martes, 20 de noviembre de 2012

Destripando... Skyfall

Después de casi tres semanas de su estreno, por fin cuelgo el comentario de Skyfall, la última película del agente 007.


Skyfall comienza con el intento de recuperar, por parte de Bond, un disco duro que contiene información vital sobre agentes infiltrados en organizaciones terroristas. Pero algo falla... Mientras tanto, alguien está saboteando las instalaciones del MI6 que recibe un duro golpe. Y hasta aquí llego porque si no tengo que contar más y ya empiezo a desvelar detalles de la trama que es mejor verla sin conocerlas de antemano.

Skyfall es la vigésimotercera película de la saga Bond y se estrenó hace tres semanas para celebrar el cincuenta aniversario de la misma. En ella continúan, y se acentúan quizás mas, los toques que le han dado a las películas de 007 desde su reboot con Daniel Craig: más oscura, más seria, más física, más instropección, más de todo. Muchos han querido ver en esta entrega la influencia de Nolan y su Caballero Oscuro, por el peso del pasado, los secretos, las tormentas interiores y personales; y, tal vez, sea así y le hayan querido dar a Bond un punto más atormentado y oscuro. Esto puede ser bueno o malo, según se mire. Bueno porque le da una profundidad al personaje que antaño era más bien escasa, por no decir nula, lo humaniza y lo hace más cercano al espectador. Pero también hay que recordar que Bond es en el fondo un asesino a sueldo, al servicio de Su Graciosa Majestad es verdad, pero un agente con licencia para matar de la que usa y abusa (baste recordar los comentarios de M. en las dos películas precedentes a ésta) entrenado para cumplir su misión y al que no hay que buscar más motivaciones que esas.


Bond oteando sus dominios


Visto lo visto, me queda la sensación de que Skyfall es una película de transición, que cierra un ciclo iniciado con Casino Royale y continuado con Quantum of Solace, para iniciar o redirigir la saga hacia nuevos prados. ¿Cuáles? Eso ya es difícil de pronosticar porque dependerá muy mucho de los guionistas que participen en esa nueva etapa. Esa sensación de transición me la da al ver que se trata de una película de justificaciones (y los que la hayan visto me entenderán bastante bien), parece que al cumplir los cincuenta Bond necesita reafirmar su existencia, el porqué sigue al pie del cañón cuando ya no queda ni rastro de los enemigos de antaño. O tal vez sí que siguen ahí.

La historia me ha parecido bastante interesante, quizás lo peor ha sido el ritmo narrativo y que sea un poco larga. Sam Mendes, su director, podría haber metido la tijera perfectamente en alguna que otra escena y acortar la película en quince o veinte minutos, sobre todo en la segunda mitad de la película en la que, salvo la larga escena final, el ritmo baja mucho y se hace un poco tediosa. En cuanto a los actores, Craig sigue cumpliendo bastante bien como 007; su cara inexpresiva le pega mucho al Bond quemado por las misiones, torturado por el pasado y las circunstancias así que en ese sentido no hay ninguna pega. Mucho se ha hablado de Bardem y su sobreactuación; a mí me ha parecido un villano convincente (tal vez el final sea lo peor) y es que los villanos de Bond son así, sobreactuados, megalomaníacos, histriónicos si me apuran, y le da el contrapunto a tanta contención por parte de Bond y M. Y, por último pero no menos importante, Judi Dench como M. es la tercera pata de este trío extraño; esta mujer siempre me ha encantado en el cine y ha bordado su papel de superior del MI6. De lo mejorcito de la película.


Bardem haciéndole ojitos a Craig


De los aspectos técnicos no voy a decir nada porque como casi siempre están muy bien; cuando hay dinero, y aquí lo hay, no existen problemas para conseguir un buen director de fotografía (esos contrastes entre el comienzo luminoso en Turquía y el final sombrío en Escocia), unos estupendos efectos especiales, un montaje espectacular, etc. Como sucede en casi todas las películas de Bond hay escenas que te impactan y se quedan como lo mejor: en Skyfall  me quedo con la inicial en Estambul o el juego de cristales en la de Shanghai y la escena completa en paralelo de la comisión y Bond en Londres.

En cuanto a la música, después de cinco colaboraciones de David Arnold (que había decaído bastante en las últimas), esta vez le encargaron a Thomas Newman el trabajo. Resulta un poco extraño porque Newman no es un compositor al uso para películas de acción pero esta vez ha cumplido bastante bien con la tarea. Ha compuesto una banda sonora con toques de acción, oscura cuando tiene que serlo y trepidante en otras. Lo mejor es que ha procurado no abusar del tema clásico de Bond salvo en momentos muy puntuales en los que el protagonismo del agente es clave.




4 comentarios:

Sufur dijo...

A mí me gustó bastante, aunque coincido contigo en que se alarga un poco hacia el final (vaya obviedad de frase acabo de soltar). El tema inicial, cantado por Adele, me parece magnífico. Y la escena de los neones reflejados en los cristales del rascacielos me parece bellísima. Aunque esto parezca contrario a mi, ejem, estilo de vida, echo en falta la presencia de una chica Bond con más peso en la película.

starfighter dijo...

Sufur, la escena de Shanghai en el rascacielos, y sobre todo el juego de los cristales y luces, está muy bien construida. Con la chica Bond me pasa lo mismo pero ahí está M., la auténtica chica Bond de las últimas películas.

2soles dijo...

Y yo no he ido todavía a ver... ¿a que es pecado mortal?

starfighter dijo...

2soles, depende, si eres fan de Bond por supuesto ;)