sábado, 14 de noviembre de 2009

A partir de ahora

From this moment on,
You for me, dear,
Only two for tea, dear,
From this moment on.
From this happy day,
No more blue songs.
Only whoop-dee-doo songs,
From this moment on.
For you've got the love I need so much,
Got the skin I love to touch,
Got the arms to hold me tight,
Got the sweet lips to kiss me good night.
From this moment on,
You and I, babe,
We'll be ridin' high, babe,
Ev'ry care is gone
From this moment on.

Kiss Me Kate (1953)





Post dedicado a Nyc.

viernes, 13 de noviembre de 2009

jueves, 12 de noviembre de 2009

Picoteando series

Estos días atrás, con la desgana que contaba hace un par de posts, pues aproveché para ponerme al día con mis series. Y de paso ver alguna que otra peli, de esas que yo llamo de "encefalograma plano". Y es que estar casi quince días desconectado puede ser muy sano, sí, pero te entran unas ganas de ver cómo continúan tus series que para qué.

En fin, empezamos por la parte alta de la tabla. Fringe me tiene enganchado; en la segunda temporada va desgranando poco a poco información sobre lo que ocurrió al final de la primera, lentamente pero avanza. Me gusta cómo van soltando pequeños detalles que conocemos sobre la relación de Peter y su padre Walter, del pasado del agente Broyles o de Walter Bishop, que es sin duda el mejor personaje de la serie.


En segundo lugar tengo a Bones, y es que como dijo Sufur ver a Boreanaz es un aliciente para seguirla, jejeje. Y ver también a T. J. Thyne (Hodgins) y Michael Terry (Wendell, el becario). Lo siento pero me encantan las series procedimentales e investigación tipo CSI, Bones o de abogados. Si encima le añades un poco de humor, unos buenos secundarios y unos estupendos guiones pues mejor. La única pega es que la relación entre el agente Booth y la doctora Brennan parece estancada en este arranque de temporada, ni pa'lante ni pa'trás. A ver si se deciden qué hacer.

En tercer lugar Modern Family. Esta ha sido una sorpresa esta temporada. Aunque llena de tópicos, es una buena comedia, de esas que se echan en falta. Tres familias que en realidad forman una sola, situaciones cotidianas con un poco de esperpento, personajes a los que coges cariño y que te sorprenden continuamente. Y encima los episodios duran media hora, vamos, que lo puedes ver mientras comes.

Y en cuarto lugar pero no menos importante está Medium. Sí, vale, puede que algunos no entiendan mi gusto por esta serie pero qué quieren que les diga. Me encanta seguir las vicisitudes, no siempre agradables, de Allison Dubois y su familia. Ya va por la sexta temporada y aunque aparentemente no haya un cambio notable algo se agita bajo la superficie. Añoro que no aparezca ya el suegro de Allison dando la lata en los sueños, jejeje.


En la zona templada vamos a poner a Dexter, más que nada porque estoy empezando a ver la cuarta temporada y aún no se cómo va a seguir. Sólo he visto el arranque de esta temporada pero ver también a John Lithgow haciendo de asesino en serie va a ser una gozada. Espero.

Dos novedades. La primera es V, el remake de la serie ochentera, con más medios, mejores efectos especiales y algunas caras conocidas. La pongo en esta zona porque vi el piloto y me pareció normal. Ni me chifló ni me disgustó, y creo que no hay nada peor que algo te deje con una sensación de indiferencia. Una de las cosas que me gustaron fue que va al grano, sin estar dos o tres capítulos mareando la perdiz, y es que todos sabemos de qué va; en cambio, creo que hay algunos fallos de casting, algún actor no me pega con el personaje y esas cosas. Serán neuras mías. Pienso seguirla, sobre todo conociendo que la primera temporada sólo tendrá trece episodios; lo malo es que ahora sólo emitirán cuatro episodios y el resto a partir de marzo.


La otra novedad es Stargate Universe. Lo siento pero si hay series de ciencia ficción procuro verlas y darles una oportunidad. Sin embargo, he de reconocer que apenas he visto nada de las series basadas en Stargate; de la primera veía episodios sueltos en AXN y estos meses atrás en Cuatro. Al igual que en V, ví el piloto y me dejó un poco indiferente aunque, al igual que aquella, pienso darle una oportunidad e intentar ver la primera temporada. ¿Y de qué va? Pues de un grupo de individuos que atraviesan una de las puertas y acaban llegando a una nave a miles de millones de años luz construida por los Antiguos y no pueden volver, en principio. Ya seguiré contando.

También he empezado a ver la primera temporada de Sons of Anarchy (ya van por la segunda temporada) empujado por los buenos comentarios de Van Hessa. Tiene buena pinta y le daré una oportunidad. Si quieres saber más, pues aquí, que me esta quedando esto de largo que no veas.


En la zona baja está FlashForward. Creo que esta ha sido la gran decepción de estas semanas, mucho marketing, mucho bombo y platillo y me da que se va a convertir en un bluff. He visto casi todos los episodios emitidos en Estados Unidos y me parece que no avanza; la información aparece con cuentagotas, se regodea demasiado en las visiones (como si los espectadores no recordásemos lo que han visto) y hay errores de casting monumentales, como el de Joseph Fiennes, que tiene una cara de pánfilo y estreñido constantemente. Sinceramente no sé que le han visto a este tipo, nunca me ha gustado como actor. Veré la primera temporada por curiosidad, sólo por eso, porque de vez en cuando me entran ganas de dejarla pasar.

Y estas son las que sigo a ritmo de emisión en Estados Unidos, que luego me quedan las que veo por la tele como CSI Las Vegas, House M.D. o The Mentalist.




Larga y próspera vida.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Cartas turcas II

Hola papuchi:

No creas que esa guerra que te traes entre manos te va a servir de excusa para que no me vengas a visitar. Como todo padre que se precie, aunque seas putativo, te vas a gozar las dos mil y pico fotografías que hice de mi viaje por la Tierra. No me irás a comparar eso con machacar a unos cuantos pobres aburridos que están por ahí dando tumbos entre planetas escapando de tí. Si quieres te puedo decir dónde están escondidos y así haces ese truco de clarividencia que tanto te gusta, igual que el de estrangular a tus oficiales.

En fin, a lo que iba. El segundo día decidimos visitar lo más tradicional: la zona de Sultanahmet, que es donde se encuentra Topkapi, Hagia Sophia etc etc. Empezamos por Yerebatan Sarnici, una antigua cisterna bizantina, repleta de columnas, y que abastecía de agua potable a la ciudad. Está bajo tierra y se puede pasear por ella mediante unas pasarelas de madera mientras escuchas música clásica de fondo y con una iluminación tenue. Impresionante, la verdad, y más si te paras a pensar que se construyó hace casi mil quinientos años.


Después intentamos entrar en Hagia Sophia pero hubo un cierto mosqueo con el personal y las entradas y lo dejamos para otro día. Así que nos fuimos enfrente, a la Mezquita Azul, contrapunto perfecto a Hagia Sophia. Es una de las mezquitas más espectaculares de Estambul y en el interior se aprecia la cúpula espectacular, sostenida por cuatro grandes columnas, que parecen "patas de elefante". Todo decorado con los mosaicos azules de Izmir.



Cuando salimos nos dirigimos al palacio de Topkapi, que estaba prácticamente al lado. Ya me hubiese gustado tener tus habilidades de persuasión porque nos hicieron pagar dos veces: una para acceder al interior del palacio y otra para entrar en el harén. Arquitectónicamente es una maravilla, un placer porque combina las zonas ajardinadas con la estructura del palacio; cuenta con cuatro patios que separan las distintas dependencias. Lo mejor son las vistas al estrecho desde un mirador y disfrutar del paseo.

Entrada al tercer patio

La biblioteca de Ahmed III

Una de las partes más espectaculares es el harén, aunque también supuso una pequeña decepción. A ver, la arquitectura y decoración es preciosa pero se echa de menos una ambientación, el mobiliario de la época. Si uno va a un palacio occidental suele encontrarse con buena parte del mobiliario original (o al menos una recreación), cosa que no sucede en Topkapi. Y eso resta parte de espectacularidad al conjunto, y ayudaría a hacerse una idea general sobre cómo vivían, el entorno.

Entrada al harén (arriba) y alojamientos de las favoritas (abajo)


Después de comer nos dimos un buen paseo hasta una zona más alejada, en concreto para ver la Mezquita de Süleymaniye. Por desgracia estaba en obras y no se podía acceder salvo a una pequeña zona habilitada para la oración. Los alrededores estaban muy bien ambientados con madrazas.


De allí comenzamos a bajar hacia el Bazar Egipcio y, según te acercabas, podías ver cómo las calles se convertían en auténticos bazares al aire libre donde se vende de todo. Algunas calles parecían estar especializadas; pasamos por una donde solo habían hebillas y cinturones. El ambiente es impresionante, lleno de gente a cualquier hora.


Espero que te hayas entretenido y olvidado por un rato a esos alborotadores.

Tu hijo putativo, A.




martes, 10 de noviembre de 2009

Otoño a flor de piel

Llevo varios días en los que la desgana se ha instalado en mí. Con la de cosas que tengo que hacer y nada, voy pululando por la casa tonteando o me apalanco en el sillón a leer o ver alguna de mis series.

Junto a eso llevo unos días con un dolorcillo de cabeza que ha alcanzado el status de mosca cojonera, porque ni siquiera es un dolor molesto.

Y encima estoy con la fibra sensible, muy sensible, vamos que me emociono con cualquier cosa, que si una canción, que si una serie (¡hasta con Bones!).

Definitivamente, ha llegado el otoño.





viernes, 6 de noviembre de 2009

Cartas turcas I

Querido papa:

Ya se que andas muy liado últimamente con esos advenedizos que quieren derrocar a tu amado Palpatine. Se que lo has pasado mal después de que destruyeran ese juguetito que parecía una pelota pero reconoce que os pasásteis destruyendo Alderaán. Bueno, me consta que ya le habéis puesto remedio a la cosa y estáis haciendo una nueva (ooops, espero que nadie excepto tú lea esto). Como sé que tienes mal dormir te voy a contar mi último viaje. Esta vez hemos estado en un planeta totalmente atrasado, fíjate que nada de naves planetarias ni lásers ni demás; lo más que llegan es a unas cosas que parecen tubos y vuelan casi a ras de superficie utilizando combustible fósil. Hasta Tatooine parece lo más avanzado en comparación; en fin, totalmente retro y muy kitsch.

Pues eso, que el viaje lo habíamos organizado hace tiempo. Somos un grupo numeroso, diecisiete en total, pero no importa porque la idea es que cada cual se organice a su manera. Y para ser tantos la verdad es que nos llevamos bastante bien.

El primer día, en realidad, lo pasamos intentando llegar a nuestro destino, una ciudad que ellos llaman Estambul pero que ha tenido varios nombres (así que recuerde Constantinopla y Bizancio, entre otros). Llegamos cansadísimos porque eso de tener que viajar de noche y hacer paradas obligatorias pues es un poco agotador; en este caso en una ciudad llamada Madrid donde nos tuvieron cinco horas para coger un tubo de esos hasta Estambul. Menos mal que pude dar un par de cabezadas porque imagínate cuatro horas ahí metido. Ni tú cuando escapaste de la Estrella de la Muerte.

El hotel no estaba mal, no era ninguna maravilla pero para lo que queríamos estaba más que bien. Eso sí, cerquita de todo, con lo que podíamos ir andando a casi cualquier sitio. Así que llegamos, deshicimos un poco las maletas (qué engorro es no llevar el servicio en estos viajes, aunque tampoco es cuestión de ir alardeando) y nos fuimos a dar una vuelta para comer algo. No muy lejos, que después de dormir poco y comer menos no estaba el grupo como para mucho jaleo.

Al día siguiente teníamos pensado ver lo más importante pero I., el que había organizado más o menos el viaje, sugirió aprovechar el buen tiempo y hacer el recorrido por el Estrecho del Bósforo. Y allá que nos fuimos a la estación de Eminönü a coger el ferry. Que era uno igualito igualito al que se ve en esta foto, donde, por cierto, luce mi cogote en todo su esplendor.


Lo mejor de ir en un ferry público es que se va bastante tranquilito, con algunas paradas en ambos lados del estrecho y viendo el paisaje con gusto. Este que aparece a continuación es el Palacio del Dolmabahçe, uno que se construyeron los sultanes a mediados del siglo XIX para dejar el de Topkapi y mudarse a él; en estilo occidental, muy recargado y barroco y con un gusto, según me han contado, bastante escaso por no decir nulo. Una imitación en barato de un palacio europeo, de ahí que me recomendasen no visitarlo, cosa que hicimos.


Un poco más adelante está Rumeli Hisari o la fortaleza de Europa, que construyeron los turcos en tres meses para preparar el asalto final a Constantinopla hace más de quinientos años. No es tan espectacular como la del hutt ese que controla Tatooine, Jabba era ¿no? ni creo que tan sórdida.


Una de las cosas interesantes que podías hacer era contemplar las casas que se edificaron en las dos orillas del estrecho. Hay palacetes, chalecitos y casa más modestas pero la mayoría bien cuidadas y bastante bonitas, con un colorido que llama la atención. Te he hecho un montaje para no tener que ponerte cuarenta fotos de ellas. La verdad es que se disfruta viendo las casas y hasta podría imaginarme viviendo en una de ellas.


El ferry termina su viaje un pueblo que se llama Anadolu Kavagi, justo antes de que se acabe el estrecho. Una vez allí decidimos hacer una pequeña excursión hasta una fortaleza genovesa abandonada que se encuentra en la cima de una colina. El paseo fue un pelín asfixiante porque la cuesta era de impresión pero por el camino te encuentras con cosas sorprendentes, como una tienda de pinochos que, sinceramente, me recuerdan a otra cosa. Estos turcos tienen que ser unos cachondos, ¿no crees?


El final del estrecho y el Mar Negro al fondo


Parte de la fortaleza


Anadolu Kavagi vista desde la otra orilla

Cuando bajamos, nos fuimos a comer pescaíto, que estaba muy bueno (eso o que tenía un hambre que me hubiese comido un Rancor). La vuelta fue mucho más tranquila, disfrutando del paisaje, comiendo un yogur y contando chistes.

Al llegar a Estambul, optamos por hacer nuestra primera visita a un bazar: el Bazar Egipcio o Bazar de las Especias. Ya sabes cómo son esas cosas: muchos puestos, vendedores intentando camelarte, productos de todo tipo (desde alfombras hasta pistachos pasando por la viagra turca, sí, sí, has leído bien). Más pequeño que el Gran Bazar, es lo mejor para una primera toma de contacto con el mundo de los bazares, el regateo y las compras, porque tiene forma de L y te orientas mejor.

En fin, que el primer día cundió bastante. Espero que no te hayas quedado dormido mientras lees la carta. Te enviaré la segunda muy pronto.

Tu hijo putativo, A.


jueves, 5 de noviembre de 2009

Vuelta a la realidad

A uno le gusta que le echen de menos, y que a la vuelta de cualquier viaje le reciban con los brazos abiertos.


Y que te añoren, y te reciban con ansia, y que se acuerden de tí...



Excepto en el trabajo, coño. Que menudo díita me hicieron pasar ayer. Fue aterrizar después de unas más que merecidísimas vacaciones y era como si alguien hubiese pulsado un botón rojo de alerta. Que si correos electrónicos, que si llamadas, que si aparecieron por la oficina... Vamos, que me tuvieron entretenido y contento toda la mañana. Y encima estuve casi media hora sin poder hacer nada porque las pilas de mi teclado (para más inri inalámbrico, como el ratón) decidieron morir en mi ausencia y no había nadie en el servicio que me dijera dónde estaban las de repuesto; eso me pasa por llegar temprano cuando no hay nadie.

Eso sí, me van a ver el pelo poco esta semana, porque mañana tengo un curso y desaparezco. La venganza es tan dulce, jejejeje.







miércoles, 4 de noviembre de 2009

Amores sangrientos

"Es una verdad universalmente reconocida que un zombi que tiene cerebro necesita más cerebros".

¿Que pasaría si en una coctelera metemos a la sociedad británica de comienzos del siglo XIX con una película de George A. Romero? Pues que saldría esto: Orgullo y prejuicio y zombies.


Fue una de las cosillas que me traje de Madrid; lo vi en la Fnac y fue como un flechazo instantáneo. ¿Y de que va? Pues mira, si no te has leído Orgullo y prejuicio de Jane Austen no te voy a contar spoilers; sólo diré que hay algunos cambios respecto a la novela original, en especial la aparición de zombies en Inglaterra debido a una misteriosa plaga. Las mujeres de la familia Bennet ya no son mujeres indefensas y alocadas sino expertas luchadoras en artes mortales, entrenadas en el templo Shaolin de China y que acaban con un zombi en dos líneas de texto. Eso sí, siguen sufriendo por amor y su madre ansiosa por conseguirles matrimonios estupendos.

Todo ello aderezado con dosis de humor británico, luchas a muerte con zombies, bailes de damas solteras con oficiales del ejército, combates dialécticos entre el señor Darcy y Elizabeth Bennet y demás. Aún no he acabado el libro, me falta como una cuarta parte, pero me estoy divirtiendo de lo lindo.

"[...] No creo que vaya a presentarse nadie, a menos que Charlotte Lucas decida visitarnos. Además estoy segura de que mis cenas son lo suficientemente suculentas para ella, dado que es una solterona de veintisiete años y, por tanto, solo puede esperar muy poco más que un mendrugo de pan regado con una copa de soledad".

"[...] Elizabeth se levantó la falda, prescindiendo de todo recato, y asestó rápidamente una patada al monstruo en la cabeza, que estalló en una nube de fragmentos de piel y huesos [...]".


martes, 3 de noviembre de 2009

Madrileñeando

Ahora que la química moderna ha hecho lo que debía, que por fin oigo en estéreo y que he podido dejar los kleenex un buen rato sin que pase nada, va siendo hora de contar lo estupendamente que lo he/hemos pasado en el viaje. Pero empezamos por el final.

Cuando surgió el viaje a Estambul, se apuntó un buen amigo, D., y aprovechando que teníamos que hacer escala obligada en Madrid decidimos quedarnos un par de días, bien a la ida bien a la vuelta, para hacer algunas cosillas, quedar con gente y demás. Al final optamos por hacerlo a la vuelta. Y así fue. La semana pasada estuvimos por la capital tres días, desde el martes al viernes. Tres días que dieron para muchas cosas:

Quedar con Rickisimus para comer y tomarnos un cafecito, ponernos al día y hacer un poco de terapia laboral, jejeje.

Dar una vuelta por la Fnac, comprobar que me lo llevaría casi todo y conformarme con comprar un par de cosillas.

Ir a la exposición de Niemeyer en la Fundación de Timofónica. Sencilla y nada espectacular pero me gustó. Organizada de manera cronológica, puedes apreciar la evolución de los proyectos y cómo algunos de los proyectos más recientes se integran en otros anteriores. Combina los bocetos del arquitecto con algunas maquetas de sus obras más interesantes. Además, emiten un par de documentales e incluyen bocetos artísticos del autor. Absolutamente recomendable, y estará hasta el 22 de noviembre. En principio, no se podían sacar fotografías, lástima que me lo aclarasen cuándo ya había sacado algunas.


Maqueta de la Catedral de Brasilia


Maqueta de proyecto para la sede de la Editorial Mondadori


Pensaba ir a la exposición del Museo Thyssen de Lágrimas de Eros, pero justo ese día vi el post de Otto, y entre que no la ponía bien lo mismo que algunos comentarios pues como que se me quitaron las ganas.

Pasar una mañana en el Archivo Histórico Nacional, buscando entre mis papeles viejos para un par de ideas que se me ocurrieron este verano.

Quedar con otro colega el jueves para tomarnos algo e ir a cenar, y así ponernos al día.

Y, sobre todo, pasear por chuecalandia, mirando un par de tiendas y buscando algún regalito para mi marido que cumple años este mes.

Vamos, que no me dio tiempo de aburrirme, deslumbradito por las luces de la gran ciudad.






PD: Y ayer murió José Luis López Vázquez, vaya diíta.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Kleenex man

¿Qué es un viaje en avión sin que Iberia de la nota? Como una pocilga sin cerdos o una Fnac sin frikies ¿Y un viaje sin ponerte malo? Lo mismito. Pues eso, que me he traído un par de cosillas desde Madrid, una de las cuales es un catarrazo que me tiene a base de frenadoles, atado a los kleenex, bebiendo mucha agua, lo cual aprovecho para ver alguna peli a todo volumen porque encima estoy medio sordo del catarro. Si es que me siento como Closeau...