Tener esta joya en plena ciudad es una suerte que los habitantes de Nueva York disfrutan constantemente. Y los que no lo son y la visitan ocasionalmente también. Central Park es una pequeña maravilla artificial creado en el siglo XIX como pulmón de la ciudad y que se ha convertido en un símbolo más de la Gran Manzana. Me da mucha envidia que lo tengan tan a mano, poder pasear y perderte por sus caminos, disfrutar de las pequeñas planicies de hierbas o de las zonas más frondosas, de los paseos en bote, de poder apreciar el cambio de las estaciones. Y otoño en Central Park es una gozada...
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martes, 4 de noviembre de 2014
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Vidas paralelas
Siempre pensó que con el tiempo las aguas, por utilizar una metáfora conocida, se calmarían. Que las heridas se irían cerrando aunque para ello tuviese que ir al hospital a que las cosiese un profesional. Pero no. Ya se encargaba el maldito subconsciente de que eso no sucediese. Y Freud seguro que disfrutando allá donde estuviese.
Despertarse ya era una aventura. Bueno, más que despertarse levantarse y que el cuerpo fuese adquiriendo la rutina diaria que tanto le gustaba. Días en que le hubiese gustado machacar al despertador por más que luego lo retrasase para seguir en la cama un rato; sin dormir realmente, claro. La otra parte del día que más le costaba era la tarde-noche, sobre todo en esta época del año en la que anochece a las seis y pico y a las diez tienes la sensación de estar ya de vuelta de un after. Tardes tranquilas, demasiado tal vez, y noches solitarias. Por eso nunca le gustó el otoño, prefiriendo el invierno porque con él uno sabe a qué atenerse desde que se acaba el verano: frío, noches largas y vida casera.
Si no supiese que era imposible, habría creído que un grupo del Imserso habría tomado su cabeza, o peor aún su cuerpo, como residencia invernal en lugar de quedarse en Roquetas de Mar y se estaban dedicando a bailar la yenka a todo trapo sin parar. Porque así así es como exactamente se sentía...
Despertarse ya era una aventura. Bueno, más que despertarse levantarse y que el cuerpo fuese adquiriendo la rutina diaria que tanto le gustaba. Días en que le hubiese gustado machacar al despertador por más que luego lo retrasase para seguir en la cama un rato; sin dormir realmente, claro. La otra parte del día que más le costaba era la tarde-noche, sobre todo en esta época del año en la que anochece a las seis y pico y a las diez tienes la sensación de estar ya de vuelta de un after. Tardes tranquilas, demasiado tal vez, y noches solitarias. Por eso nunca le gustó el otoño, prefiriendo el invierno porque con él uno sabe a qué atenerse desde que se acaba el verano: frío, noches largas y vida casera.
Si no supiese que era imposible, habría creído que un grupo del Imserso habría tomado su cabeza, o peor aún su cuerpo, como residencia invernal en lugar de quedarse en Roquetas de Mar y se estaban dedicando a bailar la yenka a todo trapo sin parar. Porque así así es como exactamente se sentía...
martes, 10 de noviembre de 2009
Otoño a flor de piel
Llevo varios días en los que la desgana se ha instalado en mí. Con la de cosas que tengo que hacer y nada, voy pululando por la casa tonteando o me apalanco en el sillón a leer o ver alguna de mis series.
Junto a eso llevo unos días con un dolorcillo de cabeza que ha alcanzado el status de mosca cojonera, porque ni siquiera es un dolor molesto.
Y encima estoy con la fibra sensible, muy sensible, vamos que me emociono con cualquier cosa, que si una canción, que si una serie (¡hasta con Bones!).
Definitivamente, ha llegado el otoño.
Junto a eso llevo unos días con un dolorcillo de cabeza que ha alcanzado el status de mosca cojonera, porque ni siquiera es un dolor molesto.
Y encima estoy con la fibra sensible, muy sensible, vamos que me emociono con cualquier cosa, que si una canción, que si una serie (¡hasta con Bones!).
Definitivamente, ha llegado el otoño.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
miércoles, 21 de noviembre de 2007
De curros, otoños y cumpleaños
Necesito un complejo vitamínico o un/a compañero/a. He llegado a esa conclusión en una semana de soledad en el servicio, bueno soledad a medias que ya se sabe que uno no está nunca solo. Pero mi compañera sigue de baja y estoy hecho polvo; encima me enteré ayer que la cosa va para largo (lo sospechaba pero uno se calla las cosas por si acaso) lo cual supone que, o cubren la baja con alguien o me dará un algo en breve. Ayer por la mañana me saltó la migraña y menos mal que pude atajarla; hoy me he levantado acelerado casi con taquicardia. Jo..rrrr, menudo otoño.
Entre eso y la desgana de estudiar las oposiciones y las tareas del master pues... como que estoy cansado. Y una amiga me dice: "Naaaa, tomate unas vitaminas, eso es el otoño". Pero que otoño ni leches. Si estamos otra vez de veranillo, con unos solajeros de impresión que solo dan ganas de ir a la playa al mediodía. Quiero que haga frio y llueva, ya. Y eso que donde vivo y donde curro son zonas fresquitas, más bien tirando a neveras pero me da igual.
En fin, mañana es el cumple de mi nene y ya tengo sus regalitos por aqui, a ver si me pongo a empaquetarlos. Como regalo sorpresa me lo llevo en fin de año a Paris; llevaba un par de años diciendo que porqué no nos ibamos a algún lado, que le gustaría celebrarlo fuera, que le daba igual donde, que si esto, que si lo otro, etc. Total, que el plan A era ir a Londres donde tenemos una amiga que insiste en que vayamos pero este año se venía en Navidad a ver la familia. Plancha. Así que tuve pasar al plan B: Paris. Sólo me queda verle la cara que pondrá mañana.
Como necesito algo que me anime, pues toma ABBA.
Larga y próspera vida
Entre eso y la desgana de estudiar las oposiciones y las tareas del master pues... como que estoy cansado. Y una amiga me dice: "Naaaa, tomate unas vitaminas, eso es el otoño". Pero que otoño ni leches. Si estamos otra vez de veranillo, con unos solajeros de impresión que solo dan ganas de ir a la playa al mediodía. Quiero que haga frio y llueva, ya. Y eso que donde vivo y donde curro son zonas fresquitas, más bien tirando a neveras pero me da igual.
En fin, mañana es el cumple de mi nene y ya tengo sus regalitos por aqui, a ver si me pongo a empaquetarlos. Como regalo sorpresa me lo llevo en fin de año a Paris; llevaba un par de años diciendo que porqué no nos ibamos a algún lado, que le gustaría celebrarlo fuera, que le daba igual donde, que si esto, que si lo otro, etc. Total, que el plan A era ir a Londres donde tenemos una amiga que insiste en que vayamos pero este año se venía en Navidad a ver la familia. Plancha. Así que tuve pasar al plan B: Paris. Sólo me queda verle la cara que pondrá mañana.
Como necesito algo que me anime, pues toma ABBA.
Larga y próspera vida
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