martes, 13 de julio de 2010

Calor

Hace calor. Mucho calor.

Donde trabajo se está aceptablemente bien, nada como estar al lado del mar y tener un poco de fresquito marino a pesar del calorazo. Pero lo malo de vivir en un pueblo del interior, que encima está en un valle es que no corre nada de aire y hace más calor. Y para más ensañamiento vivo en la última planta, con lo que por la tarde-noche mi casa se parece a un gigantesco microondas donde sólo te falta la manzana en la boca para estar en tu jugo. Por su culpa culpita, llevo dos noches que apenas duermo tres o cuatro horas seguidas. Este año ya me pilla mal pero el que viene le pienso poner remedio porque esto es cada vez peor.

Para soportarlo solo llevo puesto lo imprescindible, y a veces ni eso, tal cual mi madre me trajo al mundo. No se si es peor el remedio que la enfermedad porque me paso la tarde intentando no quedarme pegado al sofá y esquivando los sobeteos de T., que con el calor no apetece nada de nada y menos aún sentir el calor de otra piel aunque sea el de la persona que quieras. Bueno, si hubiese una piscina cerca...

Algo refrescante.



3 comentarios:

Don Otto Más dijo...

Estamos igual! Pero yo sin mar ¬¬

xD

Anónimo dijo...

Alguna ventaja tenia que tener vivir en un bajo ........(chincha) , que poco cariñoso eres ........
Besukos

starfighter dijo...

Otto, pero las casas están más o menos preparadas ¿no?

Anónimo conocidísimo, tú siempre por los bajos ;p
Y de poco cariñoso nada, es el calor que no lo soporto.