miércoles, 21 de diciembre de 2011

Series para vacaciones

Ahora que están a punto de empezar estas fiestas taaaaan entrañables y que es posible que algunos tengáis vacaciones, días de asueto o sencillamente más tiempo disponible, y para evitar que caigáis en el afán compulsivo del capitalismo per se (jaaaaa), aquí van un par de recomendaciones seriéfilas para estos días.

La primera es Once upon a time, una versión modernizada de los tradicionales cuentos infantiles.


Bueno, versión modernizada no tanto porque pensareis que se trata de algo así como la Caperucita Roja que estrenaron este año y no, no es ese el camino. La serie nos traslada a Storybrooke, un pequeño pueblo donde viven los protagonistas de los cuentos infantiles sin recordar quiénes son por culpa de una maldición que les ha llevado hasta allí. El único que conoce la verdad es Henry, un niño que sale en busca de su madre biológica, Emma Swan, y la trae al pueblo porque piensa que ella puede deshacer el maleficio.

A partir de ahí, van saliendo en cada episodio los protagonistas principales: Blancanieves y el Príncipe encantador, Cenicienta, Rumpelstiltskin, Pepito Grillo... de los cuales vamos conociendo su historia en el mundo fantástico y cómo viven en el mundo real. Todo ello guíado y protagonizado por Henry, quien intenta convencer a una incrédula Emma de que las historia es verdad para que ésta pueda cumplir su destino y deshacer el hechizo. Por supuesto, no todo será tan fácil ya que la culpable de todo, por supuesto quien si no la Bruja, tratará de impedirlo por todos los medios. ¿Cómo? Para eso tendréis que ver la serie.


Once upon a time no es una serie extraordinaria, al menos hasta ahora. Está bien, es correcta, tiene unas buenas interpretaciones, en especial de Robert Carlyle como el histriónico Rumpelstiltskin o Lana Parrilla como la alcaldesa, es entretenida (al menos no se me ha hecho ningún episodio pesado, lo cual siempre es de agradecer) y me gustan las transiciones de la historia entre el mundo fantástico y el mundo real (aunque los efectos digitales canten un muy mucho, claro que es una serie y no una peli de cien millones de presupuesto). Además, vemos en el mundo real los efectos y consecuencias de los cuentos en el mundo fantástico, un poco así como el después de "... y fueron felices y comieron perdices".

El problema que le veo es que no se si dará para crear una serie a largo plazo; la ABC le ha concedido una temporada completa de veintidós episodios, pero a partir de ahí no se cómo alargarán la trama, lo cual podría ser innecesario o contraproducente ya que podría funcionar perfectamente como una miniserie o serie de una/dos temporadas aunque no mucho más allá. Hasta el momento han emitido siete episodios así que es perfecta para estos días porque los ves en un momento y te pones al día para cuando vuelva dle parón navideño.




La otra recomendación es Raising Hope, una comedia de la Fox.


Jimmy Chance es un joven de 23 años que una noche conoce a Lucy, se enrollan y resulta que la susodicha es una asesina en serie que acaba en la cárcel. No sabe nada durante varios meses hasta que ella se pone en contacto con él y, tras ser ejecutada, le entregan a la hija fruto de aquella noche loca de sexo pasión, Hope. A partir de ahí se encargará de cuidarla junto a sus padres, Burt y Virginia (los cuales le tuvieron jovencitos en el instituto), Maw Maw su bisabuela enferma de alzheimer y la ayuda de Sabrina, una cajera de supermercado, de quien está secretamente enamorado.

Al comienzo, la serie puede estar un poco contenida pero en cuanto va avanzando los personajes se desmadran y empiezan a estar en su salsa. Ninguno de ellos tienen demasiadas luces pero lo de los padres es que ya clama, tienen ideas de bombero para salir de pobres o cualquier situación inesperada, a las cuales se apuntan todos encantados. La bisabuela de Jimmy, Maw Maw, protagoniza algunos de los mejores gagss entre el alzheimer y los breves destellos de lucidez en los cuales intenta echarles de su casa. Por no hablar de la galería de secundarios que van circulando por cada episodio, desde el jefe del supermercado donde acaba trabajando Jimmy, hasta la chica del diente negro que monta una guardería donde acaba Hope.

Lo mejor es que no está ambientada en un entorno de clase media o acomodada habituales en las comedias sino que son un exponente de los white trash, los blancos que ocupan la escala más baja de la economía usamericana. De hecho, la familia vive en casa de Maw Maw porque no pueden permitirse vivir en otro lado. Aprovechan cualquier posibilidad de aparentar lo que no son, o disfrutar de aquello que no pueden (como cuando se cuelan en una casa por Acción de Gracias) pero aún así consiguen salir adelante. Como sucede en muchas series, los secundarios son los mejores de la función porque el protagonista es un poco soso (claro que el personaje es así, bastante sosaina). Y, por supuesto, el padre, Burt (Garret Dillahunt) que sale descamisado varias veces y de cuyos momentos siempre esperas más.


Ya van por la segunda temporada pero los episodios son cortitos, apenas veinte minutos, por los que pueden ponerse al día en un flash. Y, ahora, otra poca de música...


lunes, 19 de diciembre de 2011

Madres

Mi madre es una persona curiosa. Por un lado, lleva en sus genes miles de años de madres mediterráneas que se desvelan por su familia y, sobre todo, por sus hijos para los cuales todo es poco y nada es lo suficientemente bueno. Aunque, afortunadamente, no llega al extremo de esas madres italianas y judías, que tan bien retrata en las películas Woody Allen entre otros, que son excesivamente posesivas, se inmiscuyen en la vida de sus hijos y llegan hasta el punto de irse a vivir con ellos.

Por otro lado, mi madre debe tener algún antecedente nórdico o anglosajón porque es tan despegada y discreta que apenas te molesta salvo para algo importante. Perfectamente puedo estar dos o tres semanas sin verla aunque hablemos un par de veces a la semana por teléfono. Claro que mis conversaciones telefónicas con ella apenas llegan a los tres minutos: ¿Que tal? ¿Cómo va la cabeza? ¿Y el trabajo? ¿Estás más tranquilo? (ésta depende de la temporada). Si la llamada dura algo más es porque ha pasado algo o me cuenta algún chascarrillo familiar, cosa rara porque mi madre no es nada maruja en ese sentido y antes me entero por mis hermanas de cualquier chisme que por ella. Mi madre lleva a rajatabla el dicho de "No news, good news".

Eso sí, cuando le da el punto de que necesitas algo no se corta un pelo.
Starfighter's Mom: (tras los saludos pertinentes) oye tú no usas aspiradora, ¿verdad?
Starfighter: Nooooo, yo uso el método tradicional de la escoba... ¿por? (ya con la mosca detrás de la oreja)
M.: Es que he visto una, muy baratita y sin bolsa, en el MariMar y pensaba comprarle una a tu hermana y ya de paso te cojo otra.
S.: Que no hace falta, mamá, si yo no uso de eso y no tengo la costumbre, de verdad.
M.: Ah bueno, pues nada, venga, besos y cuídate.

¿Quien apareció a los dos, o tres (ya no recuerdo), días con una aspiradora por mi casa? En efecto. Y así con una supermanta hipoalergénica, la olla exprés, las flores de pascua todos los diciembres de cada año, etc etc etc. Y estas son las que no pude esquivar; pero uno que ya la conoce ha aprendido a verla venir y le para los pies porque la cosa se puede salir de madre. Y nunca mejor dicho.

Y, con todo, mi madre es muy difícil de regalar. No usa joyas ni perfumes raros, no tiene aficiones ni hobbies de personas de su edad (entiéndase coser, bordar, hacer macramé...) y mis hermanas se las ven y se las desean para encontrarle un regalo para Reyes y su cumpleaños. Cada año es una agonía porque encima mi madre si ve algo que le gusta va y se lo compra sin pensar que puede ser susceptible de regalarse en estas fechas. Por eso, cuando hace un par de semanas estuvo en mi casa con mi padre y una de mis hermanas y soltó que ya sabía lo que quería este año, mi hermana y yo nos miramos con una sombra de extrañeza. Ahora, cuando lo soltó, pasamos de extrañeza a perplejidad y asombro, y yo maquinando cómo lo iba a hacer. Que nos ha pedido que quiere un paseo en helicóptero por la isla, toma ya. Menos mal que madre no hay más que una...

Actualización: Acabo de caer (para los más curiosos y cotillas) que en el FB hay una foto de mi señora madre de joven, cuando aún llevaba el pelo largo de la época.




miércoles, 14 de diciembre de 2011

Lucía y la música

Ayer se celebró la festividad de Santa Lucía. Uno no es muy de celebraciones religiosas pero reconozco que los cristianos las saben montar muy bien. Normal, dos mil años les avalan. En esta ocasión era un pequeño concierto con coro que se celebraba en la iglesia protestante de Las Palmas (una de las primeras de España porque se construyó a finales del siglo XIX por la colonia inglesa) y organizado por la colonia sueca. Que además es una fiesta que aquí tiene cierta tradición pues hay un municipio con este nombre y que además está hermanado con Suecia y trae cada año a la Lucía de aquel país para las celebraciones.


Como se puede ver, el interior de la iglesia es bastante sobrio y austero. Nada de retablos, esculturas, vírgenes y santos a los que tan acostumbrados estamos por aquí. El concierto estuvo muy bien; pequeñas piezas tradicionales suecas dedicadas a Santa Lucía y algún villancico para terminar. Todo el concierto se celebró con la iglesia a oscuras con la única iluminación de las velas que llevaban los miembros del coro lo que le daba un aspecto más íntimo y tranquilo.


Y, para acabar, un pequeño video del coro entrando en la iglesia. La calidad no es muy buena porque la iluminación es escasa y, además, el coro va entrando por orden de tamaño; primero la persona que representa a Lucía con la corona de velas, luego niños, jóvenes y, por último, los adultos, casi todos ellos vestidos de blanco, con coronas verdes, capirotes blancos y portando velas.

sábado, 10 de diciembre de 2011

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Unplugged

Lo malo, o lo bueno según se mire, de estar no ya de puente sino de un acueducto mayor que el de Segovia es que te desconectas de todo. Ni posteas, ni comentas en blogs y las redes sociales las abandonas de tal manera que en dos días parece que has desaparecido un año. Eso sí, que me quiten lo bailao después de ayer...




sábado, 3 de diciembre de 2011

viernes, 2 de diciembre de 2011

Holidays

Ahora que ha llegado el viernes, ¿adivinan quien tiene trece días por delante de vacaciones?



Bueno, vacaciones vacaciones no tantas porque ahí tengo a mis hijos empaquetados en cuarenta cajas. Sí, se dice pronto ¡cuarenta! cajas. Y el viernes que viene se supone que me las llevarán a casa con sus estanterías y alguna cosa más. Espero poder colocar alguna foto para que vean el trajín que supone cada mudanza. Y los días siguientes estarán dedicados principalmente a reubicarlos y hacer un pequeño expurgo de cosas que no quiero conservar. Aunque conociéndome me veo que de las cuarenta cajas me quedaré con treinta y ocho. Que síndrome de Diógenes debo estar incubando, por favor.

Ah, que lo de arriba no exime de aprovechar algún día para irme a la playa. Ya tengo pensado bajarme uno o dos días a esos sures, a botarme en la playa con un libraco y dormitar con el solecito de invierno, que da calor pero sin agobio. Y de eso también pondré fotos, jejeje.


jueves, 1 de diciembre de 2011

1 de diciembre

Un año más ha llegado el 1 de diciembre y aunque parece que este año ha traído nuevas y buenas noticias la situación es la que es. Así que a cuidarse coño y recuerden que hay que estar pendientes todos los días del año y no sólo este.