domingo, 3 de agosto de 2008

De contrastes

Aunque puedan resultar más bucólicos, los pueblos también tienen su lado oscuro. Y, al final, acabas descubriéndolo. Hay más cotilleo vecinal (para lo que a mí me importa), radiopatio emite las 24 horas del día (yo nunca sintonizo) y tienen fiestas patronales. Sí, amigos, fiestas patronales, con sus procesiones, sus verbenas y sus romerías. Ya el año pasado fue un poco shock descubrir que tu pueblo celebra una estupenda romería en "honor" a la patrona a finales de julio pero lo de este año ha sobrepasado todo lo inimaginable. Y que el precioso descampado detrás de tu casa puede convertirse en un magnífico parking donde, desde las cinco de la tarde, se hacen asaderos, llegan machurriangos con los altavoces a todo meter, se crea un macrobotellón y la gente se marcha de amanecida. Y a ver quien es el guapo que sale a lo que sea con todo eso. Así que me enclaustré en casita, viendo mis series, oyendo mi música (algo más alta de lo habitual para poder escuchar algo) y alucinando con la gente. Eso sí, me gocé parte de la discografía de Juan Luis Guerra, Bob Marley y otros inclasificables (al menos no pusieron reggaeton).

Como no quería pasar el weekend en casa y no podía ir a la playa, pues cogí el coche y me fui de excursión por el norte. Era algo que quería hacer con mi nene un día de esta semana pero que, por mútiples circunstancias, no pudimos llevar a cabo. Así que cogí una mini-nevera de playa, latas de refresco, bocata y demás chuches y a conducir. Aproveché para ir por el norte de la isla y coger algunas carreteras locales, otras menos locales y alguna cuasi vecinal para ir por sitios que hacía, no años sino lustros, que no visitaba.

Y ahí van unas fotos.


La parte alta del barranco de Moya visto desde la plaza de la iglesia.



Vista de la cumbre con pinares y zonas de secano.



El mar de nubes desde las medianías.



La caldera de los Pinos de Gáldar (impresionante pero no tanto como la de Bandama).


Y para acabar el día, nada como terminar con unos amigos en una terraza en las Canteras y encontrarte, mientras te tomas una cervecita a tus padres, tus hermanas y las sobrinas. Sólo faltaba Manolo el del bombo.

Estoy contando los minutos que me quedan de vacaciones y creo que me está empezando la depresión postvacacional. Menos mal que aún me quedan quince días en septiembre, en teoría claro. Que largo se me va a hacer hasta entonces...

8 comentarios:

Mac Dubh dijo...

No te quejes, no te quejes, que yo me pase 4 semanas haciendo de niñero de mis sobrinos en mis vacaciones... eh jajajaja. Eso si, las de septiembre las disfrutare como un enano jajajaja

raul dijo...

Vaya. Un viaje al Norte, en Canarias, eso qué es? Cruzar la acera? :P

star dijo...

Raúl, que esto no es tan pequeño, joder. Y ... bueno ... es como ir al bar de la esquina ;p

star dijo...

Mac, me quejo, me quejo y me vuelvo a quejar, ains.

aire dijo...

Vaya, Raul, yo no quería decirlo pero sí, ese "y a conducir" me ha llegado al alma a mí también.

Pero oye, las fotos preciosas. Y mira tú que suerte que los del botellón no te pongan música chunda-chunda. ¿Cómo no te bajaste con ellos un rato?

star dijo...

A ver, a ver. Que esto sea pequeño no significa que no haya carreteras con muuuuuuuuuchas curvas (creo que Nica y Sota pueden dar fe) y puedes tardar un rato en llegar a sitios aparentemente cercanos. Y no me bajé Aire porque no me van las romerías ni los macrobotellones ni esas cosas. Eso si, la selección musical fue "variopinta".

aire dijo...

Bueno, mejor no te pregunto a qué le llamas tardar un rato, que en este blog hay mucho insular suelto y luego me comen.

star dijo...

Jajaja, no Aire, tranquila que no nos comemos a nadie (aún). Pero se puede tardar una hora y más en llegar a la zona de la cumbre, según por donde vaya.