaciones.


Ah, y el concurso. Pues sí, la solución es esta.



Este es el corte exacto que puse dos post más atrás. Como veis, las pistas han sido muuuuuy generosas.

Hay muchos sitios para investigar un poco sobre Dune. En la página de BSOSpirit hay un estupendo artículo sobre el libro, la película y la banda sonora de la misma, así como de adaptaciones posteriores. Y aquí la entrada correspondiente al libro en la wikipedia. Recuerdo que cuando la ví en el cine me quedé un poco así como "bueeeeeno, pues vale" porque, como a casi todo el mundo que la vio, había cosas que no entendía. Unos años más tarde un buen amigo me dejó el libro y me lo leí (según él, todo un logro) y comprendí muchas cosas que no aparecían, o lo hacían tangencialmente, en la adaptación cinematográfica. Y entendí que llevar el libro al cine era muy, muy difícil porque la novela es muy compleja.

No estoy muy de acuerdo con Sota en que haya envejecido mal. Al contrario, creo que comparada con otras películas que en su momento fueron bien recibidas, ya sea de público y/o de crítica (que no suelen ir de la mano), creo que ha mejorado. Vale que tiene ese aire de superproducción del quiero y no puedo, y que como adaptación literaria no se llevaría ningún premio, pero me sigue gustando ese aire decadente, el vestuario en plandecimonónico, el contraste entre la alta tecnología y la ambientación casi de novela de Julio Verne. La fotografía es muy buena y la banda sonora sin ser espectacular si que ayuda mucho a la ambientación. Creo que merece una nueva revisitación, a ver si estas vacaciones me pongo un día...

Bueno, Mac, ya me puedes ir enviando la dirección para mandarte el dvd, anda.

Y para acabar un poco de música, como siempre. Al que adivine a qué pertenece esta música, lo pongo en un altar, jajajaja.




Larga y próspera vida para todos.

martes, 11 de diciembre de 2007

Del día después

Pues sí, he sobrevivido al puente, como le decía a Mokko, pero ha sido una ardua tarea, que conste. El jueves un cumpleaños de una buena amiga, celebración con ella, la familia y amigos (almuerzo, merienda y casi llegamos a la cena). El viernes corriendo a comprar unos regalos para otra amiga cuyo cumple celebrábamos esa noche, peeeeeero, previamente, almuerzo en casa. A recoger rapidito, a montarlo todo, hacer de comer (de eso se encarga mi nene) y esperar la llegada de los invitados, unos amigos con niños incluidos. Sobremesa de charla, cafecito y dibujos animados para entretener a la prole. En fin, como el día anterior casi llegamos a la cena. Breve descanso y, hala, al segundo cumple que era en Telde y con cena incluida.

Con tanta comilona el estómago empezó a sobrecargarse y e
l sábado me conformé con algo suave. Que no descanso, no confundamos, porque después de comer tocó coger el coche y bajar al Sur a una visita familiar. Lo mejor: las truchas que nos pusieron para merendar. Estaban de vicio (aparte de que me encantan y me comería ...). Así que el domingo tocaba sillón y vaguear un poco, por fin. Lo siento, pero uno ya no está hecho para tantos trajines. Me puse a ver Con la muerte en los talones y volví a disfrutar de Cary Grant, genial en esta peli.

Y el lunes estaba como en esta viñeta.



Desde ya abogo por el fin de semana de tres días, algo más equilibrado ¿no?

Larga y próspera vida

miércoles, 5 de diciembre de 2007

De puente

Porque llevo cuatro semanas currando solo o mal acompañado...
Porque en este tiempo apenas he podido ponerme a estudiar lo que verdaderamente tengo que hacer...
Porque no paro de leer artículos y textos que me mandan en el master y tengo la cabeza como el bombo de Manolo...
Porque llevo desde el domingo comiéndome la cabeza con un asunto familiar, el cual he decidido obviar y tomármelo como está pensando en que el futuro puede cambiar...
Y porque yo lo valgo...
Me he pedido el puente y no pienso hacer nada hasta el lunes.
Bueno, nada nada, si exceptuamos un par de cumpleaños que tengo mañana y el viernes, un almuerzo en casa también el viernes, una visita familiar el sábado ...


Ainsss, teletransportación ya.

P.D. Ver el anuncio de Freixenet me ha provocado ganas de recordar buen cine, como el de esta película de la que dejo los títulos iniciales (ya no podré ponerlos en los post de musica de cine pero siempre hay más)



Larga y próspera vida.