lunes 20 de julio de 2009

Versiones

Hay canciones cuyas versiones engrandecen el original. Y si encima quien lo hace es una cantante de los pies a la cabeza pues mejor. Así que para empezar bien la semana...

El original.




La adaptación.




El original.



La adaptación.




PD: Que bien le sienta a la jodía el traje del concierto. Y cómo se mueve.

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viernes 17 de julio de 2009

Qué me pasa, enfermera

Me he vuelto a enganchar.


Y de una mujer, por añadidura.



Me encanta Jackie Peyton, la protagonista de la nueva serie de Showtime, una enfermera con todas las de la ley. ¿Será porque es una adicta a los ansiolíticos aunque en apariencia no los necesite y sea una maestra en el arte de mezclarlos? ¿Será porque folla con Eddie, el farmacéutico del hospital, todos los días a las doce del mediodía? ¿Será porque se quita el anillo cuando entra a trabajar en el hospital y se lo vuelve a poner cuando vuelve a casa, donde la espera su marido y sus dos hijas? ¿O porque en el fondo hace lo que considere justo, así tenga que falsificar un carnet de donante de órganos o echar al baño la oreja de uno que ha acuchillado a una mujer? Tranquilos por el spoilerazo pero todo esto, todito, se ve en el primer episodio.

¿O será por esos secundarios siempre tan estupendos y que ponen el contrapunto, o la acompañan, en sus líos? La doctora O'Hara, una supermegapija capaz de gastarse ochenta dólares en unas medias (estupenda la escena cuando le da un bolso con un abrigo para que lo recicle y a la pregunta de si conoce las tintorerías reconoce que vio una en una película y le pareció tedioso) y de llevarle una cafe. Mo-Mo, un compañero, profesional, conocedor de todo lo que se mueve en el hospital y que le sirve de apoyo. Zoey, su ayudante, una estudiante de enfermería, charlatana, siempre con afán por ayudar y agradar y que se ve desbordada por todo. Eddie, el farmacéutico, enamorado de Jackie y suministrador de las drogas que ella necesita, además de ser su amante de mediodía. O el doctor Cooper que cuando se pone nervioso hace tocamientos sexuales poco apropiados para ser un médico.



A diferencia de House o Anatomía de Grey, ni hay casos complicados que no los descubre ni Dios ni embrollos amorosos (aún). Sólo casos normales, como infartos, caídas desde tres metros, etc. Comedia con un humor bastante negro, al menos para ser americana, lo cual siempre me ha gustado bastante.

Y eso que sólo he visto cuatro capítulos. Una de las cosas que se agradecen es que los capítulos sólo duran veinticinco minutos. Además, existen muchas preguntas que responder, demasiados enigmas, como el del anillo por ejemplo; menos mal que Showtime ya ha anunciado que habrá segunda temporada. Los títulos de crédito ya te anuncian por donde van los tiros.




Sección novedades: ¿alguien recuerda El prisionero?



Reconozco que yo muy vagamente, alguna cosa dispersa. Pues la cadena AMC estrenará en noviembre un remake en formato miniserie. De Número 6 estará Jim Caviezel y de Número 2 Ian McKellen. Habrá que estar al tanto. Mientras, un breve, brevísimo, adelanto.


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jueves 16 de julio de 2009

Sexo, amor y relaciones

Hace un par de días estaba leyendo un post de Proudstar, un blog que suelo leer aunque no comente ni participe (nota mental: divagar sobre lecturas blogeriles un día de estos), en el cual hablaba acerca de lo fácil que es follar en el mundo gay y que por eso los tíos ya no se lo curran tanto cuando les gusta alguien, y que, en general, se había perdido el romanticismo.


Antes de continuar, he de decir que creo que, en general, tiene razón. Vale que a las cuatro o cinco de la mañana pedir romanticismo en una discoteca es demasiado pedir pero es que se han perdido hasta las formas. Y no. Eso de que me vengas a ligar a las seis de la mañana cuando llevas toda la noche pasando de uno, y todo corriendo a última hora, va a ser que no. Cuando eso ocurría le decía a algún colega: "Estamos entrando en la sexta planta de El Corte Inglés" (la de las ofertas y rebajas).

A lo que iba que desvarío. Leyendo el post de Proudstar me vino una conversación que tuve con un amigo hace unas semanas sobre algo parecido. No tanto en el tema romanticismo como sobre el compromiso entre las personas y lo poco que la gente se curra las relaciones. O, al menos, esa es la impresión que me ha dado en los últimos tiempos. A estas alturas de la vida hay pocas cosas que me sorprendan bien sorprendido pero de vez en cuando alucino cuando alguien me comenta que ha conocido a otra persona y en dos semanas ya se han ido a vivir juntos, planean la boda, comprar el chalecito y tener niños. Para luego enterarte cinco o seis meses después que lo han dejado. Por incompatibilidad de caracteres, según la versión oficial.

No se trata de aguantar carros y carretones pero, a veces, pienso que la gente no se trabaja las relaciones a fondo. Que no se habla, que no se llegan a consensos. Que sí, que es muy bonito quedar con tu pareja para salir, ir de compras, viajar, ir de tiendas, cenar y demás actos sociales estupendo y wonderfulosos. Pero, luego, cuando te toca limpiar, hacer de comer, fregar, planchar y/o sacar al perro, la relación pierde su glamour y encanto. Y comienzan los conflictos. Y las discusiones. Que no todo en la vida es color de rosa. La de veces que no habré discutido con mi pareja para terminar hablando y hablando. Eso sí, sin insultar ni gritar ni llegar a lo físico, que entonces sí que se ha perdido todo.

La sensación que tengo últimamente es que parece que basta cualquier roce o problema para que la gente se separe. Siempre he creído que hay que profundizar en los puntos que te unen a la otra persona. Por supuesto que no siempre vamos a tener los mismos gustos, aficiones o percepción de las cosas pero parece que la gente se empeña en incidir en lo que separa en lugar de lo que une. Antes de conocerme, mi pareja era de los de cine independiente, cine español y esas cosas, que no es que lo haya dejado pero ha amplíado su repertorio. Luego me lo llevaba a ver la trilogía de El señor de los anillos, Star Wars y cualquier película que se estrenase sobre superhéroes, a excepción de las de animación que no hay manera (no se puede tener todo). A cambio, yo tolero mejor cierta música en español. Eso sí, si ya no hay nada en común entonces lo mejor es cada uno por su lado que eso de aguantar por los hijos queda ya muy decimonónico. Pero no deja de extrañarte que relaciones en apariencia sólidas acaben mal, o bastante mal. Sí, ya se que las tormentas y procesiones van por dentro peeeero...

En fin, que complicadas son las relaciones. O las complicamos.




Larga y próspera vida.

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miércoles 15 de julio de 2009

Sábado de cine

El sábado estaba en modo sofá y recuperándome de la cabeza, sin ganas de limpiar, recoger y esas cosas tan entretenidas y apasionantes del mundo amo-de-casa. Así que enchufé el disco duro y me dispuse a pasar el día con mi gran amiga la televisión viendo cine.

Una de las películas que ví fue Antes que el diablo sepa que has muerto.



Bajo este título tan sugerente se esconde un thriller clásico, en el que a través de flashbacks se narra un atraco en clave de familia en el que personas desesperadas llevan a cabo medidas desesperadas. Por supuesto, como dicta la ley de Murphy, si algo puede salir mal saldrá mal y es lo que ocurre: todo sale mal (en realidad esto no cuenta como spoiler porque se ve desde el comienzo de la peli). Oscura, deprimente en ocasiones, sobre todo por los personajes, y muy bien narrada, tiene un par de interpretaciones geniales por parte de Philip Seymour Hoffman y Ethan Hawke, así como una Marisa Tomei (que nunca me ha caído muy bien, la verdad) estupenda en el papel de esposa florero. Altamente recomendable.

A continuación, algo de su banda sonora, que es de Carter Burwell, un casi completo desconocido para la gran mayoría. Lo conocí con la banda sonora de Rob Roy (aquella película en la quie Liam Neeson se ponía el kilt por bandera para ejercer su venganza), aunque ha compuesto la música para muchas de las películas de los hermanos Coen (Barton Fink, El gran salto, Fargo, El gran Lebowski o Quemar después de leer) y algunas conocidas como No country for old men o Crueldad intolerable. Una música espesa y un poco árida de escuchar fuera de su contexto.




Como tenía tiempo, además me enchufé a ver Quinceañera.

El título hace referencia a la celebración que se realiza entre las chicas latinas al llegar a esa edad y se convierten en mujeres (¿a que me recuerda esto?). Se centra en una joven que poco antes de cumplir los quince años se queda embarazada y el padre, un predicador, la echa de casa, por lo que se va a vivir con un tío-abuelo. Sin dejar de ser un drama, es una peli que se deja ver bastante bien. Se reflejan diversos conflictos (el embarazo de la chica, su relación con un primo al que también han echado de casa por ser gay y fumar marihuana y que vive con el mismo tio-abuelo, la vida de la comunidad de origen mejicano en estados Unidos, etc) aunque sin llegar a profundizar demasiado en ellos, lo cual en parte se agradece, que no todo va a ser dramones, pero tampoco se escarba en ciertas situaciones. Lo mejor es ver a Jesse García, mmm, que estupendo está.

Sobre este tema, muy parecido al de puesta de largo a los dieciocho que algunos usan por estas tierras occidentales, se puede ver mucho por los interneces. Recomiendo que se den una vuelta, eso sí, prepárense para el choque, y shock, cultural. Advertidos están. Y para torturarlos un poco les pongo este video con una canción que sale en la película; no tiene desperdicio, entre la letra, la estética ochentera y los gallos que sueltan si sobreviven a esto lo harán a cualquier cosa.




Sí, lo se. No tengo perdón.

Para acabar con buen sabor de boca, música de Bruno Coulais compuesta para Coraline. Música en apariencia ligera pero de alto nivel, muy característica del autor y que, a ratos, me suena a Nómadas del viento.






Larga y próspera vida.

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martes 14 de julio de 2009

Versiones

Dicen los entendidos que hay dos formas de ver la ópera.

La de toda la vida.




Y la libre adaptación.




He de reconocer que me gusta la primera, sobre todo esa ópera, por muy tópica y manida que esté, y en concreto esa escena del restaurante llena de erotismo encubierto (o será mi mente calenturienta y disfuncional). Pero me divierto más con la segunda, tan clara y con una mala leche...

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lunes 13 de julio de 2009

Gula

Uno de los grandes placeres de esta vida es comer. Comer ya sea en plan nouvelle coisine como a un chiringuito de playa, que lo mismo me gusta una ensaladilla rusa, una tortilla de papas o un potaje de lentejas, mmmm, como un foie de pato con crema de no-se-qué a la barbacue. Este fin de semana ha sido totalmente de gula, comer y comer. Que si cenita el viernes por aquí, que si picoteo el sábado por allá.

Pero lo peor fue ayer domingo. Había quedado con un grupo de amigos, los de la época universitaria más algún añadido, para irnos a comer en plan picnic a la cumbre. Quedamos en el pueblo de mi pareja, que está por encima de donde vivo y allí nos tomamos un tentempié. Luego nos fuimos a un área recreativa en la cumbre con mesas y sitio para hacer barbacoas, aunque nosotros llevamos la comida preparada. Esa fue la parte más tranquila de conducir.

Cuando acabamos de hartarnos como cochinos, decidimos coger los coches y darles un poco de paseo. Así que nos fuimos hasta el Parador de Tejeda a tomarnos algo, la mayoría optó por un café para despejarse. A un amigo se le ocurrió la brillante idea de llegarnos hasta Artenara a comernos un helado. Sí, tiene su guasa pero fuimos. Y nos comimos el helado. Hay que decir que Artenara es casi, solo casi que aún hay algún sitio más distante, el sitio donde Cristo perdió la alpargata, es decir, de lo más lejano y pesado de llegar, todo curvas. Así que la vuelta la planteamos por otro sitio, igual de pesado y también con curvas pero, al menos, más entretenido por la novedad (aunque el mapa pone esa ruta en realidad fuimos por las presas que se ven a la izquierda).



Carreteras ya no secundarias sino de esas que sólo caben un sólo coche y rezas para que no venga otro de frente porque no sabes dónde os pondreis para pasar. Pero también son las que me gustan porque te ayudan a descubrir lugares que aún no conoces, como este tramo por las presas.

En fin, que llegué a mi casa como a las ocho de la tarde, molido y hecho polvo de conducir. Ya, ya se que eso me pasa por tener coche. Masoquista que es uno.


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viernes 10 de julio de 2009

Los 80 (y X)

Parece mentira que haya estado comentando cosas de los ochenta y no haya hablado nada de nada sobre películas de ciencia-ficción. Y es que esta década fue especialmente fructífera en este campo, en lo bueno y en lo malo, que también hay cosas cutres. Aunque nos quedaremos con lo bueno.

La década empezó de manera inmejorable con El imperio contraataca, la segunda parte de esa trilogía que todos conocemos y considerada por muchos, entre ellos quien escribe esto, como la mejor de las tres. Más oscura, más espectacular, más melodramática, la más mejor, en suma. Quien no recuerda la batalla de Hoth o el campo de asteroides, por poner dos partes memorables.




Otra película a destacar es Dune, basada en la novela de Frank Herbert. Entre las complejidades de la propia novela, difícil de llevar a la pantalla, y el choque de egos entre el director David Lynch y el productor DeLaurentiis, lo que salió fue una decepción cinéfila, aunque últimamente se la ha reivindicado algo. Una película enrevesada, compleja y con problemas de guión. Lo mejor es el sabor retro que impregna la ambientación y el diseño artístico; lo peor, el cutrerío de los efectos especiales que para esta época son muy mejorables.




¿Una secuela que puede estar al nivel de la original? Difícil pero no imposible, como había demostrado El imperio contraataca. Aliens fue una de las excepciones a esa ley no escrita de que segundas partes nunca fueron buenas. Más adrenalínica, mucha más acción con igual tensión, mejores efectos y los aliens haciendo de las suyas entre un comando de marines, todo ello dirigido por James Cameron, el mismo que poco antes había creado Terminator, otra joya ochentera. Y con una estupenda banda sonora de James Horner.




Otra película de culto de esta década es Blade runner. Y eso que en su momento fue un fiasco comercial. Oscura, deprimente, asfixiante pero al mismo tiempo llena de energía, sobre todo por parte de los replicantes. Un estupendo diseño artístico y de vestuario para un futuro inquietante y una banda sonora de Vangelis reconocida y reconocible en cualquier momento.




Por último, una película de gusto personal: Robocop. Gratuitamente violenta, tal y como gusta a su director Verhoeven, el mismo que poco después nos obsequiaría con Desafío total, es casi tanto una película de acción y de ciencia ficción. Desde luego, es para disfrutar sin prejuicios, no pretende ofrecer mensajes ético-morales, sencillamente una peli palomitera. Lo mejor, la banda sonora de Poledouris.




Por supuesto quedan muchas en el tintero, taquillazos como E.T. hasta continuaciones de sagas como Superman 2 (las siguientes pensad que no existen) y Mad Max II y III, o Star Trek capaz de lo mejor (como Star Trek II: La ira de Khan o Star Trek IV: Misión Salvar la Tierra) y lo peor (Star Trek V). ¿Cual es tu favorita?

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jueves 9 de julio de 2009

Estado de emergencia

No se han producido suicidios en masa ni ataques de histeria colectiva (bueno, si exceptuamos el mío, claro, aunque solo sea uno). Pero el martes fue un día negro. Negro para mi economía, ya de por sí en niveles paupérrimos con el tema bodorrio. La puntilla la puso el coche. Llevaba un mes con la correa haciendo ruido y lo llevé al mecánico. Cuando lo recogí por la tarde y vi la factura casi me da algo, y es que cualquier cosa con tres dígitos supone una quiebra absoluta. Así que he declarado el estado de emergencia y estamos en economía de guerra. No creo que sirva de mucho. Me conozco.

El sábado, cuando aún era una persona con posibles, me pillé un pack con las primeras películas de los hermanos Marx a un precio bastante bueno. Absolutamente geniales, recuerdo cuando echaban sus películas los sábados por la tarde. La juventud de ahora no saben lo que se pierden.


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miércoles 8 de julio de 2009

Televisionando

Las veinticuatro horas que tiene el día se me hacen pocas, el fin de semana demasiado corto. Así que he decidido que voy a fundar un partido político. Si Rosa Díez puede levantar un partido con dos ideas y el Partido Pirata con sólo una ¿porqué no yo? Además, ya tengo claro cual va a ser nuestro punto de partida: la lucha por el fin de semana de tres días. La duda que me ha surgido es si será de viernes a domingo, o de sábado a lunes. Joder, aún no tengo los estatutos y ya estamos con dudas existenciales.

No doy abasto. Sobre todo con mis series televisivas. La semana pasada me acabé la quinta temporada de Medium, vale que sólo me quedaban los tres últimos episodios. Esta temporada me ha gustado bastante, casi la que más, cuando parecía que iba a ir por unos derroteros va y te hace un quiebro y te deja en fuera de juego. Es más violenta, si se puede hablar de sangre y violencia en una serie familiar, lo cual no está tampoco tan mal. Y vuelve a salir Anjelica Huston, ¿qué más se puede pedir?


A la par me ventilé la tercera temporada de Los Tudor. Mucho mejor que la segunda, sin duda; más oscura, más violenta y más pérfidaalbión que nunca, y lo mejor es que ya no está la Bolena y es que no la aguantaba, ni a ella ni su familia, menos mal que el rey se hartó y, como decía la reina del País de las Maravillas: "Que le coooooorten la cabeza". Siento el spoiler histórico pero si no sabes estos pequeños detalles familiares de los antepasados de la prima Lilibeth entonces no tienes perdón. Y que morbo tiene el Henry Cavill, por dios.



A mediados de semana, me falló un episodio de Los Tudor y mientras mi ordenador hacía su trabajo comencé a ver la quinta temporada de The closer. Sí señores, ha vuelto la interrogadora más implacable en su trabajo y la mujer más débil frente a una chocolatina: la subjefa Brenda Johnson. Me encanta esta mujer.




Esta semana me he propuesto empezar la tercera temporada de mi asesino favorito, Dexter, que la tengo por ahí en el disco duro, esperando la pobre desde hace unos meses. Curiosamente, Cuatro comenzó a emitirla anoche pero voy a verla en versión original y a mi ritmo, es decir, con empacho.




Hace un par de meses, antes de entrar en la vorágine nupcial, me había planteado para este verano ver las seis temporadas de


y las cuatro temporadas, de la segunda a la quinta, de


pero me da que no voy a llegar a tanto, así que tendré que elegir una de ellas. Lo dicho, implantación del fin de semana de tres días YA. O acabaré así, si no lo estoy ya.




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martes 7 de julio de 2009

Viento en popa...

Pues ya estamos aquí. Que lo de ayer sólo fue una poca de desgana y de escasez temporal el domingo para hacer las cosas como es debido. Para mayor escarnio, por la noche el calor no me dejó dormir mucho y me levanté con sueño y pocas ganas de nada. Menos mal que el sábado por la noche sí que había dormido como una piedra y pude aguantar, que ya me veía dando cabezazos contra el teclado.


meditando sobre el nuevo orden económico mundial


Ahora que mi pareja ya ha encarrilado su situación en la cúspide del gobierno comunitario, se ha dignado a prestarme más atención. Lo cual es bueno. Y malo. Lo bueno no pienso contarlo que ya se lo imaginarán (y si no tienen imaginación, mal asunto). Lo malo es que estamos empezando a entrar en la vorágine de la boda. Apenas quedan poco más de dos meses y a mi nene, tan especial él, aún tiene que repartir unas pocas invitaciones. Sí, como lo oyen. Y yo más tranquilo queee..., queee..., que una monja en un sex-shop, vamos. Subiéndome por las paredes andaba la semana pasada, pero ya reflexioné el fin de semana y como que me da igual, si a él no le preocupa.

Lo mejor es que ya tenemos los anillos, podría hacer el chiste fácil, vale, venga: mi tessoooooro ¿contentos? Pues eso, que entramos en una joyería, tenía unos poquitos, vimos uno que gustó y estaba a un precio asequible, y para nosotros. Ni seguir mirando ni nada, para qué. Y ya están en proceso de grabado, iré a buscarlos hoy o mañana.

Lo peor es que seguramente, vamos, casi con toda seguridad, no tendremos viaje en septiembre. Mi nene está en proceso de un más que probable cambio laboral, y precisamente sucederá en septiembre, con lo cual no quiere arriesgarse a que lo llamen y esté por ahí dando tumbos en cualquier lugar apartado del mundo mundial. Y, claro, la estabilidad laboral va primero. Así que lo hemos dejado para Navidades y lo que haremos será irnos unos días a un estupendo hotel de nuestros sures, donde espero no hacer nada de nada. Bueno, sí, lo que nos ofrezca la imaginación, ya me entienden. Y si no lo pillan es que no tienen ni un gramo de perspicacia.




Y menos mal que ya han comenzado las confirmaciones de asistencia...

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