martes, 14 de abril de 2015

Mujeres y la música en el cine (I)

Con que se hayan fijado un poco, se habrán dado cuenta que la enorme mayoría, por no decir casi la totalidad, de las bandas sonoras que suelo poner por aquí son realizadas por hombres. Y es que, desgraciadamente, hasta hace bien poco este era un campo totalmente masculino en el que las mujeres apenas participaban. O las dejaban participar, que esa es otra. Esta situación era producto de la situación musical existente en la primera mitad del siglo XX en la que apenas existían mujeres compositoras, salvo raras excepciones, procedentes del entorno académico. Porque hay que tener en cuenta que los nombres más relevantes de las primeras décadas provenían de ese mundo, sobre todo del europeo. Nombres como Max Steiner, Erich Korngold, Franz Waxman, Miklos Rozsa o Dimitri Tiomkin que emigraron de la Europa de los años 30 hacia Estados Unidos y se convirtieron en los impulsores de la música en y para el cine.

A pesar de todo, existen pioneras que desde la década de 1950 componían para películas. Lo que ocurre es que la mayoría de ellas se han refugiado en el mundo de la televisión, tanto en series de animación como reales, un campo de mayor libertad creativa y de género. Una de las primeras en destacar, por no decir la primera, fue la inglesa Angela Morley. Nacida como Walter Scott, realizó algunos trabajos para la televisión inglesa en los cincuenta y sesenta como Hancock y Hugh and I y pequeñas producciones como La ciudad de oro del capitán Nemo. Pero se haría muy conocida como arreglista de canciones para cantantes tan famosos como Shirley Bassey o Frank Sinatra.


Tras su reasignación de sexo a comienzos de los setenta, se trasladó a los Estados Unidos donde desarrollaría el resto de su carrera. En 1973 fue la primera mujer en ser nominada a los Oscar por su colaboración en El principito, junto con Lerner y Loewe, hazaña que volvería a repetir en 1977 con la nominación compartida con los hermanos Sherman por The slipper and the rose: the story of Cinderella. En la década de los ochenta estuvo diez veces nominada a los Emmy por sus trabajos en series como Dallas, Dinastía, Hotel o Falcon Crest, aunque los ganaría en tres ocasiones por los especiales navideños de Julie Christie. Además, fue colaboradora de John Williams en varias películas como Star Wars o Superman e hizo arreglos para la Boston Pops Orchestra de la que aquel era director titular.



Casi coetánea a Ángela Morley se encuentra Wendy Carlos. Carlos es una compositora bastante conocida por ser una de las primeras intérpretes de música electrónica en usar sintetizadores. Su primer disco, Switched-On Bach, de 1968 supuso el primer intento de sustituir la orquesta por el sintetizador y fue todo un éxito, al que siguió The Well-Tempered Synthesizer (1969) en el que hacía un juego de palabras con la obra de Bach El clave bien temperado, a pesar de contar con obras de otros compositores clásicos como Monteverdi Scarlatti o Haendel. Al igual que Morley, Carlos tuvo una reasignación de sexo a comienzos de los setenta firmando con su nombre original Walter Carlos hasta mediados de esa década.


En lo que nos concierne, Wendy Carlos se introdujo en el mundo del cine a través del director Stanley Kubrick para el que compuso la banda sonora de La naranja mecánica, y con el que repetiría en El resplandor. En ambos casos, se complementaba tanto obra original de Carlos como con composiciones clásicas pasadas por el tamiz electrónico, muy del gusto de Kubrick. Al menos, no le ocurrió lo que a Alex North cuando este comprobó en el estreno de 2001: una odisea del espacio que su música había sido sustituida por obras clásicas. Pero, tal vez, el trabajo más relevante por cuanto supuso un trabajo completamente suyo y por lo impactante en el momento en que se hizo fue Tron, la película de Disney. En ella, creó elementos orquestales con sintetizadores analógicos y digitales y coros aunque alguna parte de su trabajo fue descartado. Dada la propia naturaleza de la película, realizada en gran medida con ordenadores, la elección de Wendy Carlos fue todo un acierto que se tradujo en una banda sonora novedosa y efectiva. En la década del 2000 se remasterizó buena parte de su obra, con especial dedicación a los trabajos en las películas de Kubrick.



Continuará...