martes, 13 de enero de 2015

Volviendo

Hoy empieza el 2015 para mí. Laboralmente hablando, claro, que tampoco es que viva regido por el calendario chino, maya o ruso pre-soviético. Vuelvo a la rutina después de cogerme unas minivacaciones para empezar bien el año y volver bien cargado de energía para afrontar los primeros meses del año que suelen ser laaaaaargos y un poco duros. Desde que estuve en la Universidad, trabajando no estudiando que eso fue en la prehistoria, me he acostumbrado a dejar unos días de vacaciones o asuntos propios para estas fechas y así disfrutar de los Reyes o descansar después del trajín de las fiestas. 

O sencillamente no hacer nada y vaguear aunque reconozco que estos últimos tres años, desde que estoy con J., nos vamos unos días a Lanzarote y aprovechamos para ver a la familia, los amigos y relajarnos yendo de paseo o durmiendo cual marmotas. Porque Lanzarote siempre es un destino fantástico, donde somos bien recibidos, agasajados y queridos, y lo pasamos fenomenalmente. Además, en esta ocasión estaba especialmente preciosa y muy verde (nunca la había visto tan verde) después de las lluvias de noviembre-diciembre. Y eso que tuvimos de todo: sol, lluvia, calima... Si de esta no cojo una gripe es que ya puedo pasar el invierno tranquilo.