martes, 6 de abril de 2010

Futuros paranoicos

Como decía el miércoles, esta Semana Santa iba a ser de perreo absoluto. He estado cuatro días prácticamente de Rodríguez (el pobre T. trabajó toda la semana hasta el sábado), levantándome cuando el cuerpo decía hasta aquí y viendo mis series y pelis con gusto, tumbado en el sillón y con un edredón. Además, el tiempo acompañaba porque parecía que había vuelto el invierno y se ha metido un frío que te cagas; eso o que los curitas echaron sus maldiciones para que nadie se fuese a la playa. Cosa bastante probable. Únicamente salí el viernes al cine a ver Furia de titanes y el sábado a casa de un colega a echar una partidita; el domingo ni T. quiso salir, quedamos con unos amigos en casa por la tarde para un chocolate con churros y a descansar.

Me terminé la primera temporada de Caprica, y con buen sabor de boca. Cuando hace un año se empezó a correr la noticia de que harían un spin-off de Battlestar Galactica, no sabía por donde iban a salir y qué podían contar, hasta que dijeron que sería una precuela ambientada cincuenta y ocho años antes de Galactica.

La duda de siempre es saber si estará a la altura de su predecesora o si, incluso, la superará. Pues bien, creo que es tan buena como Galactica. Lo mejor es que es un futuro que puede ser perfectamente el nuestro, es un futuro posible (salvando ciertas distancias) y eso es lo que te da un poco de pavor. También encontramos las luchas empresariales, las investigaciones sobre inteligencia artificial, el terrorismo religioso, las redes virtuales, etc. Eso sí, a diferencia de su antecesora, en Caprica apenas hay escenas de acción ni batallas espaciales, lo que no quita para que te mantenga en tensión en determinados momentos. Me gusta la ambientación, que mezcla los años cincuenta (esos sombreros, esos trajes) con la más avanzada tecnología. Todo ello rodeado de tufillos pseudoreligiosos que enlazan directamente con Galactica. Y que no se limita a seguir la estela de la serie original sino que cuente con sus propias señas de identidad.

Básicamente es la historia de dos familias que harán historia en Galactica: los Graystone, dueños de una empresa gigantesca dedicada al desarrollo tecnológico, y los Adama, unos emigrantes procedentes de Tauron cuyo cabeza de familia es abogado. Ambas unidas por la desgracia y, luego, por algo más. El personaje que más me gusta es Daniel Graystone, un científico que lucha por conseguir lo que más desea; en cambio, el que menos me gusta es el de su mujer, Amanda, que me parece cargante y siempre llorando, aunque pueda tener su justificación en la trama. Veremos. La parte de la familia Adama (que me recuerda a una familia italiana) me parece que está un poco desaprovechada, hay personajes que no están totalmente explotados y se centra básicamente en Joseph Adama, el padre.

Recomendable si te gusta la ciencia ficción posibilista y que no se limita a la space opera.



Entre el sábado y el domingo, pero sobre todo este último, nos pegamos una maratón viendo la miniserie "
The prisoner".

Está basada en una serie británica de culto de finales de los sesenta, cancelada antes de tiempo. Para quien no lo sepa, narra
como un hombre aparece en un desierto y llega a The village, un pueblo en el que las personas se nombran por números (el protagonista es Seis) y en el que parece que vive aunque no recuerda nada, además controlado por Dos. A partir de ahí intentará escapar y volver a lo que él considera su realidad.

Aspectos positivos: la paranoia, la mezcla entre realidad y ficción, parece todo salido de una novela de Philip K. Dick y, sobre todo, Ian McKellen, qué gran actor, una mirada por aquí, un silencio por allá y todo enigma. También me gustó la ambientación en plan años cincuenta, el pueblo parece la típica urbanización residencial de esa época.


Aspectos no tan positivos: una pobre resolución, creo que se liaron tanto que no supieron acabar satisfactoriamente, o al menos explicarlo. Eso o es que soy un tonto, que también es posible. Además, me parece que está extendida en exceso, hay partes que sobran; con un doble episodio podía haber salido perfectamente. Y, sobre todo, un error de casting monumental: el protagonista. Jim Caviezel es, para mí, un mal actor y encima un gafe; proyecto en el que sale o se embarca, sale malparado. No se qué le han visto a ese tipo, siempre con la misma cara de pena o estreñido.



6 comentarios:

Sota dijo...

eso o que los curitas echaron sus maldiciones para que nadie se fuese a la playa. Cosa bastante probable.

Nops. Desde cuando las maldiciones de esos tienen alguna verosimilitud?

(y quien dice las maldiciones, dice las bendiciones y dice cualquier otra cosa que puedan decir, claro)

starfighter dijo...

Sota, verosimilitud ninguna pero estoy seguro que tienen una máquina para hacer llover, los muy c...nes.

Sota dijo...

Sí, claro, por eso se han tirado siglos limitándose a tirar el santo al río cuando no llovía...

starfighter dijo...

Tsk tsk, eso es puro teatro. Ya sabes que les encanta una parafernalia y hacerse de rogar...

Fidocho dijo...

Una cosica, Caprica no estaría ambientada en el futuro, sería en el pasado (según el último capi de Battlestar).

starfighter dijo...

Fidocho, toma spoilerazo, jajaja XD