domingo, 29 de marzo de 2015

OST (CLXVI)

No se si se habrán dado cuenta pero, durante este mes de marzo, esta sección ha estado dedicada a los musicales. Aunque no a unos musicales cualquiera, que va. A los musicales escritos por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II, que entre los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo dieron lustre y brillo al género y crearon un puñado de clásicos que siguen perdurando aún hoy. Que mejor manera de acabar este pequeño homenaje que dedicar la última entrada al musical que fue su colaboración final (Hammerstein II falleció al año de su estreno en Broadway)  y que este año celebra su cincuenta aniversario del estreno en cine: The sound of music (Sonrisas y lágrimas como se estrenó en España). Un musical lleno de grandes canciones que se han convertido en clásicos en gran medida gracias a la adaptación cinematográfica, tanto que es difícil quedarse con una breve selección de ellos. Así que les he puesto una lista de reproducción completita en lugar de tropecientos videos que colapsen el navegador. Déjense llevar y disfruten!!


viernes, 27 de marzo de 2015

Diez años no son nada para el Doctor.

En realidad, esta entrada debería haber salido a la luz ayer pero como soy un ganso de tomo y lomo pues allá que la publico hoy. Y digo ayer porque tal día como ayer jueves 26 de marzo pero del 2005 se estrenaba la nueva etapa de Doctor Who con la emisión del primer episodio de su primera temporada: Rose. En ella aparecía Christopher Eccleston como el nuevo Doctor que conocería a Rose Tyler, en apariencia una auténtica aspirante a MHYV, que se convertiría en su compañera y se revelaría como algo mucho más y mejor que una tronista.

Sin embargo, mi relación con Doctor Who empezó mucho más tarde, allá por 2009, cuando la serie estaba a punto de estrenar su cuarta temporada y, curiosamente, fue a través del mundo blogueril que en aquella época estaba en plena efervescencia. ¿Una serie de un alienígenia que es un Señor del Tiempo que viaja en el espacio y en el tiempo en una nave en forma de cabina de policía? Mmmmm, eso no sonaba demasiado atractivo, sobre todo, porque si solo te guías por el primer episodio y el momento maniquí puedes quedarte en shock y dejarla a un lado. Afortunadamente, le das más oportunidades y te vas enganchado poco a poco con momentos sublimes y cuando te das cuenta ya no hay marcha atrás.

Se que Doctor Who es de las que amas o la odias, es una serie que no suele dejar indiferente. O entras por el aro de lo que te ofrece, haces una suspensión de incredulidad y te decides a vivir las aventuras como si fueses otro companion más o la ignoras tachándola de serie infantil y poco seria. Y lo que desconocen estos últimos es que Doctor Who no es solo una serie corriente; es aventura, es ciencia ficción, es Historia, es emoción, es comedia y drama, es terror en la noche, es un viaje adonde quieras y, sobre todo, es disfrutar durante cuarenta y cinco minutos como un niño. O sufrir porque como toda gran serie que se precie tiene sus momentos para la diversión y otros para ponerse serios. Porque diez años dan para mucho, muchísimo podrían pensar algunos, y en la serie ha pasado de todo. ¿Quieres echar un vistazo de lo que te has perdido si nunca la has visto?


miércoles, 25 de marzo de 2015

Yo leo, tú escribes...

Llevo una temporada con el blog un poco alicaído. Sí, ya se que no es nada nuevo pero mis razones tengo y la verdad es que apenas he podido dedicarle el tiempo que se merece. Y así me va, claro. O, más bien, le va al blog.

Este mes ha sido un poco de no parar porque, como siempre, me meto en berenjenales que, sin llegar a la categoría de innecesarios, si es verdad que tampoco resultan imprescindibles. Pero como dice mi chico, sarna con gusto no pica. El primero deriva desde finales del año pasado cuando se me ocurrió la brillante idea de escribir un artículo de investigación; ví un tema curioso, sopesé el tiempo necesario para ir al archivo y localizar la información y lo que tardase en redactarlo. Bah, esto se puede conseguir en un par de meses. Y, como ya me ha pasado más de una vez, vas tirando del hilo y descubriendo cosas interesantes, un dato te lleva a otro y este a otro y encadenas visitas al archivo hasta que llega un momento que dices "hasta aquí" porque no tengo más tiempo. El problema es luego plasmarlo todo en el papel, consultar la bibliografía, darle consistencia y enviarlo a la revista que quiero, todo ello con sus condiciones claro (que si este formato, que si un abstract, que si las notas así, etc etc). Por supuesto, hay una fecha límite, el último día de marzo, en plena Semana Santa así que ahí ando, dándole los últimos retoques a ver si lo mando antes de este fin de semana.

Como me aburría un poco con todo el trajín anterior, no se me ocurrió mejor idea que hacer un curso online de Paleografía hispana. Por si no lo sabes, la paleografía es una ciencia auxiliar de la Historia que se dedica al estudio de las escrituras antiguas y que suele ir muy ligada a la Diplomática (que no tiene nada que ver con la carrera para convertirse en embajadores y cónsules). Lo hago por interés profesional y, un poco, laboral mirando al futuro a largo plazo. Al menos, el curso no era de paleografía visigótica porque me hubiese dado un ataque de ansiedad directamente y se centraba en un período más cercano con el tipo de letra que suelo leer. Aún así, he estado un par de tardes leyendo bibliografía y dejándome las dioptrías en transcribir documentos de la puñetera Juana I, sí la loca.


Así que, como pueden, ver tengo la cabeza más para allá que para acá. Y a todas estas viendo El Ministerio del Tiempo (que les recomiendo del todo), con lo que el batiburrillo histórico que tiene mi neurona es brutal. A ver si con el descanso de Semana Santa hacemos algo...


martes, 17 de marzo de 2015

Destripando... Agent Carter

¿Te gustan las películas de superhéroes que la Marvel ha inundado en el cine de unos años a esta parte? Pues si esa es tu idea preconcebida de los que es Agent Carter, entonces esta no es tu serie.


Agent Carter es una serie producida por Marvel en la que se retoma el personaje de Peggy Carter, que ya habíamos visto en la primera película con el Capitán América como protagonista: Capitán América: el Primer Vengador. En la serie nos encontramos en 1946, la Segunda Guerra Mundial ha finalizado con lo que los hombres han vuelto a sus puestos y las mujeres a los suyos, es decir, a ser telefonistas y secretarias. En el caso de Peggy Carter, tras colaborar con el Capitán América en su lucha contra los alemanes se ve relegada a la centralita de la SSR (Strategic Scientific Research), que con el tiempo se transformaría en SHIELD.


No voy a desvelar la historia de esta primera temporada (nada de spoilerear, ya saben) salvo para apuntar que todo comienza cuando se acusa a Howard Stark de vender sus inventos al mejor postor y este acude a Peggy para que le ayude y pueda limpiar su imagen. A partir de aquí nos encontramos con una serie de espías y aventuras ambientadas en el más puro estilo años cuarenta y con la Guerra Fría de telón de fondo. Eso quiere decir inventos, agentes secretos, organizaciones secretas, el retorno del pasado bélico, etc etc. Lo cierto es que la trama, que al principio parecía ir en un sentido autoconclusivo para cada episodio, se va enlazando y acaba uniendo todos los cabos para acabar en un final que te deja con ganas de más. Eso sí, te deja con una sensación agridulce porque uno esperaba con ansia un final quizás más apoteósico, acostumbrados como lo estamos a las experiencias con Marvel, y sorprende quizás por la relativa contención pero no por ello deja de tener la marca de la casa, la cual se deja ver igualmente en la presencia de ese epílogo que siempre vemos en casi todas sus películas.

¿Lo mejor? Ella, la protagonista, muy bien interpretada por Hayley Atwell que consigue que te la creas tanto en sus momentos dentro del SSR cuando utiliza su papel de mujer para saber lo que le interesa como en las escenas de acción. Los personajes, que vamos descubriendo poco a poco y resultan no ser tan maniqueos como pensamos al principio. La ambientación, bastante cuidada y que sin ser espectacular está muy bien lograda y expuesta, consiguiéndonos meter en la época. La historia en si misma, donde todo fluye de manera casi natural, en la que no hay nada que sobre ni estiramientos innecesarios como sí puede ocurrir en otros casos. Y es que su limitación a los ochos episodios que consta esta primera temporada la obliga a concentrar toda su atención en la historia, en narrar lo fundamental y obviar lo irrelevante, lo cual se agradece. Y mucho.


Agent Carter no es una serie perfecta y probablemente no sea el mejor estreno en lo que vamos de temporada. Pero es un guilty pleasure de lo más entretenido. Es una serie palomitera, para disfrutar y divertirse y dejarse llevar con espías, aventuras y organizaciones secretas. Lo mejor para ver durante un fin de semana casero antes de que el buen tiempo nos invite a lanzarnos a la calle y a la playa. Si quieren disfrutarla, aquí para lo que ya saben.


martes, 10 de marzo de 2015

Músicos de mojar pan

Hoy toca una entrada superficial, de esas ligeras y con poca sustancia, tan poca que es mayormente, por no decir prácticamente, visual. A raíz de una entrada que escribió Sufur sobre lo estupendo que le parecía, y está hay que añadir, el compositor Ramin Djawadi, sí hombre, el que ha compuesto entre otras cosas la música de la serie Juego de Tronos, se me ocurrió esta entrada: una muestra de lo buenorros que pueden estar los compositores de bandas sonoras. La mayoría, entre los cuales me incluyo, solemos tener una idea de compositores serios, mayores, con gafas, trajeados o casi... Y es una imagen tan real como la vida misma; siempre han existido ovejas negras y díscolas pero una búsqueda simple te confirma la idea anterior, sobre todo en lo de la edad. 

A finales de los noventa parecía que eso iba a cambiar, surgió una nueva hornada de compositores jóvenes que estaban para mojar pan pero que, a estas alturas de los 2000, se han convertido en auténticas señoras de. Algunos han envejecido bastante bien pero otros, uffff mejor lo dejamos. Así que encontrar compositores que estén tan estupendos y apetecibles como el Djawadi ha sido una tarea titánica y muy complicada, básicamente porque encontrar compositores relativamente jóvenes, es decir, menores de los cuarenta es un poco difícil. Que los hay oigan pero ni son tan conocidos ni probablemente tan estupendos como la edad pueda sugerir. 

En fin, que aquí van unos cuantos para que se alegren la vista. He puesto de todo un poco porque sé que para gustos los colores y lo que a uno le pone a otro le tira para atrás y viceversa. Pues eso.

Bear McCreary, compositor habitual de series televisivas como Battlestar Galactica, Caprica, Eureka, Defiance, Agents of SHIELD, The walking dead o Outlander. Con un aire entre moderno y grunge con esas melenas, está pidiendo a gritos una peluquería.

Con un aire de empollón, Marco Beltrami ha conocido tiempos mejores (hace diez años estaba indudablemente mejor) pero con esas canillas y esas gafas a más de uno seguro que le entran ganas de lo que sea. 

Siendo como es casi un recien llegado, con un filmografía en la que solo destaca Kick Ass 2 y Kingsman: Servicio secreto aunque ha colaborado en muchas más, Matthew Margeson tiene planta de oso achuchable, con el que pasarías un fin de semana entero sin salir de la cama.

El británico Murray Gold, archiconocido por ser el compositor exclusivo de la nueva etapa de Doctor Who aunnque también de las británicas Queer as folk, Shameless, Torchwood o la actual Cucumber, Banana, Tofu, tiene ese airillo autosuficiente tan british. Las últimas fotos que he visto de él le muestran más al estilo Bruce Willis, casi sin pelo, lo que aumenta un puntito más en el nivel hot.

Para aire autosuficiente y con un pelín rockero chulesco (para algo aún no ha llegado a los cuarenta), ya tenemos a Tyler Bates, compositor habitual de pelis de acción como 300, Day of the dead, Watchmen o Guardianes de la galaxia. Californiano de nacimiento ¿no se nota verdad? podría estar protagonizando cualquier película de cine para adultos que nadie, absolutamente nadie, ve en su casa. 


Al argentino Gustavo Santaolalla la edad le ha sentado bastante bien aunque mejor con barba y/o perilla; he visto fotos con su cara afeitada y es el antimorbo. Bueno, para el que escribe al menos. Y eso que ya tiene una edad, 63 añitos nada menos, lo que le convierte en el más maduro de toda la selección. Ah si, para los que no les suene decirles que se llevó dos Oscar seguidos por Brokeback Mountain y Babel, aunque también compuso para Diarios de motocicleta, Amores perros y la reciente Relatos salvajes.

Cara de yerno perfecto, o de estudiante tardío e incluso de abogado, a uno le dan ganas de presentar a tu familia a John Frizzell. Poco conocido a pesar de sus trabajos para televisión (Stalker, United States of Tara) y cine (Alien resurrección, La sombra de los otros, Legion). 

Con ese aire de daddy que te comerías hasta jartarte (así, con J), John Debney es de los que mejor ha envejecido y ha ganado con los años como el buen vino. Y es que el que tuvo retuvo, como dice el refrán amigos. Este compositor que empezó en los años 80 en la televisión (Fama, Jóvenes jinetes), empezó a destacar en los 90 con La isla de las cabezas cortadas y asaltar los 2000 con La pasión de Cristo, Sin City o la saga de Spy Kids, combinando su trabajo para la television (Houdini, Hatfields & McCoys).

Dan Mangan es un músico canadiense que ha empezado a componer para algunas películas de su país (Héctor y el secreto de la felicidad, The valley below), de ahí que sea poco conocido. Es de los más apetecibles y es que la juventud es un grado, poco más de treinta años lo que le convierte en el más joven de la selección. Aire casualmente desaliñado, barba y pelo pelo everywhere, una joya para los fans de los bears.

Por último pero no menos importante, tenemos a Geoff Zanelli, que empezó su andadura con el nuevo milenio.Como muchos otros ha combinado su trabajo en la televisión (Into the west, The Pacific) con el cine (Hitman, Outlander, Gamer). Recién entrado en la cuarentena, Zanelli es de los que parecen sugerir más de lo que se muestra.

Y como no puedo poner música de todos ellos, pues aquí va una muestra de una mujer, que también las hay. Pero, eso, es otra historia.