miércoles, 23 de octubre de 2013

El naranja mola

Orange is the new black es una serie de la cadena Netflix que ha sido uno de los sleepers de este verano. Una auténtica sorpresa por muchos motivos.


La serie cuenta la historia de Piper Chapman, una relaciones públicas con novio incluido, que entra en la cárcel de forma voluntaria (así reduce la condena a un año) por un antiguo delito de tráfico de drogas. En los trece episodios que forman la primera, y hasta ahora única temporada emitida (aunque la cadena ya ha encargado la segunda), vemos como Piper llega a la cárcel e intenta sobrevivir al nuevo entorno, adaptarse a las reglas de convivencia entre reclusas, al sexo, a las triquiñuelas para reparar ofensas y, sobre todo, al encuentro de su antigua amante, que también cumple condena en la misma cárcel.

Orange is the new black tiene muchos motivos para que le echen un vistazo. Es una mezcla de drama y comedia, lo que en los últimos años se ha venido a denominar dramedia, y combina de manera magistral los momentos duros, violentos e incluso tristes con otros aparentemente divertidos y que te arrancan una carcajada o una sonrisa. Aunque, a veces, esa sonrisa se te quede un poco congelada porque el realismo es tal que sabes que han hecho una gracia pero que tiene su trasfondo amargo. Más si tenemos en cuenta que la serie se basa en las memorias de Piper Kerman, que fue encerrada por tráfico de drogas y blanqueo de dinero. Para mí es, en esencia, un drama carcelario con tintes de comedia.


Pero lo mejor de la serie es, sin dudarlo ni un momento, todo el elenco femenino que acompaña a Piper. Si bien ésta es la protagonista principal y la serie gira en torno a ella, no es menos cierto que hay todo un grupo de secundarias detrás a cual mejor. Desde Red (la capitán Janeway de Star Trek: Voyager), la rusa que controla la cocina lo cual le da mucho poder, hasta Suzanne, Crazy Eyes, pasando por Sophia, una transexual que lleva la peluquería, la loca de Taystee, Pennsatucky la fanática religiosa, Miss Claudette, y las latinas, y las afroamericanas, y las cristianas, y las bolleras, y todas ellas. Personajes que al principio podían parecer antipáticos e incluso planos se van convirtiendo en seres humanos de carne y hueso a través de flashbacks en los que conocemos algo de su vida antes de entrar en la cárcel y cómo acabaron ahí. A pesar de que son legión cada una de ellas tiene sus momentos, en los que descubrimos sus miedos y cómo son de verdad, y cómo nadie es "totalmente bueno" ni "totalmente malo" sino que navegan en una enorme gama de grises que ríete tú de los lapices de colores Alpino.

Por no hablar de la sección masculina, que también la hay, liderada por George "Pornstache" Méndez, un personaje detestable con todos los estereotipos para convertirse en el ser más odioso de la televisión. Y al que sigue muy de cerca Mr. Healy, el orientador de Piper. Quizás la parte que menos me gusta es la del novio de Piper, Larry, tal vez porque reconozco que el personaje me cae un pelín mal aunque su parte, y todo lo que sucede en el exterior, sirve para descubrir como afecta el que Piper esté entre rejas al resto de la familia y a sus amigos. Aparte de que es el desencadenante, voluntario unas veces e involuntario otras, de muchas de las situaciones que le suceden a Piper. 

Vamos, que si le echan un vistazo no creo que se vayan a arrepentir. Y, por supuesto, no se queda en meras anécdotas de lo que pasa en el día a día; la temporada va evolucionando y todos los actos tienen sus consecuencias, sobre todo para Piper que se encontrará en algunos momentos bastante perdida y totalmente fuera de juego. Si les interesa, aquí para lo que ya saben.