lunes, 14 de julio de 2014

Revoluciones

Hoy es 14 de julio, día nacional de Francia. Este año además coincide con el 225 aniversario del asalto a la Bastilla el cual, casi sin quererlo ni planearlo, dio comienzo a una revolución que sacudiría los cimientos de Europa. Y no es una exageración ya que de ahí derivaría todo lo que acontecería después, para bien o para mal: el final del Antiguo Régimen, el Imperio napoleónico, la expansión de las ideas revolucionarias, la búsqueda de la democracia, las constituciones, los partidos políticos, etc etc. 

A los historiadores nos encanta una efemérides, no por el hecho en sí de conmemorarlo sino como vía de reivindicación de ese acontecimiento que, con el paso del tiempo, puede haber quedado en el olvido o desvirtuado por sucesos posteriores. Para muchos la Revolución Francesa es sinónimo de guillotinas, ejecuciones y violencia pero esa fue una pequeña parte de los diez años que se vivieron entre el comienzo de la revolución y la llegada al poder de Napoleón. La Declaración de los Derechos del Hombre, las Constituciones, las ideas liberales (las auténticas, no las que gustan tanto en el PP y, sobre todo, a Esperanza Aguirre) de libertad e igualdad entre los hombres son conceptos que aún hoy tienen vigencia real. 

Podría hablar mucho y muy largamente sobre la Revolución Francesa pero tampoco creo que sea necesario. Curiosamente este aniversario coincide con el centenario del comienzo de la I Guerra Mundial, que supuso el fin de otro período que se puede decir que comenzó justo con la toma de la Bastilla.


martes, 8 de julio de 2014

La Gran Guerra

Estos días, o mejor sería decir estas semanas, se celebra el centenario del estallido de la I Guerra Mundial, la Gran Guerra como la llamaron los franceses. Como sucede en algunos eventos, es difícil establecer una fecha concreta para su comienzo. ¿Cogemos el 28 de junio cuando fue asesinado el archiduque Francisco Fernando por el bosnio Princip en Sarajevo o el 28 de julio cuando el imperio austrohúngaro declaró la guerra a Serbia iniciando la cascada de ataques? Lo más lógico sería escoger la segunda opción pero en el mes que transcurrió entre ambas fechas la mayoría de las potencias europeas movilizaron a sus ejércitos y se prepararon para la guerra previendo lo que se avecinaba, por lo que ya estaban en plena fase de preguerra.


Algunos autores, incluyendo a muchos historiadores, han especulado si el conflicto podría haberse evitado a pesar del asesinato en Sarajevo. Yo no estoy tan seguro; durante las décadas previas a ella las grandes potencias europeas se buscaban las cosquillas constantemente, trasladando los problemas y los roces peliagudos a las zonas coloniales sobre todo. De ahí que a este período se le conozca como la Paz Armada. Que oxímoron ¿verdad? Estoy seguro que más tarde o más temprano habría saltado otra excusa para que se produjese el estallido bélico. Un conflicto que no se desarrolló como habían previsto, que duró más de lo esperado, que supuso más sacrificios de los que podían imaginarse y que se saldó con revoluciones, caídas de imperios y dinastías, el surgimiento de nuevos países y un sinfín de cosas más. Tantas que las heridas no cicatrizaron y volvieron a abrise veinte años más tarde.


Para mí la I Guerra Mundial es la última guerra romántica, la guerra de los uniformes de colores, de ejércitos marchando al son de la música a la guerra, de ilusiones y esperanzas frustradas y destrozadas. La tecnología que se aplicó a la guerra acabaría con todo eso en un santiamén, provocando más muertes y discapacitados que en cualquier conflicto bélico previo. Pero, además, fue el primer conflicto global; si bien el principal teatro de operaciones fue Europa, la guerra se trasladó pronto a otros continentes, principalmente África y el Oriente Próximo, e incluso implicó a potencias de Asia, como Japón, y América, en el caso de los Estados Unidos. 

Desde que estudié en COU (sí, tan viejuno soy) siempre me gustó esta época, el período de las relaciones internacionales bajo Bismarck, la Paz Armada y la I Guerra Mundial. Tanto que cuando salió en la selectividad fue el tema que escogí en Historia. Me fascina la combinación de los progresos tecnológicos que se produjeron con los ideales conservadores en muchos aspectos, sobre todo en política, todo ello rodeado de un aura de decadencia. Y cómo la arrogancia de las clases más elitistas llevaron a sus países a la caída más inesperada y terrible. Algo que volvería a repetirse tres décadas más tarde.

Se podría hablar tanto de este conflicto que daría para un blog exclusivo.