jueves, 26 de febrero de 2015

Engañando al ojo humano

Hubo una época en la que la ILM (Industrial Light & Magic), creada por George Lucas para realizar los efectos visuales de Star Wars, fue la reina indiscutible en la creación de efectos especiales. De hecho, fue la gran dominadora en este apartado en los Oscar desde su creación hasta mediados de la década de los 90; nombres como Richard Edlund, Bruce Nicholson, Stan Winston o Dennis Muren se hicieron populares entre los fans del género fantástico o de la ciencia ficción. Por poner un ejemplo, este último ha ganado el Oscar en nueve ocasiones lo que le convierte, quizás, en la persona viva con mayor número de premios. Porque la ILM siempre ha sido sinónimo de calidad; si aparecía en los títulos de crédito ya sabías que los efectos visuales y sonoros iban a ser magníficos, dependiendo en mayor o menor medida del presupuesto.

Una de las especialidades de la ILM durante los primeros años, y sobre todo para las películas de la trilogía original de Star Wars, fue el matte painting, una técnica muy utilizada para escenarios antes de que éstos se empezaran a recrear mediante el ordenador. Esta técnica consiste en aplicar capas de pintura (generalmente óleo) sobre un cristal o panel de plexiglás para después iluminar el resultado desde atrás. Las zonas que se deseen más iluminadas se les aplican tonos más claros o menos pintura, mientras que las más oscuras se saturan de pigmento para que no pase la luz. Si el escenario tiene focos o puntos de luz como estrellas, se dejan pequeños puntos sin pintura para que dejen pasar toda la luz. A continuación, se rodaba respetando la perspectiva y se realizaba el montaje en el estudio. 

(imagen de Titanic utilizando esta técnica)

La técnica llegó a tal excelencia que muchos escenarios parecen reales cuando no son más que pinturas, como algunos que recrean el interior de las distintas Estrellas de la Muerte o exteriores como los planetas Hoth y Tatooine. Aunque con Star Wars consiguió sus cotas más altas de calidad, no desapareció y continuó utilizándose con posterioridad, como en Indiana Jones y el Templo Maldito, Willow e, incluso, en Titanic, si bien cada vez con menos frecuencia hasta ser sustituida por los CGI. Como buen fan de Star Wars conocía de esta técnica ya que lo había visto en algunos making of y me sorprendía la facilidad con que se engañaba al ojo humano. Estos días atrás han salido numerosas imágenes en los que se aprecia el trabajo final de estos artistas como Ralph McQuarrie, Chris Evans, Frank Ordaz, Harrison Ellenshaw o Mike Pangrazio. Aquí va una muestra del mismo.














martes, 24 de febrero de 2015

El Gran Hotel de Desplat

Y a la séptima fue la vencida. Alexander Desplat se hizo por fin con el Oscar a la mejor Banda Sonora después de seis nominaciones (The Queen, El curioso caso de Benjamin Button, Fantastic Mr Fox, El discurso del rey, Argo y Philomena) y en un año en el que competía consigo mismo con dos nominaciones: El Gran Hotel Budapest y Descifrando Enigma. Pero también con una dura rival, Interstellar de Zimmer, que tenía muchas papeletas para llevarse el premio.


Una escucha aislada de la banda sonora podría dar la impresión de ser algo frívola, ligera y sin sustancia, una locura divertida, pero nada más lejos de la realidad porque precisamente esa es la característica que Desplat ha querido imprimirle a la música para describir a la perfección el mundo frívolo, pomposo, clasista y aristocrático del Gran Hotel Budapest. La verdad es que la música se ajusta como un guante a la película, a su esencia, reflejando ese mundo decadente centroeuropeo que, como bien señala el protagonista de adulto, ya había dejado de existir mucho antes de que ocurriese la historia que se narra. Todo ello aderezado con elementos pseudofolclóricos de la zona en la que se ambienta, unos toques de pomposidad y otros de ligereza y tenemos una composición apta para una película de Wes Anderson. Pero no es únicamente una música descriptiva sino que también sirve para añadir a la película ritmo y agilidad, colocando aquí y allá unas gotas de caos, absurdo y humor socarrón.

Un trabajo muy de su autor y que se compenetra con la estética y esencia del director, Wes Anderson, para el que ya había trabajado en la citada Fantastic Mr. Fox y Moonrise Kingdom. Te puede gustar o no la película, dependiendo de si entras en el juego de Anderson de esas comedias de enredos y locas con toques de ironía brutal, pero lo que sí está claro es que la composición de Desplat sirve a los propósitos para la que fue escrita. Ha sido un fantástico año para Desplat con estas dos nominaciones a las que hay que añadir sus trabajos para Godzilla, The monuments men e Invencible. Justa recompensa para un trabajo excelente. Y ahora una poca de ella.






domingo, 22 de febrero de 2015

OST (CLXI)


00:00 = "A Passage To India"
01:50 = "The Marabar Caves"
03:17 = "The Bombay March"
04:21 = "Procession 2"
05:34 = "The Temple"
08:17 = "Adela"
10:39 = "Expectations"
11:19 = "Kashmir"
13:13 = "Back To England"

sábado, 21 de febrero de 2015

Música (CCVI)


1. Moderato 4:23
2. Tempo di valse 6:38
3. Scherzo 4:57
4. Larghetto 5:32

5. Finale: Allegro vivace 5:53

jueves, 19 de febrero de 2015

Destripando... Transparent

Hace unas semanas les comentaba del estreno de El hombre en el castillo, un piloto con posibilidades de convertirse en serie, producida por Amazon. Pues bien, no ha sido la única serie, ni tampoco la última, que Amazon ha producido y/o producirá. De hecho, su intervención es un proyecto que comenzó hace un par de años y la prueba palpable son los estrenos el año pasado de algunas series, entre ellas la que comento hoy: Transparent.



Transparent narra la historia de Mort Pfefferman, un profesor universitario de Ciencias Políticas ya retirado, que ha decidido dar el paso de su vida y asumir por fin lo que siempre ha querido: convertirse e identificarse como mujer. Para ello, tendrá que salir del armario ante sus tres hijos: Sarah, la mayor, una mujer "felizmente" casada y con tres hijos pero que también tiene que asumir ciertas cuestiones (y no sigo para no spoilerear demasiado); Josh, un cazatalentos musical, que se enamora de cada mujer con la que se acuesta e incapaz de vivir solo; y Ali, la más pequeña, que vive de los cheques de su padre y que no tiene ningún objetivo en la vida. Al mismo tiempo, Mort, reconvertida ahora en Maura, mantiene una buena relación con su ex-esposa y madre de sus hijos.

Lo mejor de la serie, al menos desde mi punto de vista, son las interpretaciones, comenzando por un magnífico Jeffrey Tambor que hace un estupendo papel de Mort/Maura, que sabe lo que quiere y lucha por ello aunque teme mucho la reacción de sus hijos ante el proceso que está pasando, que no lo entiendan, que no le quieran. Pero también la de los hijos, que llevan sus propias neuras encima, que comenzarán a cuestionarse a sí mismos y que verán su pasado familiar de otra manera. Sin embargo, aunque se quieran, se odian, se gritan y se ayudan, los hijos aparecen muchas veces como unos egocéntricos, maleducados y narcisistas donde el mundo siempre debe girar en torno a ellos. Y hay un momento, revelador y duro, en el que el padre se da cuenta y comenta "No sé cómo he educado a tres hijos que solamente saben mirarse al ombligo". Y, junto a ellos, la madre y ex-esposa, una madre judía, que puede parecer un poco egocéntrica al principio pero a la que acabas cogiendo cariño porque parece que es la única que ha sido coherente toda su vida.



La serie cuenta con numerosos flashbacks (de hecho, hay un episodio que prácticamente es un flashback él solo), sobre todo a partir de 1994, el momento en el que Maura comenzó a salir a la luz, los cuales nos permiten comprender porqué esta familia es como es en la actualidad, el recorrido que han hecho juntos o por separado. Y comprobamos que no se trata de un capricho de un señor mayor jubilado sino que es todo un proceso que le ha llevado toda la vida y que ha asumido ahora. Indudablemente, lo mejor son las escenas en solitario de Tambor donde la serie gana en riqueza, en personalidad y empatizas con el personaje.

A veces, reconozco que he cogido tirria a los hijos por sus reacciones y forma de comportarse pero luego ves que, en el fondo, son como nosotros: a veces maníacos, a veces cariñosos, mayormente que sólo piensan en ellos, incoherentes, que dudan y no saben lo que quieren porque ni siquiera saben quienes son... Y eso es porque las interpretaciones son fantásticas; de hecho, la serie se llevó dos Globos de Oro el pasado 11 de enero en las categorías de Mejor Serie de Comedia y Mejor Actor de Comedia para Jeffrey Tambor. Sin embargo, no es una comedia al uso, más bien es una auténtica dramedia, o comedia dramática como también la llaman, en la que te puedes sonreir de manera agridulce y sufrir con Mort/Maura por lo que está pasando.


Lo cierto es que el título de la serie está muy bien escogido, jugando con la palabra y su significado en inglés de forma dual, señalando ya por donde van los tiros (Trans-parent/Padre trans) pero al mismo tiempo apuntando a cómo se siente Mort/Maura: transparente, invisible. Lo mejor es la mirada sin prejuicio hacia todo el mundo transgénero y el deseo de alguno de los personajes por investigar en ello, algo que se echa muy en falta en el mundo seriéfilo con alguna gran excepción. Como digo, una serie muy recomendable y si están interesados que sepan que sólo son diez episodios de media hora cada uno. Ah, y que ya tiene garantizada una segunda temporada. Para lo que ya saben, pues aquí.



martes, 17 de febrero de 2015

Martes de carnaval

Perdonen que no me levante, que diría el Marx más famoso de la Historia, pero hoy es martes de carnaval y aquí es fiesta. Mientras tanto, una poca de música...