viernes, 26 de noviembre de 2010

Enfermo

Reconozco que soy un poco hipocondríaco. Pero sólo un poco, lo justito para no acabar en la consulta de un psiquiatra en un diván. Cualquier cosa que se salga de mis migrañas y los problemas estomacales habituales y ya pienso en enfermedades raras. Y series como House no ayudan en absoluto a que la hipocondría disminuya. Creo que estoy desarrollando una enfermedad nueva, el síndrome de Diógenes, y no se si preocuparme o sentirme realizado.

El miércoles me alcancé hasta mis cuevas que se hallan en otro edificio distinto al que se halla mi oficina. Cuando llegué, percibí movimiento en otra cueva aneja y sabiendo que pertenecía a esa cosa ignota y exiliada que llaman Cultura me asomé a la puerta. Dos subalternos se afanaban en guardar libros que se hallaban apilados y almacenados en cajas. Curiosamente conocía (y conozco) a uno de ellos por coincidir en el anterior gimnasio donde iba hasta abril de este año. Nos saludamos, hablamos un poco y, cuando la conversación estaba a punto de morir, le pregunté qué iban a hacer con todos esos libros. "Pues algunos van a la biblioteca y el resto para reciclar". Un pálpito en el corazón. Emoción. Una chispa en el cerebro soltó la pregunta"¿Cómo? ¿Que los vais a tirar?" entre asombrado y molesto. Me da que se vio demasiado el plumero porque sobre la marcha me comentó que podía llevarme los que me interesasen. No hizo falta que lo dijese dos veces, pregunté por los de Historia y me encontré en un pequeño paraíso. Seleccioné y llené una caja de mudanzas de libros.

Llegué al curro deslomado. Y más aún a mi casa después de subir los tres pisos a cuestas con la caja. Cuando la puse en el estudio me doy cuenta que no tengo sitio donde ponerlos, así que los limpié un poco y los apilé en la mesa. Y aquí me tienen maquinando posibilidades que se resumen en comprar estanterías nuevas. Porque no pienso deshacerme de mis niños. Antes la muerte. Quien dijo aquello de que el saber no ocupa lugar era un imbécil con la lengua larga. Eso o un aspirante a investigador reconvertido en bibliotecario/archivero que recoge todo lo que le den. Si es que no somos nadie.


7 comentarios:

AdMiles dijo...

Reciclar, cuanto hemos avanzado, jaja.

El el barbero, el cura, la sobrina y el ama ya sabes lo que habrían hecho. No sin antes, claro, someter aquello a riguroso escrutinio.

starfighter dijo...

AdMiles, quien dice reciclar dice camión de la basura, que me los conozco. Y esos que citas se merecen un buen síndrome de Diógenes por censores.

Víctor Pérez dijo...

Bueno, yo empecé antes de la crisis yendo de contenedor en contenedor porque no veas lo que la gente tiraba... y si no me lo quedaba, al eBay, que buena pasta nos sacamos... No te digo nada. Hemos acabado comprando otro tratero y haciendo una estantería nueva para tanto "saber". Saludos de otro Diógenes hipocondríaco (ver aquí si no, http://nosabesloquetepierdes.blogspot.com/2010/09/pros-and-cons-of-going-down-boozer-city.html)

starfighter dijo...

Victor, reconozco que lo mío son los libros y algo de música, pero también he visto cada cosa en la basura que da bastante pena. Bienvenido y un abrazo.

Sufur dijo...

Haces muy bien: estás actuando según esa vieja máxima de "ellos nunca lo harían" :-)

Grace dijo...

que hartón a reir leyendo tu post, Alex; te he imaginado volviendo a casa con tu caja llena de libros (yo hubiera hecho lo mismo), abrir la puerta y encontrarte a tu gato con esa cara que suelen poner de: ¿te has vuelto loco?

starfighter dijo...

Sufur, yo nunca dejaría tirados a mis niños, cuando menos a las personas ;)

Grace, y acto seguido maullar como diciendo: aparca eso y ráscame aquí que llevo todo la mañana solo, desgraciao XD