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martes, 28 de julio de 2015

Verano de series

Ya estamos en pleno verano y muchos, o algunos, de los que se pasan por aquí de vez en cuando estáreis de vacaciones. O con más tiempo libre. O, sencillamente, no tenéis ganas de salir a la calle hasta las 8 de la tarde en que el tsunami de calor se convierta en una ola y refresque levemente. ¿Qué hacer en esas horas muertas del mediodía o de la tarde? ¿Echarse una siestaza de dos horas para levantarte como un zombie? ¿Zapear en los maravillosos canales de la TDT? ¿Irte a la abarrotada piscina de la zona para aguantar chiquillería y adolescentes hiperhormonados y más salidos que los babuinos de la 2? Olvídate de todo eso. Enchufa el ventilador, ponlo a tu lado y disfruta de algunas de estas recomendaciones seriéfilas para estos días de asueto.

Humans

Aunque ellos dicen que está inspirada, en realidad esta serie, coproducida por el canal AMC y la británica Channel 4, es un remake de la sueca Äkta människor, también conocida como Real Humans, que tuvo dos temporadas entre 2012 y 2013. En ella se narra el impacto que tiene la llegada de los robots, denominados en la serie original como hubots, al entorno doméstico para realizar tareas de sirvientes, niñeras, trabajadores, etc., creando interrogantes sobre la humanidad y los sentimientos a partir de la interacción entre humanos y androides. Aunque la programación de éstos se apoya en las leyes robóticas de Asimov (nada de hacer daño a los humanos o que éstos sufran daños por su inacción), lo que se aprecia en esta distopía es como la llegada de estos hubots altera la sociedad y nuestras relaciones. Reconozco que tengo por ahí la original sueca que no he podido ver y que algunos la destacan precisamente por la frialdad nórdica que le pega tan bien a una serie de estas características. Ciencia ficción para quemar alguna neuronilla.



Dark Matter

Por contra, Dark Matter es una serie de ciencia ficción para dejarse llevar. Este guilty pleasure de la cadena Syfy se centra en un grupo de individuos que se despiertan a bordo de una nave espacial sin recordar quiénes son y cómo han llegado hasta esa nave. Pronto averiguarán que no todo es lo que parece; de hecho, la primera temporada parece encaminada a indagar en esas dos premisas: quiénes son y qué hacen allí. Los creadores de esta serie provienen del mundo seriéfilo de Stargate y eso se nota bastante en la estética, en las historias y la combinación aventura-space opera que impregan la serie. No vamos a mentir, es una serie ligera para pasar el rato y con la que Syfy intenta llenar su cuota de ciencia ficción que había descuidado últimamente. Perfecta para el verano.




Daredevil

Pese a haberse estrenado hace unos meses ya, Daredevil es una serie cuyo estreno podría haber caído perfectamente en esta época del año. Una serie de superhéroes pero no al uso, sino de superhéroes que sufren, a los que le llueven palos y golpes por todos los lados. Esta primera temporada de sólo trece episodios se centra en la génesis del superhéroe, desde su aparición como justiciero hasta su transformación en Daredevil. Pero también en la génesis del supervillano, la némesis del héroe. Es una serie oscura, con peleas y mucha violencia, en ocasiones cruda y palpable, nada de soslayarla y obviarla; aquí el héroe se lo curra y mucho, y sufre físicamente como el que más. Y, a pesar de todo, lo más interesante son los personajes, sus motivaciones, sus interrelaciones, lo que habla muy bien de los guiones de esta serie. Absolutamente recomendable.



Mr Robot

Esta es una serie de USA Network en la que conocemos a Elliot, un joven analista de seguridad, que trabaja en una empresa de seguridad informática pero que, en realidad, el resto del tiempo está hackeando todo lo que llame su atención, incluyendo delitos que pone en conocimiento de la policía. Esto que de por sí puede resultar algo visto se narra a través de su percepción, una persona asocial, paranoica, que no le gusta el contacto físico y adicto a morfina lo que nos lleva a pensar, a veces, si lo que está viviendo es real o sencillamente su mente desbordada. Por supuesto que hay más. Hackers activistas que pretenden cambiar el mundo, megacorporaciones que lo controlan casi todo, etc etc pero todo narrado desde el punto de vista del protagonista, lo cual convierte a la serie en una especie de juego para saber si todo es producto de la mente de un paranoico o no.



 

Jonathan Strange y Mr. Norrell

Y acabamos donde empezamos, con una serie británica. Jonathan Strange and Mr. Norrell es una serie de la BBC basada en la novela fantástica homónima de Susanna Clarke. Ambientada en los primeros años del siglo XIX cuando el Imperio británico se encuentra en guerra con la Francia napoleónica, en realidad es una distopía ya que comienza con una pregunta clave: ¿porqué la magia tan corriente antes ha desaparecido de Inglaterra desde hace trescientos años?. Pues no lo ha hecho, como se puede apreciar, aunque la magia existe pero es muy difícil practicarla. Una miniserie de siete episodios donde encontrarás estupendas interpretaciones, una magnífica y cuidada ambientación y una historia sorprendente en la que las estatuas hablan, gente que resucita y otras pequeñas maravillas. Para disfrutar.



¿Qué más quieres para el verano? Pues aquí para Humans, aquí para Dark Matter, aquí para Daredevil, aquí para Mr. Robot y aquí para Jonathan Strange y Mr. Norrell. A disfrutarlas.

martes, 12 de agosto de 2014

Canción del verano

¿Cuándo empieza para tí el verano? ¿Cuándo coges tus vacaciones laborales? ¿Cuándo empiezas a ir a la playa o a la piscina? ¿O simplemente el 22 de junio con la llegada de la estación? Esta pregunta que es relativamente sencilla de formular es bastante complicada de responder ya que no existe una respuesta única para todos. Para algunos el verano empieza al coger sus vacaciones, para otros cuando se inaugura la temporada de terraceo y para otros simplemente es un período de mucho calor entre invierno e invierno porque no pueden cogerse unas vacaciones. 

Hace algún tiempo que decidí que el inicio del verano se producía el 1 de julio, cuando comienza el horario reducido en mi jornada laboral. Una hora menos durante tres meses hace que salgas antes la mayoría de los días y eso se nota para bien. Porque lo de la playa, vale es una opción pero mi temporada de baño suele inaugurarse por Semana Santa aunque de manera esporádica hasta junio; lo de las terrazas pues otro tanto de lo mismo aunque aquí, por aquello del clima subtropical y demás, se puede terracear casi todo el año. Y no hablemos ya de las vacaciones porque, por lo habitual y salvo alguna escapada previa, soy de los tardones, de los que cogen sus días de asueto en septiembre o, incluso, octubre.

Pero si hay algo que asocio al verano son las canciones. No esas pesadeces que ponen y ponen hasta el infinito y más allá durante un año y esporádicamente vuelven a salir en veranos posteriores. No. Para el que escribe hay especialmente una: I love to love de Tina Charles. Es oirla y empezar a pensar en playa, buen tiempo, calorcito, vacaciones. Y eso que la canción no va de nada de eso. Pero se halla metida en mi subconsciente merced a unas vacaciones de verano que disfruté de pequeño en Playa del Inglés, de las que tengo recuerdos fragmentados: piscina de apartamentos, paseo por la playa a primera hora de la mañana, comerte un helado de noche en un chiringuito playero... Y de fondo, inevitablamente, esa canción. Así que cada vez que la oigo me pongo de buen humor, me sale la vena bailarina y disfruto de ella como un chiquillo.

¿Y tú? ¿Tienes también una canción del verano?


martes, 24 de junio de 2014

Noche de San Juan

Clásico entre los clásicos para esta noche de aquelarres, hogueras y fiestas. Ahora sí que ha empezado el verano.


lunes, 12 de agosto de 2013

Playeando

Hará como un mes, en uno de los blogs de referencia del que escribe por aquí, salió el tema del mar, de la playa, de las ventajas e inconvenientes y de si nos gusta o no. Esa es una de las preguntas clave que siempre te hacen algunos, cuando quieren conocer a alguien, porque hay gente que es muy muy de secano y otros que son playeros al 100%. Y yo, en mi tónica habitual, me pongo la piel gallega y contestaré que depende. En invierno prefiero campo, pasar un poco de frío (que sí, que por aquí también hace fresquete por mucho que suene extraño), ir de asadero o ponerte como un cochino antes de San Martin yendo de picnics varios. Pero en verano, no hay color. La elección es obvia: playa, playa y más playa.




Esto no quita para que uno sea un poco flexible (mentalmente cochinos) y se amolde un poco a las circunstancias. He ido tranquilamente a la playa en febrero e incluso en plenas navidades pero reconozco que no es lo mío, sobre todo porque me gusta bañarme y en esos meses el agua tiene la temperatura ideal para emular a Walt Disney y conservarte lozano y fresco para siempre. O acabar como la Kate Winslet soplando un silbato para que te rescaten justo antes de que el carámbano que te sale de la nariz te arrastre al fondo del mar. Por lo general, la temporada de baño la inauguro en Semana Santa y acaba allá por octubre, aunque como se imaginan tiende a concentrarse en los meses de julio, agosto y septiembre por aquello del buen tiempo, los calores, etc.





Eso sí. Huímos de las aglomeraciones familiares e infantiles y nos vamos a parajes más tranquilos pese a que haya que caminar un poco. O un mucho. Nos da igual, en esa cuestión es preferible trasladarte un poco y gozar de intimidad o calma. Tenemos nuestros rincones favoritos, las playas que nos gustan y cuándo ir a una u otra dependiendo de las circunstancias y el día. Me encanta el mar, ya sea cuando esté tranquilo en plena marea baja como cuando hay olas y casi no puedes salir a tierra. Disfrutar del último baño, a ser posible sin bañador, cuando el sol está cayendo y dando los últimos estertores es algo fantástico. Que sí, que la arena puede ser un coñazo porque se te mete por rincones que jamás habrías pensado tener. Pero también hay que reconocer que echarte una siesta bajo la sombrilla, tumbarte en la arena tibia por la tarde y atiborrarte de vitamina D son pequeños placeres que disfruto muy mucho.

Por lo tanto, ya pueden imaginarse el planning que me espera las dos semanas que me voy de vacaciones a Lanzarote. Un tour por toda la costa, disfrutando de todas sus playas y encima de la mano de J., que se las conoce como la palma de su mano. Creo que no me quedarán ganas de playa hasta el año que viene. O no.





martes, 4 de junio de 2013

Follow me

Creo que este año la Operación Bikini va a quedarse en un ligero lifting y poco más. Entre catarros que son como el Guadiana, puentes y demás circunstancias, he visitado poco el gimnasio durante el pasado mes de mayo. Lo bueno de todo es que a pesar de ello sigo manteniéndome en el peso que tenía, así que ni chicha ni limoná. Ni pa'lante ni pa'trás. Menos es nada. Eso sí, se nota que el verano está a las puertas porque el público asistente ha aumentado notablemente; y eso que a las horas que voy ya es todo un logro que haya más de diez personas. De todas maneras, voy a tener que chutarme algunas vitaminas o algo porque cada vez cuesta más madrugar; si hay que elegir entre dormir una hora más a gustito en la cama o levantarte para sufrir y sudar como un cochinillo la neurona hace una elección la mar de simple. Y a estas alturas del año ya uno sólo pienso en el verano y las vacaciones. 

Para colmo de males, de vez en cuando me sale la vena masoquista y ahora me hallo en pleno proceso de autoflagelación. Dentro de dos semanas tengo la prueba de nivel para entrar en la Escuela Oficial de Idiomas. Como soy así de estupendo y me creo el rey del mambo pues me apunté directamente para el nivel II de Intermedio cuando, en realidad, mi nivel no sirve ni para pedirle una hamburguesa a un dependiente del McDonald's. Y ahora ando llorando por las esquinas, medio atacado de los nervios e intentando repasar un poco de vocabulario y algunas nociones básicas para no quedar como el culo delante del profesor/a que me haga la prueba. Que necesidad tendré yo de esto...

Vamos, que me espera un mes de junio un poco intenso. No hablo ya de series pendientes, libros y comics que se van apilando, películas por ver... [Modo llorica OFF] Siempre nos quedará la llegada del verano y el comienzo de la temporada de playa.


miércoles, 22 de agosto de 2012

Lazy

¿Conocen eso que llaman pereza, perreo, sesteo, desidia veraniega y no se cuantos adjetivos más? 


Pues vamos, que estoy en ese plan y, claro, como siempre lo acaba pagando el blog que por estas fechas se halla más tranquilo de lo habitual. Y conste que no me faltan ideas para escribir; ni tampoco es que ande todo el día como el de la foto, más quisiera uno. Más bien lo contrario, no paro en todo el día y, entre las tareas pendientes y otras que van saliendo de debajo de las piedras, las tardes se me van en un suspiro. Así que perdonen si no me levanto a saludar...


viernes, 27 de julio de 2012

Verano...

Alguna vez he comentado que hay personas que plasman en palabras lo que a ti se te pasa por la cabeza y que por vagancia, pereza o falta de tiempo no escribes. Hoy una defensa sobre cómo hay que saber disfrutar de las cosas pequeñas, que no hace falta irse a Australia o Japón (que ya me gustaría) para gozar de unas buenas vacaciones, que las tardes de verano se pasan igualmente bien en la playa como leyendo un libro...


"Es el tiempo de la felicidad. Apúrenlo y no piensen en el invierno que nos espera

Hay muchas cosas buenas que salen gratis. Pasear por la mañana temprano, cuando el sol es tierno, tímido como la brisa que coquetea con las hojas de los árboles. Caminar de madrugada por calles tan llenas de gente como en los mediodías del invierno, para asombrarse de la euforia silenciosa de las parejas que se besan en los bancos, o apoyadas en los pilares de las plazas porticadas. Los que viven cerca del mar lo tienen fácil, pero también es una fiesta meter en una tartera la comida prevista para consumir en casa, despacharla sobre una manta, en la hierba de algún parque, y tumbarse después a la sombra. Asistir a los conciertos de las bandas que suelen tocar en quioscos de parques y plazas mayores los domingos por la mañana. Y frecuentar las bibliotecas públicas, mientras duren.

Hay muchas cosas buenas que salen muy baratas. Una botella de vino para beberla despacio, en casa, al atardecer y entre amigos. Un buen libro de bolsillo, que proporciona una emoción que dura más que el vino y cuesta casi lo mismo. Un cine de verano, el lugar ideal para hacer manitas. Una ración de ensaladilla rusa y dos cañas, en la terraza de un bar cualquiera, antes o después del cine de verano. Enamorarse es un milagro todavía más barato, tan caro que, sin embargo, no se puede fabricar.


El verano es el tiempo de la felicidad. Apúrenlo y no piensen en el invierno que nos espera. Porque nuestros abuelos lo tuvieron muchísimo peor que nosotros y si no hubieran vivido, si no hubieran sabido disfrutar de la vida, si no se hubieran enamorado en tiempos atroces, nosotros no estaríamos aquí. Si existe una cosa que sabemos hacer bien los españoles es ser pobres. Lo hemos sido casi siempre, pero eso no nos ha hecho más desgraciados, ni más tristes que los demás. Recuérdenlo y sean felices, porque la felicidad también es una forma de resistir."

Almudena Grandes (09/07/2012). El original aquí.




 

lunes, 2 de julio de 2012

Programación de verano

Aunque empezase hace unos días, oficialmente para este que escribe el verano comienza hoy. Ya se que me repito más que el ajo porque el año pasado fue igual pero es que la sensación de verano no viene por el calorcito que impera, aqui ya llevamos una temporada con él pegado, sino por el horario reducido en el trabajo, que se nota una barbaridad pese a que sólo sea una hora menos. Y con la llegada del verano, uno se plantea algunas tareas para llevar a cabo en estos tres meses, que además son los previos a mis vacaciones que este año se retrasan un poco.

En lo que se refiere a series, en estos días quiero terminar con algunas que tengo pendientes para luego ponerme con las de verano. Este año hay pocas series veraniegas que me interesen en serio: el cierre de la séptima temporada de The Closer (que también supone el final de la serie), la segunda de Alphas y dudo si ponerme con la segunda de Falling skies porque me da mucha pereza y la primera no me dejó buen sabor de boca. Como son pocas, quiero retomar dos que dejé a medias: la cuarta temporada de The Wire y seguir con A dos metros bajo tierra. A las cuales voy a añadir, de una maldita vez aunque tenga que buscar el tiempo de donde sea necesario, Star Trek Voyager, que se va a convertir en mi eterna deuda pendiente. Y, por supuesto, seguir con Continuum, una serie de ciencia ficción canadiense que no es que sea la octava maravilla pero se deja ver.



Otra tarea pendiente que tengo por acabar es la comunicación para los coloquios de historia en octubre. En realidad, lo tengo escrito como en un cincuenta por ciento, puede que incluso más, y tengo todo el material preparado así que sólo se trata de sentarse delante del ordenador, darle a la tecla y quemar algunas neuronas. Como siempre, me cuesta arrancar pero ya he decidido que una tarde de esta semana me pongo en serio porque quiero tenerlo escrito antes de que acabe el mes y así dejarlo ya hecho y quitarme una preocupación de encima.

Una tercera tarea, más destinada hacia septiembre-octubre, consistirá en buscar una nueva estrella de la muerte donde vivir. En realidad, estoy bien donde vivo ahora, a cinco minutos del trabajo, otros tantos del gimnasio, con plaza de garage y bien acondicionado. Pero se me ha metido en la cabeza ahorrar un poco o conseguir por el mismo precio algo más grande, sobre todo una tercera habitación o un salón más grande para las visitas. No es que me vaya a volver loco buscando sino que lo haré por curiosidad y si veo algo interesante pues allá que me voy.

Y, por supuesto, todo lo que conlleva el verano. Terraceo, playas, cines, leer y salir de vez en cuando. Este año, y aprovechando que vivo en la ciudad, he decidido que al menos un par de tardes me iré a las Canteras en cuanto salga del trabajo y coma. Llevarme un libro, botarme en la playa y no hacer nada es uno de las proyectos que seguro pienso cumplir.


Ahora lo que falta por ver es cuánto de todo se habrá cumplido el 21 de septiembre cuando salga de vacaciones. Menos mal que entonces tendré tres semanitas para recuperar lo que no haya hecho.


 

viernes, 1 de julio de 2011

Las series son para el verano

Hoy empieza oficialmente el verano. Al menos para un servidor. Primero de julio, comienza la jornada reducida en el trabajo, cobrada la paga de verano, las rebajas y han terminado, en algunos casos desde hace varias semanas, las series que han durado todo el curso. Así que durante los próximos dos meses y medio será cuestión de relajarse, aprovechar las tardes en terracitas al sol, en ir a la playa a atiborrarse de vitamina D y sestear o vaguear poniéndose al día viendo series.

El verano es un buen momento para actualizar el disco duro en cuanto a las series. En los últimos años, la calidad de las series veraniegas ha aumentado pero, este año, hay pocas novedades, al menos de mi interés y gusto. Este es el planning para julio y agosto.

Falling skies, la serie producida por Steven Spielberg, cubre la cuota de ciencia ficción del verano. Sólo he podido ver el primer episodio y no estaba mal; me gustó la manera en que se ahorraron los detalles de cómo empezó todo entrando directamente a la acción. Pero veremos cómo continua porque puede deparar sorpresas. De todas maneras, como no cubra las expectativas pasaré de ella y me entregaré de lleno a las siete temporadas de Star Trek Voyager, la única del mundo trekkie que me falta por ver y que aún están en lista de espera.


La cuota policíaca estará salvada por dos retornos. El primero es la segunda temporada de Luther. ¿Qué no sabes de qué va? Pues ya lo conté el año pasado y sólo diré que me gustó bastante y se merece que le dedique todo mi tiempo para verla. Eso sí, como sólo van por el tercer episodio de esta temporada esperaré a tenerla completa porque intuyo que la veré en pequeñas maratones sin querer esperar al siguiente. Tengo ganas de ver a Alice, la auténtica revelación de la serie, y comprobar como Luther va a salir de sus apuros.


El segundo retorno es The closer, la serie de la jefa Brenda Johnson, que comenzará su séptima y última temporada. Pienso disfrutarla muy mucho, más sabiendo que se acaba, aunque será una temporada rara porque la dividirán en tres partes que se prolongará durante un año, hasta el verano que viene. No hace falta decir por qué me gusta, también lo comenté hace un tiempo. Pero aquí sí que la veré según la vayan emitiendo, no podría esperar a que emitan todos los episodios de la primera tanda.



En vista de que este verano no hay estrenos apasionantes o que me llamen la atención (que haberlos haylos, como siempre, y si no miren como vuelven este verano True Blood, Weeds, The Big C, Breaking Bad, Entourage ...), he decidido ponerme al día con algunas series que recomiendan mucho por las redes de Internet. La primera es Community, de la que he visto los primeros episodios y promete bastante (ya ya, algunos ya la han visto y la ponen muy bien); de ella ya hay dos temporadas así que es perfecta para ver en minimaratones aprovechando que sólo dura media hora. Otra opción es ponerse con la segunda temporada de The good wife. Terminamos con la primera en un plis plas (sí, logré que T. también se enganchase a ella) y ahora continuaremos con las aventuras y desventuras judiciales de Julianna Margulies como Alicia Florrick.

Y, por último, quiero ponerme en serio con A dos metros bajo tierra. Pillé las cinco temporadas en un pack a buen precio a comienzos de año y aún no le he hincado el diente. Creo que ya va siendo hora de subsanar esta grave falta.


Bueno, seguramente caerá alguna más, ya saben que en verano hay mucho tiempo disponible. Eso dicen. Porque estoy convencido, totalmente seguro, que estos dos meses y pico se me van a pasar en un santiamén. Y si no ya les contaré cuánto de lo dicho habré visto realmente. Que la vida social también quita mucho tiempo.



martes, 21 de junio de 2011

Megamix de verano

Hoy comienza oficialmente el verano, allá por las 19:15 de esta tarde. Pero, para mí, la nueva estación empezó el domingo por la tarde de manera bestial, con ola de calor y migraña incorporada, que es lo que tiene cuando sube la temperatura a unos fresquibiris 37 grados con calima y por la noche no baja de 26 ó 27 con lo que dormir es casi una quimera. Así que, como verán, no es que esté muy alegre precisamente por este evento, más que nada porque a estas alturas aún no se me ha quitado, y ahí sigue el dolorcillo dando el coñazo.

Pero vamos a intentar ser positivos. Hoy también es el Día Internacional de la Música, y como al que escribe le gusta más una canción o algo de música que un palo a un tonto pues nada que me pongo a pensar qué se puede poner en un día tal que así.




lunes, 30 de agosto de 2010

Hot!!!

Hace mucho calor, demasiado, por estos lares. Entre eso y que llevo tres noches durmiendo a ratos por el calor y por vivir en un horno de casa mi neurona ha desactivado cualquier rastro de actividad. Ya se que 35 grados no son nada en esas mesetas castellanas y tórridas costas mediterráneas acostumbradas a temperaturas imposibles pero a mí me tienen hecho una piltrafa humana. Y así voy, con el ventilador a cuestas por toda la casa intentado conseguir un atisbo de aire; que quiero ver una serie me lo llevo al salón, que quiero adecentar la granja me lo traigo al estudio.

De hecho, para refrescarme me estoy planteando ir esta tarde a ver The expendables (Los mercenarios). No por ver cuerpos tórridos, que los que salen ya no es que estén maduros es que están más pasados que el arroz, sino por ese estupendo aire acondicionado de los cines y dejarme arrastrar por la nostalgia ochentera.

Que ganas de hacer como la Ekberg y pasarme por una fuente...






PD: Encima tengo pendiente de hacer las entradas galleguiñas. Ainsss...

lunes, 9 de agosto de 2010

En el mar de la Tranquilidad

Estoy muy perezoso, mucho no, muchísimo. En esta época del año las ganas de casi todo disminuyen, el tiempo parece que se ralentiza (para mi desgracia, con las ganas que tengo que llegue el 18 para irme de vacaciones). Vamos, que lo más emocionante que tengo estos días es ponerme a pintar en casa, que queremos cambiar el color de un par de habitaciones antes de irnos de vacaciones.

Y es que la tranquilidad campa a sus anchas, casi tanto como el paseo que me di el sábado por la tarde por Triana mientras esperaba a que T. saliese de su trabajo. Calles desiertas, parejitas paseando, soledades... Ni que estuviese sólo en la Luna.










martes, 13 de julio de 2010

Calor

Hace calor. Mucho calor.

Donde trabajo se está aceptablemente bien, nada como estar al lado del mar y tener un poco de fresquito marino a pesar del calorazo. Pero lo malo de vivir en un pueblo del interior, que encima está en un valle es que no corre nada de aire y hace más calor. Y para más ensañamiento vivo en la última planta, con lo que por la tarde-noche mi casa se parece a un gigantesco microondas donde sólo te falta la manzana en la boca para estar en tu jugo. Por su culpa culpita, llevo dos noches que apenas duermo tres o cuatro horas seguidas. Este año ya me pilla mal pero el que viene le pienso poner remedio porque esto es cada vez peor.

Para soportarlo solo llevo puesto lo imprescindible, y a veces ni eso, tal cual mi madre me trajo al mundo. No se si es peor el remedio que la enfermedad porque me paso la tarde intentando no quedarme pegado al sofá y esquivando los sobeteos de T., que con el calor no apetece nada de nada y menos aún sentir el calor de otra piel aunque sea el de la persona que quieras. Bueno, si hubiese una piscina cerca...

Algo refrescante.



miércoles, 23 de junio de 2010

Verano

Esta noche es la noche de San Juan. El pistoletazo oficial de que el verano ya ha llegado. Así que ya saben, cuidado con no quemarse.




Y de propina...