jueves, 19 de febrero de 2015

Destripando... Transparent

Hace unas semanas les comentaba del estreno de El hombre en el castillo, un piloto con posibilidades de convertirse en serie, producida por Amazon. Pues bien, no ha sido la única serie, ni tampoco la última, que Amazon ha producido y/o producirá. De hecho, su intervención es un proyecto que comenzó hace un par de años y la prueba palpable son los estrenos el año pasado de algunas series, entre ellas la que comento hoy: Transparent.



Transparent narra la historia de Mort Pfefferman, un profesor universitario de Ciencias Políticas ya retirado, que ha decidido dar el paso de su vida y asumir por fin lo que siempre ha querido: convertirse e identificarse como mujer. Para ello, tendrá que salir del armario ante sus tres hijos: Sarah, la mayor, una mujer "felizmente" casada y con tres hijos pero que también tiene que asumir ciertas cuestiones (y no sigo para no spoilerear demasiado); Josh, un cazatalentos musical, que se enamora de cada mujer con la que se acuesta e incapaz de vivir solo; y Ali, la más pequeña, que vive de los cheques de su padre y que no tiene ningún objetivo en la vida. Al mismo tiempo, Mort, reconvertida ahora en Maura, mantiene una buena relación con su ex-esposa y madre de sus hijos.

Lo mejor de la serie, al menos desde mi punto de vista, son las interpretaciones, comenzando por un magnífico Jeffrey Tambor que hace un estupendo papel de Mort/Maura, que sabe lo que quiere y lucha por ello aunque teme mucho la reacción de sus hijos ante el proceso que está pasando, que no lo entiendan, que no le quieran. Pero también la de los hijos, que llevan sus propias neuras encima, que comenzarán a cuestionarse a sí mismos y que verán su pasado familiar de otra manera. Sin embargo, aunque se quieran, se odian, se gritan y se ayudan, los hijos aparecen muchas veces como unos egocéntricos, maleducados y narcisistas donde el mundo siempre debe girar en torno a ellos. Y hay un momento, revelador y duro, en el que el padre se da cuenta y comenta "No sé cómo he educado a tres hijos que solamente saben mirarse al ombligo". Y, junto a ellos, la madre y ex-esposa, una madre judía, que puede parecer un poco egocéntrica al principio pero a la que acabas cogiendo cariño porque parece que es la única que ha sido coherente toda su vida.



La serie cuenta con numerosos flashbacks (de hecho, hay un episodio que prácticamente es un flashback él solo), sobre todo a partir de 1994, el momento en el que Maura comenzó a salir a la luz, los cuales nos permiten comprender porqué esta familia es como es en la actualidad, el recorrido que han hecho juntos o por separado. Y comprobamos que no se trata de un capricho de un señor mayor jubilado sino que es todo un proceso que le ha llevado toda la vida y que ha asumido ahora. Indudablemente, lo mejor son las escenas en solitario de Tambor donde la serie gana en riqueza, en personalidad y empatizas con el personaje.

A veces, reconozco que he cogido tirria a los hijos por sus reacciones y forma de comportarse pero luego ves que, en el fondo, son como nosotros: a veces maníacos, a veces cariñosos, mayormente que sólo piensan en ellos, incoherentes, que dudan y no saben lo que quieren porque ni siquiera saben quienes son... Y eso es porque las interpretaciones son fantásticas; de hecho, la serie se llevó dos Globos de Oro el pasado 11 de enero en las categorías de Mejor Serie de Comedia y Mejor Actor de Comedia para Jeffrey Tambor. Sin embargo, no es una comedia al uso, más bien es una auténtica dramedia, o comedia dramática como también la llaman, en la que te puedes sonreir de manera agridulce y sufrir con Mort/Maura por lo que está pasando.


Lo cierto es que el título de la serie está muy bien escogido, jugando con la palabra y su significado en inglés de forma dual, señalando ya por donde van los tiros (Trans-parent/Padre trans) pero al mismo tiempo apuntando a cómo se siente Mort/Maura: transparente, invisible. Lo mejor es la mirada sin prejuicio hacia todo el mundo transgénero y el deseo de alguno de los personajes por investigar en ello, algo que se echa muy en falta en el mundo seriéfilo con alguna gran excepción. Como digo, una serie muy recomendable y si están interesados que sepan que sólo son diez episodios de media hora cada uno. Ah, y que ya tiene garantizada una segunda temporada. Para lo que ya saben, pues aquí.