miércoles, 15 de enero de 2014

Crónicas

Después de unos días ausentes por motivos vacacionales, volvemos a la rutina laboral. Sí, amigos, sigo siendo rico en amor pero la lotería de Navidad pasó este año delante de nuestras narices, casi me la puedo imaginar descojonándose mientras nos señala con el dedo. Mi chico tuvo un momento de inspiración y le pidió a una compañera que le comprase un número en la administración donde luego caería el segundo premio; por desgracia, le pidió uno terminado en 9 pero no fue el elegido. Casi es peor esto que enterarte que no ha caído nada de nada en tu localidad, saber que estaba tan cerca y tan lejos. En fin, al menos seguimos teniendo salud. Por ahora.

La semana pasada estuvimos de visita por Lanzarote, para relajarnos, descansar y ver a los amigos y familia, política en mí caso. Relax algo hubo pero el descanso fue relativo aunque no por ello malo. Estuvimos ayudando a mi cuñado en su mudanza y nueva instalación a tiro de playa, así que tocó varias visitas a Ikea, montaje de muebles, traer y llevar cosas, etc etc etc. Al final, le ha quedado una casita bastante chula que se puede convertir en una alternativa para nosotros para alguna escapada de fin de semana. Además, también le habíamos prometido a nuestra amiga y casera que le echaríamos una mano con una habitación que era algo así como lo que yo denominaría "agujero negro" y quería reconvertir en un vestidor. La de cosas y trastos y papeles que podemos ir acumulando en nuestra vida. Nada como una mudanza para eliminar cosas que ya no interesan/gustan/convienen y quedarse más ligero, aunque en su caso fue una eliminación más bien suave porque mucho de lo que había fue trasladado al garaje que tiene. 

Creo que ahora necesitaría un par de días, con eso me conformo, para acostumbrarme a la rutina e irme haciendo a la idea del 2014. Porque no se ustedes pero aún se me va la cabeza a la hora de escribir con el 2013. Y ya estamos a mitad de enero, hombreya.