miércoles, 31 de diciembre de 2014

Viva el 2015

Con este título tan de gala ochentera, despedimos a otro año que se va. Otro año a trancas y barrancas con el blog. Otro año agradeciendo a los que seguís viniendo por aquí a leer lo poco que escribo. A vosotros y a todos los demás espero y deseo muy mucho que el año que empieza mañana sea mejor que este, al menos que se mantenga y no empeore, y que traiga sólo cosas buenas. Un abrazo muy fuerte y empezad con buen pie: bailando y disfrutando de la noche.




sábado, 20 de diciembre de 2014

Música (CXCVII)


1. Prelude In the Style of Bach 0:00
2. Et Pastores erant; Gloria (Chorus) 3:14
3. Expectants expectavi Dominum (Soprano) 9:03
4. Domine, ego credidi (Tenor, Chorus) 13:12
5. Benedictus qui venit (Soprano, Bass) 17:14
6. Quare fremuerunt gentes (Chorus) 21:16
7. Tecum principium (Soprano, Tenor, Bass) 25:17
8. Alleluja (Soprano, Soprano, Alto, Bass) 29:41
9 .Consurge, Filia Sion (Soprano, Soprano, Alto, Bass, Chorus) 31:55
10. Tollite hostias (Chorus) 37:24

jueves, 18 de diciembre de 2014

Series para Navidad

Ahora que estamos de pleno en esa época del año donde las noches son eternas, llueve más de lo acostumbrado y hace un frío que rasca, lo único que apetece es estar en casa acoplado al sillón, con una manta y disfrutar de tu ocio favorito: un buen libro, una película o series a mogollón. Si encima le añadimos que ya nos han pegado esas "fiestas" donde debemos estar felices y sonrientes, ponernos como cochinillos de comer y beber y disfrutar de la familia pues entenderán que las ganas de acoplarse en el sillón aumentan. Así que frente a tanto anuncio ñoño, tanto sentimentalismo y tanto buen rollo, les presento algunas propuestas de series para disfrutar del terror, del mal rollo, y pasar un mal rato con el que desahogarse en estos días, en los que espero tengas unos cuantos días libres.

La primera propuesta es The Strain, una serie producida por Guillermo del Toro y que está basada en el libro escrito por él mismo y Chuck Hogan. La historia comienza cuando aterriza un avión en Nueva York procedente de Berlín que se para en seco en medio de la pista y que no responde a las llamadas. Se recurre a los profesionales del CDC y pronto empiezan a suceder cosas extrañas; no desvelo más porque desde el primer episodio uno ya intuye por donde van los tiros. Es una mezcla de terror, drama y una poca de ciencia ficción, teniendo en cuenta que se trata de terror en la televisión. No van a ver cositas tipo Saw, Hostel o similares sino algo más para el público general lo que no quiere decir que esté exenta de alguna que otra escena malrrollista. Buena ambientación, interpretaciones más que aceptables y una historia por ahora interesante; es curioso pero la acción que se desarrolla en los trece episodios de la primera tremporada transcurren en sólo una semana, hay algunos episodios que narran unas pocas horas de la historia. 


La segunda propuesta en marcha es Penny Dreadful. Ya, ya se que con esta llego un poco tarde porque se emitió antes del verano pero, bueno, es lo que hay. A diferencia de la anterior, ésta se halla ambientada en el Londres victoriano y es una revisitación de todos los mitos del terror literario más clásico, así que empiecen a imaginar que más de uno sale ahí. Todo comienza cuando Vanessa Ives, una misteriosa mujer, requiere los servicios de Ethan Chandler, un pistolero que trabaja en un espectáculo del Oeste de gira por Europa, para ayudarla a rescatar a una persona. A partir de aquí se desencadenan una serie de acontecimientos en los que participan personajes literarios conocidos y que se entrelazan con historias comunes basadas en el horror y suspense. Esta es de las producciones con pedigrí: caras ultraconocidas (Eva Green, Timothy Dalton, Josh Hartnett, Billie Piper), una producción y ambientación muy cuidada (tanto en lo relativo a los bajos fondos como a los clubs más selectos), una historia que intenta enlazar todos los mitos literarios. Eso sí, más que terror terror es de suspense con gotas de horror por lo que es mucho más light que la anterior.


Una tercera propuesta es The Knick, derivado del nombre del Knickerbocker Hospital, lugar donde se desarrolla la trama. Ambientada a comienzos del siglo XX, la historia sigue los pasos del Dr. John W. Thackery, un brillante cirujano que además es adicto a la cocaína y que aplica los avances científicos de la época. Esta serie en realidad no es de terror sino un drama médico, aunque fuera de lo habitual ya que intenta reflejar no sólo la sociedad clasista de la Nueva York de la época sino también las carnicerías que se producían en los quirófanos. Esta la tengo aún pendiente pero, por lo que he leído por ahí, tiene unas cuantas escenas bastante fuertes dignas del mejor gore. Dirigida por completo por Steven Soderbergh, está interpretada por Clive Owen que ha obtenido buenas críticas por su interpretación y está nominado como mejor actor en los Globos de Oro 2015.


Por último, un guilty pleasure: Z Nation. Sí, otra de zombies dirán. Pues sí, pero muy lejana de The Walking Dead. Z Nation es la hermana bastarda, cutre y sin complejos de la anterior; aquí los zombies corren y mucho, no hay grandes diálogos sobre lo que somos y la pérdida de humanidad y no se tarda una eternidad en que se desarrolle una trama. Aquí van directos a los hechos, a entretener machacando personal y zombies, a sobrevivir. No en vano está producida por The Asylum, esa productora de bajo presupuesto creadora de títulos tan emblemát... ejem... como Sharknado, por citar el más conocido y más reciente. Un mero entretenimiento para descargar adrenalina, pasárselo bien y de encefalograma absolutamente plano con el que rellenar un rato. Aunque absolutamente disfrutable.


Lo mejor es que todas ellas están compuestas de una primera temporada de tamaño medio o corto; desde los ocho episodios de Penny Dreadful a los diez de The Knick o los trece de las otras dos, lo que propicia que se vean en pequeñas minimaratones vespertinas o de fines de semana. Aunque las pueden ver en versión original (aquí para lo que ya saben), tanto Penny Dreadful como The Knick se pueden ver ya dobladas al español.Que las disfruten.


jueves, 4 de diciembre de 2014

Last vision

Para los que llevamos gafas, la visita al oculista es un ritual anual o bianual que debe cumplirse sí o sí. Sobre todo cuando eres bastante joven, por aquello de la detección y corrección, y ya a ciertas edades en que la visión comienza a pasar factura. Mas cuando las llevas de toda la vida como el que escribe que empezó con ellas desde los cinco años. Se puede decir que prácticamente no tengo apenas recuerdo de no llevarlas encima, de levantarme por las mañanas y cogerlas para ir al baño o cualquier otro sitio. Así que, más que una carga, las considero como unas compañeras necesarias que están ahí constantemente aunque la mayor parte del tiempo ni me de cuenta de su presencia.

Dicen que los Virgo somos personas amantes del orden, de la rutina, de todo lo que conlleva la organización. Ja, ya quisiera verlos en casa de un gran amigo cuya habitación en casa de sus padres era un auténtico agujero negro que ríete del de Interstellar. Situación que no ha mejorado en absoluto tras casarse y tener una hija, más bien se ha agravado con la adquisición de la vástaga. Pero algo hay de cierto tras las leyendas y cuentos que se narran. Si no como explicaría el haber estado yendo durante treinta nueve años, sí 39 (ahora en números), al mismo oculista. Es el mismo especialista al que iban mis abuelos, mi padre antes de casarse y al que hemos ido mis hermanas y yo mismo durante todo este tiempo. En realidad, ir a la revisión anual de mis ojos siempre era una pequeña aventura que me permitía salir un rato antes del colegio por la tarde cuando me recogían mis padres; entrar en una sala semioscura, probarte lentes, seguir sus indicaciones y disfrutar del momento que te tocaba. Y aunque fueses un niño creo que jamás te trataba como tal, siempre con respeto y cariño pero como si fuese un adulto: "mira aquí, mira allí, ¿cómo ves mejor, con esta lente o esta otra?" Pese a que dijese que tenía los ojos como las gallinas, uno para ver de cerca y otro para ver de lejos.

Ayer fui a hacerme la última revisión con él. Digo la última porque, después de preguntarme por mi padre y cómo estaba yo, me comentó que se jubilaba el mes que viene. Es verdad que en los últimos años había ido reduciendo su presencia en la consulta y ya solo pasaba tres mañanas en ella, dejando el resto del tiempo a sus hijos, que continúan con la saga familiar. Y es lógico que con 82 años se retire ya. Pero, para mí, supone el fin de algo que parecía inmutable y permanente, de una visita que ya realizaba cada dos años pero que me encantaba porque te sentías como en casa. Y la prueba irrefutable de que uno va cumpliendo años sin remisión y que hay cosas que no tienen vuelta atrás...


lunes, 1 de diciembre de 2014

Póntelo, pónselo

La semana pasada leía un artículo en El País en el que se señalaba que España se sitúaba por encima de la media europea en los nuevos diagnósticos de VIH. Casi 3.300 personas se contagiaron en el año 2013. Se especificaba que en el Espacio Económico Europeo sólo existía un grupo que había aumentado las infecciones en la última década: los hombres que tienen sexo con hombres, sobre todo en chicos de 20 a 30 años. Y todo porque se ha implantado la percepción de que el virus no mata, que se ha convertido en una enfermedad crónica... Eso es un gran error porque tal vez sea cierto que no sea la pandemia de los ochenta pero sigue ahí, el VIH no tiene cura y puede arruinar la vida de una persona.

Así que hoy, en el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, recuerda ponerte el condón y evitar las actividades de riesgo. No hay necesidad de poner tu vida en peligro por unos momentos de placer. Como decían en el anuncio de los 80: Póntelo, pónselo. Y si quieres hacerlo bajo tu responsabilidad recuerda que hacerse la prueba del VIH es anónimo y bastante rápida, por lo que no hay excusa para no saberlo. A cuidarse, gente, que vida no hay más que una.



miércoles, 26 de noviembre de 2014

Lo que se avecina

Ya saben que me gusta ir dando noticias de lo que vendrá, o se supone que vendrá porque de los proyectos a que se plasmen hay un trecho muy grande amén de mucha pasta de por medio, en el mundillo seriéfilo o cinéfilo. Que tanto monta monta tanto. Noticias, cotilleos, rumores y demás siempre los ha habido y los habrá pero aquí lo que interesa es lo que atañe a la ciencia ficción. ¿O no?

Bueno, empecemos por el proyecto que está a punto de salir ya. El 16 de enero se estrena la adaptación de la película 12 monos, en su momento interpretada por Bruce Willis y Brad Pitt, y retomada por el canal Syfy para convertirla en una serie. La trama es la misma que en la película: sigue al viajero del tiempo Cole en su intento por evitar y eliminar una plaga mortal que aniquila a la raza humana. La película ya era de por sí claustrofóbica y un poco paranoica con toques desasosegantes y pesimistas, muy de la casa de Terry Gillian, su director, pero no se cómo lo habrán hecho para que la idea se prolongue hasta convertirla en una serie. Veremos que tal habrán hecho la traslación al formato televisivo. Por lo pronto, ya hay trailer para ella así que si quieren saber un poco más denle al play.



La otra novedad es otra adaptación cinematográfica al formato serie: la de Westworld, una película que en 1973 dirigió Michael Crichton basado en un guión suyo. Westworld es un parque de atracciones del futuro donde los humanos interactúan con robots tan parecidos a los humanos que apenas se diferencian de aquellos. Hasta que algo empieza a fallar en la programación... Es un proyecto en el que HBO ha tirado la casa por la ventana y que ha confirmado hace poco se estrenará a lo largo del año que viene. En la producción está J. J. Abrams (espero que esta vez no sea un gafe porque la racha que lleva últimamente es de traca) y Jonathan Nolan, el hermano del director Christopher Nolan. Y digo que ha tirado la casa por la ventana porque la lista de actores/actrices es impresionante: Anthony Hopkins, Evan Rachel Wood, James Marsden, Ed Harris, Thandie Newton, Miranda Otto, etc. Tiene toda la pinta para convertirse en una cita obligada para cualquier aficionado ya no solo de la ciencia ficción sino de las series para el 2015.


Por último, la tercera noticia y más reciente consiste en la adaptación de la saga Fundación de Isaac Asimov de manos del mismo Jonathan Nolan. La noticia saltó hace un par de semanas y apenas daba más datos así que supongo que será un proyecto que, si sale adelante, se estrenará como muy pronto para finales del año que viene. Y digo si se estrena porque la obra de Asimov pese a su relativa simplicidad es compleja de llevar a cabo ya que, al menos en el primer libro, se basa en pequeños relatos que van avanzando en el tiempo. La duda que asalta es si adaptarán toda la saga, lo que incluye no sólo las cinco novelas escritas por el propio Asimov sino todas las que tienen que ver con el ciclo de Trántor en las que aparece el mismo Hari Seldon, o se limitarán a la trilogía original; si será una miniserie o una serie con distintas temporadas y evolución de la historia, etc. 

Demasiadas incógnitas no sólo a nivel de argumento sino también de producción ya que sólo la ambientación requiere de un presupuesto relativamente elevado para la televisión. De hecho ya hubo un intento de llevarlo a la pequeña pantalla sobre 2010 bajo la batuta de Roland Emerich que, afortunadamente, no prosperó. 


Lo que sí parece es que hay un aumento del interés por la ciencia ficción en la televisión que contrasta con una falta de ideas, porque si observamos estos tres proyectos, que son los que más interés pueden despertar cara al año que viene, se trata de adaptaciones de trabajos previos en el cine o de libros ya consagrados. Sea como fuere, espero que al menos se lleven a cabo y palien este erial televisivo en el campo de la ciencia ficción. Y ahora una poca de música, por supuesto.
 


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Motown

Parece que una de las actividades imprescindibles cuando estás de visita en Nueva York es acudir a alguno de los innumerables espectáculos que todos los días se suceden en la Gran Manzana. Ya sea una obra de teatro, un musical, una revista de varieté, un show, una performance... lo que sea. Casi parece algo ineludible e inexcusable. De hecho, desde semanas antes todo el mundo nos preguntaba que qué teníamos pensado ver, si ya habíamos previsto algo, si teníamos idea de los espectáculos, etc etc etc. Para ser sinceros, he de admitir que sí. Soy de los que les gusta viajar con algunas actividades y eventos mínimamente programado, o al menos hojeado para tener una idea previa de lo que se cuece. Y esta era una de ellas. Cuando ya teníamos los billetes, y sabedor de que había existido un musical de Priscilla, reina del desierto, me puse a buscarlo para llevarme un chasco al enterarme que lo habían finiquitado hace como un año o dos. Pero, oh, sorpresas de la vida, poco después, en verano, ví por los interneces que iban a realizar una adaptación en España y se estrenaba a finales de septiembre. Así que finalmente pudimos verlo en Madrid, en los días de relax y descanso que tuvimos a la vuelta de las Américas.

A lo que iba. Antes de ir ya sabía que había tropecientos musicales que era lo que más nos interesaba porque, seamos sinceros, ver una obra de teatro enterita en inglés como que... pasapalabra. Pero dudábamos mucho en cual elegir porque hay tanta oferta que es como en el Orgullo, mirar para todos lados y todo te gusta. Así que cuando llegamos la primera noche nos fuimos a Times Square de paseo, vimos un supercartelón de...


Motown es un musical basado en la vida de Berry Gordy, el fundador de Tamla Records que después se convertiría en la Motown Records. Comienza con la celebración del 25 aniversario de la discográfica en la que se van a reunir todos los cantantes que han pasado por ella y el protagonista recuerda la historia de la misma: sus orígenes, los primeros éxitos, cómo conoció a Diana Ross, su relación con ella, el traslado de la discográfica a Los Ángeles, etc.

Dado que Berry Gordy aún vive y que el musical se basa en su autobiografía, hay que decir que es bastante suave y blanco. Se centra mucho en el descubrimiento de los cantantes y grupos y la lucha para crear el sello discográfico y sacarlo adelante; sin embargo, apenas pasa por el hecho de la explotación de los cantantes, que apenas se le pagasen royalties y que muchos se fuesen a otras discográficas con mejores condiciones. Pero es que el musical es entretenimiento y diversión, para críticas sociales véase otras actividades. 



Otra cosa que puede llamar la atención es la sobriedad en el escenario con los decorados. Todo es muy sencillo y con pequeños aderezos movibles; lo único que salen en diversas ocasiones son unos pilares a modo de separación de espacios y simulación de distintas escenas. Esto, en realidad, no es malo pero puede chocar con la espectacularidad a la que nos tienen acostumbrados muchos musicales en Broadway donde priman los efectos visuales o los enormes cuerpos de baile como El rey León, El fantasma de la ópera o Aladdin. Aquí lo que interesa y lo que realmente importa son las voces. 


¡Y que voces! Para apabullarse y decir basta. La mayoría de las canciones son archiconocidas; han creado dos o tres, no recuerdo con exactitud, especialmente para el musical pero el resto pertenecen al catálogo de la Motown. Y salen diversos actores/cantantes que hacen de Diana Ross, Marvin Gaye, Stevie Wonder, The Jackson 5 o Smokey Robinson que lo clavan como los auténticos. El parecido físico en muchos de ellos es impresionante pero la interpretación de las canciones se lleva la palma. Si tuviese que elegir me quedaría con la actriz que interpreta a la Diana Ross porque la clava en todo: sus gestos, la sonrisa tan típica de la Ross, la voz... Es alucinante. Y este es el motivo por el que elegimos este musical: las canciones. Mi chico es un gran aficionado a este tipo de música, de los cincuenta y los sesenta, y a mí también me encanta, así que era la elección perfecta para ir a verla.



Además, el musical acaba en enero. Desde este mes están en gira por los Estados Unidos hasta agosto o septiembre del año que viene y en otoño de 2015 se estrenan en Reino Unido. Así que, ya saben, si están interesados siempre podrán echarse un salto a Londres el año que viene, que queda más cerca. Y si quieren hacerse una idea del musical, ahí van un par de videos ultrarecomendables.




martes, 4 de noviembre de 2014

Otoño en Central Park

Tener esta joya en plena ciudad es una suerte que los habitantes de Nueva York disfrutan constantemente. Y los que no lo son y la visitan ocasionalmente también. Central Park es una pequeña maravilla artificial creado en el siglo XIX como pulmón de la ciudad y que se ha convertido en un símbolo más de la Gran Manzana. Me da mucha envidia que lo tengan tan a mano, poder pasear y perderte por sus caminos, disfrutar de las pequeñas planicies de hierbas o de las zonas más frondosas, de los paseos en bote, de poder apreciar el cambio de las estaciones. Y otoño en Central Park es una gozada...
















miércoles, 29 de octubre de 2014

Mars is on fire

Allá por la década de los 90 del pasado siglo, el escritor americano Kim Stanley Robinson publicó tres libros que se han convertido en un clásico del género de la ciencia ficción: Marte Rojo, Marte Verde y Marte Azul. Los tres han sido conocidos posteriormente como la Trilogía marciana y desde su aparición supusieron un gran impacto, considerados por algunos autores como las mejores novelas ambientadas en Marte. De hecho, la primera ganó el premio Nébula a la mejor novela del año y las otras dos el premio Hugo (considerados el Oscar en el género de la ciencia ficción) a la mejor novela en cada año que se publicaron, entre otros galardones.


Los tres libros se centran en la llegada del hombre a Marte y la progresiva terraformación del planeta. Esto que se cuenta así de sencillo en poco más de un línea es más complejo en los libros porque no se trata exclusivamente de llegar y cambiar. La primera expedición que se envía, compuesta por un grupo de cien científicos (de ahí que posteriormente se les denomine "Los Primeros Cien"), se dividen entre aquellos que desean conservar Marte tal cual está, respetando su esencia, y los que desean adaptarle al hombre, entre aquellos que desean crear un nuevo tipo de sociedad, liberado de los estados y las corporaciones, y aquellos que aspiran a una espiritualidad en consonancia con el planeta. Todo esto es quizás la parte más novedosa e interesante en el tratamiento del tema, las implicaciones políticas, económicas, sociales, etc., que se van debatiendo entre los miembros del grupo y los sentimientos e ideologías de muchos de los integrantes. 

Aunque en algunas partes, sobre todo del primer libro, la lectura puede ser dura y un poco árida por la constante descripción del planeta y lo que supone para cada uno de los grandes implicados, los tres libros forman un conjunto impresionante ya que se va narrando los pasos que se dan. Los libros abarcan un período de tiempo relativamente largo, casi doscientos años entre el inicio y el final, pero lo cierto es que se trata todo de manera tan natural y progresiva que no nos damos cuenta del largo tiempo transcurrido hasta el último libro.

¿Y todo esto a que viene? Bueno, pues aparte de darles a conocer esta trilogía maravillosa, se comenta, se rumorea, se dice, se cotillea que podría ser adaptada a la televisión. La información señala que Vince Gerardis, uno de los productores de Juego de Tronos, está interesado en llevarla a la pequeña pantalla. Si eso fuese así, y se hiciese con los medios oportunos, podría convertirse en una serie fantástica; una serie con principio y final ya predeterminado que narrase todas las imbricaciones y consecuencias de la colonización de Marte. Esperemos que se cumpla, aunque tarde un par de años. Para un poco más de información, que aún es escasa, pues aquí.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Destripando... Extant

Extant fue una de las apuestas seriéfilas para este verano pasado de la cadena CBS y que acabo de terminar, por lo que les dejo una pequeña crítica.


La historia gira en torno a Molly Woods, interpretada por Halle Berry, una astronauta que vuelve a casa después de una misión en solitario que ha durado trece meses. Sin embargo, la readaptación a la vida cotidiana le está costando un poco y muy pronto averigüa que se quedó embarazada mientras estuvo en el espacio. La pregunta es ¿estuvo sola? Esta es la premisa principal de la serie pero no es la única ya que desde el primer episodio podemos apreciar que existen numerosas ramificaciones, con intrigas en la sombra. Además, existe otra trama secundaria que trata sobre el trabajo del marido de Molly, que ha creado un niño androide para sustituir al hijo que no pueden tener y las consecuencias que ello puede tener en el futuro.


La serie está ambientada en un futuro indeterminado, aunque algo cercano, en el que los coches conducen solos, con pantallas tranlúcidas por todos lados, móviles transparentes y robots integrados en la vida cotidiana. En este sentido, el diseño de la ambientación está bastante logrado ya que nos envuelve en cómo podría ser el futuro a corto plazo (unos veinte o treinta años) de manera pausible y creíble, sin demasiadas estridencias tecnológicas. A lo largo de los episodios se hacen pequeñas referencias o concesiones a las implicaciones de la tecnología en los humanos: la inteligencia artificial, la evolución, la extinción de los más débiles (de hecho, juegan mucho en el logo con la palabra extinct). En esencia, una historia sobre la humanización de los robots y la posible rebelión de los mismos, algo que es una constante en el género de la ciencia ficción.


La serie es un vehículo para Halle Berry, protagonista absoluta de la serie, y que lo hace bastante bien en el papel de astronauta descentrada que busca respuestas. Junto a ella hay caras conocidas como Goran Visnjic (Urgencias), como el marido de Molly, Hiroyuki Sanada (que sale en Perdidos y Helix) o Pierce Gagnon (el niño de Looper) que hace de hijo androide de manera bastante inquietante y es de lo mejorcito de la serie. 


Seamos sinceros. Extant es una serie para pasar el rato, es entretenida aunque no creo que pase a la historia de la televisión. Tiene sus momentos de acción y de thriller incluso pero apuesta por un ritmo más pausado creando misterios y enigmas que se irán desvelando al final de la temporada pero sin atreverse a profundizar en los elementos esenciales, aquellos que quizás podrían haberla elevado sobre la media. Se le puede considerar un hijo híbrido de Inteligencia Artificial de Spielberg y Solaris aunque más palomitera y llevadera que aquellas. Es un digno entretenimiento para el verano, sin grandes pretensiones y que cumple bastante bien. Lo mejor es que, aunque sea la primera temporada, se puede ver casi como conclusiva ya que cierra los flecos dejando alguno abierto por si la serie continua. Que lo hará ya que ha sido renovada para una segunda temporada. Así que el próximo verano tendremos más aventuras para Halle Berry.

Aquí para lo que ya saben.


lunes, 13 de octubre de 2014

Vacaciones

Cuando esta entrada salga publicada, estaré empezando mis auténticas vacaciones. Oficialmente porque éstas comenzaron el viernes pasado desde que dejé de trabajar. Y que mejor manera de hacerlo que en el aire. Para variar. En un rato estaré volando rumbo a la piel de toro donde estaremos un día de enlace para hacer el viaje que estamos planificando desde hace unos meses.


Eso sí. Como aperitivo para el viaje, esta noche iremos a ver a la australiana más famosa a este lado del río Pecos: la Kylie. Que ha tenido la deferencia de programar su tour acorde a nuestras vacaciones y así poder ir a verla. 




No se preocupen, que les he dejado algunas cosillas programadas, entre ellas las habituales dosis musicales del fin de semana. E intentaré subir alguna entrada fotográfica antes de que acabe el mes. Porque esa es otra, a la vuelta nos quedaremos unos días en los mandriles para readaptarnos al ámbito hispánico. Espero que no nos aplaste una rama de los árboles madrileños. Así que nos leemos a la vuelta.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Prevacacional

Llevo unos días muy tranquilos. Bueno, tranquilos tal vez no sea la palabra más adecuada. Quizás sería mejor decir algo apáticos o relajados, que una cosa no quita la otra. Con el mes de septiembre ha empezado un nuevo año escolar que es el que nos rige más que el año natural en sí pero es que para mí aún no ha acabado el anterior porque me faltan las vacaciones. Este año se han hecho esperar y a estas alturas ya llega uno un poco cansado y con la neurona agotada; así que he decidido no empezar nada nuevo hasta la vuelta de las vacaciones. 

Y eso lleva a tardes tranquilas, de ponerse al día con algunas series veraniegas con minimaratones mientras espero que comience la nueva temporada seriéfila, de leer un poco más, de escribir entradas para el blog conejero para mi ausencia vacacional, de tareas domésticas aburridas pero necesarias y de preparar algunas cosillas para el viaje. Sin prisas pero sin pausa.

En realidad, se puede decir que estoy en modo prevacacional. Disfrutando tranquilamente de estas tardes porque las vacaciones serán algo ajetreadas y hasta agotadoras, aunque al final tengamos unos días para descansar el cuerpo. Así que comprendan que la apatía alcance hasta para escribir en el blog. A pesar de la rabia y el cabreo que te entra comprobar por enésima vez lo incompetentes e inútiles que son nuestros políticos con el asunto del Ébola o el de las tarjetas opacas de CajaMadrid, por mencionar un par de casos. Porque esto es como un culebrón venezolano, no tiene fin y cada episodio tiene un giro que ríete tú del quiebro de la Carrá.




jueves, 25 de septiembre de 2014

Hijos y padres

A estas alturas de la vida, uno ha aprendido ciertas cosas de la misma. No es que las arrugas, las canas y los kilos te hagan más sabio y ver la luz. No. Es que te estampas contra la vida misma y te das cuenta que ésta, además de injusta, puede ser una hija de puta en toda regla. Así, tal cual.

El que escribe no tiene hijos porque no ha querido, tan simple como eso. Podría haber adoptado o acogido temporalmente a algún niño o niña en su momento pero ni las circunstancias ni yo estábamos por la labor. Llámenlo egoísmo, comodidad o como quieran, acepto lo que venga; hay personas que tienen el instinto paternal desarrollado y otros que no, entre los cuales me incluyo. Reconozco que adoro a mis sobrinas y disfruto con ellas y sus cosas pero ellas tienen sus padres que las educan y cuidan, yo me limito a hacerle sus caprichos y antojos (si se puede, claro) y verlas siempre que tengo ocasión. Y tengo amigos y amigas que han decidido igualmente no tener hijos, y conviven estupendamente con los que sí. Como en tantas cosas de la vida se trata de una elección y ser consecuente con ella.

Por eso me duele que personas que sí quieren tener hijos y que sabes van a ser unos padres fantásticos pasen por el trago de perder a su hijo, aunque este no hubiese nacido aún. Es de esas noticias que te dejan hecho polvo porque conozco a esa pareja y no se merecen pasar por ese dolor y sufrimiento. Este fin de semana los vimos un momento, casi de casualidad, y fue intenso, por no poner adjetivos más explícitos. Uno se consuela, y lo intenta con la familia de esta chica, pensando que toda esta situación tiene algún motivo, que algo venía mal y que hay una razón para que sucediese. O no y simplemente ocurrió porque sí aunque ello nos duela más por la sinrazón que conlleva.

Este hecho que de por sí ya es bastante jodido te cabrea aún más cuando conoces el otro lado de la moneda. El lado de personas que abandonan a sus hijos y los entregan a la Administración para que se hagan cargo de ellos. La crísis económica es uno de los motivos que se nos ocurre a primera vista pero luego entras a bucear en la información que tienes y comprendes que no, que hay gente así de irresponsable. Mujeres que se quedan embarazadas y sin haber visitado a un médico aparecen en la Administración para ver qué tienen que hacer porque no quieren a su hijo; o madres que sueltan a su hijo de nueve años alegando que no puede mantenerlo mientras el niño te cuenta que su madre dice que come mucho y que la busque cuando tenga dieciocho años. Y así todo. 

Y entonces te encorajinas, como decimos por aquí, con la vida porque, como muchas cosas, sigues sin entenderla y seguramente nunca la entiendas. Por ser capaz de lo mejor y lo peor. Como el mismo ser humano.


martes, 23 de septiembre de 2014

Estrenos comiqueros

Como todos los años, llega septiembre y comienza la nueva temporada de televisión. La mayoría de los estrenos y los regresos se producirán a lo largo de esta semana y las siguientes, llegando hasta octubre. Y, como siempre, hay novedades suculentas y otras que parecen destinadas al fracaso. Pero no hablemos de estas últimas y centrémonos en las más interesantes, que parece que este año están centradas en el mundo del cómic.

La primera es Gotham, una serie ambientada en la ciudad de Batman y en la que se nos cuentan los primeros años del comisario Gordon. Pero no solo eso, por sus episodios podremos ver los comienzos de los futuros villanos contra los que se enfrentará el Señor de la Noche (que también sale antes de serlo): el Pingüino, Catwoman, Enigma, etc. Promete una serie oscura, con ambientes sórdidos, con escenas de acción y muchos guiños a los fans del cómic de DC. Es una de las grandes apuestas de esta temporada y esperemos que cumpla las expectativas. Se estrenó anoche mismo así que ya pueden ponerse con ella.



La segunda es The Flash, un nuevo intento de adaptar este personaje al formato televisivo. ¿O es que ya no se acuerdan de la serie de los noventa? Han sacado la serie como si fuese un spin-off de Arrow, ya que el personaje aparecía en su segunda temporada a modo de presentación. El protagonista es Barry Allen un técnico forense que se ve afectado por un rayo durante un experimento en Central City, todo lo cual se pudo ver/intuir en la segunda temporada de Arrow. El problema es que ese experimento afectó a más gente, algunos de los cuales aprovechan esos "poderes" para hacer el mal. El episodio piloto hace tiempo que está por la red y se puede ver así que no hace falta que esperen al estreno para iniciarse en ella. Un guilty pleasure en toda regla.




Y como no hay dos sin tres, la última adaptación de un cómic es Constantine, que llega a la televisión de mano de la NBC. Basada en el cómic también de DC Hellblazer, se centra en las andanzas de John Constantine, un individuo con conocimientos ocultistas que luchará contra el mal para defender a la humanidad. Aún no se ha estrenado y ya ha tenido algún problemilla con la actriz principal lo que ha provocado ciertos cambios en el guión; veremos como se desarrolla y si consigue superar el bache. 



Como se puede apreciar, mucha adaptación comiquera en esta nueva temporada, que parece se ha convertido en la nueva fuente de inspiración de los guionistas televisivos. Pero, por supuesto, hay muchos más, como los estrenos de Red Band Society o The Mysteries of Laura, adaptaciones de las series patrias Pulseras rojas y Los misterios de Laura, todo un hito para la ficción nacional. O Gracepoint, remake americano de la británica Broadchurch, actualmente en emisión en nuestro país. Por no hablar de algún drama como The Affair o Madam Secretary. Y eso que sólo estamos comentando los estrenos; no hablemos ya del regreso de los clásicos como The Good Wife, The Walking Dead, Homeland o American Horror Story y otros no tan clásicos que volverán ya avanzado el año, como Helix o Sleepy Hollow, por citar algunos. Así que pónganse cómodos en el sillón y disfruten.


lunes, 15 de septiembre de 2014

High Moon

El género de la ciencia ficción se ha ido recuperando lentamente en los dos o tres últimos de su estado letárgico en la televisión. Después de una sequía casi extrema, han ido apareciendo algunas series que han llenado ese vacío doloroso para sus seguidores. Y si bien no estamos ante una situación idónea al menos parece que avanzamos en la recuperación. Siempre que no surjan problemas, dudas y otras cuestiones que se convierten  en auténticos obstáculos para el género.

Ese ha sido el caso de High Moon, un proyecto de Bryan Fuller (el mismo de Hannibal o Pushing Daisies) para la cadena Syfy. Después de haber dado luz a la realización de un episodio piloto, la cadena decidió que no estaba interesada y la canceló. Sin embargo, hoy se estrena en ese misma cadena como una tv movie, tras ser montada de nuevo. Parece que tras esta estrategia se halla un doble motivo: por un lado, recuperar parte de la inversión realizada, por escasa que ésta haya sido; por otro lado, enseñarla al público y comprobar si se han equivocado con su decisión de cancelación. Tal vez las críticas y la audiencia sean buenas y eso animaría a continuar con su producción. Algo similar sucedió con Battlestar Galactica, que se lanzó como miniserie de dos episodios y, ante su éxito, se transformó en una serie que duró cuatro temporadas. 

Bueno ¿y de qué va la serie? Pues se basa en una novela de finales de la década de los sesenta, "The lotus cave", ambientada en un futuro donde la luna está colonizada por distintos países que se dedican a explotar sus recursos. En un momento determinado descubren una nueva forma de vida que desata consecuencias caóticas. High Moon se estrena hoy en Syfy pero ya se pueden ver los primeros minutos por haberse colgado en la red. Puedes echarle un vistazo y si te gusta esperar unos días para lo que ya sabes y disfrutar de la película completa. Esperemos que tenga éxito y se decidan por una continuidad de la misma. 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Volviendo

Ya estoy de vuelta a la rutina laboral. Se acabó esta minisesión de vacaciones. Vacaciones absolutamente playeras, de la Graciosa a Famara. Recargando energía del sol y del mar para seguir un poco más. Hasta que lleguen las verdaderas vacaciones en octubre. Pero antes habrá doble sesión de Lanzarote, con boda incluída.












lunes, 1 de septiembre de 2014

44

Y cae otro más. Con este número duplicado entro de cabeza en esa area indefinida que llaman "mediados de los cuarenta" dejando atrás los inicios de la década. Aunque en ocasiones uno mira para atrás y piensa "joder, cuarenta y cuatro ya", la verdad es que no me importa cumplir años. Siempre he pensado positivamente que es mejor cumplirlos y aceptarlos que amargarte por el inevitable paso del tiempo. O por no cumplirlos. Aunque en este caso, dado que estás muerto, no creo que te amargues demasiado. Así que bienvenidos sean. Y que mejor manera de celebrarlo que estando de vacaciones en Lanzarote...



jueves, 21 de agosto de 2014

Destripando... House of cards

Parece mentira que haya llegado a estas alturas del partido, cuando lleva dos temporadas emitidas ya, y no haya visto una de las series que más me ha gustado recientemente: House of cards.


House of cards se basa en una serie británica de igual nombre de comienzos de los noventa. En esta adaptación de Neftlix sigue los pasos del congresista Frank Underwood, jefe de disciplina de los demócratas en la Cámara de Representantes, lo que le otorga bastante poder. Junto a él se encuentra su esposa Claire, directora de una ONG ambiental. Ambos se tropiezan, o se encuentran podríamos decir, con Zoey Barnes, una reportera del The Washington Herald que quiere hacerse un hueco en el mundillo periodístico y con la que se crea un triángulo personal-profesional un poco especial.

Estos conforman el trío protagonista pero a su alrededor encontraremos congresistas, periodistas, asesores, secretarias y políticos ambiciosos, corruptos y ávidos de poder. Porque de eso trata la serie, de la ambición, la corrupción (no solo política sino también periodística), el ansia de conseguir el poder, sin importar quien o qué está en juego. Nos enseñan los tejemanejes políticos, esos que vemos a diario, otros que intuimos en el día a día y muchos que desconocemos; porque la serie, al menos a mí, me deja con un sabor agridulce coonstante. Por un lado, me encantan todos esos tejemanejes, como se apuñalan y se mienten unos a otros para obtener lo que quieren pero, por otro lado, pienso que la realidad siempre supera a la ficción y me amarga que esto sea solamente una aproximación a la auténtica realidad.


Lo mejor de la serie son las interpretaciones, empezando por un Kevin Spacey fantástico en la piel del ambicioso y sin escrúpulos congresista que, en ocasiones, rompe la cuarta pared y se dirige al espectador, para mostrarle la verdad de las cosas. Por no hablar de Robin Wright y Kate Mara, que hacen de esposa y periodista, y que descubren que para conseguir lo que quieren deberán vender su alma al diablo. Porque en esta historia no hay buenos ni malos, ni blanco ni negro, todos forman parte del juego, lo saben y acabarán participando en él para obtener lo que desean. Del resto del elenco de la serie me quedo con el jefe de personal y mano derecha (e izquierda) de Underwood, un sobrio Michael Kelly, y Corey Stoll como el congresista Peter Russo, que será la marioneta política de Frank Underwood.

Aunque existen dos temporadas ya, y una tercera anunciada para el año que viene, sólo he visto la primera y comenzado la segunda, así que me quedan cosas por ver aún. Eso sí, la recomiendo absolutamente si te gusta el drama, el juego de la política, los chanchulleos, la ambición y todo lo que se cuece en las altas esferas de la política y sus alrededores.


domingo, 17 de agosto de 2014

VII

Un año más. Y van siete. Quizás publicando con menos frecuencia de la que debería y con algún momento de debilidad en la que pensé en cerrar el chiringuito. Pero, que coño, ahí seguimos, en la brecha. Publicando ocasionalmente sobre lo que salga de la cabeza hueca de éste que escribe. Espero poder seguir una temporada más y cumplir algún año más. Y que ustedes lo vean.




martes, 12 de agosto de 2014

Canción del verano

¿Cuándo empieza para tí el verano? ¿Cuándo coges tus vacaciones laborales? ¿Cuándo empiezas a ir a la playa o a la piscina? ¿O simplemente el 22 de junio con la llegada de la estación? Esta pregunta que es relativamente sencilla de formular es bastante complicada de responder ya que no existe una respuesta única para todos. Para algunos el verano empieza al coger sus vacaciones, para otros cuando se inaugura la temporada de terraceo y para otros simplemente es un período de mucho calor entre invierno e invierno porque no pueden cogerse unas vacaciones. 

Hace algún tiempo que decidí que el inicio del verano se producía el 1 de julio, cuando comienza el horario reducido en mi jornada laboral. Una hora menos durante tres meses hace que salgas antes la mayoría de los días y eso se nota para bien. Porque lo de la playa, vale es una opción pero mi temporada de baño suele inaugurarse por Semana Santa aunque de manera esporádica hasta junio; lo de las terrazas pues otro tanto de lo mismo aunque aquí, por aquello del clima subtropical y demás, se puede terracear casi todo el año. Y no hablemos ya de las vacaciones porque, por lo habitual y salvo alguna escapada previa, soy de los tardones, de los que cogen sus días de asueto en septiembre o, incluso, octubre.

Pero si hay algo que asocio al verano son las canciones. No esas pesadeces que ponen y ponen hasta el infinito y más allá durante un año y esporádicamente vuelven a salir en veranos posteriores. No. Para el que escribe hay especialmente una: I love to love de Tina Charles. Es oirla y empezar a pensar en playa, buen tiempo, calorcito, vacaciones. Y eso que la canción no va de nada de eso. Pero se halla metida en mi subconsciente merced a unas vacaciones de verano que disfruté de pequeño en Playa del Inglés, de las que tengo recuerdos fragmentados: piscina de apartamentos, paseo por la playa a primera hora de la mañana, comerte un helado de noche en un chiringuito playero... Y de fondo, inevitablamente, esa canción. Así que cada vez que la oigo me pongo de buen humor, me sale la vena bailarina y disfruto de ella como un chiquillo.

¿Y tú? ¿Tienes también una canción del verano?


jueves, 7 de agosto de 2014

Destripando... Sleepy Hollow

Hace quince años, Tim Burton estrenó Sleepy Hollow, una versión bastante libre del relato homónimo de Washington Irving. Basándose en aquel, Burton introducía una serie de cambios como elementos mágicos y dándole un toque gótico con su dosis de venganza y asesinatos que ayudó a crear una atmósfera tenebrosa.


El año pasado, la Fox estrenaba una nueva adaptación del mismo relato Sleepy Hollow en formato serie compuesto por trece episodios. Aunque basada en el relato de Irving, del que toma el nombre y los protagonistas principales (Ichabod Crane y el Jinete sin Cabeza), lo cierto es que la serie se basa más en la adaptación burtoniana, de la que absorbe toda la parte sobrenatural, la ambientación gótica, la naturaleza y hasta, en parte, la ambientación histórica.


La serie comienza cuando Ichabod Crane muere en la Guerra de Independencia americana luchando contra un soldado alemán al que decapita. Se despierta en la época moderna en Sleepy Hollow al tiempo que el Jinete sin Cabeza, el cual es convocado por alguien desconocido, ya que el destino de ambos está estrechamente unido. Crane conoce a la teniente Abbie Mills que empieza a investigar las muertes que va dejando el Jinete y, tras unos comienzos titubeantes, se une a ella para luchar contra el mal.

Porque la serie, en realidad, va de eso, de la lucha entre el bien y el mal. Los guionistas han tomado elementos históricos (la Guerra de Independencia de Estados Unidos, personajes relevantes como George Washington), elementos sobrenaturales (brujas, hechiceros, demonios, artefactos mágicos), religión, unas gotitas de ambientación gótica, mucho bosque tenebroso y algo de romanticismo para meterlo en la termomix y sacar un procedimental serielizado en el que la base de la trama es impedir que se desencadene el Apocalipsis, ya que el Jinete sin Cabeza es uno de los cuatro jinetes. Lo bueno es que la serie abraza toda esta aparente locura y se compromete de lleno con ella, tomándose a sí misma poco en serio y con la única pretensión de entretener.


A pesar de lo que pueda parecer, la serie es bastante entretenida, desde mi punto de vista, y siempre que hagas un ejercicio de suspensión de incredulidad, como hacemos con otras muchas series. Hay una estupenda química entre los protagonistas, Ichabod Crane y la teniente Abbie Mills, cuya relación pasa de la necesidad y el escepticismo a la lucha conjunta y el apoyo mutuo. Otro aspecto que me ha gustado es la apariencia formal que le han dado; muchas escenas, sobre todo los flashbacks del pasado, parecen sacadas de un sueño a lo que contribuye el uso de colores fríos y la distorsión en las imágenes. Además, toda la temporada está condensada en sólo trece episodios, lo que permite ir más directo al grano y que no haya tanto episodio de relleno; es verdad que alguno pueda parecerlo pero todo lo que acontece, por pequeño que sea, tiene su porqué en la historia. Y eso lo podemos vislumbrar en el estupendo episodio final donde todo se relaciona y queda entrelazado dejándonos con un cliffhanger de los que te enganchan con ganas de más. 

En conclusión, es una serie bastante entretenida que sólo tiene esa pretensión; no busquemos drama ni reflexiones sesudas. Dosis de suspense y terror suave (no olvidemos que estamos en una serie de una cadena generalista), adobado con misterios y elementos sobrenaturales. Lo ideal para relajarse en verano y disfrutarla sin agobios.