lunes, 18 de noviembre de 2013

Diez razones para ver Doctor Who (I)

Esta semana, en concreto el próximo sábado 23, la serie británica Doctor Who cumplirá cincuenta años. Tal día como ese pero del año 1963 se emitió el primer episodio, An Unearthly child, en la BBC. No obstante, aunque ese cumpleaños se puede considerar como tal la serie tuvo un parón de más de quince años entre 1989 y 2005; al periodo de 1963 a 1989 se le considera la serie clásica y la iniciada en el 2005 la etapa moderna. Se puede hablar muuuucho y durante bastante tiempo sobre Doctor Who, que se ha convertido en todo un icono de la televisión británica, y de hecho en alguna ocasión he comentado algo en el blog. Pero para aquellos que nunca se han puesto con ella, o que vieron el primer episodio y quedaron un poco espantados por los maniquíes aquí van diez razones o motivos para darle una oportunidad y disfrutar de ella. No están colocadas por importancia sino según se me ha ido ocurriendo.


10. La épica.

Pocas series hay en la actualidad que reflejen la épica de las aventuras, en las que se entremezclen elementos imaginarios con otros totalmente reales e históricos. Por no hablar de los momentos culmen en muchos episodios, en los que el Doctor y sus acompañantes salvan un planeta, una raza o sencillamente una nave en el último instante. O se enfrentan a toda una horda de enemigos que quieren acabar con ellos. Algunos episodios son puro frenesí, como el del Viaje al centro de la TARDIS o Matemos a Hitler, por citar dos de las últimas temporadas. Lo mejor es que todo está milimétricamente ensamblado para llegar al hecho final, al punto clave en el que se desata todo y disfrutamos como niños.



9. Los viajes al pasado y al futuro. 

Los viajes temporales son una constante en Doctor Who, de hecho son pocos los episodios que se desarrollan en el tiempo actual aunque hay bastantes que podemos decir son intemporales, al ambientarse en momentos entre otros episodios o dentro de la TARDIS. A través de ellos podemos encontrarnos a la reina Victoria en un viaje al norte de Inglaterra, a Madame de Pompadour, a van Gogh o incluso a Richard Nixon, pero también viajar a períodos como la antigua Roma, descubrir vampiros en la Venecia del Renacimiento o navegar en un submarino ruso durante la Guerra Fría. Aunque los medios son más limitados que en una película, hay que apuntar que las recreaciones son bastante buenas; generalmente realizadas en interiores, por el tema de los costos, pero con unas ambientaciones más que dignas y que ya quisieran muchas películas. Y siempre desde un punto de vista respetuoso en el que no hay nada absurdo y los personajes son ellos mismos, nada de exageraciones en plan serie americana. Todo un punto para los amantes de la Historia, como el que escribe.

Amy, el Doctor y Vincent


8. 50 años de series.

Para aquellos que siempre se quejan que no tienen naaaaaaada que ver, Doctor Who es una fuente casi inagotable con cincuenta años de series. Solamente con la etapa moderna, compuesta por 91 episodios en siete temporadas más los cinco especiales de Navidad y los cuatro episodios especiales de despedida del Décimo Doctor tienen para un buen rato. Y cuando concluyan pueden ponerse con la serie clásica, que es mi gran asignatura pendiente. Porque cincuenta años dan para bastante, aunque muchos de los episodios de las primeras temporadas se hallan cuasi perdidos o en un formato bastante dañado. Desde luego, un aliciente para viajar con el Doctor durante una muuuy larga temporada.




 7. La TARDIS.

Acrónimo de Time And Relative Dimensions In Space, la TARDIS es la nave con la que el Doctor viaja a través del espacio y el tiempo. Tiene la forma y el aspecto de una cabina de policía londinenses de los años cincuenta ya que, supuestamente, su sistema de camuflaje se estropeó irremediablemente. Cualquiera que entra en ella se encontrará extrañado de que su interior es enorme en comparación con el exterior, y es que la TARDIS no es una nave al uso. Lo cual se nota en la serie ya que en algunos episodios ha contado con su cuota de protagonismo, como por ejemplo La mujer del Doctor y Viaje al centro de la TARDIS, de la sexta y séptima temporada respectivamente. La TARDIS tiene una especial conexión con el Doctor que la robó de Gallifrey, el planeta natal de los Señores del Tiempo, y se puede mostrar reacia a que alguien entre en su interior, como han podido descubrir algunos de los acompañantes del Doctor.



6. La ciencia ficción.

Doctor Who está catalogada como una serie de ciencia ficción y, en gran medida, así es si nos atenemos al simple hecho de que trata de un alienígena que viaja por el espacio y el tiempo acompañado por alguna persona de la Tierra. Por no especificar que muchos episodios se ambientan en otros planetas, otras culturas, otras razas aunque la ciencia ficción no es el objeto último de la serie. Siempre he creído que Doctor Who es una mezcla de muchas cosas, de ciencia ficción, de aventuras, de Historia (así en mayúsculas), de cultura (tan pronto estamos con van Gogh como con Shakespeare o Dickens) con sus dosis justas de terror, acción e incluso momentos de gran emoción. Pero sobre todo ello subyace una capa, algunas veces más evidente y otras veces más sutil, de ciencia ficción, de viajes a otros planetas, de ver otras culturas donde lo diferente no es malo, de viajar hasta el fin del Universo o de la misma Tierra. 

Porque en el fondo Doctor Who es una serie para todos los públicos y todo se halla muy dosificado, desde el terror (como en los episodios Terrores Nocturnos u Oculto, de la sexta y séptima temporada, respectivamente) hasta la acción (Pesadilla plateada de la séptima temporada) o la misma ciencia ficción, y tan pronto nos encontramos con un episodio de ambientación histórica con puntos de terror como Dientes y garras de la segunda temporada a otro ambientado en un colegio con profesores algo diferentes. O el Lejano Oeste. O la Segunda Guerra Mundial. O muchos más. Esta variedad es lo que la hace diferente, siempre nueva e intercalando personajes y enemigos clásicos con otros totalmente nuevos.




Continuará...