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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Viva el 2015

Con este título tan de gala ochentera, despedimos a otro año que se va. Otro año a trancas y barrancas con el blog. Otro año agradeciendo a los que seguís viniendo por aquí a leer lo poco que escribo. A vosotros y a todos los demás espero y deseo muy mucho que el año que empieza mañana sea mejor que este, al menos que se mantenga y no empeore, y que traiga sólo cosas buenas. Un abrazo muy fuerte y empezad con buen pie: bailando y disfrutando de la noche.




martes, 4 de noviembre de 2014

Otoño en Central Park

Tener esta joya en plena ciudad es una suerte que los habitantes de Nueva York disfrutan constantemente. Y los que no lo son y la visitan ocasionalmente también. Central Park es una pequeña maravilla artificial creado en el siglo XIX como pulmón de la ciudad y que se ha convertido en un símbolo más de la Gran Manzana. Me da mucha envidia que lo tengan tan a mano, poder pasear y perderte por sus caminos, disfrutar de las pequeñas planicies de hierbas o de las zonas más frondosas, de los paseos en bote, de poder apreciar el cambio de las estaciones. Y otoño en Central Park es una gozada...
















lunes, 13 de octubre de 2014

Vacaciones

Cuando esta entrada salga publicada, estaré empezando mis auténticas vacaciones. Oficialmente porque éstas comenzaron el viernes pasado desde que dejé de trabajar. Y que mejor manera de hacerlo que en el aire. Para variar. En un rato estaré volando rumbo a la piel de toro donde estaremos un día de enlace para hacer el viaje que estamos planificando desde hace unos meses.


Eso sí. Como aperitivo para el viaje, esta noche iremos a ver a la australiana más famosa a este lado del río Pecos: la Kylie. Que ha tenido la deferencia de programar su tour acorde a nuestras vacaciones y así poder ir a verla. 




No se preocupen, que les he dejado algunas cosillas programadas, entre ellas las habituales dosis musicales del fin de semana. E intentaré subir alguna entrada fotográfica antes de que acabe el mes. Porque esa es otra, a la vuelta nos quedaremos unos días en los mandriles para readaptarnos al ámbito hispánico. Espero que no nos aplaste una rama de los árboles madrileños. Así que nos leemos a la vuelta.

martes, 3 de septiembre de 2013

Lanzaroteando

Pues nada, ya han pasado las dos semanas de vacaciones programadas y estamos de vuelta en la rutina diaria. Dos semanas que se han pasado en un suspiro, síntoma de lo bien que lo hemos pasado y que se han disfrutado/exprimido/solazado al máximo, quedándonos con el consuelo de que aún me quedan la mitad de los días de vacaciones y algún día suelto que pienso colocar estratégicamente para alguna escapada que ya tenemos medio programada. Venir casi más cansado que cuando me fui también se puede considerar una muestra de lo estupendas que han sido. 

Porque han sido un no parar. Lanzarote es de esas islas de las que no me suelo cansar y si encima vas con alguien que la conoce al dedillo (y eso que hemos ido a algún sitio que J. no conocía personalmente) entonces ya es que la gozas con más gusto. No hemos ido ningún día a la zona de Papagayo, básicamente porque en agosto suele estar bastante concurrido y ya habíamos estado en junio. En cambio nos hemos dedicado a investigar, a meter el coche en pistas de tierra y llegar a aquellas zonas donde el hombre no ha llegado anteriormente. Bueno, o al menos de manera testimonial. 

Uno de los días nos llegamos al suroeste de la isla, una zona de difícil acceso por pistas de tierra, y donde el encuentro de los acantilados y el mar ha dejado un reguero de charcones y pequeñas lagunas al borde mismo del mar. Mientras fuera el agua bate furiosa, uno puede bañarse con tranquilidad en la mayoría de los charcos. Digo la mayoría porque el acceso a algunos requiere tener habilidades de cabra montesa y un equilibrio digno de un funambulista, y entre mi vértigo y mi torpeza habitual pues ya se pueden imaginar los nervios. Eso sí, te libras de las hordas de turistas porque sólo los conocen los locales, y aún así éstos van poco. Repetimos con el hermano de J. buscando un charcón concreto, que tras un pateo en plena canícula, no localizamos aunque descubrimos unos cuantos interesantes para futuras visitas.






Por supuesto, hubo visita obligada a Famara, la playa donde Eolo campa a sus aires. Paraíso de los windsurfistas y amantes del kitesurf, tuve la suerte del principiante. El primer día que nos alcanzamos hasta allí gozamos de un día espectacular: nada de viento y la marea bajando. La siguiente vez ya decidió que habíamos tenido suficiente la semana anterior y volvió a por sus fueros. No obstante, y a pesar del viento, es un placer sobre todo si te alejas de la zona más concurrida por los surferos y te colocas debajo del risco de Famara, donde no hay nadie. Un libro, una sombrilla y una buena compañía, junto con algo de comer y beber, y es perfecto para estar todo el día en paz.




Algún día lo dejamos para alguna que otra visita de esas que denominamos culturales pero reconozco que la cultura en esta ocasión ha quedado muy al margen. Nada de cine, algo de lectura y poco más; para eso están las vacaciones, para descansar y disfrutar de todo junto a tu chico. A ello añádase un par de paseos por Arrecife, pasar por delante de la casa de César Manrique en Haria que han abierto recientemente como museo y algunos paseitos para tomarnos algo con los amigos y volaron las dos semanas.





Por supuesto que hubo más, incluida visita sorpresa a Alegranza (que irá en otra entrada), pero tampoco es plan de detallarlo todo al milímetro. Únicamente contar algunas cosas y que las fotos les animen a venir algún día por aquí, la verdad es que Lanzarote bien merece una visita.


jueves, 15 de agosto de 2013

Vacaciones

Aunque oficialmente mis vacaciones empiezan mañana viernes, en realidad lo hicieron ayer por la tarde en cuanto puse el dedo para fichar. Entonces se ve que los hombres de negro me flashearon la memoria porque no recuerdo nada, pero nada, del trabajo aunque sí de lo demás. Borrado selectivo debe ser. 

Cuando este post salga estaremos en nuestro particular crucero de... tachánnnnnn... ¡¡dos horas!! rumbo a la primera escala de nuestra ruta. Nuestro plan de hoy es cruzar Fuerteventura de sur a norte haciendo pequeñas paradas para disfrutar de algunas de sus playas.



Esta tarde tomaremos el segundo ferry para cruzar el Estrecho de la Bocaina, pasar al lado de la isla de Lobos y llegar a nuestro destino de los próximos quince días: Lanzarote. Quince días para hacer el tour de playas por toda la isla, comer en chiringuitos, descansar, dormir todo y más, leer algo, echarnos un salto a la Graciosa y, si se puede, a Alegranza, salir con los colegas... Y, sobre todo, disfrutar de mi chico. Pero no se preocupen, he dejado algunos posts programados y seguiré visitando mis blogs favoritos que para eso me llevo la tablet. Disfruten de estos días y aprovechen al máximo el verano que ya le queda poco.




miércoles, 24 de julio de 2013

Mente dispersa

Tengo ganas de vacaciones. Muchas ganas. Aunque aún me quedan tres semanas para pillarlas mi cerebro ya lo está pidiendo a gritos y, en ocasiones, me sorprendo totalmente desconectado (unplugged que dirían las modernas) en el trabajo. Cuando digo desconectado es encontrarme pensando en playas, cenas, playas, almuerzos, playas, sexo siesta, etc etc etc. Me voy quince días con mi chico de vacaciones, dos semanas juntos disfrutando de Lanzarote al máximo. Lo peor es que, para más sufrimiento, debo aprovechar el tiempo que me queda hasta entonces al máximo porque me propusieron impartir un curso y tengo que prepararme los materiales. Así que aquí ando como un poseso buscando información por los interneces y esos artefactos del demonio llamados libros y escribiendo sobre temas tan apasionantes como una breve historia de los ordenadores. Y lo que me espera después, que luego me meto con lo mío: la Administración. Vamos, como para animarme más aún.

Eso sí, esta será la última semana que vaya al gimnasio. Cada vez me cuesta más madrugar para ir a sudar la gota gorda y necesito un descanso, aún siendo un poco ficticio y conformándome con despertarme cuarenta y cinco minutos más tarde. Ya no hablo ni de mis hobbies: la cola de series y películas por ver llega hasta Sebastopol y menos mal que voy leyendo poco a poco en los breves trayectos de avión y antes de acostarme. Aunque hasta para eso estoy algo apático, lo cual empieza a preocuparme. Me da que voy a llegar al 15 de agosto arrastrándome...

jueves, 10 de enero de 2013

Lanzarote

Nada mejor que empezar el año de vacaciones (aunque ya me encuentre apurando los últimos días) y si encima lo hace con un pequeño viaje entonces no hay nada de lo que quejarse. Ayer volvimos J. y yo de Lanzarote donde estuvimos unos días de descanso. Viaje para presentaciones (de la suegra, los amigos...), para descansar, para comer y recordar una isla que no pisaba desde hace como diez años. Un viaje que he disfrutado como pocos, me lo he pasado genial, me han acogido y mimado como pocas veces, y recorriendo la isla con alguien que se ha criado y ha vivido allí durante mucho tiempo lo que ha servido para ver lugares y rincones que se apartan de lo habitual.





La Villa (Teguise), antigua capital de la isla

Podría incluir a Lanzarote en la categoría de las islas medianas del archipiélago, lo que supone que si no entras en los centros turísticos, que es donde se invierte más tiempo, puedes verla prácticamente en un fin de semana o minipuente. Claro que eso significa perderte la Cueva de los Verde y recorrer un tubo volcánico vacíado por la lava, entrar en los Jameos o la casa de César Manrique donde fusionó el paisaje con la construcción de manera espectacular o disfrutar de la aridez y soledad de Timanfaya, por poner algunos ejemplos. Y si vas en verano ya no hablo de las playas, Famara, el caletón blanco, Playa Quemada o echar el día en la Graciosa. Así que para disfrutar por completo de la isla mejor pensar en una semana. Ya se me está haciendo la boca agua sólo de pensar en las vacaciones de verano...













viernes, 28 de diciembre de 2012

Vacaciones de invierno

Cuando salga este post estaré contando los minutos para empezar a disfrutar lo que quedan de mis vacaciones de este año. Diecisiete días por delante. Lo mejor es que los voy a pasar con J., todos ellos, ya que se viene esta tarde para acá para pasar lo que le queda de vacaciones también. Después de fin de año nos vamos unos días a aquí.






Y tengo unas ganazas de ir. Hace bastantes años que no me dejo caer (nunca mejor dicho) por Lanzarote y tiene que haber cambiado bastante en todo este tiempo. Encima voy con alguien que lo conoce al dedillo porque se ha criado allí. Después, me quedo unos pocos días en mi segunda isla, porque J. vuelve al trabajo antes que yo. Pienso aprovechar hasta el último momento de las vacaciones que el 2013 se presenta en ese aspecto menos favorable. Pero eso, ya se verá cuando toque.



miércoles, 17 de octubre de 2012

Barcelona

Vamos a contar algo de las vacaciones, aunque sea por encima. Una de las cuestiones programadas consitía en viajar a Barcelona. Ir a la ciudad condal siempre es un placer. Esta era la tercera vez que viajaba a ella y siempre me he sentido bastante cómodo y a gusto; esta vez sólo porque las anteriores siempre he ido acompañado. Los motivos eran muy simples: disfrutar de la ciudad y ver a los colegas. Y aprovechar para ver un par de cosillas que se me habían quedado pendientes.

Una de ellas era el Museo Egipcio de Barcelona, considerado el mejor museo de esta temática en España. Es un museo relativamente pequeño, solamente tiene dos plantas pero el fondo que tiene es bastante curioso y procuran aprovechar al máximo tanto el espacio como el contenido. La entrada me pareció un poco cara para lo que realmente es pero teniendo en cuenta que es una fundación quien lo ha creado y no es un museo público pues tampoco es tanto. Lo que sí me gustó fue que en el rato que estuve de visita vi tres grupos de escolares con sus respectivos guías explicando cosas del antiguo Egipto, al menos se ve que contaba on bastante aceptación y que se mueven en el mundo escolar.





Otra de las tareas pendientes consistía en visitar alguno de los edificios creados por Gaudí. Esta vez me decanté por ir a La Pedrera o Casa Milá, como también se le conoce. Allá que me alcancé una mañana relativamente temprano, y menos mal que fui previsor, porque cuando salía a mediodía la cola para subir en el ascensor ya llegaba hasta el patio interior. Bueno, el edificio es uno de los emblemas de Barcelona y de la obra de Gaudí y para alguien a quien le gusta la arquitectura y el arte es una delicia. Se habrá escrito y hablado de él lo que no me puedo imaginar pero pasear por la azotea, por el ático donde tienen una exposición con maquetas del edificio y otras obras de Gaudí resulta todo un placer. Eso sí, recomiendo que si alguien está interesado vaya a primera hora, las hordas de turistas (entre los cuales me incluyo) pueden llegar a ser agobiantes, tanto para visitar con tranquilidad los distintos departamentos (azotea, ático, el piso) como para acceder al ascensor.






Y, luego para acabar, un poco de turisteo por el Barrio Gótico. En realidad, esta es una constante en cada visita, me encanta pasear, meterme por las calles, mezclarme entre los turistas y sentirme un poco así, sacando fotos a diestro y siniestro, disfrutar de esa zona de Barcelona...  Tópico ¿verdad? Pues me da igual, lo paso genial callejeando y recordando de nuevo todo lo que he visto anteriormente, sobre todo porque ya han pasado cuatro años de la última visita.